Aquella noche El Cantar
El “diálogo con Nicodemo” (Jn 3,1-21) es la lectura pascual en la Eucaristía de Lunes, Martes, Miércoles de la II semana de pascua. Y hoye s Miércoles (vv. 16-21). ¿Que a los mejor los párrafos posteriores no sean palabras en labios de Jesús, sino mensaje del propio evangelista, que contempla y transmite? No importa, porque, al fin, es la palabra que hoy desde el cielo Jesús envía a mi corazón. Desde ahí hacemos este Cantar de Evangelio.
Aquella noche El Cantar
en los labios del Maestro,
con lo divino que es,
habría sido pequeño.
Jesús hablaba de amor.
¿Y qué nombre le daremos
a ese amor todo divino,
vida de Dios en el cielo?
Todo divino y humano,
al mundo y a mí en concreto,
amor que a mí me engendró,
que hizo mi historia y sustento.
Amor de Dios encarnado,
locura del pensamiento,
amor que trastorna todo:
el corazón y el cerebro.
Que es el amor trinitario
en mesa y mantel de siervo,
hecho mi hermano por siempre
y con él ser heredero.
Juntos el Dios de la Gloria,
Creador del Universo,
y esta su creatura,
digna de Pasión y Beso.
No vino para juzgar
en juzgado justiciero,
él vino para salvar,
a quien quiera así quererlo.
En la luz nacimos todos,
amigos de luz seremos,
y si la luz aceptamos
ya salvados nos veremos.
Y la luz es la hermosura,
que sin luz es el infierno;
la luz es el Enviado,
y sin él el mundo es ciego.
Luz y Amor van siempre unidos,
nacidos junto a un tiempo;
Luz sin Amor es ficción,
Amor sin Luz será necio.
Dios es la Luz amorosa,
Amor Verdad, verdadero;
y mi alma pequeñita
quiere a ese Dios todo entero.
Y eso que yo lo quería
me lo dice el Evangelio,
que el que hace la verdad
va a la luz todo derecho.
Tú eres, Jesús confidente,
el de diálogo perpetuo,
eres Amor luminoso
y Luz en el candelero.
Quiero vivir y vivir
sin engaño, sin veneno,
vivir en luz y en amor,
amando, siempre sirviendo.
Que me conozcan, no importa,
si tú me sabes por dentro,
si para ti soy noticia
y tu sonrisa merezco.
Quiero morir cuando muera
en los labios con un verso,
diciendo – te lo anticipo –:
“¡Tú sabes cuánto te quiero!”.
Amén. ¡Aleluya!
Madrid, Miércoles II semana de Pascua, 14 abril 2021
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