jueves, 25 de enero de 2024

1938. Es una dulce emoción Canciones de amor, al eco del “Doctor del amor divino”

 1938.  Es una dulce emoción 
Canciones de amor, al eco del “Doctor del amor divino”

Totum amoris est (Carta apostólica del Papa Francisco en el IV centenario de la muerte de S. Francisco de Sales, 28 dic. 2022):  «Tout est à l’amour» (S. François de Sales, Traité de l’Amour de Dieu, in Œuvres, éd. André Ravier, Gallimard, Paris 1969, p. 336).

“La razón profunda de este estilo de vida lleno de Dios se le había hecho cada vez más nítida a lo largo del tiempo, y él la había formulado con sencillez y precisión en su célebre Tratado del amor de Dios: «Tan pronto como el hombre fija con alguna atención su pensamiento en la consideración de la divinidad, siente cierta dulce emoción en su corazón, que muestra que Dios es Dios del corazón humano» [Traité de l’amour de Dieu, I, 15, ed. Ravier – Devos, París 1969, 395]. Es la síntesis de su pensamiento. La experiencia de Dios es una evidencia del corazón humano. Esta no es una construcción mental, más bien es un reconocimiento lleno de asombro y de gratitud, que resulta de la manifestación de Dios. En el corazón y por medio del corazón es donde se realiza ese sutil e intenso proceso unitario en virtud del cual el hombre reconoce a Dios y, al mismo tiempo, a sí mismo, su propio origen y profundidad, su propia realización en la llamada al amor. Descubre que la fe no es un movimiento ciego, sino sobre todo una disposición del corazón. A través de ella el hombre confía en una verdad que se presenta a la conciencia como una “dulce emoción”, capaz de suscitar un correspondiente e irrenunciable bien-querer por cada realidad creada, como a él le gustaba decir” (Totum amoris est, al principio).

Ya lo había dicho Dante Alighieri, en el verso final de la Divina Comedia, al concluir el canto del Paraíso: l'Amor che muove il sole e l'altre stelle. Sí, el Amor es quien mueve el sol y las demás estrellas.

Es una dulce emoción
que se viene suavemente,
silenciosa, de repente,
del fondo del corazón.

Es el amor, el amor
que Dios mismo nos envía,
porque es su fotografía
cuando pasa sin rumor.

Es el amor que ha dejado
con su mano inmaculada,
cuando sacó de la nada
cuerpo y alma sin pecado.

Y hoy pasa y vuelve a pasar
junto a mi humilde vivienda,
que para Él es la Tienda,
de su Presencia y Altar.

Dios me regala su vida
y es vida viviendo en mí,
y si acaso no la vi,
mi vista estaba perdida.

El amor da dimensión
es mis proyectos e ideas,
es razón de mis tareas
y mi pura vocación.

Es la regla de medir,
y mi audaz psicología,
que marca la vera vía
del presente y porvenir.

Era el principio y el fin
al crear el universo,
y es el anverso y reverso
de todo ser y confín.

Mi corazón sea luz,
prendida en la Luz de Cristo
que por Jesús soy y existo,
de la cuna al ataúd.

Sobre mi tumba se escriba:
De amor nació y expiró,
y una llama se encendió,
del amor pascual cautiva.

El cielo será el amor
ya sin ninguna atadura,
sin tinieblas la luz pura,
dulzura sin amargor.

Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco, en la memoria de S. Francisco de Sales, 24 enero 2024,

sábado, 20 de enero de 2024

1937. Dom III B. Jesús proclama e inicia el Reino de Dios y llama a ser pescadores de hombres

 

1

Jesús proclama e inicia el Reino de Dios y llama a ser pescadores de hombres

Mc 1,14-20

Texto:

 14Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; 15decía: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio». 16

Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores. 17Jesús les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». 18Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. 19Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. 20A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él. 

 

 

Hermanos:

1.Estos domingos estamos iniciando la vida pública de Jesús. Jesús, declarado en el Bautismo el Hijo amado de Dios y lleno del Espíritu Santo, ha iniciado su obra en aquel rincón del mundo, que es la pequeña Tierra de Israel, pero destinado a ser luz de las naciones.

No olvidaremos que estos días estamos en la Semana de oración por la unidad de los cristianos, instituida hace más de 100 años. Es la necesidad más grande que la Iglesia, como familia, lleva en su corazón: Que todos sean uno, oró Jesús en la Cena. Y llevamos más de mil años divididos, separados. Creemos en el mismo Hijo de Dios y no podemos compartir juntos la misma Eucarístía. Oremos.

En tres líneas puede resumir el evangelista san Marcos el mensaje de Jesús. Volvamos a la letra de lo que acabamos de proclamar. 14Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Así se expresa san Marcos. Jesús ha respetado los tiempos de Dios, La Alianza antigua era verdadera, y el anuncio valiente de Juan era el remate de esa Alianza. Juan está en la cárcel y no va a salir; de la cárcel al martirio. Está en la cárcel por proclamar la verdad, por acusar a Herodes: No te es lícito vivir con la mujer de tu hermano.

A lo mejor hoy diríamos: Respeta a las personas públicas y no te metas en su vida privada. Predica, si quieres las buenas costumbres, pero no condenes a nadie por su vida privada.

Ya los Romanos dijeron que la mujer del César no solamente debe ser honesta, sino mostrarlo. Un servidor público debe mostrar su vida personal en coherencia con los valores de la nación que representa, y siempre hemos pensado que el matrimonio es el primer pilar de la sociedad.

Juan pagó con su muerte la verdad de sus palabras, y Jesús alabó el servicio de Juan. ¿Era un profeta? Y más que profeta, dijo Jesús; era, en el fondo, la penúltima palabra de Dios al mundo, el que anuncia al que había de venir.

2. Cuando concluye Juan entra Jesús, Y su mensaje es claro y terminante: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios irrumpe, convertíos. Las dos cosas que Jesús anuncia tienen la misma importancia:

- que Dios ha llegado

- y que nos pide un cambio de vida, porque convertirse es justamente eso: cambiar de vida, lo que significa: cambiar de pensamiento y actitudes y cambiar de conducta.

No es ninguna visión halagüeña de la sociedad. Si nos debemos convertir, y no solo este o aquel malhechor, sino todos, es porque todo el ambiente esta maleado, y Dios ofrece una alternativa de vida.

No acabamos de termina el mensaje de Jesús, porque le falta una palabra: el Evangelio. Convertíos, creyendo en el Evangelio. Esto es exactamente les entidad e la conversión; convertirse es aceptar el Evangelio de Jesús. Aquí hay una palabra nueva que nadie había dicho.

Nosotros, cristianos, al recibir el Bautismo, hemos aceptado la conversión, el cambio de vida, y nos hemos comprometido a hacer del Evangelio la clave de nuestra existencia, a vivirlo y a anunciarlo.

 

3. Dios había hecho una alianza de amor con su pueblo Israel, constituido en doce tribus. Jesús va a escoger a doce apóstoles, que por voluntad suya van a tener una misión muy singular, en el comienzo y en la secuencia de los siglos. Los Evangelios nos han ofrecido distintos escenarios de este proyecto de Jesús:

- al principio, al sur de Mar Muerto, donde Jordán bautizaba, como lo veíamos el domingo pasado; los que van a ser primeros seguidores de Jesús eran adictos al Bautista.

- En segundo lugar, junto al lago de Galilea, en las dos escenas que hoy contemplamos.

- En un tercer momento, en el monte, cuando Jesús de una noche de oración designó a 12 entre sus seguidores, precisamente a Doce.

- Luego vendrá el envío para evangelizar en las aldeas adonde Jesús iba a llegar.

- Y después de la Resurrección el envío a todo el mundo.

Son los puntos que debemos tener en cuanta, para mejor entender el sentido de cada episodio, y poder aplicarlo luego a la situación que hoy vivimos en la Iglesia, en al que nosotros estamos comprometidos.

 

4. He aquí las dos escenas de hoy, que hablan de trabajadores del lago, pescadores que viven de la venta de lo que van pescando: dos pares de hermanos, que tienen cada uno su negocio familiar.

Vio, pues, a Simón y a Andrés, y les dijo: Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres. Y como lo dijo se hizo: 18Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. 

Esta forma de narrar y lo que aquí escuetamente se cuenta nos hace reflexionar en serio.

¿Se nos quiere decir que Jesús es un líder, como nadie, que con sola una palabra fulgurante transforma completamente una vida? No es ese el pensamiento de Marcos. En la primera línea del Evangelio nos ha advertido: Evangelio de Jesús, el Cristo, Hijo de Dios. El que está hablando no es un líder de este mundo; es el Hijo de Dios. El lector tiene que saber que el Hijo de Dios puede pedir todo, absolutamente todo.

Además, Jesús dice una palabra que a lo mejor no la entendemos, porque ha pasado a la literatura como una metáfora brillante, bonita e incluso pintoresca, y de pronto no se percibe el contenido dramático que lleva dentro. Os haré pescadores de hombres,

Este lenguaje de Jesús parece de pronto sospechoso. Un pescador es uno que engaña a los peces para que vengan a su anzuelo o a su red. Un pescador, en estilo figurado, es uno que con sus mañas y habilidades hace prosélitos para sus fines. Por eso, legítimamente puede decir: Que no vengan a pescarme; a mí no me pesca nadie; yo haré lo que tenga que hacer.

Es claro que como cristianos, nosotros no queremos pescar a nadie, engatusarle o engañarle en sus convecciones para que nos haga caso a nosotros. Sería indigno para el pescador querer pescar a personas, e igualmente sería indigno que uno cayera bajo las redes de otros por las artimañas de que este se ha servido.

Se ha criticado, a veces, ciertos métodos antiguos de conseguir vocaciones a modo de pesca, de redadas en colegios infantiles, cuando el niño carece de elementos para discernir sobre su futuro. No nos metamos ene esta cuestión, que requiere tantos matices… Es solo una alusión para saber que quiere decir Jesús con esa expresión, aparentemente agresiva de “os haré pescadores de hombres”.

A lo mejor Jesús, al eco de ciertas profecías, está viendo que el mundo está en mediod e una marejada furibunda, que ha producido un naufragio: si no los pescan sea ahogan. Entonces, “pescar a un hombre” es salvar a un hombre. Pescar hombre es salvador hombres; ser pescadores de hombres es salvadores de hombres.

Por ahí va el sentido de la frase. Jesús es el Salvador de los hombres y quiere que todos los hombres se salven, alcancen el Reino de Dios. Esto nos lo ha expresado muchas veces en su vida, al tiempo que ha visto que la humanidad, dañada, va camino de la perdición. Estrecho es el sendero y la puerta que llevan a la vida, y pocos lo encuentran; ancho es el camino que lleva a la perdición y son muchos los que caminan por él..

No podemos imaginar que hoy Jesús sea una oferta más, como otras de respeto y consideración en la humanidad, y que debemos sentarnos juntos para intercambiar los caminos de ds, porque todas las religiones conducen al mismo puerto. Esta idea moderna y que parece en sí misma aceptable no cuadra con el mensaje del Evangelio, donde aparece Jesús cómo la verdadera alternativa que Dios ofrece al mundo.

Tenemos que se clarividentes para verlos e iluminados para confesarlo.

5. Jesús quiso y quiere pescadores para esta obra suya. Ellos, dejándolo todo – las redes, las barcas, y a su padre. Dirá el texto a propósito de les Doce, dirángunda pareja, del llamamiento de Santiago y Juan – lo siguieron.

Es la palabra de Jesús que llega hasta nosotros. El pide todo, porque es Hijo de ds, y nos da fuerza, valor y alegría para dejarlo todo y seguirle; el futuro queda absolutamente en sus manos.

No podemos saber ni calcular los milagros que haya hecho esta palabra de Jesús, en tantos discípulos que las han meditado.

Luego vendrá el momento del monte, cuando Jesús, allá en el monte, después de una noche de oración, de entre sus seguidores marcó a Doce, los hizo Doce, dirá san Marcos. No podemos detenernos ahora nosotros, en este momento sucesivo.

Concluyamos contemplando y suplicando. Señor, al parece tu Iglesia se encuentra en profunda marejada; queremos claridad, generosidad y decisión. Tú sigues llamando: Os haré pescadores de hombres. Concédenos, Señor Jesús, valor para dejar redes, trabajo y familia, y ser a tiempo y corazón plenos seguidores tuyos, y predicadores del Evangelio. Amén.

Cuautitlán Izcalli, sábado 20 enero 2024

viernes, 12 de enero de 2024

1936. Dom II B - Jesús y sus primeros discípulos

 Jesús y sus primeros discípulos

Jn 1,35-42


Texto

35Al día siguiente, estaba Juan con dos de sus discípulos y, 36fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Este es el Cordero de Dios». 37Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. 38Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?». Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?». 39Él les dijo: «Venid y veréis». Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima. 40Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; 41encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)». 42Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro)».

 

Hermanos:

Pasaron las Navidades y estamos encarrilados en el tiempo ordinario, tiempo ordinario para el curso escolar, tiempo ordinario para otros trabajos, que han tenido también un paréntesis vacacional en estas fiestas. En la liturgia llamamos “tiempo ordinario” a ese tiempo que no es Adviento-Navidad, Cuaresma-Pascua. No  s un tiempo de segunda categoría, porque los misterio del Señor que celebramos son todos misterios divinos. Lo que sucede es que en esos tiempos particulares o especiales que acabamos de mencionar, nos detenemos en particular en ciertos perfiles o aspectos del misterio total que Jesús, mientras que en el tiempo n ordinario celebrarnos todo el misterio de Jesús en su integridad. repasando los episodios de la vida de js, según nos la cuentan los Evangelios. Cada domingo es la fiesta central de la Iglesia, y en el domingo se celebra el misterio pascual de Jesús, es decir, su muerte y resurrección.

Iniciando, pues, el tiempo ordinario, vamos a contemplar, después del bautismo de Jesús, las escenas primeras de su ministerio: hoy los primeros discípulos tal como los ha visto el evangelista san Juan, el domingo que viene los primeros discípulos según la narración de san Marcos.

 

Acabamos de escuchar una escena llena de sugerencias, llena de encanto. Ocurre que algunos discípulos de Jesús habían sido primero discípulos de Juan el Bautista. Veamos qué pasó con los tres primeros. Cuando se escriben estas cosas, habían pasado años de la muerte de Jesús. Todos se había aclarado y la Iglesia estaba en marcha. Se sabía perfectamente que el movimiento espiritual del Bautista había sido un movimiento introductorio para el que venía detrás de él. Acaso al principio las cosas no estaban del todo claras. De cualquier manera cuando se escribió el Evangelio según San Juan, Algunos estudiosos nos quieren convencer de que Jesús, al principio, había sido discípulo de Juan, antes de fundar su propio movimiento. Estas hipótesis eruditas difícilmente se pueden compaginar con las palabras definitivas que leemos en el Cuarto Evangelio. Estaba Juan con dos de sus discípulos y, 36fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Este es el Cordero de Dios». 

Si desde el primer momento Juan el Bautista declara a Jesús como Cordero de Dios, el Cordero que los judíos sacrificaban en la Pascua. Cordero de Dios que quita el pecado del mundo dirá el mismo Evangelio.

Jesús se volvió hacia aquellos dos discípulos de Juan que le seguían, y les dijo: ¿Qué buscáis?, primera palabra de Jesús en su vida pública.

Palabra que atraviesa los siglos y resuena hoy en nuestros oídos: ¿Qué buscáis?

Buscamos lo que no tenemos, podemos decirle. Buscamos la felicidad que no nos da ninguna de las cosas de esta vida: ni el dinero, ni el poder, ni la ciencia, ni las diversiones con las que queremos entretenernos. Buscamos algo que no sabemos siquiera lo qué es. Esa búsqueda es una pregunta: Rabí, ¿dónde vives?

El evangelista nos aclara que “Rabí” significa Maestro. Sí, Jesús es nuestro Maestro, el Maestro que sabe lo que nadie sabe, el Maestro que no engaña, el Maestro que no hace propaganda para vender, sino el Maestro que revela lo que nadie puede revelar: la Verdad de Dios. Cada vez que acudimos al Evangelio vamos en busca de esta Verdad, la Verdad de Dios.

-        Rabí, ¿dónde vives?

-        Venid y veréis, dijo el Señor.

Fueron y se quedaron con él. Era la hora décima del día; eran más o menos las cuatrod e la tarde en el reloj del sol, una hora en que declina el día y comienza el nuevop día del calendario, pues los judíos cuenta el día de atardecer al atardecer.

Herrmanos, es muy bonito que el evangelista nos dé este detalle. El atardecer es la hora del paseo, lña hora del amor. Cuando noviazgos se han tejido comenzando en aquella tarde involkvidable, en aquel paisaje que uno lo recuerda perfectamente, y hasta puede oler el perfume del abiente. Fue entonces; todo comenzó en aquella tarde divina.

Una vez le escuché a un artista de teatro comentar lo que significa un detalle así, Y a nosotros, españoles, nos recordaba aquellos versos de García Lorca: Eran las cinco de la tarde cuando el toro frente a frente lo miró.

Pues fue en aquel atardecer cuando todo comenzó. Rabí, ¿dónde vives? Venid y veréis, dijo el Señor. ¿Qué hablaron en aquella noche…? Fue la noche del encuentro y del milagro.

A la mañana siguiente, Andrés, que era uno de los dos, Andrés, venerado en al Iglesia de Oriente como “el protocolito”, el Primer llamado, fue en busca de su hermanos Simón: Hemos encontrado al Mesías.

Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro).

Todo comenzó allí, en aquel encuentro, en aquella mirada.

Hermanos: En el catecismo que aprendimos de pequeños, de pregunta y respuestas, se nos decía:

-        ¿¿Qué es Fe?

-        Fe es creer lo que no vimos.

Es correcto; pero, a lo mejor, es más acertada otra definición:

-        ¿Qué es Fe?

-        La Fe es un encuentro. Es haberse encontrado con Jesús.

Y el encuentro con Jesús es un enamoramiento. Todo cambia desde ese encuentro. El munido y la vida sigue siendo igual, pero ya es distinto desde mi nueva mirada. Esa otra manera de ver me ha enseñado ortos valores, otros motivos de actuación y de compromiso, comenzando por una nueva visión de mí mismo.

A Nicodemo se lo explicará Jesús diciéndole que es un nuevo nacimiento.

Y la vida cristiana es justamente esto: Un encuentro con Dios en su Hijo amado, que te transforma desde dentro y te lleva a unas determinadas opciones de vida.

 

En la línea que vamos diciendo, no quería terminar esta homilía, hermanos, sin una aplicación muy concreta, que al tomamos de la segunda lectura de hoy, de la primera carta de san Pablo a los Corintios.

Hablando del cuerpo humano, san Pablo se pregunta qué es el cuerpo. Uno podría decir: Yo soy dueño de mi cuerpo, yo soy libre, y hago con mi cuerpo lo que me place, lo que yo decido. San Pablo, desde la fe, dice: “¿Acaso no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros y habéis recibido de Dios? Y no os pertenecéis, pues habéis sido comprados a buen precio. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!” (1 Cor 6.19-20).

El que o tiene fe no acepta este pensamiento, que el parece impositivo. El que se ha encontrado con Jesucristo, ese dice: Es verdad, mi cuerpo es templo del Espíritu Santo, más precioso que todos los templos de piedra, y no lo puedo profanar con el pecado.

Hermanos, concluyamos mirando a Jesús; sesmo discípulos y queremos egruirle en todo a él como Maestro, un Maestro que con su muerte y resurrección ha ratificado su doctrina.

 

Señor Jesús, sé tú el verdadero encuentro y compañía de mi vida, y haz que toda mi existencia sea el seguimiento de tu ejemplo y tu doctrina. Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, viernes, 12 enero 2024.

 

 

jueves, 11 de enero de 2024

En el hombre, en la historia y en el cosmos

 

En el hombre, en la historia y en el cosmos

Navidad 2023-2024- 6

 

Dios es mayor que todo pensamiento, que toda Teología, que toda religión revelada o seguida desde el fondo. Dios es más grande que la fe cristiana, que la fe musulmana, que la fe budista… Dios es más grande que la propia Historia que Él dirige. Dios es mayor que todas las vivencias, que toda la mística. Dios es simplemente él mismo. ¿Dios es id quo maius cogitari nequit? (San Anselmo): aquello mayor que lo cual nada puede pensarse. Sí…, pero, de alguna manera, no, porque, al atreverte a decir eso, ya lo has querido “atrapar” en un concepto. Dios no se deja aprisionar en un concepto. Dios es fe. Y la fe ¿qué es? La Fe es Dios.

Cantemos. Y, al cantar, que es vehicular nuestros pensamientos y sentimientos, neguemos lo mismo que cantamos, porque Dios es infinitamente más que lo que cantamos. Si canto “yo”, lo infinito es “finito”, porque lo estoy cociendo en mi chiquitita inteligencia.

Dios es Jesús. Lo demás, dejémoslo a su santa voluntad. ¿Dios es católico? No…  Dios es humano. Dios es el hombre Jesús, nacido de la Virgen María. Amén. Kyrie, eléison. Señor, ten misericordia.

 

En el hombre, en la historia y en el cosmos

el Verbo se hizo carne, carne humana,

presencia entre las cosas que Él creara

que el mundo aliente a Dios desde su entraña.

 

Presencia y compañía en cada instante,

dulcísima amistad que nunca engaña,

mi Dios cual Padre mío revelado,

mi bien total, mi gozo y esperanza.

 

Y todo comenzó en una cuna,

con una madre, pobre, inmaculada,

que ofrece el alimento de su pecho,

y por todos al Hijo besa y amamanta.

 

Dios es hombre y hermano para siempre,

aunque fallen y yerren mis andanzas;

Dios es amor, amor perseverante,

Invicto amor que todo lo traspasa.

 

Amor a mí, que salva y purifica,

y limpia de pecados cuerpo y alma,

y traza mi futuro jubiloso

de ser hijo en el Hijo, a plena carta.

 

¡A Dios, siempre mayor, eterna gloria,

y el hombre se transcienda en alabanzas,

a Dios revelación, todo el amor.

a Dios, desde la tierra, acción de gracias! Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, 3 enero 2024