domingo, 1 de marzo de 2026

1030 Dom I Cuaresma - Jesús llevado al desierto

 

2086 (1030) Dom I Cuaresma – Jesús llevado al desierto para ser tentado

Jesús llevado al desierto para ser tentado

Mt 4,1-11

Texto

1Entonces Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo2Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. 3El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». 4Pero él le contestó: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”». 5Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo 6y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”». 7Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”». 8De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, 9y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras». 10Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”». 11Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

 

Hermanos:

1. La primera frase del Evangelio de hoy es sorprendente. Jesús acudió al bautismo de Juan; Juan se resistía con toda razón: “Soy yo el que debe ser bautizado por ti”. Jesús le dijo que obedeciera, que era necesario cumplir toda justicia, y entonces accedió y Juan bautizó a Jesús. Pero el bautismo terminó en algo divino. Sobre Jesús vino el Espíritu de Dios en forma de paloma y se escuchó la voz del Padre: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.

Esta es la circunstancia, y ahora sigue el evangelista: Entonces Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo.

El evangelista quiere que nos fijemos en dos cosas:

-       Que Jesús fue al desierto lleno de Dios, con todo el amor de Dios que llevaba dentro, pues tenía toda la complacencia divina; Jesús era el agrado de Dios, su Padre, la felicidad de Dios. Sin duda que Jesús fue al desierto para estar con Dios, para perderse en Dios, ante la gran obra que iba a realizar en el mundo y que estaba a punto de comenzar. En suma, fue llevado por el impulso del Espíritu Santo.  San Marcos lo dirá de una forma gráfica: “empujado” por el Espíritu.

-       Y al mismo tiempo el Evangelio que hemos escuchado  nos dice algo sorprendente: que fue al desierto para ser tentado por el diablo, Es decir, la gran tentación era una prueba por la que tenía que pasar. Luego Jesús en su vida nos enseñó a orar, como Juan había enseñado a sus discípulos; y, al enseñarnos a orar, quiso poner una petición que se refiere a la tentación: Y no nos dejes caer en la tentación. Esto quiere decir, hermanos, que todos, absolutamente todos, hemos de pasar, tenemos que pasar, por la tentación, y en la tentación uno puede sucumbir o vencer: No nos dejes caer en la tentación.

Muchas cosas, pues, nos sugiere esta primera escena de la Cuaresma. Con la gracia de Dios, nos acercamos a los textos sagrados para escuchar, aprender e identificarnos con la voluntad de Dios para nosotros.

Es claro que nosotros no vamos a ir al desierto cuarenta días a hacer lo que Jesús hizo, pero ¡qué bien nos viene que cada años tengamos 40 días penitenciales .- que eso significa la palabra Cuaresma o Cuarentena – para orar, reflexionar, purificar, sacar sabiduría que Dios nos da para la vida.

 

2. Todo ser humano tiene que ser tentado para saber cómo se define en la vida. Después de la creación de cielo y tierra, después de la creación del ser humano, de Adán y Eva, y antes de que vinieran el primer hijo al mundo, Dios les puso en la prueba. Con un lenguaje de niños, para que todos lo entendamos, porque ante Dios somos niños, la Biblia nos cuenta lo que pasó.

Dios había creado al hombre y la mujer y estaban tan felices en el paraíso; incluso hasta estaban desnudos y no había nada malo. Tenían toda la belleza del mundo ante sus ojos; tenían la comida resuelta; no tenían que trabajar. Dios los había creado para ser felices. Pero les puso una prueba muy sencilla. Dios quería saber si le amaban de verdad o no. Podéis comer de todo; todo es vuestro; pero hay un árbol del que no podéis comer, un árbol muy especial, plantado en medio del jardín, al que se llama el Árbol del Bien y del Mal.

Pero veamos lo que pasó, cuento de niños para decir inmensas verdades:

“La serpiente era más astuta que las demás bestias del campo que el Señor había hecho. Y dijo a la mujer:

-       «¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?».

La mujer contestó a la serpiente:

-       «Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: “No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis”».

La serpiente replicó a la mujer:

-       «No, no moriréis; es que Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal» (Gen 3,1-5).

Y ya sabemos cómo continúa la historia.  Que la serpiente me engañó…, que la mujer me lo dio…. En resumen, que cayeron en la tentación, que desobedecieron a Dios y comieron el fruto prohibido.  Y ¿qué pasó?

“Se les abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos; y entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron”. Pero ¿no sabían antes que estaban desnudos? Y no era malo, no pasaba nada.

Con la desobediencia ya todo se había descompuesto y vino lo que vino, para reflexionarlo en otros momentos, porque aquí se corta la lectura de hoy.

 

3. Y es verdad lo que dice la Biblia: en Adán nos reconocemos. En Adán hemos pecado.

Los niños y lo mismo las niñas son encantadores; allí no hay maldad. Pero a nada que crecen, ¿por qué los niños dicen mentiras?, ¿por qué hacen trampas? ¿Por qué son envidiosos? Porque llevan dentro, llevamos el pecado de Adán,  el pecado original.

Ahora bien, san Pablo nos instruyen y no es menos importante lo que nos dice san Pablo que lo que nos dice el Génesis:

“…no hay proporción entre el delito y el don: si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos.

Si por el delito de uno solo la muerte inauguró su reinado a través de uno solo, con cuánta más razón los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo”.

 

4. Hermanos, ¿nos damos cuenta? ¿Por qué Jesús fue al desierto? Para destruir la obra de Adán. Para ser tentado, dice san Mateo, y entendemos nosotros: y vencer en la tentación. Las tentaciones de Jesús nos han santificado a nosotros. Somos santos, somos vencedores porque Jesús fue tentado y venció en la tentación.

No hace falta que expliquemos una a una las tentaciones de Jesús.

Y ahora sí, que en nuestra vida, en mi vida en particular, ha de venir la tentación. Tiene que venir la tentación para mostrar que yo amo a Dios. Y yo sé que con la tentación vendrá la victoria, pero no por mí, por mis fuerzas, sino por el Señor. La victoria de Jesús ha sido la victoria en mi vida.

 

Señor Jesús, tentado en el desierto, vencedor en la tentación, prepárame para la tentación que me espera, y dame tu amor y tu victoria, porque sé y creo firmemente que tu victoria es mi victoria. Amén.

 

Pamplona, 21 febrero 2026