jueves, 28 de diciembre de 2023

1931. Los Santos Inocentes de 2023. Rima espiritual de un Juglar del Evangelio. (Navidad 2023 / 3)

 Los Santos Inocentes de 2023. 

Rima espiritual de un Juglar del Evangelio.


El relato evangélico de los Inocentes (Mt 2,13-18), que al lecto se le entrega como una historia o crónica de la vida, suena, de repente, como una leyenda sacra. Aquí comienza el trabajo del exegeta, y al punto le sale al paso, como un paralelo, de la matanza que ordena el Faraón de Egipto de los niños hebreos que nazcan (Ex 1,8-16.22), texto que recoge el oficio de lectura del día. Por otra parte, en la cruda historia, sabemos que el Herodes, el Grande, grande sí en sus construcciones, fue un monstruo en sus crímenes: ordenó la matanza de su mujer asmonea, de la suegra, de tres hijos…, aparte de otras. Hay una base para que surja lo que el Evangelio de Mateo cuenta. Pero el evangelista tiene una intención reiterativa en sus relatos de la Infancia de Jesús: Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura que dice… Es decir, son radicalmente relatos de fe: nacidos desde una fe y que habrán de interpretarse desde esa fe.

Ahora bien, trasladándonos al hoy de la historia, ocurre que la celebración de los Santos Inocentes tienen una dramática actualidad en la realidad que estamos viviendo, en una doble orientación:

1)    Los Santos Inocentes que van muriendo en las guerras en als que estamos.

2)   Los Santos Inocentes, asesinados antes de nacer por el aborto.

Valgan unas someras indicaciones:

1.     Los niños inocentes matados en Gaza o en Israel.

 

 

Aborto en España 202: 98.316.

 “De 2007 a 2018, de acuerdo a la Secretaría de Salud en la Ciudad de México, se han realizado 199.230 abortos. Se calcula que a nivel nacional la cifra de abortos clandestinos alcanzó el millón. […]

En junio de 2023, la Suprema Corte de Justicia de la Nación estableció que cualquier persona con capacidad para gestar puede solicitar un amparo de inconstitucionalidad de los artículos que penalizan el aborto en las leyes de los estados mexicanos. Esta determinación de la Suprema Corte abre el camino a la despenalización del aborto en el resto del país. 

 (https://www.lifeder.com/aborto-en-mexico/)

 

 

Bajo las bombas del odio

hoy siguen los Inocentes;

en la tierra de Jesús

los niños mueren y mueren.

 

Pero en el cielo hay un Dios,

que es poderoso y clemente;

los niños que aquí no hablaron

allá en el cielo interceden.

 

En la guerra hay que matar,

dijo la antigua Serpiente,

y matar sin compasión

con el rigor del más fuerte.

 

Caín le mató a su hermano,

sin haber guerra en el frente,

eran dos y solo dos,

murió Abel sin descendiente.

 

Pero yo soy de esa raza,

porque el Abel oferente,

ofrecía aquel Cordero,

que en la Cruz se hizo presente.

 

En el corazón llevamos

un cuchillo reluciente,

y una ofrenda perfumada

para quien venga a quererte.

 

Somos libres para amar,

que es el supremo deleite,

y Dios así nos creó

con su aliento omnipotente.

 

Mas por la envidia del diablo

entró la muerte y la peste,

y como virus letal

ese virus permanece.

 

Líbrame, Dios del amor,

de ese gusano indecente,

que para amar he nacido,

y solo es feliz quien te siente.

 

Muerte es la diaria noticia

que el Noticiero ensombrece,

Dios mío, fuera el horror,

y con él jamás laureles.

 

Niños y niñas del mundo,

sois los ángeles terrestres,

nacidos y no nacidos,

sois amor que empieza y crece.

 

Si unas leyes asesinas

cortan la vida naciente.

desde la Vida del Padre

rogad por los delincuentes.

 

Triunfe el amor del portal,

que amor de Dios nunca muere,

y el que por todos murió

es rescate para siempre.

 

En defensa de la vida

no levantamos machetes,

sí levantamos un grito

y esa oración no se pierde.

 

Dios del amor inmortal,

fuente que fluye perenne,

danos amor infinito,

amor verdad que enternece.

 

La espada junto a la cuna

anuncia la cruz hiriente,

el amor de redención

fue siempre el amor sufriente.

 

Triunfe el amor tras la herida

viva la vida insurgente,

que si el amor trae Paz,

la Paz santifica el vientre.

 

Y el amor en sus raíces

es el amor que Dios quiere,

estrella de cuantos vienen.

 

Es Navidad, Nacimiento

que toda vida embellece,

dulce maternidad

como una madre merece.

 

Oh Gran Señor de la vida,

derrama vida con creces,

y que toda criatura

tu vida santa respete. Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, 28 diciembre 2023,

Fiesta de los Santos Inocentes.

domingo, 24 de diciembre de 2023

1930. Misericordia encarnada. Felicitación de Navaidad 2023

 

Misericordia encarnada

Felicitación de Navidad en el Año de gracia 2023


Misericordia encarnada,

cima de la perfección:

es lo que veo y contemplo

ante la Cuna de Dios.

 

El cielo presente aquí

y toda la creación,

entonan el canto nuevo

que nadie nunca pensó.


Dios se desborda a sí mismo,

que Dios es amor amor,

amor de la Trinidad,

amor a mí en donación.

 

Dios es mi historia amorosa,

que Jesús me reveló,

historia de carne mía,

siendo hombre como yo.

 

Dios se ha hecho hombre en María,

historia de salvación,

y hoy en la fe nace el Verbo

que la Palabra anunció.

 

Hoy es el Día del mundo,

luz de luz y redención;

venid, hermanos mortales,

Dios es nuestro y nos amó.

 

Dios es hermano pequeño,

llora como lloro yo;

Dios es mío, todo mío,

y me da su corazón.

 

Yo soy suyo, todo suyo;

solo él es mi Señor;

yo soy uno con su vida,

mi Dios y mi Salvador.

 

Te adoro, viviendo en ti,

dulce Dios que me creó,

soy tu amado pensamiento,

hijo de tu Encarnación.

 

Hoy nace en Belén la vida

y esta tierra es su mansión,

mi vida es mesa divina

que el Hijo me regaló.

 

Venid a la Eucaristía

a celebrar el gran Don;

Dios es nuestro para siempre,

Dios es mi vida y canción. Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, 24 diciembre 2023, por la mañana

 

viernes, 22 de diciembre de 2023

1927. Paz de Navidad 2023 - Rima de un Juglar del Evangelio

 

Paz de Navidad de 2023

Romancero franciscano de un Juglar del Evangelio,

a modo de felicitación navideña


La cesta de Navidad este año es muy amarga. No podemos ver la Televisión: Israel y Gaza, Rusia y Ucrania. No tiene razón Netanyahu cuando quiere destruir a Hamás, habiendo matado a miles de niños; ni tiene razón Hamás, cuando quiere aniquilara a Israel. Por encima de ciudados y de políticos somo hombres, y lo que grita la humanidad del corazón es una cosa: Basta, somos hermanos, sea cual sea nuestra religión. Somos humanos, y matar es antihumano; no hay causa para matar a nadie. La guerra la hemos inventado nosotros como antihumanos. Pero el hombre, humano, no quiere guerra: ni comenzar, ni seguir, ni terminar. Se rompe el corazón cuando ve lo que ve.

Pero tenemos la gracia de ser cristianos, y como cristianos celebramos la Navidad, misterio de paz, misterio de amor. Dios se hace hermano, para tratarnos como hermano y para que nos tratemos igual. No hay razón para hacer guerra. Ante el portal de Belén, lloremos, pero no con lágrimas de amargura, sino con lágrimas de paz. Él es nuestra paz, nos dicen las santas Escrituras. Niño de Belén, danos la paz, que la necesitamos con el pan.


Navidad, paz de los cielos,

Paz de Belén entre pajas,

para Israel y el Islán.

y la familia cristiana.

 

Paz que deshace los odios,

paz que se da regalada,

por ninguno merecida

y por todos anhelada.

 

Paz en mi pecho turbado,

revuelto por muchas aguas,

soy pecador enraizado,

que siento en mí otra llamada.

 

No es la razón la señora,

sino el afecto del alma;

con la razón combatimos,

pero el amor nos amansa.

 

Nacimos para el amor,

al que nada se compara:

el ser amado y amar

es la ley de toda raza.

 

Y en las Naciones Unidas

las banderas encontradas,

han de saber que el amor,

es primera y final palabra.

 

Que el hombre fue hecho así,

cuando salió de la nada,

el amor es tu camino

hoy y en toda circunstancia.

 

Y la guerra es destrucción,

por el infierno tramada,

no existe la guerra justa,

que solo el odio la avala.

 

Misterio de Encarnación,

que es Paz venida y colmada:

Dios es hijo de la tierra

y el amor es nuestra Patria.

 

Jesús, María y José,

esos sí son nuestra casa,

comienzo del Evangelio

y las Bienaventuranzas.

 

Jesús anunció el amor

en la cruz ensangrentada:

no más muerte, porque todas

las pagué yo muy pagadas.

 

Y mi vida y mi mensaje

son amor en carne humana:

callaos, toda Política,

callaos, mortales armas.

 

Hablen los niños y niñas,

hablen las madres y ancianas,

la verdad que ellos nos dicen

es la verdad pura y sabia.

 

Callaos, jefes del mundo,

y escuchad muertos que hablan;

se fueron con la verdad

y sin poder anunciarla.

 

Que todo muerto en la guerra

es verdad asesinada:

verdad es querer vivir,

que la vida llama y llama.

 

Verdad es la vida mía

y la tuya de igual traza,

que no existe más o menos

cuando de vida se trata.

 

Y Jesús es nuestra vida

siendo  el perdón y la gracia,

y Navidad es el don

que del cielo a todos baja.

 

Venid, aquí convocados,

familia mi muy amada:

no más batallas, no más,

que somos de Dios morada.

 

Dios es uno de nosotros,

él es hermano y nos guarda,

y si a fusil disparamos

contra él van nuestras balas.

 

20. Fuera la guerra maldita,

reine la Paz revelada:

él es la paz de los hombres,

por él solo conquistada.

 

Reine la Paz para siempre,

Paloma que aleteaba;

ven, Paloma de los cielos,

hermosa Paloma blanca.

 

Mi beso de adoración

en tu carne inmaculada,

mi Jesús, Dios pequeñito,

para acunarte en mis palmas.

 

Tú eres el Dios verdadero,

Dios de amor hasta mi entraña:

yo te adoro, en ti confío,

y solo te digo: ¡Gracias!



Cuautitlán Izcalli, 21 diciembre 2023

martes, 5 de diciembre de 2023

1925. Rimas de Adviento (Al eco de un retiro a mis hermanos)

Rimas de Adviento

 

¡Béseme con los besos de su boca!

Tus amores son más dulces que el vino. (Ct 1,2).

Desde el día 29 de diciembre hasta el 5 de enero se leerá, el primer año, la carta a los Colosenses, en la que se considera la encarnación del Señor en el marco da la historia de la salvación, y, en el segundo año [año presente], el Cantar de los cantares, en el que se prefigura la unión Dios y el hombre en Cristo: “Dios Padre celebró las bodas de Dios su Hijo en el instante en que lo unió a la naturaleza humana en el seno de la Virgen, cuando el que era Dios antes de todos los siglos determinó hacerse hombre al final de los tiempos (S. Gregorio Magno, Homilía 43 in Evangelia)” (Ordenación general de la Liturgia de las Horas, n. 148; en el apartado: Distribución de las lecturas de la sagrada Escritura en el Oficio de lectura).

 

Que me ha besado el Señor

y mis ojos han llorado,

por ser digno de su beso,

siendo Él Dios encarnado.

 

En el seno de María

ya me besaba el Amado,

y su beso era promesa

del Reino que él ha anunciado.

 

Su beso, fuego encendido

que toda culpa ha borrado,

no pecador, que soy hijo,

de su sangre y piel hermano.

 

Beso de la Eucaristía,

hasta en mis labios bocado;

era el Hijo del Altísimo

Verbo de Dios humanado.

 

Todo Dios en carne humana,

Pan de Dios Sacramentado,

Historia que se hizo Crónica

y es mi historia y mi relato.

 

Esos besos de su boca

son Sangre que bebo y trago;

y de esos besos transido

es mi alma su arrebato.

 

Béseme Dios, nada más…

en mi camino agitado;

a la fuga pensamientos

y quede el amor amando.

 

Yo confío en ti, Jesús,

si es que vuelvo y me levanto,

porque tú, y solo tú

eres Dios enamorado.

1 diciembre 2023                 

 

Al final hallarse limpio

Que el mismo Dios de la paz os santifique totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, se mantenga sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que os llama es fiel, y él lo realizará (1 Tes 5,23-24; lectura de Vísperas Domingo I, II, III y Iv de Adviento).

Al final hallarse limpio,

sin nada que reprochar,

ya preparado y perfecto

para el abrazo pascual.

 

Yo pecador perdonado

con el agua bautismal,

que me daba veste blanca

para el convite nupcial.

 

Jesús es misericordia,

sola y pura santidad,

y adherirse a su doctrina

era divina amistad.

 

Quise ir por esa senda

con mi sencillo morral,

compartiendo mi comida,

yo, pobre, con los demás.

 

Quise ser bueno con todos

con sencillez y humildad;

merecimientos no tengo

ni fui famoso especial.

 

Y ahora, al atardecer,

me he sentado a descansar;

mis fuerzas son de poquito

y me cuesta respirar.

 

El corazón se fatiga,

sin que le pueda ayudar,

y suelo estar pensativo

cansado sin trabajar.

 

Pero la santa Escritura

brilla cual nuevo fanal

y aquellas mismas palabras

son nuevas desde el altar.

 

Dios es Padre, todo Padre,

siempre Padre y siempre Paz,

Dios no es reproche que hiere,

ni acusador ni fiscal.

 

Mi propósito de vida

es hacer su voluntad,

punto a punto, día a día:

Dios es fiel y él lo hará.

 

Y cuando se oculte el sol,

y otro sol alumbre allá,

yo me vaya bien tranquilo

confiando en su bondad.

 

Sin reproche, sin castigo,

sin volver la vista atrás;

en ti siempre yo he esperado,

tú serás mi eternidad.

3 diciembre 2023

Domingo I de Adviento (San Francisco Javier).

sábado, 2 de diciembre de 2023

1924. Dom XXXIIV A – Jesús, que ha de venir, nos dice: Velad


Jesús nos dice: Velad

 Mc 11,33-37

 

Texto

33 Estad atentos, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. 34 Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. 35Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: 36 no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. 37Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!».

 

Hermanos:

1. Hoy comienza el Adviento, el nuevo año espiritual de la Iglesia, de cara a la Pascua del año 2024. Adviento, Navidad, Epifanía forman un ciclo unitario. Cuaresma y Pascua forman otro ciclo, más importante. Y el centro de todo el año es la Pascua del Señor.

El Adviento son cuatro semanas antes de la Navidad. Este año serán, sí, cuatro Domingo, pero no cuatro semanas, porque el cuarto domingo cae el día 24 de diciembre, y aquella misma noche comienza al Navidad.

Antes de entrar en tema, en las lecturas de hoy, quisiera hacer algunas aclaraciones, que son ciertos toque de catequesis, para situarnos correctamente en el tiempo en que estamos.

Dice el Misal de la Iglesia: “El tiempo de Adviento tiene una doble índole: es el tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento se nos manifiesta como tiempo de una expectación piadosa y alegre”.

Esta indicación es clave para entender los textos variados del Adviento, que son tan hermosos, que vienen a ser anualmente como una primavera florida de cara a la Pascua.

Cuando nosotros celebramos la sagrada liturgia, aunque nos fijemos en un aspecto particular, como el nacimiento de Jesús, por ejemplo, en realidad celebramos el misterio completo del Señor, porque el Señor que hoy vive y reina por los siglos es uno e indivisible y le celebramos a él todo entero, en sus humanidad y divinidad.

En esta perspectiva el Adviento que nos prepara a la Navidad, celebra al Señor que un día ha de venir a llevarnos consigo. Adviento quiere decir “llegada, venida”. Y desde jóvenes nos han dicho: el Señor vino, el Señor viene, el Señor vendrá.

En la lectura que hemos escuchado, se nos dice: Velad, estad preparados. Y podemos hacer una larga reflexión sobre este acontecer de la vida, que, al final nos resulta un misterio. ¿Cuál va a ser el momento el momento final de mi vida, ese momento de la verdad última?

Yo les invito a hacer esta pregunta, no precisamente ahora que estoy escribiendo tranquilamente estas cosas o luego que las grabaré en un pequeño video para compartirlo con las personas que deseen, sino una noche, cualquier noche, ¿después de haber cenado y estar viendo el telediario? Vamos a ver, qué ha pasado hoy: qué accidentes en las carreteras con muertos y heridos, qué balaceras se han dado entre grupos y cárteles enemigos, también con víctimas mortales, y tantas veces ajenas a los grupos rivales; qué desgracias ha habido en el mundo por causa de huracanes, inundaciones, fenómenos que la ciencia no puede prever ni dominar. Aquí, en México, por ejemplo, el huracán Otis. Leo en la prensa, al azar: “El huracán Otis, de categoría 5, tocó tierra en Acapulco el pasado miércoles 25 de octubre a las 00:25 horas, resultando en una gran destrucción de la infraestructura de la ciudad: uno de los destinos turísticos por excelencia en México. Dos semanas más tarde, las autoridades continúan trabajando para restablecer los suministros básicos (agua y luz) en algunas localidades y, mientras tanto, aseguran la distribución de enseres a las 250.000 viviendas afectadas por el suceso”.

Esto que cualquiera de nosotros lee en otras personas, un día cualquiera lo podrían leer de mí. Ninguno de nosotros tiene asegurada su propia vida. Tantos de nosotros hemos visto, y quizás lo practicamos, que al iniciar un viaje hacemos la señal de la cruz. No es una superstición, aunque tampoco sea necesario hacerla, pero puede ser un recordatorio de que nuestras vidas en todo momento están en las manos de Dios. El pensamiento de “Estad preparados, estad en vela”, es un pensamiento humano, de primera categoría, digno de figurar en todas las filosofías de la humanidad.

Cuando Jesús habla con este lenguaje, lo más importante que nos quiere decir es que un día ha de venir el dueño de la casa, y el dueño de la casa es él. Él se ha llamado a sí mismo el Hijo del hombre, recogiendo las profecías de Ezequiel y Daniel. Él se ha identificado a sí mismo como la última palabra de la humanidad y el juez de todos los hombres. Nadie, absolutamente nadie, había tenido tal pretensión en toda la historia.

Esta pretensión fue la causa de su muerte. Recordemos aquella escena ocurrida en la suprema corte del Sanedrín: “El sumo sacerdote, levantándose y poniéndose en el centro, preguntó a Jesús: «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que presentan contra ti?». Pero él callaba, sin dar respuesta. De nuevo le preguntó el sumo sacerdote:

- «¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito?».

Jesús contestó:

- «Yo soy. Y veréis al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y que viene entre las nubes del cielo».

Jesús es el que ha de venir y ha de juzgar. Es lo que celebramos en el primer domingo de Adviento. ¿Esto es terror o es esperanza?

Hermanos, esto es esperanza. Lo hemos escuchado en las lecturas de hoy:

“¡Ojalá rasgases el cielo y descendieses! | En tu presencia se estremecerían las montañas, mecieron». … Jamás se oyó ni se escuchó, | ni ojo vio un Dios, fuera de ti, | que hiciera tanto por quien espera en él” (Is 63.19-64,2).

Son palabras que ya en el Antiguo Testamento nos abren a la esperanza sin límites, lo que ni ojo vio, ni oído oyó.

Nada extraño, pues, de que san Pablo nos diga: “… en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo, de modo que no carecéis de ningún don gratuito, mientras aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él os mantendrá firmes hasta el final, para que seáis irreprensibles el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, el cual os llamó a la comunión con su Hijo, Jesucristo nuestro Señor” (1 Cor 1,6-9).

Esta es la verdadera visión cristiana del final: la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. San Pablo nos exhorta a mantenernos firmes, al grado de ser irreprensibles el Día de nuestro Señor Jesucristo.

San Pablo tiene esta esperanza: de la tierra al cielo; una esperanza que no se basa en nuestra generosidad, sino en la generosidad de Dios: Dios es fiel, y si Él es el fiel, Él lo hará. Fiel es Dios, el cual os llamó a la comunión con su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.

Acaso, hermanos, tengamos que modificar nuestras ideas sobre el purgatorio y la duración del purgatorio. Me place concluir esta homilía con unas palabras del Papa Benedicto XVi en su encíclica sobre la Esperanza, Spe salvi:

“47. . Algunos teólogos recientes piensan que el fuego que arde, y que a la vez salva, es Cristo mismo, el Juez y Salvador. El encuentro con Él es el acto decisivo del Juicio. Ante su mirada, toda falsedad se deshace. Es el encuentro con Él lo que, quemándonos, nos transforma y nos libera para llegar a ser verdaderamente nosotros mismos. En ese momento, todo lo que se ha construido durante la vida puede manifestarse como paja seca, vacua fanfarronería, y derrumbarse. Pero en el dolor de este encuentro, en el cual lo impuro y malsano de nuestro ser se nos presenta con toda claridad, está la salvación. Su mirada, el toque de su corazón, nos cura a través de una transformación, ciertamente dolorosa, « como a través del fuego ». Pero es un dolor bienaventurado, en el cual el poder santo de su amor nos penetra como una llama, permitiéndonos ser por fin totalmente nosotros mismos y, con ello, totalmente de Dios. Así se entiende también con toda claridad la compenetración entre justicia y gracia: nuestro modo de vivir no es irrelevante, pero nuestra inmundicia no nos ensucia eternamente, al menos si permanecemos orientados hacia Cristo, hacia la verdad y el amor. A fin de cuentas, esta suciedad ha sido ya quemada en la Pasión de Cristo. En el momento del Juicio experimentamos y acogemos este predominio de su amor sobre todo el mal en el mundo y en nosotros. El dolor del amor se convierte en nuestra salvación y nuestra alegría. Está claro que no podemos calcular con las medidas cronométricas de este mundo la « duración » de este arder que transforma. El « momento » transformador de este encuentro está fuera del alcance del cronometraje terrenal. Es tiempo del corazón, tiempo del « paso » a la comunión con Dios en el Cuerpo de Cristo[39].

Nuestra oración final la tomamos de las palabras de san Pablo: Señor Jesús, en tu infinita misericordia concédeme la gracia de ser irreprensible en el día de tu venida. Amén.

 

 Cuautitlán Izcalli, sábado, 2 diciembre 2023