domingo, 31 de enero de 2021

1497. Retiro en la Presentación del Señor (Vida consagrada)

 Oblación y fidelidad

 Ante el Día de la Vida Consagrada, en la fiesta de la Presentación del Señor, he aquí unos pensamientos espirituales, que acaso pueden servir como apoyo o subsidio para un retiro espiritual.

Fr. Rufino María Grández, OFMCap

Misionero de la Misericordia

Primera parte

MEMORIA VIVIFICANTE EN EL RECUERDO DE

LOS AÑOS DESPUÉS DEL CONCILIO

En Navidad de 1977, la Confer Femenina de Navarra, dirigida por la entusiasta Hermana María Teresa Ruiz Prados, de la Compañía de María, Directora del Colegio Mayor Roncesvalles, me encargó que animara espiritualmente lo que llamaban “Encuentros de experiencia de vida religiosa en Navarra”. Con el título de  HECHOS DE GENEROSIDAD, ÚNICA SALIDA, he aquí los pensamientos que las religiosas tuvieron en sus manos. Al volver a leerlos, que providencialmente han caído en mis manos, pienso que era verdad aquello, y a 43 años de distancia podemos ver un camino de cierta intuición espiritual.
     (Mons. José María Cirarda, 1917-2008, arzobispo de Pamplona 1978-1993, escribió “Recuerdos y Memorias (De mi ayer a nuestro hoy)”, PPC, 2ª edición 2013, 416 páginas, y allí tiene un párrafo totalmente laudatorio para la Hna. María Teresa Ruiz Prados por su labor en la Confer de Navarra, que dirigió durante todo el pontificado de él).
 

Ofrenda
    Mejor que poner “tesis” – firmes tesis como grandes indicadores de autopista – he pensado poner todo junto, desde el corazón: tesis y sentencias, máximas y dichos de amor, paradojas sugerencias… Como quien camina por el monte por una senda cierta, viendo piedras de ruta y escuchando el canto de los pájaros y respirando el aire que Dios nos da. Aquí junto al Hijo de Dios que por amor a nosotros se hizo hombre.

Para empezar
    1. Una verdad, por muy divina que parezca, si no puede traducirse en hechos, no es cristina. Porque Jesús, que es la verdad concreta y completa del Padre (Jn 14,6), el sí de las promesas de Dios (2Cor 1,20), no fue nada abstracto.
     
2. Libros, preciosos libros…, despreciarlos jamás. Solo digo que una teoría que al pasar unos años no ha dado frutos de vida no es “doctrina de vida”. Y únicamente de la “doctrina d vida” (Evangelica testificatio, 37) puede partir la renovación.
    3. “Hay caminos que parecen rectos; pero, al cabo, son caminos de muerte” (Prov 13,12; 16,25). Subrayemos: parecen, pero no son. Buena voluntad…, pero que a la buena voluntad se junte con la sabiduría.

    4. Camino de la experiencia, sí, camino necesario. Vengan, pues, las “experiencias”; pero a una experiencia que no admite marcha atrás no la llamemos experiencia
     5. Los mayores tienen experiencia, sabiduría y – si queréis – todo lo mejor. Y los jóvenes casi nada: intuición. Pero ¡cosa curiosa!, el futuro ha sido, es y será de los intuitivos.

     6. No fue antes la ley que la vida. Primero había vida. Y después de la vida pudo retratarse en forma de ley, y así la ley fue engendrada.
    7. Pensamientos, muchos - pan de cada día; leyes, pocas, pocas, pocas. Si tenemos muchas leyes, seguro que no estamos renovados.

    8. Las nuevas Constituciones son, es verdad, un “hecho” teológico, importante pero insuficiente para la renovación que exige un hecho vital completo. Por esos e hicieron las maravillosas Constituciones, pero no se hizo el milagro todavía.

 Valores
     9. ¡Bienaventurado aquel que da el primer paso! (alguien lo dijo).

    10. Debajo de la ancha copa mueren mil simientes, y el árbol que nacerá ha de nacer de una sola. Pero ¿nacería esta sola si no hubiera la capa de humus vital que le han dado las mil que se han muerto…? Aquí estoy, Señor, simiente que se pudre para que la que ah de brotar brote.
    11. El invierno es tiempo de raíces. No miréis las ramas sin frutos, mirad las raíces. El invierno es hermoso con una austera hermosura.

    12. En hora de renovación buscar es acertar, aunque unos e equivoque, porque la única verdad es el amor.
    13. Mi herencia para la Iglesia: Buscó sinceramente, amó.

    14. Se juntaron los Sabios más sabios que había, y el más anciano dijo. Solo vale lo que tiene un valor verdadero, y lo demás no vale. Los otros, todos juntos, no tuvieron más remedio que decir: Tienes razón.
    15. ¿Qué es fracasar? ¡Cuidado con el diccionario! El que no ha amado ha fracasado…, y nada más.

Protagonistas
    16. La historia de 1977 años – por no hablar más que del Nuevo Testamento – dice que la renovación ha sido siempre protagonizada por hombres muy concretos, guías carismáticos. ¿Dirá cosa distinta la historia a partir del 1 de enero de 1978?
    17. Protagonismo de la comunidad, del pueblo, hoy un hecho irreversible, pero siempre con un secretario a la cabeza, con un líder, con un “responsable”, con un carismático.

    18. Señor, envía líderes, y a nosotros quítanos la tontera de crear mitos.
    19. Hay discípulos cuando hay un Maestro, no a la inversa. Maestros…, si existen no les damos el crédito que merecen. Pero el magisterio es más viejo que la historia conocida.

Así han de ser los hechos
    20. El cauce se va haciendo solo, después de pasar y pasar el agua. Pero las grandes riadas cambian el cauce de los ríos.
    21. para que un hecho haga cauce nuevo -renovación de verdad – tiene que ser: radical (no corriente), transparente y unívoco (no plurivalente), y de vanguardia (al ritmo de la intuición de la Iglesia).

    22. Tu proyecto es precioso, pero no parece estar de acuerdo con nuestro carisma.
- No, déjala, que a lo mejor ahogamos el carisma, que es mejor equivocarse por generosidad, que si el Espíritu conduce la hará volver, que todas las órdenes hemos traicionado con frecuencia nuestro carisma, que el amor es el carisma universal de la Iglesia, que tienen que morir mil semillas…, no tengas miedo, déjala…
    23. El pluralismo está en el Nuevo Testamento, signo de plenitud que arranca de la unidad y conspira a la unidad. Entendámoslo bien: la unidad es plataforma y vértice, y sin unidad no hay pluralismo pensable.
    24. Tú piensas así, y yo pienso así. Tú te quedas con tu pensamiento y yo me quedo con el mío. Y en lo íntimo del corazón: Si eso es pluralismo ya sé lo que es la anarquía y la desintegración de la comunidad.

    25. Bastarían cuatro hechos: amor, oración, austeridad, compromiso.

Sobre la caridad
    26. Tesis: Puesto que la caridad transciende el contenido de los votos, y es fin y norma de los mismos, el hecho supremo de renovación e la vida religiosa es el amor, cuya verificación visible es la unidad de los hermanos.
    27. Y acaso más. No sé por qué presiento que nuestro futuro y nuestra pedagogía no la hemos de poner en el florecimiento de la oración sino más bien en un nuevo hallazgo de la caridad. Y así definiremos la vida: Vivir es saber amarnos.

    28. Deduzco, Señor, que la flor de la vida es…, no me atrevo a pronunciar la palabra, porque lo que ella contiene siendo lo más humano es todo divino porque viene de ti… es: amistad.

Sobre la oración
    29. “No olvidéis por lo demás el testimonio de la historia: la fidelidad a la oración o el abandono de la misma son el paradigma de la vitalidad o de la decadencia de la vida religiosa” (Pablo VI, Evangelica testificatio, 42).
    30. Si hiciéramos oración todo estaría arreglado.
- No, pero si no hacemos oración no arreglamos de verdad nada.
    31. Del todo cierto que la inmensa gracia de la oración litúrgica con la nueva sensibilidad es un hecho fecundo e irreversible. Ir por aquí, camino seguro. No ir por este camino es bloquear la renovación.

    32. Déjame, Señor, que esta vez murmure un poco: Nuestros buenos viejos son muy buenos, pero en el coro oran muy mal. Oran muy de prisa, y esto creo que trae una cola de siglos. Y no puede ser. Y aquí también la renovación bloqueada.

Sobre la austeridad
    33. La mortificación corporal es un secreto. Sí, pero hay otro secreto más precioso: ser un gran trabajador, un enorme trabajador, y no perder un solo minuto de tiempo por Jesucristo y su Reino. El que encuentre este secreto no le importa olvidarse, al menos de momento, del otro.

Sobre la entrega y el compromiso
    35. ¿Hacer? Todo lo que se pueda hacer con amor, con inmenso amor, con visible amor; eso es nuestro campo de operación.
    35. Liberación económica, social, política…, hechos plurivalentes. También los que no creen ni esperan en Jesús los hacen pasión. Si el visible amor a Cristo les quita la ambigüedad, lancémonos.

    36. Trabajar y no cobrar es para quedarse viendo visiones… La gratuidad. He ahí la escatología de nuestro trabajo. Por aquí debemos apuntar.

* * *

     37. Al principio y al final Cristo, única esperanza. A él este grito, que es una humilde confesión y una triunfal aclamación:
    Kyrie, eléison!
Segunda parte

EN EL HOY DE LA IGLESIA

YO – MI INTIMIDAD

(Mi consagración bautismal en mi profesión religiosa)

 

38. La vida es un misterio. La vida es un misterio; cada vida es un misterio. Y el dueño del misterio es Dios. No soy yo, ni menos alguien ajeno a mí. El misterio produce respeto y veneración, y tratándose del “misterio humano” un profundo sentimiento de piedad – compasión y ternura – ante las personas.

39. Misterio de cara al Misterio. Como la vida es misterio, dentro de su propia entraña está emparentada con el MISTERIO único y total, que es Dios. La vida está abierta al Misterio. Esta percepción nos instala en la humildad. Y nos da la clave de nuestra vocación primordial: Somos Portadores del Misterio. Las otras vocaciones (yo soy casado, yo soy sacerdote, yo soy rey…) son absolutamente parciales frente a mi vocación primordial: Portador de un Misterio, Testigo del Misterio de Dios.

40. Apertura al Misterio. La primera apertura es la admiración y adoración [1]. La segunda es el coloquio [2]. La tercera es el servicio [3]. Y la cuarta es la consumación mediante la esperanza [4]. La esperanza es el retorno al Misterio.

41. Qué es vivir. Vivir es desplegar el misterio que somos cada uno. Y esa capacidad expansiva es la capacidad creadora que Dios, Padre y Creador, nos concede.

42. Qué es vivir en concreto. Vivir en concreto, más allá de cualquier teoría es esto: hacer la voluntad de Dios. Y ¿cuál es la voluntad de Dios para mí? De joven (hace más de 60 años), me dijeron: “Todo lo que veas con claridad, con paz, con continuidad – las tres cosas, no puede faltar una – tómalo como la voluntad de Dios para ti”. Es verdad. Fue un gran consejo. Repitamos: con claridad, no confusamente; con paz, cuando lo piensas te produce serenidad, armonía, contento; continuidad, no hoy que estoy eufórico sí, mañana que estoy triste no… Tiene que ser siempre: sí…, sí…, humildemente sí… Eso viene de Dios para mí. Si hay turbación, no. Dios es armonía; Dios es fidelidad.

43. Adorar [1]. El inicio y la cúspide de mi apertura al misterio es la adoración. La adoración (“ad-os”) es el boca a boca de la Criatura con su Creador. De la adoración brota la alabanza y la alabanza es hermana gemela de la acción de gracias. “La palabra latina para adoración es ad-oratio, contacto boca a boca, beso, abrazo y, por tanto, en resumen, amor” (Benedicto XVI, Domingo 21 agosto 2005, Colonia, Jornada Mundial Juventud).

44. La Eucaristía, “fisión” del Amor [1]. La Eucaristía es la “explosión del Amor en cadena”. Citando de nuevo al Papa en la misma ocasión: “Esta es, por usar una imagen muy conocida para nosotros, la fisión nuclear llevada en lo más íntimo del ser; la victoria del amor sobre el odio, la victoria del amor sobre la muerte. Solamente esta íntima explosión del bien que vence al mal puede suscitar después la cadena de transformaciones que poco a poco cambiarán el mundo. Todos los demás cambios son superficiales y no salvan”.

45. Adoración y unión [1]. La adoración lleva un impulso unitivo a la fusión. Revela el misterio de la Trinidad en mí, que es “tri-fusión”. Y de modo inmediato te está diciendo que la vocación del ser es una vocación nupcial.

46. La vocación nupcial. La vocación nupcial del ser humano revela que en lo más recóndito de él existe lo masculino y femenino como una llamada. (De paso: Lo más específicamente masculino en el varón – lo que más específicamente distingue al varón de la mujer - es precisamente el anhelo de la mujer; lo más específicamente femenino en mujer es el anhelo del varón. Anhelo en el más noble sentido, anhelo infundido en el acto mismo de la creación).

47. Alabanza [1]. La alabanza es el acto más “altruista” que sale del ser humano; porque la verdadera adoración implica la salida completa de uno mismo para ser oblación, no de cualquiera, sino de Dios mismo. Es el acto supremo de desprendimiento, y la fuente más pura de gozo, porque Dios se “desentraña” a sí mismo para darse a la criatura, como hizo en la Encarnación.

48. Vivir en alabanza [1]. “Sobre tus murallas, Jerusalén, | he puesto centinelas: | no callarán ni de día ni de noche. | Los que se lo recordáis al Señor | no os concedáis descanso, | no le concedáis descanso hasta que establezca Jerusalén | y hasta que haga de ella | la admiración de la tierra” (Is 62,6-7. … Qui commonetis Dominum, ne taceatis et ne detis silentium ei, donec stabiliat et donec ponat Ierusalem laudem in terra”).

49. Mi vocación mística [2]. Siento que he nacido para la mística. Sí, es mi vocación de diálogo con Dios innata. Estaba y está ahí dentro. Quizás la tengo amordazada por mí mismo, o atrofiada pro el “no uso”. Gustad y ved qué suave es el Señor: Dichoso el que se acoge a él.

50. Coloquio y estilo de vida [2]. El coloquio con Dios es la oración, es decir, escuchar a Dios y hablar a Dios, devolverle palabra por palabra. Desde el momento que Jesús nos ha revelado que Dios es “mi Padre” y “vuestro Padre” (Jn 20,17: Subo a mi Padre, ¡que es vuestro Padre!), se ha introducido en el mundo la “oración cristiana”, que antes no existía. Definitivamente será distinta la oración como coloquio de amistad hasta la intimidad, como alabanza, como acción de gracias.

51. Idolizar a Dios [2]. El ser humano es creador de pensamiento; y este su pensamiento le guía para sí mismo ante Dios y para comportarse ante de los hombres. Esta capacidad nutritiva de crear pensamiento es sublime y peligrosa. Peligrosa en cuanto yo puedo “idolizar” a Dios, inventar un Dios, crearme un Dios de acuerdo a mi soberana libertad, un Dios justificador de mi mediocridad espiritual. Eso es amordazar a Dios, para que no hable sino lo que yo quiero oír.  La oración tiene que ser el encuentro de la libertad divina con la libertad humana.

52. De la adoración al servicio [3]. El que adora a Dios, de la adoración regresa al servicio. Y entonces el servicio es misión, sentido de vida, profecía. El servicio es la prueba y garantía de que la adoración era verdadera.  De la profecía Pablo dice: “Por su parte, el que profetiza habla para hombres, edificando, exhortando, consolando” (1Cor 14,3).

53. La esperanza, cima de la adoración [4]. La esperanza es la culminación del camino, el acto final y supremo de la adoración, cuando es la esperanza en la hora del tránsito. Tengo miedo a morir, porque tengo miedo a Dios. “El que teme no es perfecto en el amor.

 

JESUS – MI JESÚS

 54. Jesús llega a mí. Soy Ciudadano del Mundo, Peregrino de la Historia humana. Mi perfil, que incluya mi “ser, proyecto y misión” es simplemente JESÚS. Pero no llega caído del aire o de la nada. Llega metido y entretejido en una historia, como Hermano mío en la Familia Humana, como Hijo de Israel, como Pionero (Archegós) de la fe que él ha iniciado y va a completar. Ya Jesús para siempre será inseparable de la familia humana. Jesús es mi Hermano, al tiempo que es mi Señor. Comienza la paradoja de Jesús, el misterio de Jesús.

55. Vida y mensaje en cuatro puntales. Jesús no ha sido un incógnito en la historia, inventado por una comunidad amante. Los Teólogos, gentes de bien, pensantes sobre los datos, nos presentan una semblanza del hecho y persona de Jesús (me refiero al documento cristológico de la Comisión Teológica Internacional “La conciencia que Jesús tenía de sí mismo y de su misión” (Documento de 1985, Exposición formulada en cuatro tesis con su amplia exposición de cada una en tres movimientos: la tradición – los Evangelios sinópticos – el Evangelio de Juan): 1º Jesús se vio y se sintió Hijo de Dios. / 2º Jesús anunció el Reino del Padre, palabra definitiva en la Historia. / 3º Jesús inició con unos discípulos la obra del Padre y del Espíritu, la Comunidad mesiánica, que es la Iglesia, hasta su vuelta. / 4º Jesús se vio a sí mismo como el Salvador del mundo.

56. Jesús es, ante todo, mi Jesús de la Pascua. Jesús es el Viviente. La Pascua de Jesús es la realidad definitiva de Jesús, Jesús es eterno por su Pascua eterna. Jesús existe solo como Pascua. Jesús es y será para mí uno solo: el Viviente. Por eso Juan pudo decir, no de la segunda persona de la Trinidad, sino del Individuo concreto Jesús de Nazaret, todo lo que dijo al principio de su Evangelio. Él es el Creador, él es la Vida, él es la Luz.

57. Jesús es el Viviente Celebrado. La Fe nos da acceso a Jesús, y Jesús vive ante todo celebrado en la Iglesia, en esta Comunidad mesiánica que él ha iniciado, ya desde el principio extendida por todo el mundo. Vive en espera de su vuelta, con tantos rostros diferentes, con tanto amor derrochado por él, con tanta belleza escondida. Ese es el Jesús de mi fe y de mi aliento.

58. Jesús es persona. Jesús es persona, sencillamente persona; por tanto, puedo hablar con él, establecer una relación, en la cual ay cuento de antemano con su absoluta fidelidad. Como persona, Jesús es el respaldo de toda mi vida, la garantía de mi propia persona y personalidad ante el mundo. Al decir que es persona, entiendo y digo que es presencia, que en todo momento es presencia, que está ahí. Que puedo detener en este instante el curso de mi actividad y quedarme contemplándole y haciéndole una poesía.

59. Jesús es compañía. Acaso sea repetir lo mismo con otras palabras. El salmo del Buen Pastor es un salmo privilegiado para saborear esta compañía. “El Señor es mi pastor, nada me falta: | en verdes praderas me hace recostar; | me conduce hacia fuentes tranquilas | y repara mis fuerzas; | me guía por el sendero justo, | por el honor de su nombre.  | Aunque camine por cañadas oscuras, | nada temo, porque tú vas conmigo: | tu vara y tu cayado me sosiegan” (Sal 22,2-4).

60. Jesús es inmanencia y acción. Con la teología de Pablo yo puedo decir que Jesús es inmanencia en el fondo de mi ser, pues yo existo solo como existiendo “en Cristo Jesús”. Desde esa inmanencia viene mi actuación. Y esta es la verdad: que por su propia naturaleza hay una tensión entre la inmanencia y la acción de Jesús para saber explicarme “quién soy yo”. 

61. Jesús es proyecto. Por ello, Jesús es el proyecto de mi vida. Y lo que llamamos nosotros “proyectos”, por ejemplo, el proyecto diseñado en nuestras hermosas Constituciones de Hermanos menores Capuchinos no es otra cosa que la proyección de Jesús aquí, de acuerdo a la sensibilidad que él ha impreso en san Francisco y en la Tradición de los santos de la Orden.

62. Jesús es presente y futuro. Para mi consuelo, ese Jesús viviente es mi presente y mi futuro. En él está diseñado el camino de la mi vida. “Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; así que ya vivamos ya muramos, somos del Señor. Pues para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos” (Rom 14,8-9).

MI HORA – ESTA ES MI HORA

63. La crisis no querida. Obviamente estamos en una profunda crisis. Crisis que está descalabrando la sociedad, muy particularmente la familia, crisis honda en la Iglesia, crisis en la vida religiosa.  Una hora turbulenta, que, por otra parte, es hora de gracia. Ante la Curia Romana el Papa Francisco habló (21 de diciembre de 2021) con un lenguaje inusual de la crisis: Abraham, Moisés, Elías, Juan Bautista, Pablo de Tarso… y Jesús. Y terminó su discurso diciendo: “Y, por favor, recen siempre por mí, para que tenga la valentía de permanecer en crisis. Feliz Navidad. Gracias”.

64. La crisis “que está”. La pandemia (y hoy, 31 de enero, hace un año que se detecto en España el primer contagio) ha puesto a todos el mundo en crisis. Otra pandemia espiritual se estaba gestando hace decenios. Y ante lo que está a los ojos de todos (crisis estructural, crisis institucional, crisis de número, crisis de paradigma…) podemos decir: Pasó lo viejo y lo nuevo (entre nosotros) no ha llegado todavía.

65. Tiempo, espacio, modo, personas, valores. Todo ha cambiado y el bombardeo espiritual es inmenso, y nos afecta en íntimos sentimientos. Lo más profundo de la crisis es que, como espectadores vemos, como analistas analizamos, y que como “sabios” parece que todavía no tenemos las claves de lo que nos pasa y de lo que nos tiene que pasar.

66. Job, Eclesiastés, El Cantar. El Señor nos pide una relectura de las Páginas Sagradas. ¿Job me da la respuesta? ¿Acaso el Eclesiastés? ¿O acaso El Cantar de los cantares? Entiendo, por la misericordia de Dios, que los tres me están hablando.

67. El grano de trigo. Jesús nos está diciendo: “En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará. Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré? ¿Padre, líbrame de esta hora? Pero si por esto he venido, para esta hora: 28 Padre, glorifica tu nombre»” (Jn 12,24-28).

MI OBLACIÓN

     68. Punto de arranque. Una oblación de vida al Señor arranca de una iluminación. El Espíritu desciende a mi corazón y me ilumina y me hace ver con nuevo resplandor: La belleza misma de la vida, de la mía, con su sentido, in tener que compararme con nadie. Mi vida que tiene su propio sentido y misión, por cuanto que yo he nacido del pensamiento divino, como única e irrepetible criatura suya. Seguramente que yo no voy a dejar huella en la crónica humana; y tampoco de modo particular en los anales de mi propia congregación – acaso, sí, pero no hace falta – pero que tiene un futuro por delante, y precisamente en esta hora turbulenta y llena de incertidumbre.

 69 Mi oblación es una renuncia. Renuncio a que mi “yo” ejerza un protagonismo, que redunde en gloria mía. Como cuando Jesús hacía un milagro y conminaba con palabras serias al favorecido: No se lo digas a nadie. Él quería desaparecer para que solo resplandeciera la gloria de Dios, el Reino de Dios que entraba en este mundo. Al renunciar a todo, como Jesús, pongo a disposición de Dios, Padre providente, el juicio que de mí puedan formular las personas. Buena fama, mala fama: lo que Dios quiera. Acepto que mi vida no sea bien interpretada, y, aparte de no ser conocido, acepto que pueda ser malinterpretado, incluso difamado.

 70. Mi oblación es una entrega. Entrego al Señor todo lo que Él me ha dado: mi vida, mi salud, mis cualidades o talentos. Mi entrega al Señor es, simultáneamente, entrega a la Iglesia, a la que veo como mi madre y mi esposa, en la que percibo muchísimo mejor su belleza y generosidad, constantemente renovada en las almas humildes – porque la iglesia vive en las almas – que los pecados con que nosotros, pecadores, la afeamos. El descubrir su hermosura da un aliento nuevo de vida. Mi oblación a Jesús es igualmente oblación a mis hermanos los hombres, muy más allá de todo partidismo y política.

 71. Una entrega expresada con palabras propias. Es bueno proyectar los propios sentimientos por medio de la escritura. Es bueno que mi oblación de amor a Jesús en esta hora de nueva esperanza incida en un apunte personal con el estilo de cada uno.

Señor Jesús,

Pascua de mi vida,
ternura y fortaleza de Dios,

que has iniciado en tu cuerpo glorioso

la última novedad del Padre y del Espíritu,

por tu gracia y misericordia

siento en lo más profundo de mi ser

que tú eres la pasión y sentido de mi vida.

Te doy gracias por haber sido amado,

y en ese amor quiero vivir y morir,

en pequeñez y humildad

bajo tu divina mirada.

Puesto que en tu bondad

me hiciste digno de orar ante ti

y de celebrar la Eucaristía,

acepta mi vida, unida a la tuya,

sin condiciones,

para ser prodigio de tu ternura,

un canto de amor en tiempo y eternidad.

Sea el Evangelio

pensamiento y misión de cada día

y el servicio a mis hermanos, los hombres,

fruto de mi existencia.

Virgen, Madre del Señor, Virgen fiel,

ante tu divino Hijo

concédeme la gracia de la fidelidad. Amén.

ANEXO
CELEBRACIÓN ESPIRITUAL
JESÚS ES POESÍA EN MI CORAZÓN

Soliloquio ante Jesús
I

Un ovillo de preguntas

"Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre" (Heb 13,8).

Un ovillo de preguntas,
juntas todas y revueltas,

conforman mi ser humano,

bajo una frente serena. 
 
Lo finito y lo infinito,  
el universo en su esfera, 
y el pobre humano, mendigo
de eternidad que no muera.
 
 
La brevedad de unos días  
que hacen mi crónica huera,
yo que he querido soñar

ser todo con alma entera.
 
Como si el mundo en el aire
fuera así una marioneta,

un soplo de un pensador,

un soneto de un poeta.
 
¿Dónde está quien esto todo
me lo domina y sujeta,

me da razón y sentido

que de verdad me convenza?
 
Mas con fe que rompe mundo
y en mi pecho se aposenta,

una Pascua estoy viviendo,

que es persona y es presencia.
 
 
El Viviente me habla a gritos
con palabras de respuesta,

y rompe mi soledad

con su silencio que llena.
 
Sobran voces y discursos,
y argumentos de cabeza;

que yo quiero que penetre

su ser entero en mi esencia.
 
Que no quiero pleitear
con dialéctica pelea,

que solo quiero vivir,

el misterio que recrea.
 
Jesús es viva persona,
es la presencia en mi escena,

confidente en las palabras
 
fuerza oculta en la refriega.
 
Jesús sentido y razón
del universo que rueda;

él es la geometría

y la explosión de belleza.
 
Armonía y gravedad
del rumbo de las estrellas,

y del átomo invisible

esencia de las esencias.
 
Y muy más cerca de mí
en el Yo de mi conciencia,

él es mi respiro sano

en el que mi aliento alienta.
 
 
Él es mi yo ultra el yo,
peana de mi existencia,

la almohada de mi amor,

de ese que solo quisiera.
 
 
Es mi silencio infinito,
que quisiera que rompiera,

para ser palabra mía

que dominarla pudiera.
 
 
Él es mi Evangelio escrito,
don entero de la Iglesia,
 
el Verbo de Nazaret,
Dios de una Madre terrena.
 
 
Él es la lágrima suave
que en este momento sueltan

mis ojos de amor transidos

en búsqueda de sus huellas.
 
¡Eres, Jesús, en la cima
anhelo y tímida espera,

quisiera amarte sin más,

posar en ti mi cabeza! Amén.

II
Jesús por los cinco sentidos

(continuación)

Mi pensamiento no toca
el cuerpo que a mí me llama;
mi pensamiento contempla
y se mantiene a distancia.
 
 
Pero el Jesús de mi fe,
santificado en la Pascua,

entra en los cinco sentidos

hasta llenar cuerpo y alma.
 
Si experiencia espiritual
se dice experiencia humana,

debe ser tacto y contacto

en la red de mis membranas.
 
 
Se hizo comida en la cena,
carne de Dios masticada,

pues así se hizo visible,

prisionero en mi mirada.
 
Se hizo palabra al oído,
pronunciada y escuchada,

que el corazón la recoge

cuando el silencio lo calma.
 
Se hizo perfume oloroso
que aspirándolo embriaga,

y sabor que al paladar

sabe a maná que saciaba.
 
Jesús es mi compañía
que noche y día acompaña,

y que la firma de Dios

ha de poner en mi acta.
 
 
La Madre del más amado,
la que en la cruz allí estaba,

se la siente junto al Hijo,

que de él nunca se separa.
 
Viví con él y morí,
aunando presencia y gracia,

y la fe hizo el milagro
 
de esta unidad consumada. Amén

III

Manifiesta tu presencia
(más de lo mismo)

Los dones que da Jesús, el Espíritu de Jesús, son reales, por muy sorprendentes que parezcan. Pero ¿qué es lo real? Lo que está en el ámbito de la existencia: se recibe y se percibe. Por la fe percibimos lo invisible. Pero e cierto que quisiéramos que se rompieran algunas fronteras, para que la realidad espiritual fuera también corporal…, tangible, visible, audible. Así en el momento de la Eucaristía. Por decirlo con una palabra: quisiéramos disfrutar de “el don de su Persona”. Jesús es persona y yo soy persona. Yo estoy vivo y él es el Viviente. Quisiera escuchar y quisiera hablar. Quisiera tocar, quisiera gustar.

Manifiesta tu presencia,
que es Sacramento y Verdad,

y hoy venimos a pedirte:
descúbrela, por piedad.

Tú diste a tus fieles fuerza
para enfrentar a Satán,

y a los inmundos espíritus
 

se les sentía gritar.
 
Es la santa Eucaristía
tu presencia corporal,

es tu dulzura infinita

a mi alma y paladar.
 
Y dijiste en tus palabras
que eras pan de masticar

y del vino de la cena

que era sangre a derramar.
 
Quisiera en este banquete,
si es banquete y es manjar,

disfrutar como se goza

en banquete de amistad.
 
Al alcance de mis ojos
estás tú por ser real,

tú circundas mi presencia

por delante y por detrás.
 
Vivir con Dios noche y día
para amar y más amar,

no es locura o fantasía,

que es mi fondo sustancial.
 
Voy en busca de experiencia,
experiencia espiritual,

rezumar a Dios por dentro

y que se noté que está.
 
Que ese Dios que el mundo entero
lo creó por su bondad

se vea que está irradiando

desde mí su santidad.
 
Ser cristiano es “ser en Cristo”
y vivir esa unidad,

que Jesús así lo quiso

y lo hizo al bautizar.

Por el bautismo soy él
en mi ser más radical,

y de él vive y se desliza

mi más pura intimidad.
 
Esta es la fe que profeso
y quiero experimentar,

en la nube del Calvario

y en la pascual claridad.
 
Es la fe de mis hermanos,
la fe de Pablo y de Juan,

la fe que yo en mis escritos

anhelo depositar.
 
La fe que agrade a Jesús,
la que quiero predicar,

la que sale por los poros,

muy suave, sin violentar.
 
Mi Jesús, de siempre amado,
que has sido y eres mi afán,

sé más adentro y más mío
 
de cara a la ancianidad. Amén. 
 
(Madrid, Convento de Jesús de Medinaceli, Domingo, 31 de enero de 2021)

Nota
Tres himnos del autor para la Fiesta de la Presentación del Señor pueden encontrarse en el blog de Fr. Rufino María Grández Las hermosas palabras del Señor. Entrada n. 351. Sión, adorna tu tálamo nupcial – Presentación del Señor.

También en el N. 647.
Presentación del Señor. Año de la vida consagrada. Oblación