martes, 5 de enero de 2021

1477. Jesús, la epifanía del amor de Dios para todos los pueblos


Jesús, la epifanía del amor de Dios

para todos los pueblos

Mt 2,1-12

Texto

1 Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 2 preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». 3 Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; 4 convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. 5 Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: 6 “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”». 7 Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, 8 y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo». 9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. 10 Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. 11 Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. 12 Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

 

Hermanos:

1. El misterio de Navidad, que lo concluiremos el domingo que viene con la fiesta del bautismo del Señor, tiene un punto culminante en la escena bíblica que hoy nos presenta el Evangelio como remate del nacimiento. Los Magos que vienen de Oriente, iluminados por una estrella llegan al portal de Belén. Y después de esta caminata de fe ¿qué hicieron? El relato evangélico tiene cinco palabras que nosotros podemos recoger en nuestra celebración para que el corazón sintonice con el misterio:
- entraron
- vieron

- se postraron
- adoraron

- ofrecieron

Acabamos de vivir la Noche de Reyes. La televisión dice que es “la noche mágica del año”. Los niños la disfrutan en su candor; y los mayores – seamos de segunda, de tercera o de cuarta edad – nos gusta ver a los niños disfrutar, y se despierta en nosotros el alma de niños, soñando que la vida es blancura, ilusión y pureza. 

Pero no venimos a la Iglesia para continuar el juego inocente de los niños y deleitarnos con una fantasía. Venimos a la iglesia para celebrar una fe llena de sentido y de esperanza, pese a las circunstancias tan dolorosas de este año.

 

2. Jesús ha nacido para Israel y ha nacido para el mundo entero. Los Magos que han venido de fuera de Israel nos están representando a nosotros, que también vinimos desde lejos, desde fuera.

En cierta ocasión Jesús, en Cafarnaúm, ciudad comercial de mucho tránsito, se encontró con un centurión romano. No era judío; era un pagano, y tenía un criado enfermo, muy enfermo. Jesús, conmovido, le dijo: Voy a curarlo. Y el centurión respondió con esa frase que nosotros la hemos recogido por para comunión: Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra. Jesús se quedó atónimo, y comentó ante la gente: “«En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos” (Mt 8,10-11). 

3. Hermanos, esto es justamente lo que hoy celebramos, lo que nos ha anunciado la lectura del profeta Isaías: 

“1 ¡Levántate y resplandece, | porque llega tu luz; | la gloria del Señor amanece sobre ti!
2 Las tinieblas cubren la tierra, | la oscuridad los pueblos, | pero sobre ti amanecerá el Señor | y su gloria se verá sobre ti.

3 Caminarán los pueblos a tu luz, | los reyes al resplandor de tu aurora.
6 Te cubrirá una multitud de camellos, | dromedarios de Madián y de Efá. | Todos los de Saba llegan trayendo oro e incienso, | y proclaman las alabanzas del Señor”.
 

Jesús es la epifanía, la manifestación de la luz y el amor de Dios para todos los pueblos.

4. Una legítima curiosidad nos lleva a preguntar muchas cosas, sobre astronomía, sobre quiénes pudieron ser estos personajes, cuestiones de nunca acabar para un profesor de Biblia. Voy a citar tan solo la opinión que nos presenta Joseph Ratzinger – Benedicto XVI en su libro sobre Jesús de Nazaret. La palabra “Magos”, entre sus varias acepciones, puede referirse a nobles profesiones de hombres buscadores en el mundo de la filosofía y de la religión. 

“Podemos decir con razón que representan el camino de las religiones hacia Cristo, así como la autosuperación de la ciencia con vistas a él. Están en cierto modo siguiendo a Abraham, que se pone en marcha ante la llamada de Dios. De una manera diferente están siguiendo a Sócrates y a su preguntarse sobre la verdad más grande, más allá de la religión oficial. En este sentido, estos hombres son predecesores, precursores, de los buscadores de la verdad, propios de todos los tiempos” (J. Ratzinger – Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, vol. III).

Nosotros, con humildad, pero con sencillez y firmeza presentamos a Jesús, hijo de Dios como sentido de la vida. Y es nuestro gozo mayor el poder anunciarlo así ante el mundo entero. 

5. Pero hay un detalle enternecedor en esta escena, que quiero destacarlo como final de esta homilía.
El Evangelio de san Mateo nos dice esta frase:

Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron.

San Mateo en este caso no ha querido resaltar la presencia de José
. Jesús es el centro; María, la Madre, es la derivación. Aquí está el Rey y junto al Rey está la Madre del Rey.La proskínesis o adoración y la oblación de dones es para el Rey. Los Magos no hablan, no dicen nada; no tienen un mensaje como palabra que anunciar. Su camino, su llegada y su gesto, eso es su mensaje. 

Señor Jesús, te damos gracias porque nos has dado el don de la fe, te adoramos. Te reconocemos con la luz y la salvación de todos los hombres y de todas las culturas, y de nuestra parte queremos ser, allí donde estemos, mensajeros de la luz y el amor que has traído al mundo. Amén.

Madrid, 5 enero 2021.

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