jueves, 7 de enero de 2021

1479. Misterio de Epifanía - El oro para Jesús

 

El oro para Jesús

(Días después de la Epifanía)

 

Una antífona de la liturgia navideña dice: “Desde Oriente vinieron unos magos para adorar al Señor, y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, como a rey soberano; incienso, como a Dios verdadero; y mirra para su sepultura. Aleluya” (Antífona para el Benedictus, 7 enero)

Tria sunt munera quae obtulerunt Magi Domino:
aurum ut Regi Magno,
thus ut Filio Dei,
myrrham ut homini Christo sepulturam.
Alleluia

El poeta  Aurelio Prudencio 384-413 (de Calahorra, acaso Zaragoza) ya había cantado este triple don con este significado en su himno en la Epifanía "O sola magnarum urbium..." en la estrofa:
    Regem Deumque annuntiant
    Thesaurus et fragrans odor
    Thuris Sabaei; ac myrrheus
    Pulvis sepulchrum praedocet.

Y san Pedro Crisólogo (en si siglo V, + 450) interpretaba los dones de los Magos como “dones místicos”.

“Hoy el mago encuentra llorando en la cuna a aquel que, resplandeciente, buscaba en las estrellas. Hoy el mago contempla claramente entre pañales a aquel que, encubierto, buscaba pacientemente en los astros.

Hoy él mago discierne con profundo asombro lo que allí contempla: el cielo en la tierra, la tierra en el cielo; el hombre en Dios, y Dios en el hombre; y a aquel que no puede ser encerrado en todo el universo incluido en un cuerpo de niño. Y, viendo, cree y no duda; y lo proclama con sus dones místicos: el incienso para Dios, el oro para el Rey, y la mirra para el que morirá”.

Sigamos interpretando místicamente los dones que a Jesús queremos ofrecerle. Nuestros votos religiosos, sí, son una ofrenda espiritual para él; pues por él, y sólo por él, los ofrecimos un día. Él nos conceda, en su misericordia, la gracia de la fidelidad.

 

El oro para Jesús,

el oro del mundo entero;

si alguno se lo merece,

nuestro Rey es el primero.

 

Pero el Pobre de los pobres,

que en pobre portal venero,

“a los pobres lo regalo”,

dijo, al hacerse uno de ellos.

 

El incienso para Dios,

que es Jesús Divino Verbo,

solo a Dios adorarás

en la tierra y en el cielo.

 

Es verdad, dijo Jesús,

y lo escucho en el silencio;

adoradme en mis hermanos,

porque soy hermano vuestro.

 

Y esa mirra de la unción

para ungir su santo cuerpo,

en el día de la Pascua

blanco cuerpo del madero.

 

Yo estoy en la Eucaristía,

allí espero vuestros besos;

yo soy comida y bebida,

esposo del puro anhelo.

 

¡Oh Jesús, epifanía

de Dios santo en este suelo,

a ti la gloria, el amor,

oh Dios vivo y verdadero! Amén.

 

Madrid, 7 de enero de 2021.

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