jueves, 21 de enero de 2021

1489. Virgen y Mártir Inés – Himno para su memoria

 

Virgen y Mártir Inés

La noticia introductoria de la memoria de Santa Inés, Virgen y Mártir, dice escuetamente: “Murió mártir en Roma en la segunda mitad del siglo III o, más probablemente, a principios del IV. El papa Dámaso honró su sepulcro con un poema, y muchos Padres de la Iglesia, a partir de san Ambrosio, le dedicaron alabanzas”.

 En Papa san Dámaso (366-384) ha dejado su recuerdo en unos versos tallados en mármol en la Vía Nomentana. San Ambrosio ha hablado de ella en los tratados De Virginibus, 1,2, y el De Officiis, 1,41. Aurelio Prudencio Clemente, que visitó Roma (sobre el año 405), al escribir el Peristephanon, dedicó el Carmen XIV a la “Passio Agnetis”.  Con toda esta “traditio” se fue tejiendo, al final del siglo V, la “Legenda”, que resuena en el Oficio de hoy, proponiéndonos el ideal de “virgen cristiana”, tantas veces asociado al martirio. Sea cual sea, pues, el remanente histórico de esta amable santa – una de las siete que durante siglos ha mencionado a diario el Canon: “Felicidad, Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia, y de todos tus Santos” -  su memoria es la evocación de la felicidad que Cristo ha propuesto, y la fidelidad, si es preciso hasta el martirio. Todo se justifica porque Cristo es el Esposo de la Iglesia.

Ant. 1 - Mi Señor Jesucristo ha puesto en mi dedo un anillo nupcial y sobre mi cabeza ha colocado una corona de esposa.
     Ant. 2
- Estoy desposada con aquel a quien sirven los ángeles y cuya belleza admiran el sol y la luna.
    Ant. 3
- Alegraos conmigo y felicitadme, porque he obtenido un trono resplandeciente en la asamblea de los santos.
    Ant. Ben
. - Al que deseé ya lo contemplo, al que esperaba ya lo poseo; en el cielo estoy unida con aquel a quien tan ardientemente amé cuando estaba en la tierra.

Al amparo de estos textos proponemos un Himno en la memoria de Santa Inés, Virgen y Mártir.

Virgen y mártir Inés
por la Iglesia venerada,
Jesús, Cordero de Dios,
es tu secreto y tu gracia.

La Eucaristía ha guardado
de ti constante plegaria,
para nombrarte, piadosa,
con otras mujeres santas.

Ser esposa de Jesús
y virgen en cuerpo y alma
es llamada del Espíritu
que en la Iglesia Dios regala.

Un coro de fieles vírgenes
de toda nación y raza
anhelan a Cristo Esposo
por él y en él consagradas.

La pureza y el martirio
broten en tierra abonada,
como signo de Jesús
que nos invita a su Pascua.

¡Al Dios vivo y verdadero
sea siempre la alabanza
y a su Iglesia amor y paz,
peregrinando a la patria! Amén.

Madrid, Santa Inés 2021.

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