Meditación y Plegaria por la unidad de la santa Iglesia
de Oriente y Occidente
Quisiera, mas no sé cómo decirlo
y tampoco sé cómo pensarlo
ver a Jesús presente, todo vivo,
sentir que vive en mí, que está a mi lado.
Y digo lo que digo, convencido:
que existieron y existen los milagros;
mas no es milagro el verlo, es Evangelio,
que está vivo, y está resucitado.
Leer el Evangelio en el Espíritu
y entrar haciendo parte en el relato,
por la secreta puerta de la fe
es dejarse acoger al contemplarlo.
No existe el Evangelio como un libro,
que solo existe en él, que sale hablando,
o se deja ser siendo lo que es:
el que es la luz y existe iluminando.
Tu luz es tu presencia, el tú de hoy,
que se hace cuerpo en mí y toma espacio,
y puedo abandonarme dulcemente,
diciéndote: Tú eres mi descanso.
El Yo y el Tú unidos en morada,
dejando que ese Tú invada el campo,
y sea él mi historia y mi futuro,
mi único Señor, mi amor amado.
Hablemos de unidad, Jesús de Pascua:
Si la unidad fue súplica en tus labios,
y no existe, ¿será posible aquí,
o tan solo un soñar de enamorados?
Tu Iglesia es unidad en lo profundo,
y existe, sí, si bien no la veamos,
mas, oh Jesús, nosotros te pedimos
ver ese rostro bello cual milagro.
Pues tú así pediste, y nos unimos
al deseo por ti, de ti exhalado:
es bueno que se vea la familia,
que no existan hermanos separados.
Que sea tu oración, Jesús, el Hijo,
como un día el mundo fue creado,
que partamos unidos la alegría
de vernos en la Mesa acomodados. Amén.
Madrid, semana de la unidad, sábado 23 enero 2021 (S. Ildefonso)
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