sábado, 28 de enero de 2023

1855 Dom IV A – Jesús de las Bienaventuranzas

Jesús de las Bienaventuranzas

Mt 5,1-12


Texto:

 Mt5 1 Al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; 2 y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

3 «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

4 Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

5 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. 11 Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. 12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

 

Hermanos:

1. La lectura del santo Evangelio siempre nos debe producir una sensación misteriosa de paz, de armonía, de agrado, efecto de ese contacto con Dios que brota al tener entre las manos esas sus palabras divinas. Pero hay páginas que producen un encanto especial, y una de esas páginas es la que acabamos de escuchar.

Jesús sube al monte, como Moisés subió al Monte Sinaí, donde Dios le reveló la Ley de la Alianza que establecía con su pueblo. El Monte de las Bienaventuranzas, el Monte de la Transfiguración, el Monte Calvario son los montes del Evangelio, montes del encuentro y del abrazo de Dios con su criatura.

Las Bienaventuranzas son el perfume del Evangelio, la belleza de una doctrina que solo el enviado divino nos la puede dar.

 

2. Bien podemos decir que las Bienaventuranzas son una forma de expresión que ya se encuentra en el Antiguo Testamento, en los Salmos, en los Libros sapienciales, en los Profetas. Es cierto. El Salterio se abre con esa frase: Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadore, ni se sienta en la reunión de los cínicos, sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. Esa bienaventuranza es el consejo de un sabio que poéticamente nos muestra el camino verdadero.

Los libros sapienciales nos dirán bienaventuranzas de familia con ese lenguaje. Del marido que tienen una mujer prudente, del que ve crecer a sus hijos con la bendición de Dios.

Y frente a las bienaventuranzas del bien están las malaventuranzas del mal. Ay de aquel que se aparta del camino del Señor.

Las Bienaventuranzas de Jesús, más allá del camino moral que puede incluir, son la corona del Evangelio, por cuanto que Jesús, arrebatado por lo que va viendo de lo que hace Dios al construir el Reino, prorrumpe en estas explanaciones, felicitaciones por la obra de Dios.

 

3. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. ¡Qué suerte la vuestra, porque solo Dios puede hacer esta maravilla! El hombre reflexivo dirá que la pobreza no es ningún ideal humano, dignificante del hombre; al contrario, la pobreza es fruto de una situación anómala que debemos combatir. No estamos llamados a ser pobres, sino a compartir los bienes terrenos como patrimonio de toda la humanidad, como signo de la fraternidad en la que debemos vivir.

Jesús no puede frenar el avance de una humanidad que camina en búsqueda de unos derechos humanos compartidos por todos. La pobreza, el sufrimiento, la persecución no son ideales humanos que hemos de exaltar. Entonces ¿qué ha visto Jesús en esos pobres, que él llama pobre de espíritu, en esos que sufren y lloran, en esos que son perseguidos para llamarlos Bienaventurados?

 

4. Es lo que ha visto san Pablo en la comunidad de Corinto a la que ha evangelizado, lo que escuchamos hoy en la lectura progresiva de sus cartas.

“Fijaos en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas;  sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor” (1Cor 1,26-29).

 

5. Las Bienaventuranzas nos está abriendo los ojos a una obra que Dios va haciendo en medio de nosotros, bella obra de salvación y felicidad. Los caminos de Dios y los caminos de los hombres acaso sean muy distintos, y con frecuencia lo son.

 

Jesús ve la gente que le sigue y le comprende. Y los llama dichosos, bienaventurados. Él les comparte la felicidad que lleva dentro de sí mismo. Al fin, las Bienaventuranzas son el retrato genuino de Jesús mismo.

El pobre de espíritu es él, el que llora, el que sufre, el que tienen abre y sed de la santidad de Dios, el misericordioso, el limpio de corazón, el perseguido por causa de la justicia de Dios es él. Jesús es el Bienaventurados de la Historia, y nos quiere asociar a todos nosotros a su propia Bienaventuranza.

 

6. En lo hondo de la vida hay un misterio de confrontación entre el bien y el mal, entre unas inclinaciones que nos llevan a la esclavitud y la corrupción y un ansia de libertad divina, que vibra en nosotros y nadie nos la puede quitar. Feliz el Vencedor, que con la gracia de Dios, sale a flote del mundo de pecado que nos envuelve y es testigo de la vida divina del amor a la que somos llamados.

 

Cada uno de nosotros puede ir repasando una a una las Bienaventuranzas, las ocho bienaventuranzas que trae san Mateo para hacer una aplicación persona: Qué me está diciendo Dios a mí, y en este momento de mi historia, en esta circunstancia de la vida humana con este tipo de lenguaje.

¿Son el Código moral de la vida de los cristianos? Sí, pero mucho más. Las Bienaventuranzas no son los mandamientos, sino del fruto el cumplimiento de los mandamientos. Por eso, en los funerales se pueden proclamar como lectura posible ante el cadáver de un cristiano que ha terminado su carrera e inicia la entrada ene el cielo. De ellos es el reino de los cielos, el reino ya iniciado en la tierra y coronado en el mundo que viene.

 

7. Ese horizonte escatológico, final, está previsto en las bienaventuranzas. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Los que lloran son los que buscan una alternativa distinta que no llega; los olvidados, descartados, aplastados injustamente… Dios recoge esas lágrimas y serán consolados.

 

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Los misericordiosos son los que no se dejan llevar por el instinto de venganza, sino por el espíritu de comprensión, de perdón, incluso de perdón gratuito como Dios nos ha perdonados, y luchas por construir un mundo desde esas bases. Es como una utopía espiritual, pero Jesús así lo ha enseñado y proclamado…

Dichosos los misericordiosos.

Hermanos, se nos abre un mundo infinitamente bello, sino nos deja imbuir de este espíritu de las Bienaventuranzas, con las cuales se abre el sermón de la montaña.

Tenemos los ojos dirigidos hacia ese monte, que está enfrente del lago de Galilea donde Jesús ha predicado, ha sanado, ha consolado. Desde ahí ha venido la luz del mundo. Y mirando a Jesús, cuya presencia misteriosa o s e ha extinguido en la tierra, le decimos:

 

Señor Jesús, yo quiero ser feliz y bienaventurado, que para eso he nacido. Yo quiero ser feliz yendo por el camino de las Bienaventuranzas que tú nos has enseñado. Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, sábado 28 enero 2023.

sábado, 21 de enero de 2023

1854 Dom III A – Jesús, anunciador de la Palabra de Dios

Jesús, anunciador de la Palabra de Dios

Mt 4,12-23


Texto:

12 Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. 13 Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, 14 para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:

 15 «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. 16 El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló».

17         Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».

18         Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. 19 Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». 20 Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. 21 Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. 22 Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

23 Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

 

Hermanos:

1. Hace cuatro años el Papa Francisco quiso que en todas las iglesias, especialmente en todas las parroquias hubiese un domingo al año dedicado a la Palabra de Dios. Y escogió este tercer domingo del año que nos presenta cómo Jesús entra en acción en su vida pública y escoge como ministerio principal el predicar la Palabra de Dios, como hacían los profetas.

La vida, hermanos, da muchas posibilidades y cada uno, según las cuidades propias y también según las circunstancias, escoge su camino. Jesús podía haber escogido el camino del trabajo artesanal, un modo del todo digno para estar presente en la sociedad en que vivimos. Jesús podía haber escogido el camino de la acción, de la acción política en el sentido más noble, más allá de la opción de cualquier partido. No lo escogió.

Su vocación no fue esa. Dice el Evangelio: “Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino”. Jesús era un misionero itinerante, un predicador, que predicada en lo que hoy diríamos el “templo”, es decir, en las sinagogas, y – lo que nosotros no sabemos, no nos atrevemos a hacer – al aire libre, lo que supone unas cualidades especiales de cercanía, de simpatía de trato de gentes. ¿A quién se le va a ocurrir predicar en la plaza del pueblo, o en un paseo de la ciudad, donde la gente tranquilamente pasea y juega con los niños?

 

2. Jesús llevaba el mensaje de Dios y lo anunciaba en el lugar del culto, en las casas, de espacios públicos. Pero él no ejerció de Maestro (como nosotros podemos ejercer y hemos ejercido, para dar lecciones con el sueldo correspondiente). Jesús predicó el Reino de Dios por calles y plazas, por casas y sinagogas.

Pero además ocurre, como los Evangelios lo han recalcado, que Jesús hablaba distinto de como los demás habían hablado.  Los rabinos se apoyaban en los maestros anteriores que había dejado fama, y, sobre todo, en las mismas páginas de la Biblia.

Jesús hablaba con otro estilo. Hablaba sin tener que citar (aunque en algunas ocasiones sí se refería a lo que Dios había dicho a Moisés o a los profetas), hablaba desde sí mismo. Hablaba desde sí mismo, con sencillez, usaba parábola, aparentemente eran cuentecillos de la vida, de lo que ocurre en casa, en el campo, en los oficios, pero todo eso con una autoridad que convencía. Además ocurría otra cosa: que su palabra era palabra con poder, una palabra que transformaba la situación. Jesús podía decir: “No temas”, y traía paz. Jesús podía decir: Levántate y anda, y esa palabra producía el efecto. Jesús era capaz de decir: “Tu fe te ha salvado”, y  esa fe, a través de sus labios.

Jesús podía decir, como lo hemos escuchado: “Ven y sígueme”, y esa palabra era no un mandato de un general; era una creación de un mundo nuevo. “Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron”·

Es decir, hermanos, había que concluir esto: Jesús mismo era la palabra de Dios. Jesús era la Biblia. Todo lo que Dios había dicho anteriormente y había sido recogido en los libros santos, ahora desembocaba en los labios de Jesús de Nazaret. Je era ala palabra de Dios, la última palabra de Dios a la historia de la humanidad.

Después de Jesús Dios no ha hablado más. Todo está dicho en él y para siempre. “Este es mi Hijo amado; escuchadle”. Nuestra atarea es escuchar al Hijo de Dios e ir sacando las consecuencias. De repente no se puede saber todo. Pero Jesús nos advirtió: os enviará el Espíritu Santo y él os irá recordando.

 

3. Pues, queridos hermanos, cuando decimos que estamos celebrando el Domingo de la Palabra de Dios, estamos celebrando esto.

Tenemos un libro de referencia que es la Biblia, y dentro e la Biblia especialmente los Evangelios.

Nosotros honramos ese libro, y hoy en muchas iglesias se hará la procesión con el libro de los Evangelios. El libro de los Evangelio se deposita sobre el altar; el libro del Evangelio se venera con incienso; el libro de los Evangelio se edita con orlas, con flores, con dibujos artísticos; se lo puede cubrir con una tapa de metal repujado, incluso con materiales de plata y de oro, con perlas. El sacerdote besa el libro sagrado de los Evangelios, no otras lecturas. El Obispo bendice alzando con sus manos ese libro. Con todo, la palabra de Dios, depositada en el libro, no es propiamente el libro; es el evento que acontece con el libro, cuando es proclamada, no precisamente en la cátedra universitaria, sino en la Iglesia. En el acto de proclamación de esa palabra divina está la presencia de Dios. Su palabra, dicen los libros santos, es viva y eficaz, más cortante que espada de doble filo, que penetra hasta las junturas de las últimas intimidades.

 

4. El Papa, cuando en su carta apostólica “Aperuit illis” con la que instituyó este día, nos advirtió que fuéramos muy serios y cuidadosos con la homilía, y escribía así:

“La homilía, en particular, tiene una función muy peculiar, porque posee «un carácter cuasi sacramental» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 142). Ayudar a profundizar en la Palabra de Dios, con un lenguaje sencillo y adecuado para el que escucha, le permite al sacerdote mostrar también la «belleza de las imágenes que el Señor utilizaba para estimular a la práctica del bien» (ibíd.). Esta es una oportunidad pastoral que hay que aprovechar.

De hecho, para muchos de nuestros fieles esta es la única oportunidad que tienen para captar la belleza de la Palabra de Dios y verla relacionada con su vida cotidiana. Por lo tanto, es necesario dedicar el tiempo apropiado para la preparación de la homilía. No se puede improvisar el comentario de las lecturas sagradas. A los predicadores se nos pide más bien el esfuerzo de no alargarnos desmedidamente con homilías pedantes o temas extraños. Cuando uno se detiene a meditar y rezar sobre el texto sagrado, entonces se puede hablar con el corazón para alcanzar los corazones de las personas que escuchan, expresando lo esencial con vistas a que se comprenda y dé fruto. Que nunca nos cansemos de dedicar tiempo y oración a la Sagrada Escritura, para que sea acogida «no como palabra humana, sino, cual es en verdad, como Palabra de Dios» (1 Ts 2,13)”.

“Lámpara es tu Palabra para mis pasos, luz en mi sendero”, decía el salmista.

 

5. Hermanos, estos años, especialmente a raíz del Concilio (que fue hace 60 años), la Iglesia, los cristianos, hemos ido apreciando más y más la hermosura, la dulzura, de la Palabra de Dios, y muy especialmente e los Evangelios, del Evangelio de cada día. Pidámosle al Señor esta gracia: que el Evangelio de cada día sea una gracia como la santa comunión. Allí está Jesús, allí está la palabra que Dios quiere para mí y en este momento de mi vida.

 

Señor Jesús, tú eres el Camino y la Verdad y la Vida. Concédeme la gracia de gustar y vivir tu Evangelio, el Evangelio de cada día. Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, sábado, 21 enero 2023.

jueves, 19 de enero de 2023

1853. De Galilea y Judea. Rima de un Juglar del Evangelio  

                                           De Galilea y Judea


En la secuencia del Evangelio que vamos leyendo, nos encontramos con uno de los “sumarios” de los Evangelio, y en concreto de los “sumarios del Evangelio de Marcos”. Y en el hoy de Dios, queremos ver, oír y tocar a Jesús. Jesús es centro de nuestra vida.

 Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea. 8 Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón. 9 Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío. 10 Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. 11 Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». 12 Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

Esta imagen de Jesús, centro de irradiación espiritual para los hombres, nos evoca la palabra de Jesús en el lenguaje del Cuarto Evangelio: “Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí». Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir” (Jn 12,32-33).

Mirada la historia desde Dios, Jesús es el eje del mundo, la atracción secreta de los corazones. “Stat cruz, dum volvitur orbis”..


1. De Galilea y Judea,

y especial Jerusalén,

de Idumea y Transjordania

todos vienen hacia él,

y hasta de Tiro y Sidón,

que son fuera de Israel,

como un enjambre apretado

de abejas para su miel;

todos buscan como un rayo

a Jesús de Nazaret.

 

2. Son personas muy dolientes,

enfermos del alma y piel,

que han oído cosas grandes

y quieren ver y saber,

quieren tocar con sus manos

la fuente de tanto bien,

quien le toca, toca a Dios

y siente su cuerpo arder,

el pecador se hace santo

al contacto de este ser.

 

3. Y el que sufre esclavizado

los engaños de Luzbel,

cuando se acerca a Jesús

siete rayos de poder,

y al Hijo de Dios proclama,

a pesar de su querer,

que la luz es luz radiante

y no se puede esconder.

¡Oh Lago, cielo del cielo,

Lago de Genesaret!

 

4. Es ver, oír y tocar

lo que el hombre quiere hacer,

y Jesús nos anunciaba

que a todos nos va a atraer,

cuando en la cruz levantado

condenado como Rey,

sea la brújula y eje

del humano acontecer,

pues el mundo gira y gira

mientras la Cruz está en pie.

 

5. Oh Jesús del Evangelio,

tras la muerte fue el dosel,

y cautivos nos llevaste

del triunfo de tu cordel

vencedores ante el Padre,

hombres nuevos sin la hiel,

A ti, todo vencedor,

todo amor y parabien;

Tú fuiste nuestra victoria,

del plan de Dios el Amén.

¡Aleluya!



 

Cuautitlán Izcalli, jueves de la II sem., 19 enero 2023

 

martes, 17 de enero de 2023

1852. Hasta Señor del Sábado (Mc 2,28) – Rima espiritual del Evangelio de hoy (martes II sem.)

 

Dios bueno sabatizó

La escena de las espigas arrancadas en sábado la trae Marcos (2,23-28), la repite Mateo (12,1-8), pero precisando que tenían hambre y se las comían: “los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas” (v.1).  Lucas (6,1-5) tiene también este dato, y añade otro más, la molienda de las espigas: “arrancaban y comían espigas, frotándolas con las manos” (v. 1). ¿Qué es lo que está prohibido en sábado? Moler, que es un trabajo servil. No están robando, porque, según la Ley, en un pueblo de hermanos, como es Israel, se puede comer del campo, por ejemplo, unos racimos de uva, si uno tiene hambre; pero no se puede llevar a casa, que eso sí sería robar. Jesús defiende a sus discípulos y cita lo la Escritura dice de David cuando tuvo hambre, él y sus compañeros, en las campañas que llevaba a cabo, y termina con dos sentencias:

-        la que se refiere al hombre y al sábado, amplificada en Mateo, que la omite totalmente Lucas,

-        y la que se refiere a que “Señor también del Sábado es el Hijo del Hombre”.

Jesús, que es el Kyrios, es incluso el Kyrios del Sábado. Afirmación soberana, que suena a escándalo y a blasfemia, porque Dios hizo el sábado al final de la creación, y el Sábado es el Día de Dios; es el Día del descanso y de la felicidad de Dios; Dios sabatizó para coronar su obra, y a ese sabatismo estamos llamados. “Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque en él descansó de toda la obra que Dios había hecho cuando creó” (Gen 2,3).

Jesús es hasta el Kyrios del Sábado.

                                                                                                                     

1. Dios bueno sabatizó

cuando todo hubo creado,

y dijo: Será mi Día

el Día santo del Sábado,

y lo llenó de su gloria

cual Día de su descanso.

 

2. Pero a su Hijo le dijo:

El Sábado te regalo;

Será sepultura y Pascua,

Y tú serás, Hijo mío,

Tú serás Señor del Sábado.

 

2. Ese título divino,

ese divino reinado,

esa dulce intimidad

de la que estás disfrutando,

yo la adoro reverente,

mi Jesús, Dios humanado.

 

3. Tú eres en la Trinidad

amado y glorificado,

eres la eterna alegría,

eres gozo sustanciado.

Dios de Dios en el Espíritu

Dios en la carne humanado.

 

4. Dios de espigas que alimentan

cuando yo voy por el campo;

la creación toda entera

era caricia en tus manos

y en tu santa redención

toda me la has entregado.

 

5. Mi Dios de la Eucaristía,

que es el culto revelado,

con tu luz y tu verdad,

que va marcando mis pasos,

me entrego a tu señorío

y cielo y tierra yo abrazo.

 

6. Tú eres Señor, mi Señor,

muriendo y resucitando,

bello Señor de mi historia,

Vencedor de mis pecados,

Señor de mi vida y muerte,

del Paraíso esperado.

 

6. Señor de los parlamentos,

que nosotros inventamos,

Señor oculto y presente,

de nuestras vidas el faro,

Hijo de Dios suavemente

a quien mi vida consagro.

 

7. Seas silencio debido

y palabra cuando hablo,

seas espiga que como

y vino rojo en mis labios,

seas siempre el que tú eres,

el solo Dios a quien amo.

 

 

8. Caminos de Palestina

con cantares de mi Amado,

peregrino, peregrino,

voy gimiendo y voy cantando,

y cantado seguiré

porque estoy enamorado.

 

9. Señor del Sábado, Cristo,

llévame hasta tu arcano,

y sabatiza mi alma

recogida en tu regazo,

el Sábado se hizo Séptimo

y es Pascua de los cristianos.

 

10. Mi Jesús, mi Dios amado,

en tus confines yo avanzo;

contigo, siempre contigo,

en tu luz iluminado,

que, al ver tu rostro divino,

quede yo evangelizado. Amén.


Cuautitlán Izcalli, martes 17 enero 2023.