martes, 17 de enero de 2023

1852. Hasta Señor del Sábado (Mc 2,28) – Rima espiritual del Evangelio de hoy (martes II sem.)

 

Dios bueno sabatizó

La escena de las espigas arrancadas en sábado la trae Marcos (2,23-28), la repite Mateo (12,1-8), pero precisando que tenían hambre y se las comían: “los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas” (v.1).  Lucas (6,1-5) tiene también este dato, y añade otro más, la molienda de las espigas: “arrancaban y comían espigas, frotándolas con las manos” (v. 1). ¿Qué es lo que está prohibido en sábado? Moler, que es un trabajo servil. No están robando, porque, según la Ley, en un pueblo de hermanos, como es Israel, se puede comer del campo, por ejemplo, unos racimos de uva, si uno tiene hambre; pero no se puede llevar a casa, que eso sí sería robar. Jesús defiende a sus discípulos y cita lo la Escritura dice de David cuando tuvo hambre, él y sus compañeros, en las campañas que llevaba a cabo, y termina con dos sentencias:

-        la que se refiere al hombre y al sábado, amplificada en Mateo, que la omite totalmente Lucas,

-        y la que se refiere a que “Señor también del Sábado es el Hijo del Hombre”.

Jesús, que es el Kyrios, es incluso el Kyrios del Sábado. Afirmación soberana, que suena a escándalo y a blasfemia, porque Dios hizo el sábado al final de la creación, y el Sábado es el Día de Dios; es el Día del descanso y de la felicidad de Dios; Dios sabatizó para coronar su obra, y a ese sabatismo estamos llamados. “Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque en él descansó de toda la obra que Dios había hecho cuando creó” (Gen 2,3).

Jesús es hasta el Kyrios del Sábado.

                                                                                                                     

1. Dios bueno sabatizó

cuando todo hubo creado,

y dijo: Será mi Día

el Día santo del Sábado,

y lo llenó de su gloria

cual Día de su descanso.

 

2. Pero a su Hijo le dijo:

El Sábado te regalo;

Será sepultura y Pascua,

Y tú serás, Hijo mío,

Tú serás Señor del Sábado.

 

2. Ese título divino,

ese divino reinado,

esa dulce intimidad

de la que estás disfrutando,

yo la adoro reverente,

mi Jesús, Dios humanado.

 

3. Tú eres en la Trinidad

amado y glorificado,

eres la eterna alegría,

eres gozo sustanciado.

Dios de Dios en el Espíritu

Dios en la carne humanado.

 

4. Dios de espigas que alimentan

cuando yo voy por el campo;

la creación toda entera

era caricia en tus manos

y en tu santa redención

toda me la has entregado.

 

5. Mi Dios de la Eucaristía,

que es el culto revelado,

con tu luz y tu verdad,

que va marcando mis pasos,

me entrego a tu señorío

y cielo y tierra yo abrazo.

 

6. Tú eres Señor, mi Señor,

muriendo y resucitando,

bello Señor de mi historia,

Vencedor de mis pecados,

Señor de mi vida y muerte,

del Paraíso esperado.

 

6. Señor de los parlamentos,

que nosotros inventamos,

Señor oculto y presente,

de nuestras vidas el faro,

Hijo de Dios suavemente

a quien mi vida consagro.

 

7. Seas silencio debido

y palabra cuando hablo,

seas espiga que como

y vino rojo en mis labios,

seas siempre el que tú eres,

el solo Dios a quien amo.

 

 

8. Caminos de Palestina

con cantares de mi Amado,

peregrino, peregrino,

voy gimiendo y voy cantando,

y cantado seguiré

porque estoy enamorado.

 

9. Señor del Sábado, Cristo,

llévame hasta tu arcano,

y sabatiza mi alma

recogida en tu regazo,

el Sábado se hizo Séptimo

y es Pascua de los cristianos.

 

10. Mi Jesús, mi Dios amado,

en tus confines yo avanzo;

contigo, siempre contigo,

en tu luz iluminado,

que, al ver tu rostro divino,

quede yo evangelizado. Amén.


Cuautitlán Izcalli, martes 17 enero 2023.

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