viernes, 27 de septiembre de 2019

1258. Dom XXVI, C – Jesús nos invita a escuchar la Palabra de Dios


Jesús nos invita a escuchar la Palabra de Dios,
más importante que los milagros
Lc 16,19-34



Texto evangélico:
Lc16 19 Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. 20 Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, 21 y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas. 22 Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue enterrado. 23 Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, 24 y gritando, dijo: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. 25 Pero Abrahán le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado. 26 Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”. 27 Él dijo: “Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, 28 pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”. 29 Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”. 30 Pero él le dijo: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”. 31 Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

Hermanos:
1. De entre todas las parábolas de Jesús, a esta podríamos llamarle, en sentido literario, que es la más teatral. Jesús ha compuesto un teatro entre el cielo y la tierra para darnos una lección de vida y eternidad. Y para mostrarnos de modo dramático que le puede pasar a un rico que tiene todo y no tiene corazón.
Para mejor entender esta sorprendente parábola de Jesús, permítanme hacer una breve introducción de tipo cultural. Los predicadores de antes predicaban desde el púlpito, sobre las cabezas de los oyentes, y con frecuencia a grandes muchedumbre. Predicaban a pleno pulmón, nunca con papeles, como yo lo estoy haciendo ahora con ustedes, y según el temperamento de cada uno se desarrollaban las cualidades teatrales de cada quien. De hecho en los semanarios se nos enseñaba el arte de la declamación, y terminados los estudios sacerdotales, antes de ejercer plenamente el ministerio, se tenía el llamado “Curso de oratoria”. La buena predicación, si nos remitimos a los antiguos oradores clásicos de Grecia y de Roma, tenías sus reglas para componer su discurso, discursos que uno los escribía de puño y letra y los aprendía de memoria. Discursos que había que pronunciarlos con su entonación debida. Había, pues, en la predicación un componente teatral, o para bien o para mal.
Los antiguos misioneros componían sus sermonarios para hablar del cielo y del infierno, de la salvación y de la condenación. Y todo ello con el dramatismo, con la pasión, con el pathos, a que invitan estos temas.
Luego vino el micrófono y el estilo nuevo de predicación, que es la homilía, de orden sencillo y coloquial.

2. Ciertamente, hermanos, que Jesús no fue un orador griego, como Demóstenes, ni un orador romano como Cicerón. Fue un predicador popular, que predicaba, sí, en las sinagogas explicando las Escrituras, pero más en la calle, en la plaza, en las colinas. Incluso los exegetas nos dicen que “las parábolas del Reino” es un género propio que Jesús ha inventado, que no conocían los antiguos rabinos
Centrándonos exactamente en esta parábola dramatizada, ¿cuál es el núcleo del mensaje?
Es legítimo sacar diversas lecciones, mirando la parábola de un perfil o de otro. Podemos hacer un discurso de ricos y pobres, eterno tema de la Biblia desde los profetas. Y será oportuno, porque Jesús ha escogido ambas figuras.
Ahora bien, la frase fulminante y estremecedora, la más dramática de este drama inventado, es la frase final.
Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto.
Este es el pensamiento de Jesús. La palabra de Dios es más eficaz que el milagro estentoreo de un muerto que viniera a darnos un mensaje de lo que pasa en la eternidad.
Yo, ministro del Evangelio, predicador del mensaje de Jesús, tengo que tener impreso en todo mi ser, en cuerpo y alma, que es más importante, más eficaz, que yo anuncie la verdadera palabra del Señor, que el que yo pueda hacer milagros de sanación o de expulsión de demonios.

3. Pero al escribir esta homilía, en este mundo en que vivimos de la intercomunicación, de las redes sociales, del whatsapp, me vienen las informaciones de la gran manifestación que se prepara por parte del feminismo, en pro de la despenalización del aborto, la Marea Verde Feminista. Serán miles y miles de personas las que salgan mañana, sábado, en México, clamando por el derecho al aborto
Hace unas semanas se había una manifestación Pro-vida, riadas de gentes que aquí en esta ciudad se veían en torno a la Plaza de la Minerva.

En España, mi patria, hace tiempo que la estadística oficial del Ministerio de Sanidad pasó de los dos millones de abortos desde la despenalización del mismo en 1985.
Y si Jesús se inventó ese teatro de la tierra y el cielo, como un horrendo  pensamiento se me ha presentado un doble escenario: en la tierra el inmenso basurero de los abortos, y la caravana celestial de esos millones y millones de seres vivientes, que no han desaparecido, que llevan un mensaje que se escucha en la tierra: ¡Madre!, ¿por qué me has matado? Yo te perdono, y una alabanza para Dios: ¡Gracias por haberme creado y ser gloria tuya para siempre!

4. Hermanos:
La parábola del rico epulón, es decir, banqueteador, y del mendigo Lázaro, no es un cuento de niños que Jesús se inventó para hacer más amena su predicación. Es una terrible amenaza de Cristo, Profeta y Revelador del misterio de Dios: Si no os rendís ante la Palabra de Dios, no hay milagro que os convierta. Pensadlo, porque Dios es el único soberano.

Señor Jesús, acepto tu lenguaje; dame sabiduría para comprenderlo; líbrame de mi propio orgullo que ciega mis ojos para comprenderte, y dame un corazón sencillo y dócil para gozar ya desde ahora de todas tus enseñanzas.

Guadalajara, Jalisco, viernes, 27 septiembre 2019

sábado, 21 de septiembre de 2019

1257. Sentires Sacerdotales - Cuatro nuevos sacerdotes capuchinos en México


Sentires sacerdotales



A los hermanos
Ángel Ríos, Armando Leal,
Antonio de Jesús Rodríguez y Sergio Colima,
hermanos de san Francisco,
que hoy recibís la Unción Sacerdotal
de Jesús Crucificado
en la Parroquia de la Preciosa Sangre de Cristo de Puebla de los Ángeles
(21 septiembre 2019)

Sacerdote del Señor:
ser último sin contarlo,
ser como Cristo en la Cruz
en el amor consumado.

Ser menor de los menores,
vistiendo este humilde paño,
entre pequeños pequeño,
sacerdote franciscano.

Líbrame, Señor Jesús,
de prepotencia y de mando,
que para besar los pies
hoy he sido consagrado.

Que nunca diga que no
a quien me tiende la mano;
que nunca diga “más tarde”,
si ahora puedo obsequiarlo.

Mi tiempo ya no es mi tiempo,
mis gustos los he dejado;
mi vida la quemo toda
arrojada en su holocausto.

Hoy, Sacerdote de Cristo,
yo me siento más hermano,
en mi carne estremecido
de todo dolor humano.

Hoy me postro reverente
ante el mundo a quien abrazo,
de todos y cada uno
quiero ser siervo entregado.

Jamás palabra ofensiva
profane mis tiernos labios,
ni llegue a mi pensamiento
un pensamiento de agravio.

Soy sacerdote amoroso
cual fuera el Verbo Encarnado,
por todos me sacrifico
por amor amante esclavo.

Así pienso con ternura,
por mi Señor inspirado,
guárdame en tu sacerdocio,
Viviente y Resucitado. Amén.

Puebla, sábado 21de septiembre de 2019
(Fiesta de san Mateo, apóstol). 

Fr. Rufino María Grández, OFMCap.
en el año sexagésimo de mi sacerdocio.