miércoles, 18 de septiembre de 2019

1254. Quiero dejar tras de mí


Quiero dejar tras de mí


La vida es un mysterium, misterio que quiere decir: tremens et fascinans. Y la fe es el milagro que nos traslada al corazón del misterio. Desde esa fe el amoroso amante quisiera proferir una palabra de paz.
Escribo desde la cima: 82 Advientos llevo en mi pecho, el próximo, si al Señor le place, será el 83.

Quiero dejar tras de mí
mi vida como regalo,
un alma pura y sencilla
que nunca quiso el engaño.

¿Cómo me atrevo a decir
semejante desacato,
que no podrían firmar
quienes fueron mis hermanos…?

Alto ahí…, pido atención,
sin vanidad, sin halagos;
tengo un discurso divino,
como niño acariciado.

Sin duda, mi amor, Jesús,
muchas veces he errado,
pero una gota de sangre
ha todo purificado.

Siento paz, eternidad,
a tus ojos agraciado,
y no canto melodías
yo canto solo tu canto.

No canto para cantarme
con los ojos extasiados,
estoy mirando a tus ojos,
y en ellos me encuentro sano.

No apetezco una opinión
en perfumes recordado,
que es mucho más lo que quiero
al acercarme a mi ocaso.

Ser yo mismo en unidad
y contigo unificado,
ser no siendo en comentarios
ser contigo derramado.

Acaso un alma gemela
me sepa junto a su lado,
y comulguemos unidos
la comunión de los santos.

La vída es un río y fluye
de Dios a Dios desbordado,
y ese río es mi trayecto,
amor de amante y amado.

Dios mío, mi Creador,
que el tiempo me has regalado,
la eternidad me regalas
cuando termine en tus brazos.

Entonces yo lo sabré
pues seré deificado,
y todo amor bienquerido
será en ti santificado.

Conocer, no conocer
no rompen amor soñado,
y entonces sí te diré
¡Dios mío, mi amor, te amo!

Guadalajara, Jalisco, noche, 18 septiembre 2019

1 comentario: