Jesús nos anuncia al Dios de la verdad y del amor
Mt 21,28-32
Video 483:
en breve
Texto
evangélico
28 ¿Qué os parece? Un
hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a
trabajar en la viña”. 29 Él le contestó: “No quiero”. Pero después
se arrepintió y fue. 30 Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él
le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. 31 ¿Quién de los dos cumplió
la voluntad de su padre?». Contestaron: «El primero». Jesús les dijo: «En verdad
os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el
reino de Dios. 32 Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino
de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le
creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le
creísteis».
Hermanos
1.
Este Evangelio tan breve, con tan pocas palabras nos hace reflexionar en muchas
cosas.
De
este Evangelio podemos sacar muchas consecuencias
para los demás. ¡Cuántas trampas tiene la vida! Cuántas mentiras e hipocresías,
cuántas apariencias de puro compromiso, cuántas corrupciones…, comenzando, por
ejemplo, por los políticos.
Si
comenzamos con estas reflexiones, que pueden ser tremendamente verdaderas, ya
hemos destrozado el Evangelio, que es mensaje de Jesús viviente hoy para
nosotros, para mí. El Evangelio no son teorías, propuestas de pensamiento para
diálogo, propuestas de una moral superior a la “Ética de Aristóteles” o al
“Banquete de Platón”
Esta
parábola es dramática por la conclusión inmediata que saca Jesús. Jesús no se
ha inventado un cuento no para entretener a la gente, diciéndoles lo que podría
pasar, sino acusando, con inmenso dolor, lo que está pasando.
2.
Y tenemos que entender con exactitud las palabras del Señor. Cuántas veces se
ha citado eso de que “Las prostitutas os precederán en el reino de los cielos”.
¿Qué decía Jesús? Que las prostitutas han dejado de ser prostitutas, han dejado
su pecado, y se han convertido mediante la aceptación de la fe, mientras que
vosotros no aceptáis el mensaje de conversión, de revelación y de esperanza,
que yo os estoy proponiendo.
3.
Vengamos, pues, a la parábola, viva y plástica, que Jesús pone ante nuestros
ojos: el hijo bueno y el hijo malo, que, al final, van a resultar al revés.
¿Quién es el realmente bueno? El que cumple la voluntad de su Padre. Y ¿quién
es el hijo malo? El que no ha cumplido la voluntad de su padre y ha hecho lo
que le ha dado la gana.
Un
padre tenía dos hijos. Y le dice a uno: ¡Hala, hijo, vete a trabajar a la viña!
Y este hijo, descarado y grosero, le responde: No quiero, no me da la gana.
Pero este hijo ha reflexionado, y se ha dicho: Soy un sinvergüenza, ¡qué manera
es esta de contestar a mi padre! Se arrepintió y fue.
Y
fíjense cómo pinta la actitud del otro:
Hala,
hijo, a trabajar a la viña. Y él responde: ¡Pues claro que sí, no faltaba más!
Pero no fue. Y ¿por qué no fue…? Es que… allá él; no fue. No pasa nada. En
suma, no obedeció, no cumplió el mandato de su padre.
¿Cuál
es el bueno y cuál es el malo?
La
respuesta está clara. El bueno es el que hizo la voluntad de su padre.
4.
De esta parábola de Jesús vamos a tomar una reflexión para que pensemos en
nuestras acciones.
Hala,
hijo, vete a la viña. Sí, padre, ahora mismo, de todo corazón, y por a ti. Y el
hijo va y cumple.
Una
pregunta. Tú, ¿por qué vienes a misa los domingos? Por costumbre. No es
respuesta.
Y
tú ¿por qué vienes a misa? Por acompañar a la mujer, pero la misa no me dice
nada. Pues es una respuesta miserable.
Y
tú ¿por qué has venido? Porque está mandado. Pues es una respuesta a medias.
Y
tú, hermano, ¿qué respondes? Te respondo con los antiguos mártires de Cartago:
No podemos vivir sin la celebración del Domingo. Es maravilloso poder celebrar
al vivo el misterio de Dios cada domingo, escuchar la palabra de Dios, y
alimentarse del cuerpo de Cristo. Por esto vengo a misa. Es la respuesta
correcta. La religión no son mandatos, ni menos apariencias; la religión es la
revelación y celebración del misterio de Dios con nosotros, que cambia
completamente nuestra vida.
5.
Y así podíamos preguntarnos en los demás comportamientos de la vida.
Y
tú ¿por qué te quieres casar por la Iglesia? Porque si no, ¡vaya disgusto para
mis padres y abuelos! No es respuesta.
Y
tú ¿por qué vas a ir al altar? Porque es mucho más bonito una boda en la
iglesia que una boda civil No es respuesta.
Y
tú ¿por qué te casa por la Iglesia? Porque quiero consagrar mi amor para toda
mi vida ante la presencia de Dios, y quiero que Dios esté, día a día presente
en mi matrimonio. ¡Enhorabuena! Esa es la respuesta correcta.
Hermanos,
el Dios que Jesús nos predica es el Dios de la verdad, no de las apariencias. A
ese Dios no le podemos engañar.
6.
Junto al tema de esta homilía, quiero traer un suceso de estas últimas semanas
(hace unos diez días), que nos ha conmocionado aquí en España, a quienes
queremos que la sociedad respeto las normas que Dios ha puesto en la vida. Me
refiero a este Proyecto o Ante proyecto de Ley acerca de la Eutanasia. Es
verdad que lo de la Pandemia, agravada también en las últimas semanas,
concentra nuestra atención, como es debido. Pero lo de la Eutanasia ahí está,
esperando el turno.
Resulta
que, por simple coincidencia, acaba de llegar el Documento de la Iglesia sobre
la Eutanasia – y suicidio asistido – aprobada ya hace meses por el Papa. En
esta nuestra patria el aborto es legal, bajo mínimas condiciones, y según puede
ver uno en Internet de 2001 a 2018 en España ha habido 1.769.048 abortos
legales en clínicas autorizadas.
El que
acepta lo que ante Dios es el crimen del aborto por semejantes razones del
derecho de la persona va a aceptar lo que ante Dios, en nuestro sentir, es el
crimen de la eutanasia y suicidio asistido… El documento es muy largo y en
muchos puntos altamente especializado. En este momento no nos detenemos en ello.
Pero, en defensa de la vida, tenemos que clamar: Hermanos, no nos engañemos. La
Iglesia tiene una doctrina clara en defensa del Evangelio.
7. Volviendo
al cetro de todo, que es siempre Jesús, vamos a escuchar, como culminación de
esta homilía, este preciosísimo pasaje, segunda lectura de hoy, de la carta de
san Pablo a los Filipenses (capítulo 2):
5 Tened entre
vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.
6 El cual,
siendo de condición divina, | no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;
7 al
contrario, se despojó de sí mismo* | tomando la condición de esclavo, | hecho
semejante a los hombres. | Y así, reconocido como hombre por su presencia,
8 se humilló
a sí mismo, | hecho obediente hasta la muerte, | y una muerte de cruz.
9Por eso Dios
lo exaltó sobre todo | y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;
10 de modo que
al nombre de Jesús | toda rodilla se doble | en el cielo, en la tierra, en el
abismo,
11 y toda lengua proclame: | Jesucristo es
Señor, | para gloria de Dios Padre.
Señor Jesús,
concluimos nuestras palabras, mirando una vez más tu divino rostro. Que en toda
nuestra vida resplandezca la luz de presencia, y de tu pureza. Que no hagamos
nada ni por hipocresía, ni por compromiso, ni por apariencia, sino cumpliendo
siempre tu voluntad, que es la voluntad del Padre. Amén.
Estadística
del aborto en España: [2001] 69 857 / 77 125 / 79 788 / 84 985 / 91 664 / 101.592 / 112 138 / 115 812 / 111 482 / 113 031 / 118
359 / 112 390 / 108 690 / 94 796 / 94 188 / 93 131 / 94 123 / [2018] 95 917.
Total 2001-2018 = 1.769.048 (Datos de: Aborto en España,
Wikipedia)
Madrid,
viernes 25 de septiembre de 2020.