martes, 29 de septiembre de 2020

1433. He de ver el cielo abierto - Santos Ángeles Miguel, Gabriel y Rafael.


He de ver el cielo abierto
(Cántico rimado de comunión)

La Iglesia ha unido en una sola celebración la fiesta de tres Ángeles destacados en la Sagrada Escritura Miguel (especialmente Ap 12), Gabriel (especialmente relato de la Anunciación Lc 1) y Rafael (libro de Tobías). El versículo central de este días es Jn 1,51: “En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles subir y bajar sobre el Hijo del hombre” (Jn 1,51). La visión que había tenido Jacob, huyendo de su hermano Saúl camino de la tierra de Jarán (Gen 28), se ha cumplido en Jesús: “Y tuvo un sueño: una escalinata, apoyada en la tierra, con la cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella” (v. 12).
Jesús es esta escalinata del cielo abierto. Lo es en su santa Resurrección. Es la experiencia en fe que se promete a los apóstoles, y es la experiencia que Jesús desea concedernos a nosotros. La comunión de su Cuerpo y de su Sangre es el momento singularísimo para esta experiencia que nos introduce ya en el cielo antes de ascender al cielo.

He de ver el cielo abierto
antes de ascender al cielo;
es promesa de Jesús,
con sello del Evangelio.

Le viste a Natanael
bajo la higuera del huerto,
antes de que él te encontrara
tú ya le viste primero.

Y has de ver cosas mayores,
le dijiste en el encuentro,
mirándole al corazón,
viéndolo todo por dentro.

Y así quiero que me mires
para mirarte yo luego,
Jesús, verdad de mi vida,
Misericordia que espero.

Y entonces podré yo verte,
como ardientemente quiero,
verte en la gloria del Padre,
Hijo de Dios, verdadero.

Tú eres la escala de Dios.
porque eres el cielo abierto:
ángeles suben y bajan,
ellos son tus mensajeros

El cielo y la tierra unidos,
y en la Comunión lo siento,
el Espíritu ha venido
y Dios es mi sacramento.

¡Gracias, Jesús, mi Señor,
dulce hermano y compañero,
gracias, mi Dios Encarnado,
luz y paz del universo!

Madrid, Jesús de Medinaceli,
Fiesta de los Santos Ángeles Miguel, Gabriel y Rafael 2020

viernes, 25 de septiembre de 2020

1432. Domingo XXVI, A – Jesús nos anuncia al Dios de la verdad y del amor


Jesús nos anuncia al Dios de la verdad y del amor
Mt 21,28-32
Video 483: en breve

Texto evangélico
28 ¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. 29 Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. 30 Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. 31 ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?». Contestaron: «El primero». Jesús les dijo: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. 32 Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».

Hermanos
1. Este Evangelio tan breve, con tan pocas palabras nos hace reflexionar en muchas cosas.
De este Evangelio podemos sacar muchas  consecuencias para los demás. ¡Cuántas trampas tiene la vida! Cuántas mentiras e hipocresías, cuántas apariencias de puro compromiso, cuántas corrupciones…, comenzando, por ejemplo, por los políticos.
Si comenzamos con estas reflexiones, que pueden ser tremendamente verdaderas, ya hemos destrozado el Evangelio, que es mensaje de Jesús viviente hoy para nosotros, para mí. El Evangelio no son teorías, propuestas de pensamiento para diálogo, propuestas de una moral superior a la “Ética de Aristóteles” o al “Banquete de Platón”
Esta parábola es dramática por la conclusión inmediata que saca Jesús. Jesús no se ha inventado un cuento no para entretener a la gente, diciéndoles lo que podría pasar, sino acusando, con inmenso dolor, lo que está pasando.

2. Y tenemos que entender con exactitud las palabras del Señor. Cuántas veces se ha citado eso de que “Las prostitutas os precederán en el reino de los cielos”. ¿Qué decía Jesús? Que las prostitutas han dejado de ser prostitutas, han dejado su pecado, y se han convertido mediante la aceptación de la fe, mientras que vosotros no aceptáis el mensaje de conversión, de revelación y de esperanza, que yo os estoy proponiendo.
3. Vengamos, pues, a la parábola, viva y plástica, que Jesús pone ante nuestros ojos: el hijo bueno y el hijo malo, que, al final, van a resultar al revés. ¿Quién es el realmente bueno? El que cumple la voluntad de su Padre. Y ¿quién es el hijo malo? El que no ha cumplido la voluntad de su padre y ha hecho lo que le ha dado la gana.
Un padre tenía dos hijos. Y le dice a uno: ¡Hala, hijo, vete a trabajar a la viña! Y este hijo, descarado y grosero, le responde: No quiero, no me da la gana. Pero este hijo ha reflexionado, y se ha dicho: Soy un sinvergüenza, ¡qué manera es esta de contestar a mi padre! Se arrepintió y fue.
Y fíjense cómo pinta la actitud del otro:
Hala, hijo, a trabajar a la viña. Y él responde: ¡Pues claro que sí, no faltaba más! Pero no fue. Y ¿por qué no fue…? Es que… allá él; no fue. No pasa nada. En suma, no obedeció, no cumplió el mandato de su padre.
¿Cuál es el bueno y cuál es el malo?
La respuesta está clara. El bueno es el que hizo la voluntad de su padre.

4. De esta parábola de Jesús vamos a tomar una reflexión para que pensemos en nuestras acciones.
Hala, hijo, vete a la viña. Sí, padre, ahora mismo, de todo corazón, y por a ti. Y el hijo va y cumple.
Una pregunta. Tú, ¿por qué vienes a misa los domingos? Por costumbre. No es respuesta.
Y tú ¿por qué vienes a misa? Por acompañar a la mujer, pero la misa no me dice nada. Pues es una respuesta miserable.
Y tú ¿por qué has venido? Porque está mandado. Pues es una respuesta a medias.
Y tú, hermano, ¿qué respondes? Te respondo con los antiguos mártires de Cartago: No podemos vivir sin la celebración del Domingo. Es maravilloso poder celebrar al vivo el misterio de Dios cada domingo, escuchar la palabra de Dios, y alimentarse del cuerpo de Cristo. Por esto vengo a misa. Es la respuesta correcta. La religión no son mandatos, ni menos apariencias; la religión es la revelación y celebración del misterio de Dios con nosotros, que cambia completamente nuestra vida.

5. Y así podíamos preguntarnos en los demás comportamientos de la vida.
Y tú ¿por qué te quieres casar por la Iglesia? Porque si no, ¡vaya disgusto para mis padres y abuelos! No es respuesta.
Y tú ¿por qué vas a ir al altar? Porque es mucho más bonito una boda en la iglesia que una boda civil No es respuesta.
Y tú ¿por qué te casa por la Iglesia? Porque quiero consagrar mi amor para toda mi vida ante la presencia de Dios, y quiero que Dios esté, día a día presente en mi matrimonio. ¡Enhorabuena! Esa es la respuesta correcta.
Hermanos, el Dios que Jesús nos predica es el Dios de la verdad, no de las apariencias. A ese Dios no le podemos engañar.

6. Junto al tema de esta homilía, quiero traer un suceso de estas últimas semanas (hace unos diez días), que nos ha conmocionado aquí en España, a quienes queremos que la sociedad respeto las normas que Dios ha puesto en la vida. Me refiero a este Proyecto o Ante proyecto de Ley acerca de la Eutanasia. Es verdad que lo de la Pandemia, agravada también en las últimas semanas, concentra nuestra atención, como es debido. Pero lo de la Eutanasia ahí está, esperando el turno.
Resulta que, por simple coincidencia, acaba de llegar el Documento de la Iglesia sobre la Eutanasia – y suicidio asistido – aprobada ya hace meses por el Papa. En esta nuestra patria el aborto es legal, bajo mínimas condiciones, y según puede ver uno en Internet de 2001 a 2018 en España ha habido  1.769.048 abortos legales en clínicas autorizadas.
El que acepta lo que ante Dios es el crimen del aborto por semejantes razones del derecho de la persona va a aceptar lo que ante Dios, en nuestro sentir, es el crimen de la eutanasia y suicidio asistido… El documento es muy largo y en muchos puntos altamente especializado. En este momento no nos detenemos en ello. Pero, en defensa de la vida, tenemos que clamar: Hermanos, no nos engañemos. La Iglesia tiene una doctrina clara en defensa del Evangelio.

7. Volviendo al cetro de todo, que es siempre Jesús, vamos a escuchar, como culminación de esta homilía, este preciosísimo pasaje, segunda lectura de hoy, de la carta de san Pablo a los Filipenses (capítulo 2):
5 Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.
6 El cual, siendo de condición divina, | no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;        
7 al contrario, se despojó de sí mismo* | tomando la condición de esclavo, | hecho semejante a los hombres. | Y así, reconocido como hombre por su presencia,
8 se humilló a sí mismo, | hecho obediente hasta la muerte, | y una muerte de cruz.
9Por eso Dios lo exaltó sobre todo | y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; 
10 de modo que al nombre de Jesús | toda rodilla se doble | en el cielo, en la tierra, en el abismo,
11   y toda lengua proclame: | Jesucristo es Señor, | para gloria de Dios Padre.

Señor Jesús, concluimos nuestras palabras, mirando una vez más tu divino rostro. Que en toda nuestra vida resplandezca la luz de presencia, y de tu pureza. Que no hagamos nada ni por hipocresía, ni por compromiso, ni por apariencia, sino cumpliendo siempre tu voluntad, que es la voluntad del Padre. Amén.

Estadística del aborto en España: [2001] 69 857 / 77 125 / 79 788 /  84 985 ​ / 91 664 / 101.592 /  112 138 / 115 812 / 111 482 / 113 031 / 118 359 / 112 390 / 108 690 / 94 796 / 94 188 / 93 131 / 94 123 / [2018] 95 917. Total 2001-2018 = 1.769.048 (Datos de: Aborto en España, Wikipedia)

Madrid, viernes 25 de septiembre de 2020.