martes, 22 de septiembre de 2020

1431. San Ignacio de Santhià - Un himno


San Ignacio de Santhià
(1686-1770)

Obediencia y humildad

La carta del Ministro General de los Capuchinos, Fr. Roberto Genuin, fechada en el día de hoy 22 de septiembre de 2020, con motivo del 250 aniversario de la muerte de S. Ignacio de Santhià (de dominio público en ofmcap.org), nos ha estimulado a ofrecer este himno, anteponiendo frases de la citada carta.

Arrodillándose [nuestro hermano que entonces era sacerdote diocesano de 30 años, D. Lorenzo Mauricio Belvisotti], respondió al Ministro provincial: "Hasta ahora he hecho mi voluntad, pero para servir verdaderamente al Señor debo hacer su voluntad y para ello es necesario que entre en la obediencia".
A partir de entonces, la obediencia será su emblema, iniciando del 24 de mayo de 1716 cuando, en el convento de Chiari, comienza su año de noviciado y recibe su nuevo nombre: Ignacio de Santhià. Un nombre que hace referencia al fuego - del latín ignis - y que sólo puede ser, como canta un Francesco, "bello y alegre y robusto y fuerte", y al mismo tiempo capaz de iluminar la noche. La obediencia y la humildad se convertirá en el humus de la que se irradiarán con vigor el fuego y la luz del ahora hermano capuchino Ignacio, que lo harán resplandecer a través del gran amor por el Señor y la total adhesión a su voluntad.
"… la obediencia es la conquista paulatina de la verdadera libertad" (Const. 158,1); y añadiendo que la obediencia es la forma más fecunda de expresar "la perfección de vivir sin nada propio y, al mismo tiempo, es el fundamento de la comunión con Dios, con la Iglesia, con los hermanos, con los hombres y con todas las criaturas" (Const. 148,4).
Hay otro desafío más que nos lanza la vida de San Ignacio de Santhià que me gustaría enfatizar: es el sentido de la finitud, el hombre finito o definido por un tiempo cumplido, que debe reconocerse como un don del poderoso amor del Señor.
Aprendamos algo más de San Ignacio: ¿por qué se ha distinguido como un hermano que hace de todo, es decir, disponible a cualquier servicio que le pidiera su Ministro o su guardián? Porque es consciente de haber recibido de Dios grandes y valiosos dones, como buen administrador se puso generosamente al servicio del hermano, del hombre, del mundo y de toda la creación. Realiza así un acto de restitución "al Señor Dios Altísimo y Supremo de todos los bienes, reconociendo que todos los bienes son suyos y que todos dando gracias, ya que proceden de Él" (San Francisco de Asís, Regla no Bulada, XVI).

Obediencia y humildad
fueron el fuego profundo,
que hicieron de nuestro hermano
Ignacio fuerte y robusto

Obedecer es entrar
dentro de Dios Trino y uno,
y entregar la voluntad
al Hijo venido mundo,

Misterio de comunión
en la fe y en trance oscuro,
con amor abandonado
en el Amor más seguro.

Obediente fue Jesús,
muriendo en la cruz desnudo,
abrazando a todo hermano,
sin excluir a ninguno.

Misterio de Eucaristía,
retorno de nuevos frutos:
mi Padre me ha dado todo,
con creces lo restituyo.

¡Gloria a ti, Jesús amado,
con los votos que pronuncio;
tu gracia sea mi gloria,
tu gloria mi gozo sumo! Amén.

Madrid, 22 sept. 2020, en el 250 aniversario del tránsito de nuestro hermano Ignacio de Santhià.

Nota. El himno “Ansioso de vivir en obediencia”, con su introducción, puede verse en: mercaba.org / El pan de unos versos (fr. Rufino María Grández) / Himnario franciscano, n. 52.

2 comentarios:

  1. JESUCRISTO VINO PARA LOS SUYOS, QUE YA ERAN EL PUEBLO ELEGIDO POR DIOS, O VINO POR NOSOTROS LOS PECADORES QUE TODAVIA NO ERAMOS HIJOS DE DIOS.

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  2. Edificante total la entrega de san Ignacio de Santhiá y preciosos los versos de fray Rufino a quien leo y admiro.
    Que Dios les bendiga junto a sus hermanos capuchinos,

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