viernes, 24 de febrero de 2023

1861 Cuaresma 2023 Dom I – Jesús en el desierto con su padre Dios

Jesús en el desierto con su Padre Dios

Mt 5,38-48


Texto:

Mt4 1 Entonces Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. 2 Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. 3 El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». 4 Pero él le contestó: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”». 5 Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo 6 y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”». 7 Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”». 8 De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, 9 y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras».

a él solo darás culto”». 11 Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

 

Hermanos:

1. Acabamos de iniciar el tiempo de Cuaresma, que nos lleva a la Pascua. Sin Pascua no hay Cuaresma, y al contrario también es cierto: sin Cuaresma no hay Pascua. El centro de la Pascua es Cristo, y, lo mismo, el centro de la Cuaresma es Cristo. Es un mismo misterio completo, al que somos invitados a participar.

El camino de la Cuaresma se compone de seis etapas, y todos estamos invitados a recorrerlas de la mano de Jesús, el que inicia y consuma nuestra fe, como dice un escrito del Nuevo Testamento. Vamos a enunciar las seis etapas de la Cuaresma, que son estas:

 

Domingo 1ºJesús tentado

Domingo 2ºJesús transfigurado

Domingo 3ºJesús da el agua viva: la Samaritana

Domingo 4ºJesús da la luz a un ciego de nacimiento

Domingo 5ºJesús resucita a Lázaro

Domingo 6ºJesús entra como Mesías en Jerusalén

 

Es claro que el protagonista de la Pascua es Cristo, Cristo glorioso triunfador del pecado y de la muerte. Este mismo Jesús, a través del misterio de su vida, es el protagonista de este camino cuaresmal de purificación, de iluminación, de unión, que transforma nuestra vida en él.

Hace muchos siglos, más de 1.500 años, san Agustín, explicaba a sus fieles este Evangelio con esas palabras:

“Acabamos de escuchar en el Evangelio cómo el Señor Jesucristo fue tentado por el diablo en el desierto. El Cristo total era tentado por el diablo, ya que en él eras tú tentado. Cristo, en efecto, tenía de ti la condición humana para sí mismo, de sí mismo la salvación para ti; tenía de ti la muerte para sí mismo, de sí mismo la vida para ti; tenía de ti ultrajes para sí mismo, de sí mismo honores para ti; consiguientemente, tenía de ti la tentación para sí mismo, de sí mismo la victoria para ti.

Si en él fuimos tentados, en él venceremos al diablo. ¿Te fijas en que Cristo fue tentado y no te fijas en que venció la tentación? Reconócete a ti mismo tentado en él, y reconoce también a ti mismo victorioso en él” .

Todos los años, al llegar este primer domingo de Cuaresma, domingo de las tentaciones, leemos estas palabras de san Agustín en lo que se llama el oficio de lectura.

Nuestros primeros padres sucumbieron a la tentación, que por envidia del diablo entró en el mundo; pero Jesús ha vencido la tentación y su victoria ha pasado a ser nuestra victoria.

 

Centremos ahora nuestra atención en ese motivo último por el cual va Jesús al desierto. Narran los Evangelios que Jesús fue al desierto inmediatamente después del bautismo, después que tuvo aquella experiencia única de la voz del Padre que lo identificaba como el Hijo de su agrado y después que descendió sobre él el Espíritu Santo en forma de paloma.  El Evangelio proclamado comienza con esta frase: Entonces Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu. Esto hace que el desierto sea desde el primer momento una escena divina: el Espíritu lo empuja, el Espíritu lo lleva.

No imaginamos que Jesús fuera al desierto equipado de sus mochila, con sus provisiones, su ropa, su rollo de la Ley o de los profetas. Jesús va al desierto con lo puesto, y va para estar con Dios. Esto es lo esencial, y desde aquí hemos de entender lo demás. Jesús va al desierto porque con el Bautismo y el desierto inaugura su vida pública, el advenimiento del Reino de Dios en medio de nosotros, la creación de la nueva Comunidad santa de Israel, del nuevo Israel.

El desierto, con lo que supone de privación total, va a ser para Jesús el santuario de la presencia de Dios, que ha venido a inaugurar en la tierra. El desierto se convierte así en una llamada para todo cristiano. El desierto que hasta puede ser el desierto mismo en nuestras casas es el lugar de la intimidad con Dios.

Estos  días hemos quedado atónitos cuando una agencia turca de noticias ha transmitido esa noticia que ha dado la vuelta al mundo entero por las redes. Un niño de 5 años, sepultado en los escombros del terremoto durante 112 horas, cuando le han preguntado si no tenía hambre, ha respondido que una persona vestida de blanco de traía de comer y de beber y luego desaparecía. Un niño en estas circunstancias no miente; dice la verdad entendida a su modo. ¿Era imaginación? No lo sabemos; solo que este niño ha estado en comunicación con algo misterioso, que no acabamos de entender.

El desierto de Jesús es parte de su misterio. Un ser humano no puede resistir fisiológicamente 40 días sin tomar líquido; su organismo se deshace. Pero la Biblia con su lenguaje dice de Moisés que estuvo en el Sinaí cuarenta días y noches sin comer ni beber.

De Jesús se dice algo que no se dice de Moisés: que al final los ángeles le servían. Se ha recuperado el paraíso original. Estamos, ciertamente, no en un reporte médico, sino en el lenguaje misterioso de lo que ocurre en  la unión con Dios. El desierto de Jesús pertenece a su pura mística de la relación con la divinidad.

 

Y en el desierto se decide el destino. Las tres tentaciones nos aluden precisamente al dominio de tres intentos fuertes y feroces que sacuden el ser humano. Se refieren a algo más fundamental. El Tentador busca desorientar a Jesús en la raíz de su vida. Le está proponiendo la satisfacción, el triunfo, la gloria, el placer inmediato como el camino de la vida humana, del proyecto que Jesús quiere realizar. Se puede retorcer las Escrituras para llevarlas a nuestro terreno. Jesús rechaza ese camino, para él y para sus discípulos.

Las tentaciones desmenuzadas por los Evangelios de Mateo y Lucas – pues en Marcos no hay ninguna tentación específica – apuntan a la tentación de la vida como tal. Se trata, de última instancia de la tentación radical y central de la vida como tal: ¿Cómo quiero vivir yo, bajo la soberanía de Dios, que gobierna el mundo a veces de modo tan desconcertante, o bajo mis impulsos de triunfo, de poder, de dominio y de placer inmediato?

“Y no nos dejes caer en la tentación”, pidió Jesús en el Padrenuestro. Todos tenemos que afrontar la tentación radical de nuestra vida; acaso estemos metidos y caídos en ella.

 

Hermanos, la Cuaresma nos llama al desierto, conducidos por el Espíritu, para abrir nuestro corazón a Dios y ver si no estamos cayendo o hemos caído en la tentación de la vida como tal.

Jesús se ha abrazo a la cruz desde el principio, y desde su propia experiencia han brotado sus palabras. Lo escuchábamos en la misa del jueves siguiente al Miércoles de Ceniza: “Entonces decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará” (Luc 9,23-24).

Jesús se ha sumergido en el amor del Padre y del Espíritu allí en el desierto, y ha trazado su camino y el camino de su Iglesia. Esto es la Cuaresma, el camino de Jesús.

 

Señor Jesús, queremos caminar contigo; queremos ir contigo al desierto; queremos abrir el corazón a nuestro Dios y Padre; queremos escuchar la verdad de tus propios labios; queremos el don de tu intimidad, que es la intimidad con el Padre y el Espíritu Santo. En una palabra, Jesús; queremos vivir contigo el misterio de tu desierto. Amén.

 

La Piedad, 23 febrero 2023.

domingo, 12 de febrero de 2023

 

1859. La luz del Sinaí / se rompe en mil pedazos. Rima y canción espiritual sobre el “Pero yo os digo”

 

La luz del Sinaí


En el Sermón de la montaña a quienes primero han escuchado a Moisés. Él no pretende traer un “grado superior” – grado de excelencia – en detalle que Moisés no alcanzó. Si así lo fuera no pasaría de ser “Mosissimus Moses”, un Remoisés más sublime, más Moisés, un Moisés elevado a la enésima potencia, sin dejar de ser Moisés. Es el mismo Hijo de Dios, y, al hacernos sus hermanos, nos dice que seamos como es él como es el Padre, cuya divina naturaleza llevamos en nuestro ser. Por ello, si nuestra justicia no excede a la de los escribas y fariseos no entraremos en en su plan, en el Reino de los cielos. Por eso, el Sinaí de Jesús es la misma Santidad o Perfección de Dios que estamos invitados a compartir. Esto es la esencia del Sermón de la Montaña, en el cual Jesús se revela a sí mismo.

“Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5,48), síntesis de vida que el Evangelio de san Lucas ha expresado como frase equivalente: “Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36).

 

Estribillo 

La luz del Sinaí
se rompe en mil pedazos,
y en labios de Jesús
se encienden nuevos rayos.

Estrofas

Yo lo hago, yo lo digo
y en mi rostro resplandece,
lo que el guía Moisés
no pudo poner en leyes.

Yo soy el Hijo enviado
y mi Evangelio establece
la palabra terminal
que el Padre a todos ofrece.

Yo seré la norma y fuerza
de cuanto el hombre no puede,
soy el amor que perdona
lo que perdón no merece.

No matarás, porque yo,
por no matar fui a la muerte,
y pedí perdón por todos
entre torturas crueles.

Fuera adulterio, se dijo,
que es un cri
men que envilece,
pero yo proclamo al mundo
que a la mujer Dios defiende.

No la hieras con tus ojos
rapaces por poseerle,
que Dios la hizo tan suya
para encarnarse en su vientre.

Y a la hora del encuentro,
Dios los unió de tal suerte,
que entre los dos serán uno
y lo serán para siempre.

Ni con pétalo de rosa,
que es la caricia más leve,
herirás a la mujer,
que todo el honor merece.

No jurarás ante Dios
para firmar tus papeles,
porque tu vida ella sola
sea la fe transparente.

El sí y el no han de ser
la verdad de tus quereres,
porque tu vida es luz pura
y ella sola se defiende.

No digas “ojo por ojo”,
ni añadas “diente por diente”,
la ofensa con que te injurian,
en tu bondad se disuelve.

Yo abracé la cruz infame
como si fuera un deleite,
y desde entonces la cruz
es joya resplandeciente.

Hay tiempo de amar y odiar
y extinguir al delincuente,
como es razón y justicia
en tribunales y leyes.

Mas yo os digo: Mirad
a vuestro Padre celeste,
que da la lluvia y el sol
a amadores y rebeldes.

Sed perfectos como el Padre
que igual a sus hijos quiere,
divinamente perfectos
en vuestra vida terrestre.

Quien ama sin condiciones,
cual amor divino impele,
ese imita a Dios su Padre
y es perfecto plenamente.

Gloria a ti, Jesús amado,
Amor que muriendo vence,
Voz que suena en cada uno
si amamos obedecerte.

Tú serás mi Sinaí
en mi corazón y mente;
eres y serás mi Dios,
como hoy eres mi banquete.

Cuautitlán Izcalli, domingo 12 de febrero de 2023.

 

viernes, 10 de febrero de 2023

1858 Dom VI A – Habéis oído que se dijo…, pero Yo os digo

Habéis oído que se dijo…, pero Yo os digo

Mt 5,17-37


Texto:

          17 No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. 18 En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. 19 El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. 20 Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

          21 Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. 22 Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la gehenna del fuego. 23 Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, 24 deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. 25 Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. 26 En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.

          27 Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. 28 Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. 29 Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la gehenna. 30 Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la gehenna.

          31 Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. 32 Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima*— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.

          33 También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y  “Cumplirás tus juramentos al Señor”. 34 Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. 36 Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. 37 Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

 

Hermanos:

1. Seguimos escuchando el Sermón e la montaña, que iniciamos hace dos domingos. La pequeña colina del Monte de las Bienaventuranzas frente al lago de Galilea es el Sinaí del Nuevo testamento. Fácil es imaginar, por un lado a Moisés, por otro a Jesús; una comparación de las dos primeras figuras del Antiguo y Nuevo testamento que suena a una confrontación entre dos mensajes y dos estilo.

Esto no es exacto, porque la introducción de todas estas sentencias nos pone en otra pista. Jesús nos anuncia que el mensaje de Dios, en la alianza de amor que ah establecido con nosotros, es uno, y que Dios nos e contradice al pasar del Antiguo al Nuevo Testamento.

Jesús no viene a tachar, a corregir lo que fue anunciado en la primera instancia. Viene a completar, a llevar a una culminación lo que Dios había comenzado a actuar, pero este plus que Jesús aporta es tal sorpresa, de tal originalidad, que podemos llamarle “nuevo”. Es la revelación plenaria que Dios trae al mundo. Ya los mejores exegetas dijeron – y lo aprendimos de jóvenes en ele estudio científico de los Evangelio – que si Jesús lo que hace no es más que perfeccionar con una moral superior las sentencias de Moisés, sería un Moisés elevado al cuadrado, pero no sería el Revelador del Evangelio. No saldríamos del Antiguo Testamento.

Jesús como Hijo de Dios nos trae la última palabra de Dios, que Moisés no nos pudo traer.

Habéis oído que se dijo, pero yo os digo… Jesús nos trae un proyecto de matrimonio que supera al proyecto o praxis de Moisés. Él nos lo trae solo en calidad de Hijo de Dios. Si yo le acepto esta categoría le acepto; si no confieso su divinidad, no tengo por qué aceptarle.

 

En el Evangelio de hoy, Jesús, a través de seis antítesis, nos ha entregado la novedad que él trae. Él es el portador de la última palabra de Dios.

Hermanos que siguen esta palabra dominical a través del Internet en el ámbito de mi patria de origen, España, un ejemplo resonante de lo ocurrido estos días nos puede aclarar este criterio de revelación que anunciamos.

El miércoles pasado el Tribunal constitucional, supremo garante de nuestros derechos ciudadanos, apuntalaba el aborto como derecho legítimo en nuestro país. Al punto se levantó la Comisión correspondiente de los Obispos denunciando ese atropello de la vida humana.

Esta decisión permitirá entender el aborto como un derecho, declarando constitucional que haya seres humanos que no tienen derechos, y avalando de este modo una ley ideológica, anticientífica y que promueve la desigualdad. […].

Como Iglesia, solo podemos ser voz de los sin voz, haciendo resonar el grito silencioso de tantas vidas humanas que claman desde el seno de sus madres, pidiendo justicia para que se respete su derecho a vivir. Esto no significa en ningún sentido abandonar a las mujeres que tienen problemas para seguir adelante con su embarazo. Al contrario, queremos estar a su lado, acogiéndolas y ofreciéndoles una ayuda integral. A su vez, nos dirigimos a aquellas mujeres que han abortado voluntariamente, con el deseo de recordarles que, en el rostro misericordioso de Jesús, encontrarán consuelo y esperanza.

Pedimos a las distintas administraciones que, en lugar de proclamar el derecho al aborto, promuevan iniciativas que ayuden a la mujer a vivir su maternidad, evitando ser abocada al aborto”.

Esta Comisión o Subcomisión no quiere atacar por lo tremendo, recordando que el aborto, como el infanticidio, es un “crimen nefando”; quiere ir por el camino humanitario para que entremos en razón.

Es buen…, pero Jesús nos dice que, llegado el caso, debemos estar dispuesto a defender el Evangelio aun a costa del martirio, obligación que afecta a los obispo, igual que a mí, fiel cristiano que estoy diciendo estas cosas.

Estamos viendo esas escenas del terremoto de Turquía y Siria, que rompen el alma. Una sola vida que salvéis merece todo este esfuerzo, decía ayer la ministra de defensa al destacamento heroico de soldados españoles que iban como ayuda humanitaria. Enhorabuena por hablar de esta manera, porque es la verdad. Enhorabuena y alegría a mis compatriotas españoles que han visto entre sus brazos a un niño que estaba sepultado entre las ruinas. NO hay palabras para agradecerlo; que el mismo Dios de la vida os lo recompensen a vosotros y a vuestras familias.

Pues lo mismo hemos de decir ante el Dios de la vida si logramos salvar a esos seres humanos, ciudadanos del mundo, hijos de Dios, que van a nacer si no los matan.

Y hasta es muy posible que los entendidos en leyes puedan decir: El Tribunal constitucional ha procedido correctamente de acuerdos a las leyes que nosotros mismos nos hemos impuestos.

Cuando Jesús fue condenado a muerte, al parecer se cumplieron las leyes, y murió bajo la ley omnipotente del emperador, pero mataron a un inocente. En el aborto, se cumplen las leyes y matan a un inocente.

21 Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. 22 Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano…Y si uno llama a su hermano “imbécil”… y si lo llama “necio”… Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, 24 deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Hermanos, Jesús a sus discípulos nos ha pedido todo, absolutamente todo… Y esto es lo que debemos predicar sin avergonzarnos de ellos.

 

Señor Jesús, gracias por tus divinas enseñanzas, que son el Evangelio, y que solo tú me las puedes dar. Concédeme la gracia de cumplirla en mí, con esfuerzo y con inmensa alegría, y de proclamarlas ante los demás. Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, viernes, 10 febrero 2023.