1859. La luz del Sinaí / se rompe en mil pedazos. Rima y canción espiritual sobre el “Pero yo os digo”
La luz del Sinaí
En el Sermón de la montaña a quienes primero han escuchado a Moisés. Él no pretende traer un “grado superior” – grado de excelencia – en detalle que Moisés no alcanzó. Si así lo fuera no pasaría de ser “Mosissimus Moses”, un Remoisés más sublime, más Moisés, un Moisés elevado a la enésima potencia, sin dejar de ser Moisés. Es el mismo Hijo de Dios, y, al hacernos sus hermanos, nos dice que seamos como es él como es el Padre, cuya divina naturaleza llevamos en nuestro ser. Por ello, si nuestra justicia no excede a la de los escribas y fariseos no entraremos en en su plan, en el Reino de los cielos. Por eso, el Sinaí de Jesús es la misma Santidad o Perfección de Dios que estamos invitados a compartir. Esto es la esencia del Sermón de la Montaña, en el cual Jesús se revela a sí mismo.
“Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5,48), síntesis de vida que el Evangelio de san Lucas ha expresado como frase equivalente: “Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36).
Estribillo
La luz del Sinaí
se rompe en mil pedazos,
y en labios de Jesús
se encienden nuevos rayos.
Estrofas
Yo lo hago, yo lo digo
y en mi rostro resplandece,
lo que el guía Moisés
no pudo poner en leyes.
Yo soy el Hijo enviado
y mi Evangelio establece
la palabra terminal
que el Padre a todos
ofrece.
Yo seré la norma y fuerza
de cuanto el hombre no
puede,
soy el amor que perdona
lo que perdón no merece.
No matarás, porque yo,
por no matar fui a la
muerte,
y pedí perdón por todos
entre torturas crueles.
Fuera adulterio, se dijo,
que es un crimen que
envilece,
pero yo proclamo al mundo
que a la mujer Dios
defiende.
No la hieras con tus ojos
rapaces por poseerle,
que Dios la hizo tan suya
para encarnarse en su
vientre.
Y a la hora del encuentro,
Dios los unió de tal
suerte,
que entre los dos serán
uno
y lo serán para siempre.
Ni con pétalo de rosa,
que es la caricia más
leve,
herirás a la mujer,
que todo el honor merece.
No jurarás ante Dios
para firmar tus papeles,
porque tu vida ella sola
sea la fe transparente.
El sí y el no han de ser
la verdad de tus quereres,
porque tu vida es luz pura
y ella sola se defiende.
No digas “ojo por ojo”,
ni añadas “diente por
diente”,
la ofensa con que te
injurian,
en tu bondad se disuelve.
Yo abracé la cruz infame
como si fuera un deleite,
y desde entonces la cruz
es joya resplandeciente.
Hay tiempo de amar y odiar
y extinguir al delincuente,
como es razón y justicia
en tribunales y leyes.
Mas yo os digo: Mirad
a vuestro Padre celeste,
que da la lluvia y el sol
a amadores y rebeldes.
Sed perfectos como el
Padre
que igual a sus hijos quiere,
divinamente perfectos
en vuestra vida terrestre.
Quien ama sin condiciones,
cual amor divino impele,
ese imita a Dios su Padre
y es perfecto plenamente.
Gloria a ti, Jesús amado,
Amor que muriendo vence,
Voz que suena en cada uno
si amamos obedecerte.
Tú serás mi Sinaí
en mi corazón y mente;
eres y serás mi Dios,
como hoy eres mi banquete.
Cuautitlán Izcalli, domingo 12 de febrero de 2023.
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