domingo, 19 de noviembre de 2023

1922. Rima de la Buena Muerte en torno a la Parábola de la responsabilidad

 

Rima de la Buena Muerte

(Mt 25,14-30

El Evangelio, si humildemente lo recibimos como gracia de Dios, como revelación preciosa que Jesús nos comunica, nos ofrece la posibilidad de vernos retratados en el siervo bueno y fiel, a quien Jesús felicita: el siervo de los cinco talentos, el siervo de los dos talentos. Jesús, el Señor, le felicita a cada uno, porque el amor de cada uno de los dos ha producido el ciento por cien.

Como Juglar del Evangelio podemos cantar esta dicha que nos espera. Todo será por la pura gracia y misericordia de Dios, pero será así.

Es el panorama que va a seguir a la partida de este mundo, a la muerte, cuando el Señor quiera enviarla.

Jesús nos da la bienvenida, nos felicita, y nos da como premio su propio gozo: el banquete del cielo.

Este Juglar, a su modo y estilo, con sencilla rima quiere cantar esta dicha que nos espera, y que nos anima mucho a trabajar ene esta vida, por él, al cien por cien.

Esta imagen de la muerte, de nuestro tránsito o Pascua podríamso decir, es la que nos dio Jesús mismo en el discurso de despediada de la cena: “…me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros” (Jn 14,2-3).

(Personal. Escribo estos versos a la memoria de mi padre, Rufino Grández García, + 1/XII/1947 que habiendo recibido los Santos Sacramentos, le decía al Párroco: Don José, ¡cuándo se va a separar el alma del cuerpo para ver a Dios!).


1. El Diploma que yo espero,

la gran Felicitación,

la que anhelo y busco y quiero,

ha de ser sin discusión

la que Jesús Verdadero

me guarda en su corazón.

 

2. Requetebién, me dirá

con una amable sonrisa,

de culpas no se hablará,

que no es su estilo y divisa:

ya todo arreglado está,

y el cielo será tu Misa.

 

3. Ese Dios de la Bondad,

que anuncio en las homilías,

me ha dado un hambre voraz

para que todos los días

busque hacer su voluntad

incluso con poesías.

 

4. Su perfecta compasión

fue curando las heridas,

y hasta cambió la razón

de mis idas y venidas,

hasta ver la solución:

él y yo manos unidas.

 

5. Porque ha de venir un juicio,

yo lo sé y lo he temido,

pero no es mentira o vicio

lo que al fin he comprendido:

que él no será un precipicio,

sino un abrazo sentido.

6. Sé lo que me va a decir

tras el último suspiro:

No te quiero repetir

cuando te miro y te miro:

que por ti quise morir

y solo amor yo traspiro.

 

7. Muy bien, siervo bueno y fiel,

dirás en aquel momento,

cuando saque de mi piel

el talento y el talento

que entre espinas y laurel

yo trabajé tan contento.

 

8. Y pasaré a tu banquete

para tu gozo y el mío,

que no hay temor que me inquiete,

si vivo en tu señorío

y mi vida se somete

a solo tu poderío.


 

Cuautitlán Izcalli, sábado 18 noviembre 2023

sábado, 18 de noviembre de 2023

1921. Dom XXXIII A – Jesús nos enseña cuál es nuestra responsabilidad con los dones recibidos

 Jesús nos enseña cuál es nuestra responsabilidad con los dones recibidos

Mt  25,14-30 

 

Texto

[El Reino de los cielos] 14 «Es como un hombre que, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: 15 a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. 16 El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. 17 El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. 18 En cambio, el que recibió uno fue a hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

19 Al cabo de mucho tiempo viene el señor de aquellos siervos y se pone a ajustar las cuentas con ellos. 20 Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”. 21 Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”. 22 Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: “Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”. 23 Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.

24 Se acercó también el que había recibido un talento y dijo: “Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, 25 tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”. 26 El señor le respondió: “Eres un siervo negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? 27 Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. 28 Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. 29 Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. 30 Y a ese siervo inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”»

 

 

Hermanos:

1. Estamos terminando el ciclo del año litúrgico; el próximo domingo será el último, Domingo de Jesucristo Rey del universos. Estamos leyendo los capítulos culminantes del Evangelio de San Mateo, antes de entrar en la Pasión del Señor, y los mensajes que nos van llegando domingo tras domingos son mensajes serios. Y también esta línea av el mensaje que acabamos de escuchar.

Para entender correctamente lo que acabamos de escuchar, hemos de saber que la Fe, que es el gran regalo que Dios nuestro Padre nos ha dado con la revelación de su Hijo amado, tiene múltiples perfiles, que, de repente, parecen contrarios.

Si yo digo: la Fe es gratis, nadie se la merece; Dios nos la regala, y el cielo, después de esta vida, será el don de Dios, por los méritos de su Hijo, estoy diciendo una gran verdad.

Pero si yo digo que el cielo hay que ganárselo a pulso, trabajando y haciendo rendir lo que Dios nos ha dado, estoy diciendo otra gran verdad. Entonces, hermanos, ¿con cuál nos quedamos? Con las dos, no nos confundamos.

Vamos, pues, a explicar la parábola que Jesús nos dice y luego sacer las consecuencias para nuestra vida.

 

2. Jesús nos dice que el Reino de los cielso se semnjante a lo que pasa con un gran señor que se va de viaje, y deja a sus encargados con sus responsabilidades, y les dice además que ya volverá. Por lo tanrto: Trabajad hasta mi vuelta.

Jesús se va, sí, se va definitivamente por el camino doloroso de su Pasión y muerte; pero ha de volver. Trabajad hasta mi vuelta; sed responsables. Podríamos titular esta parábola que en la Biblia figura como “la parábola de los talentos”, como la Parábola de la responsabilidad.

Cada uno de nosotros está en el mundo con una responsabilidad; y yo  no puedo decir a mi compañero: Haz tú por mí lo que yo tengo que hacer. Esto es indigno, es destructor, y va contra la dignidad de cada uno. Cada quien tiene sus cualidades, tiene su tarea, tiene su misión, y por lo tanto tiene su responsabilidad. Aquí no se habal de quién es mas y quién es menos. Todos hemos sido creados por Dios uno a uno, amados por Dios uno a uno, y Dios nos ha dado nuestra misión uno a uno.

Este señor que Jesús imagina le dio a uno 5 talentos; no podemos imaginarnos el equivalente en dinero actual. Pongamos, por poner, 5 millones; a otro le dio 2 millones, a otro le dio un millón. Pero hay un dato que debemos subrayar: a cada cual según su capacidad.  Nuestras capacidades son distintas.

Igualmente hay otro datos, que no podemos despreciar, cuando el texto nos indica: los dejó al cargo de sus bienes. Cuidado, no somos dueños, somos administradores.

Qué bonito es ver la vida así: somos los administradores de Dios. El mundo entero sigue siendo de Dios, y nosotros sosmos sus administradores. Debemos trabajar y rendir al ciento por cien; no al ochenta por cien, o al cincuenta por cien. Trabajar con alma, vida y corazón y rendir al cien por cien. Esa es nuestra vocación, ese es nuestro destino.

 

3. Y llegó la hora en que volvió el Señor. El que había recibido cinco millones, le dijo: me diste cinco, ahora tengo diez; tu capital ha producido otro tanto. Rotunda felicitación. Fijémonos lo que se inventa Jesús, que parece que la parábola se convierte en una alegoría: Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor. ¿Cuál será el gozo de tu Señor? Si pensamos en el premio definitivo del cielo no andaremos equivocados. Al final de mi trabajo, yo voy a entrar en el gozo de mi Señor.

Segunda escena. Es la repetición exacta de la anterior: “Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”. Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.

 

4. La tercera escena es lo contrario; es la hecatombe. Vamos a ver lo que hizo el que no tenía más que un millón. El de un millón no ha hecho nada.

“Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no es-parces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”.

No ha pasado nada, no ha robado, no le ha hecho producir; las cosas están como al principio, no pasa nada. No es esta la conclusión e la parábola. Jesús inventa otro final, que no es el final del “Buen Fin” en el que estamos este fin de semana.

Eres un siervo negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses.

Cosa curiosa que Jesús en este ejemplo nos ponga un caso de economía, en al que él nunca tuvo parte.

Jesús califica a este siervo de “negligente y holgazán”. El castigo va a ser terrible, una prefiguración del infierno: Y a ese siervo inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes. A una vida infecunda no se le puede dar el cielo gratis. ¿No podemos decir, por tanto, hermanos, que el cielo tenemos que ganarlo a pulso, con nuestro trabajo, con nuestra responsabilidad, poniendo alma, vida y corazón para rendir al cien por cien?  Así es, hermanos, así es.

 

5. Ahora en el examen de este caso trágico, hay un secreto, que nos da la clave: Tuve miedo, porque tú eres un señor severo, y pides más de lo que das.

Aquí está la trampa. Este mal trabajas tiene una imagen de su amo, que no es la foto, sino la caricatura. Si el Dios en quien yo creo es un Dios tremebundo, yo me voy a quedar paralizado, y voy a justificarme a mí mismo, para decirme que soy holgazán con razón, porque no vale la pena servir a un señor de esta catadura.

Pero, al contrario, si el Dios en quien yo creo es un Dios de amor, entonces todo va a cambiar, y entonces claro que mi producción va a ser al cien por cien, o más, soltando la imaginación, al ciento por uno. Que también Jesús habló de esto en otra parábola: al que deje todo por él se le dará el ciento por uno, y lo comprobará, llega a decir Jesús, incluso en esta vida.

 

5. De manera que la parábola nos invita a reflexionar sobre nuestra responsabilidad y todavía más a pensar sobre quién ese ese Dios que mueve nuestra vida y es el motor de nuestra producción. Yo hago por Dios lo que no haría por nadie de este mundo, porque Dios es todo el bien de mi vida.

A otars reflexiones colaterales nos invita esta parábola, pero tenemos que cerrar aquí.

Hermanos, la vida es don de Dios, y las ganas de trabajar por él también son don y regalo suyo. Todo es el don, y el don retornar a él, en acción de gracias, como oblación de amor.

 

Señor Jesús, tú me has dado todo, y todo te lo devuelvo a ti adornado con el trabajo que he podido hacer con tus bienes. Espero que un día me digas: Bien, siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor.

 

Cuautitlán Izcalli, viernes 17 nov. 2023

 

1921. SAN JUAN DIEGO CUAUHTLATOATZIN, camino de Eucaristía

 

SAN JUAN DIEGO

CUAUHTLATOATZIN

Canción espiritual como fruto del

VIII Congreso Eucarístico Nacional

Cuautitlán, 8-12 noviembre 2023


Esta Oración en Poesía no es un himno radiante, sino una aspiración de amor que sale del corazón para exhalarla ante Jesús en el Cerrito, en la Casa de San Juan Diego. Una música suave (confiada al Mtro. Carlos Jerel Urbán) puede darle nueva sonoridad interior; porque la música es vehículo de paz, de contemplación, de sabiduría. Se nos ha dicho en el Congreso que los años culminantes de la vida de san Juan Diego, en la ermita de la Virgen, Dul Señora, fueron el modelo del camino eucarístico que debemos seguir. Quien por gracia ha descubierto la Eucaristía ha descubierto la vida, porque en la Eucaristía está toda la revelación de Dios.

 

(Estribillo entre varias estrofas)

Juan Diego de Cuautitlán,

por una Madre elegido,

tu sencillez y tu fe

avivan nuestro Bautismo.

Hoy venimos a tu casa,

porque tú nos has traído,

y a Jesús Eucaristía

le damos gracias contigo.

 

               (Estrofas)

Chichimeca san Juan Diego,

en Cuautitlán bien nacido.

tu recuerdo es hoy presencia

con María en el Cerrito.

 

Fuiste digno de tu raza,

Cuauhtlatoatzin tu apellido,

con tu esposa y tu trabajo

fuiste el indio bendecido.

 

* * *

Pero el Dios por quien se vive

iba haciendo su camino,

te aguardaba en la Doctrina

para darte el Pan divino.

 

Y una visita del cielo

aquel diciembre bendito,

por una dulce Señora

abrió tu nuevo destino. (Estribillo)

 

* * *

 

A ti y a nosotros juntos

vino entre rosas y trinos

a decirnos que era Madre

y nos amaba cual hijos.

 

Y llegó hasta Cuauhtitlán

por tu tío Bernardino,

que la Virgen lo curó

porque es la Madre de Cristo.

 

* * *

 

Eres, Juan Diego, Evangelio

que nosotros recibimos,

el don que el Padre regala

por el Hijo a los sencillos.

 

Tu vida fue vida nueva

de adoración y servicio,

la capilla y el sagrario,

abierto a los peregrinos. (Estribillo)

 

 

* * *

Hoy te decimos con gozo:

Eres, Juan Diego querido,

el hermano en raza y sangre,

nuestro camino eucarístico.

 

Emigramos por la vida,

por la Fe bien conducidos,

la Madre del Tepeyac

nos guarda junto a su Hijo.

 

 

 

* * *

            Sea tierra de María

            el país donde ella vino;

y sea el santo Evangelio

nuestro secreto y prodigio

 

¡Gloria a Él ahora y siempre.

Gloria a ti Jesús, Dios mío,

todo bien, Eucaristía,

compañía por los siglos! Amén. (Estribillo)

 

Cuautitlán, 12 noviembre 2023, día final del Congreso.

 

Fr. Rufino María Grández, OFMCap.