Rima de la Buena Muerte
(Mt 25,14-30
El Evangelio, si humildemente lo recibimos como gracia de Dios, como revelación preciosa que Jesús nos comunica, nos ofrece la posibilidad de vernos retratados en el siervo bueno y fiel, a quien Jesús felicita: el siervo de los cinco talentos, el siervo de los dos talentos. Jesús, el Señor, le felicita a cada uno, porque el amor de cada uno de los dos ha producido el ciento por cien.
Como Juglar del Evangelio podemos cantar esta dicha que nos espera. Todo será por la pura gracia y misericordia de Dios, pero será así.
Es el panorama que va a seguir a la partida de este mundo, a la muerte, cuando el Señor quiera enviarla.
Jesús nos da la bienvenida, nos felicita, y nos da como premio su propio gozo: el banquete del cielo.
Este Juglar, a su modo y estilo, con sencilla rima quiere cantar esta dicha que nos espera, y que nos anima mucho a trabajar ene esta vida, por él, al cien por cien.
Esta imagen de la muerte, de nuestro tránsito o Pascua podríamso decir, es la que nos dio Jesús mismo en el discurso de despediada de la cena: “…me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros” (Jn 14,2-3).
(Personal. Escribo estos versos a la memoria de mi padre, Rufino Grández García, + 1/XII/1947 que habiendo recibido los Santos Sacramentos, le decía al Párroco: Don José, ¡cuándo se va a separar el alma del cuerpo para ver a Dios!).
1. El Diploma que yo espero,
la gran Felicitación,
la que anhelo y busco y quiero,
ha de ser sin discusión
la que Jesús Verdadero
me guarda en su corazón.
2. Requetebién, me dirá
con una amable sonrisa,
de culpas no se hablará,
que no es su estilo y divisa:
ya todo arreglado está,
y el cielo será tu Misa.
3. Ese Dios de la Bondad,
que anuncio en las homilías,
me ha dado un hambre voraz
para que todos los días
busque hacer su voluntad
incluso con poesías.
4. Su perfecta compasión
fue curando las heridas,
y hasta cambió la razón
de mis idas y venidas,
hasta ver la solución:
él y yo manos unidas.
5. Porque ha de venir un juicio,
yo lo sé y lo he temido,
pero no es mentira o vicio
lo que al fin he comprendido:
que él no será un precipicio,
sino un abrazo sentido.
6. Sé lo que me va a decir
tras el último suspiro:
No te quiero repetir
cuando te miro y te miro:
que por ti quise morir
y solo amor yo traspiro.
7. Muy bien, siervo bueno y fiel,
dirás en aquel momento,
cuando saque de mi piel
el talento y el talento
que entre espinas y laurel
yo trabajé tan contento.
8. Y pasaré a tu banquete
para tu gozo y el mío,
que no hay temor que me inquiete,
si vivo en tu señorío
y mi vida se somete
a solo tu poderío.
Cuautitlán Izcalli, sábado 18 noviembre 2023
No hay comentarios:
Publicar un comentario