domingo, 26 de marzo de 2023

1873. Yo quiero vida y vivir. Rima espiritual sobre la resurrección de Lázaro

Yo quiero vida y vivir

Cuando nos acercamos a la Escritura, que es Palabra de revelación y amor de Dios para sus hijos, nos acercamos a la Zarza ardiendo. Y oímos como Moisés en el monte Horeb, a quien Dios le dijo: “Moisés, Moisés… No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que piesas es terreno sagrado” (Ex 3,4-5). ¿Qué significa el relato de la resurrección de Lázaro, entremezclado es escenas conmovedoras de amor? ¿Es que Jesús saca del sepulcro a un muerto, que ha terminado su vida humana, para que comience otra vida humana, con los propios riesgos de toda vida humana, una vez concluído el paso definitivo? Dice la Sagrada Escritura: “el destino de los hombres es morir una sola vez; y después de la muerte, el juicio. 28 De la misma manera, Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos. La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, para salvar a los que lo esperan (Hb 9.27-28). El significado del texto – sea cual sea el género literario en que ha sido escrito (lo explicábamos en la homilía) es la proclamación de lo que Jesús revela, que nos llega hasta nosotros:

“Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; 26 y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre” (Jn 11,25-26).

El supremo don que Dios  Dios Creador hace a su creatura es darle la vida inmortal, por la Pascua de su Hijo. Es lo que queremos cantar ene esta rima espiritual al eco del Evangelio de la resurrección de Lázaro.

La piedad cristiana ha cultivado el ejercicio de preparación para la Buena Muerte. Confesar nuestra fe en la vida inmortal que se nos da por gracia del Hijo, es también un ejercicio de preparación para nuestra Buena Muerte, que esperamos pro la bondad de Cristo Redentor.


 


Yo quiero vida y vivir,

pero vivir para siempre;

quiero la vida de Dios,

cuando atraviese la muerte.

 

Mas no sé ni me imagino

cómo será lo que viene,

porque mi suma Razón

espantada se estremece

 

Quiero amar y ser feliz

y eso sí bien me apetece;

y amando poder decir:

Hoy es hoy eternamente.

 

No hay ayer, pues no hay mañana

ni en mis ojos ni en mi frente;

el tiempo ya se marchó,

que el tiempo ata y detiene.

 

Ser inmortal es amar

y estar en la pura fuente,

en donde brota el amor

que al correr crea corriente.

 

Es entrar en Trinidad

ser en eterno presente,

como Dios ya era Dios

antes que nadie existiese.

 

7. Es quedar divinizado

tras el final de repente,

y sentirse la victoria

de Cristo resplandeciente.

 

Ser vida, vida inmortal

yo que soy ser contingente,

es el mayor de los dones

que Dios tiene en sus haberes.

 

Y las primicias las llevo

latente en todos mis genes,

que “ab aeterno” fui pensado,

nacido en vida terrestre.

 

Mi vocación de amor puro,

abierto a la luz celeste,

la inoculó mi Dios Santo

de su mente hasta mi mente.

 

Soy divino para Dios,

de su origen descendiente,

caricia que de Él salía

para su propio deleite.

 

Soy inmortal porque a Él

así le gustaba verme,

el universo pasaba

y Él quería el Árbol verde.

 

Soy inmortal en el Hijo,

grano muerto que florece,

y al florecer es cosecha

de la fe y todos los fieles.

 

Yo pido a Jesús la gracia

de acogerla, cuando ella llegue,

a la Muerte como Hermana,

como Esposa que enternece.

                                      

Y decirle, lagrimado:

¡Que me bese, que me bese!

que ya ha llegado el Amor

con todos los parabienes.

 

Me acuerdo de san Francisco,

cuyo hábito me envuelve,

él la acogía cantando,

gustando puros placeres.

 

Jesús, mi luz terminal,

yo confieso que me quieres,

y si el querer es verdad

el gozo será mi suerte.

 

El encuentro con tu rostro,

sea el deseo más fuerte,

la vida se va pasajera

y eres tú quien siempre eres.

 

Sea gracia, toda gracia,

el anuncio de que vienes,

que me quieres inmortal

trofeo de tus laureles.

 

Dulce morir en tus brazos,

cuando mis ojos se cierren,

y en tu Pascua victoriosa

con tus ojos me despierte.

 

Soy inmortal por amor

en Jesús que resplandece,

¡Gloria a Ti, Vida vertida,

Gloria a ti, Jesús Viviente!


 

Cuautitlán Izcalli, V domingo de Cuaresma, 26 marzo 2023.

lunes, 20 de marzo de 2023

1871. Dios es luz y no es tiniebla. – Rima espiritual sobre Jn 9,1-41, IV domingo de Cuaresma

 

Dios es luz y no es tiniebla

El ser humano ha nacido para la luz, y su destino final será la luz. “¡Luz, más luz! Fueron las palabras finales que se le escucharon a Goethe, en su agonía (+ 22 de marzo de 1832, en Weimar).

La luz es la primera creatura de Dios, en el Génesis. Es el lecho de todas las demás. El ciego de hoy nació en tinieblas. Jesús le dio la luz: luz en los ojos. Luego le dio la luz del corazón, que es la fe. ¿Crees tú en el Hijo del hombre? … Creo, Señor. Y se postró ante él.

Esta es la luz de la vida, Luz donde Dios habita, que queremos cantar. Jesús es luz, la Luz del mundo, mi Luz.

Los capuchinos tenemos una casa en Jerusalén, que se llama “Yoy soy la Luz del mundo” Jn 8,12 (en hebreo Aní ha’or ha ‘olam). Allí pude estar unos breves meses en tiempo de pandemia. (Gracias, hermanos).

Dice la divina Palabra: “Dios es luz y en Él no hay tiniebla alguna” (1 Jn 1,5).


Dios es luz y no es tiniebla,

y su luz es su alegría,

y Luz de Luz es el Verbo

que en Él eterno nacía.

 

Y la Luz nació en Belén,

Hijo de Dios en María,

toda la luz de los cielos

en una cunita ardía.

 

Y la luz se hizo mensaje,

y el mensaje Poesía,

y un pobrecito Juglar

cantar esa Luz quería.

 

Luz divina es la mansión

donde Dios Amor habita,

y el pecado es la tiniebla

el caos sin perspectiva.

 

Luz divina engendradora,

que al venir produce vida,

luz divina que se expande,

blanca luz que es energía.

 

Abrí los ojos al Sol

y mirarlo no podía,

y los cerré suavemente

que dentro otra luz veía.

 

Muy pequeñita y valiente,

mi Luz de fe se encendía,

cantaré con mi candil,

que tiene aceite de oliva.

 

Cantaré, pues él nos dijo:

Sed mi luz y profecía,

Luz esplendente del mundo

Con mi presencia escondida.

Jesús es mi aceite y llama,

que me alegra cada día,

y yo el pábilo encendido

en su cera siempre limpia.

 

Mi llama es chispa de amor

con aceite que suaviza,

venid, amigos, conmigo,

para ver la Luz que brilla.

 

Solo Jesús es la Luz,

que no es de Filosofía,

la Razón no lo comprende,

porque es muy corta de vista.

 

Se llame la luz del cielo

divina Sabiduría,

que al crear Dios Creador

en su labor le asistía.

 

Y Jesús en Tierra Santa

Luz de Dios él se decía,

Luz del mundo peregrino

que, al buscar, gime y vacila.

 

Luz y ruta de la historia,

de la historia y vida mía,

que iluminó mi sendero

ya en la hora matutina.

 

Luz de la Iglesia anhelante,

que es Iglesia que camina,

la agitan muchos doctores

pero Dios es quien la guía.

 

* * *

Vengamos al Evangelio

de esta Cuaresma bendita,

que Jesús allí me espera

y de amor siempre es la cita.

 

Que la verdad si es Verdad

vence siempre a la mentira,

y que el ciego iluminado

se hizo estrella que ilumina.

 

Crees tú en este encuentro,

crees tú en Jesús Mesías.

Creo, mi Señor, llorando.

Y se postró de rodillas.

 

Y nunca supimos más

del ciego de tanta dicha,

porque todo bautizado

lo lleva en sí y lo actualiza.

 

Yo soy yo. el iluminado

y ungido con santo crisma;

la Trinidad sacrosanta,

por Jesús en mí habita.

 

Mi vocación es ser luz,

antorcha encendida y viva,

que quien a mi ojos mire

vea a Jesús que le mira.

 

¡A Jesús sea la gloria,

la claridad beatífica

y que un día cara a cara

sea hermosura infinita! Amén.



Cuautitlán Izcalli, IV domingo de Cuaresma (ciclo A),

19 de marzo de 2023.