viernes, 29 de septiembre de 2017

998. Domingo XXVI A – Jesús, el hijo bueno y el hijo malo


 
Jesús, el hijo bueno y el hijo malo
Mateo 21,28-32


28 ¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. 29 Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. 30 Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. 31 ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?». Contestaron: «El primero». Jesús les dijo: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. 32 Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».

Hermanos:
1. De nuevo nos acercamos para escuchar el Evangelio de Jesús que nosotros, discípulos suyos, lo acogemos como Palabra reveladora de Dios Evangelio que nos revela quién es Dios y cuál es el camino de Dios para seguir en nuestra vida. Estaríamos muy lejos de la verdad si viéramos en las parábolas de Jesús apotegmas de vida y conducta, como si él fuera un interesante y ameno moralizador que instruye contando cuentos llamativos, pedagógicos, como en el “cuento” de hoy, en la parábola.
Si así fuera, Jesús sería un fabuloso fabulista como Félix Samaniego, de mi tierra, que nos dejó para la escuela unas fábulas preciosas. O, todo lo más, le meteríamos a Jesús entre los Libros sapienciales del Antiguo Testamento, y hasta diríamos que ha sido un gran Maestro de la humanidad.
Pero Jesús no es eso. Esta parábola no es un apotegma de moralidad. Esta parábola, como las que hemos escuchado los domingos pasados es dramática y escandalosa, y termina con un terrible juicio, con una frase desgarradora que a Jesús le ha roto el alma: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios.

2. Esta es la explicación de la parábola. Esto es el veredicto que Jesús pronuncia en aquel momento y para aquella generación. Y esto nos resulta terrible e insultante. Los publicanos y las prostitutas os preceden en el Reino de Dios. Los pecadores se han convertido y han dejado de ser pecadores; las prostitutas se han convertido, han reconocido su vida extraviada, y han dejado de ser prostitutas. Pero vosotros, escribas y autoridades, guardianes de la Ley de Dios, ni entráis ni dejáis entrar. No os habéis convertido al mensaje de perdón y misericordia que ha anunciado Juan el Bautista y que ahora anuncia el mismo Hijo de Dios.
Esto es lo que significa la parábola de los dos hijos: el hijo bueno y el hijo malo.
El padre le dice al hijo malo, al contestón:
-         Hala, hijo mío, vete a la viña.
Y el hijo le responde:
-         No quiero, no me da la gana.
Pero este hijo, arisco y contestón, maleducado, reflexiona y dice:
-         Pero ¿qué descarado y sinvergüenza he sido? ¿Así se responde a un padre? Me arrepiento y voy a la viña.
El padre le dijo al hijo bueno, al obediente.
-         Hala, hijo mío, vete a la viña.
Y el hijo responde:
-         Pues… ¡no faltaba más!, ¡con todo gusto!, ¡ya voy…!
Pero no fue.

3. Jesús hace una pregunta, porque toda la parábola va dirigida por una pregunta: ¿Qué os parece?
Jesús nos pide nuestra opinión. Y ¿cuál es la pregunta concreta? La pregunta concreta es esta: ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?
-         ¡¡El primero!! El hijo malo y contestón.
Hermanos, esta es la cuestión: ¿Qué significa obedecer? ¿Qué significa cumplir la voluntad de Dios? Porque de esto se trata en la vida: de cumplir la voluntad de Dios.

4. Hermanos, estoy predicando el Evangelio aquí en México, pero después de haberlo pensado y escrito en mi sencillo escritorio ante la Biblia abierta y ante el icono de Jesús, lo subiré al Internet y el contador de visitas me dice que muchos lo van a leer lo mismo en Chihuahua (de donde me suelen mandar un mensaje: “Gracias por estar ahí”), que en San Sebastián, que en Australia (de donde también me escribió un sacerdote). Este Evangelio se leerá hoy en castellano, en gallego, en euskera y en catalán, el mismo Evangelio en Madrid, el mismo Evangelio en Barcelona, el mismo Evangelio en mi pueblo de Alfaro (La Rioja)
Este Evangelio nos invita a todos los discípulos de Cristo a cumplir la voluntad de Dios. ¿Cuál es la voluntad de Dios en este 1 de octubre? ¿Cuál es el hijo bueno? ¿Cuál es el hijo malo? Cuál es el que está cumpliendo la voluntad de Dios, el Padre del cielo.

4. Como la sangre nos es agua, estoy leyendo con pasión desde esta parte del Atlántico todo lo que pasa en mi patria. Y hoy la prensa hace saber que ayer noche en Barcelona, en la iglesia de Ntra. Sra de Pompeya, regentada precisamente de mis hermanos capuchinos, donde más de una y dos veces yo he celebrado la Eucaristía, un grupo de cristianos comprometidos, sin duda después de reflexión y discernimiento, se juntaron ayer noche, jueves, a orar en favor del referéndum, y que, como un signo, extendieron en el suelo la estelada catalana, reclamando su identidad e independencia.
Y ¿tú qué piensas? ¿Qué os parece?, dice Jesús.
Lo que pienso es que, con el mismo derecho, otro grupo de cristianos comprometidos, sin duda después de reflexión y discernimiento se pudieron juntar en la iglesia vecina (ignoro cuál es), para pedir que se obedezca a la Constitución española y a las decisiones de los jueces y de ninguna manera se haga el referendo, y que estos cristianos comprometidos pueden extender, como signo y emblema, la bandera española para que no se rompa la unidad de la patria común.
¿Cuál es la voluntad de Dios?, porque los dos bandos, en sí contrarios, creen que está haciendo la voluntad de Dios por la salvación del pueblo.
No estoy hablando, hermanos, ni de la hipotética independencia de Cataluña ni de la unidad de España. Estoy hablando de algo previo, de cuál debe ser nuestra correcta actitud como discípulos.

5. Lo que pienso es lo que hoy nos dice san Pablo en la carta a los Filipenses, que es el conjuro más estremecido que san Pablo ha pronunciado por la unidad. Las llevo muy grabadas en mi corazón desde hace más de cincuenta años cuando un venerable profesor en Roma, el jesuita Maximiliano Zerwick, de fama internacional por su famoso “análisis filológico del Nuevo Testamento” (Analysis philologina Novi Testamenti Graeci), con visible emoción en su rostro, nos decía así para explicar el giro griego. Fijaos cómo san Pablo apela a lo más sagrado de la fe, porque este texto es un conjuro:
- Si queréis darme el consuelo de Cristo
- (si queréis) aliviarme con vuestro amor,
- (si de verdad) nos une el mismo Espíritu
- (si tenéis) tenéis entrañas compasivas,
- (si lo que os estoy diciendo vale para algo,
- si de verdad yo soy Pablo y sois mis hermanos)…
dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. 3 No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros. 4 No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás” (Fl 2,1-4).

Hermanos, hemos llegado a una crispación que Dios quiera que no sea mortal, dado que los indicios son pésimos. En estas palabras de este gran luchador, Pablo, ¿no está la respuesta a lo que nos aflige?
Sin duda, ese es el camino…

Señor Jesús, tú que, por cumplir la voluntad del Padre moriste en la cruz, enséñanos a cumplir esa voluntad con amor, con entrega completa a ti, con confianza frente a mis hermanos. Amén.

Guadalajara, Jalisco, viernes, 29 septiembre 2017

miércoles, 27 de septiembre de 2017

997. Otra Novena de San Francisco 7,8 y 9 - FIN



Otra Novena de San Francisco
Un hermano capuchino
meditando poéticamente
escritos de san Francisco
(continúa)

Día séptimo (1 de octubre)
De la imitación del Señor

“Consideremos todos los hermanos al buen Pastor, que por salvar a sus ovejas sufrió la pasión de la cruz. Las ovejas del Señor le siguieron en la tribulación y la persecución, en la vergüenza y el hambre, en la enfermedad y la tentación, y en las demás cosas; y por esto recibieron del Señor la vida sempiterna. De donde es una gran vergüenza para nosotros, siervos de Dios, que los santos hicieron las obras y nosotros, recitándolas, queremos recibir gloria y honor” (Admoniciones, VI).

1. Qué vergüenza y qué rubor,
ser trovador por oficio,
- que es un divino servicio
en loa de mi Señor -
y no vivir como actor.
Aquellos hicieron cosas,
que bordamos primorosas
y por cantarlas bonito
queremos un pedacito
de sonrisas generosas.

2. Muy grande mi insensatez
sería si yo creyera
que por mi modo y manera,
de hablar limpio, sin doblez,
llegué ya a la madurez.
Alto ahí, amigo mío,
rebaja un tanto tu brío
cantor de hazañas divinas,
que será mejor si atinas
con canto sencillo y pío.

3. No quiero, no, despistar,
a nadie quiero engañar
de mis oyentes atentos
si por tales sentimientos
me creen santo de altar.
Ser en todo verdadero,
por dentro y fuera sincero,
cantando fraternidad
con modesta lealtad,
del Gran Rey el pregonero.

4. Pero dejadme decir
que la vida franciscana
es tan hermosa y galana
que yo me puse a escribir
por no poder resistir.
¡Bendito, hermano querido,
Francisco en Asís nacido,
humilde de corazón:
te cantaré mi canción,
porque en ti yo he florecido!

Guadalajara, miércoles, 27 septiembre 2017




Día octavo (2 de octubre)

Y son esposos, hermanos y madres

de nuestro Señor Jesucristo



“48Y sobre todos ellos y ellas, mientras hagan tales cosas y perseveren hasta el fin, descansará el espíritu del Señor (Is 11,2) y hará en ellos habitación y morada (cf. Jn 14,23). 49Y serán hijos del Padre celestial (cf. Mt 5,45), cuyas obras hacen. 50Y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo (cf. Mt 12,50). 51Somos esposos cuando, por el Espíritu Santo, el alma fiel se une a Jesucristo. 52Somos ciertamente hermanos cuando hacemos la voluntad de su Padre, que está en el cielo (cf. Mt 12,50); 53madres, cuando lo llevamos en nuestro corazón y en nuestro cuerpo (cf. 1 Cor 6,20), por el amor y por una conciencia pura y sincera; y lo damos a luz por medio de obras santas, que deben iluminar a los otros como ejemplo (cf. Mt 5,16)” (Carta a todos los fieles II).

1. Adoro a quien llevo dentro
Misterio de intimidad,
la presencia trinitaria,
y  mi Jesús Dios pascual.

2. Contigo, Jesús, dialogo,
mi verdad que es la Verdad,
y solo quiero decirte
que contigo siento paz.

3. ¡Me dirán que es fantasía?
No lo podrían alcanzar;
la fantasía es muy corta
frente a esta realidad.

4. ¿Te diré, Jesús, mi esposo
para un abrazo nupcial?
Es poco para este abrazo
decir abrazo esponsal.

5. ¿Te diré, Jesús, mi hermano,
y mi hermano celestial?
Pero te siento mi hermano
ya en mi senda terrenal?

6. ¡Hijo madre, cual Francisco
que así te quiso captar?
Eres mi Dios poderoso,
todo mío virginal.

7. Y mientras voy caminando,
por la cañada real,
paso a paso, yo ovejuela
que mira a su mayoral.

8. yo camino, mi Señor,
abriendo mi ventanal:
tú eres ese, dentro y fuera
por delante y por detrás.

7. Y en el yo más indiviso,
Tú eres yo para gozar,
y si caigo en mi pecado,
tú eres yo para ayudar.

8. A pura teología
.he llegado a aterrizar:
Tú eres Dios sencillamente,
con divina humanidad.

9. Sáciame con tu presencia,
Jesús, que viviendo estás,
y en bonanza o en tormenta
sea en mí tu voluntad.

Guadalajara, Jal., 27 sept. 2017



Día noveno  (3  de octubre)

Ante la hermana muerte, desnudo


“Habiendo llegado a este lugar, con el fin de mostrar con un ejemplo de verdad que nada tenía él de común con el mundo en medio de aquella enfermedad tan grave que dio término a todas sus dolencias, llevado del fervor de su espíritu, se postró totalmente desnudo sobre la desnuda tierra…
Postrado así en tierra y despojado de su vestido de saco, elevó, en la forma acostumbrada, su rostro al cielo, y, fijando toda su atención en aquella gloria, cubrió con la mano izquierda la herida del costado derecho a fin de que no fuera vista. Y, vuelto a sus hermanos, les dijo: Por mi parte he cumplido lo que me incumbía; que Cristo os enseñe a vosotros lo que debéis hacer (San Buenaventura, Legenda maior XV, 3).

1. Ante el Dios de la verdad
Francisco en tierra desnudo
con un gozo y suavidad
que no conoce este mundo.

2. Yo te bendigo, mi Dios,
Altísimo, Trino y Uno:
Tú por amor me creaste,
y en Ti, mi Dios, me consumo.

3. Mi plenitud eres tú,
el Único y Absoluto,
solo Tú, tan solo Tú
y en tu Bondad me perfumo.

4. Tu sola Misericordia
es mi cosecha y mi fruto,
sea mi Tránsito a ti
de amor el final tributo.

5. Soy feliz, pues nada tengo:
Soy tuyo, oh Padre, soy tuyo,
como Jesús y tu Espíritu,
oh Dios, mi Todo y mi Único.

6. Así se durmió Francisco,
Dios y el mundo en suave nudo,
y a sus hermanos  nos dijo:
Jesús os enseñe el rumbo.

7. Gracias, mi hermano entrañable,
celebrando, hermoso, el culto:
al Altísimo la gloria,
mi Bien presente y futuro. Amén.

Guadalajara, Jalisco, Fin, 28 septiembre 2017.