lunes, 4 de septiembre de 2017

988. Oseas, el amor abierto



Oseas, el amor abierto
(Suma de Oseas,  al final del estudio)

Triunfo del amor, Oseas
 
¿Quién será sabio, para comprender estas cosas,
inteligente, para conocerlas?
Porque los caminos del Señor son rectos:
los justos los transitan,
pero los traidores tropiezan en ellos.
(Libro de Oseas, epílogo: 14,10).

Hay un amor razonable y un amor que trasciende los límites de la razón, y todo amor va en busca de la felicidad.
El amor razonable que nos muestra la santa filosofía (así  Aristóteles 387-322, Ética a Nicómaco, capítulo VIII) es un amor concupiscente (te amo porque me eres útil, te amo porque me das placer) o un amor de benevolencia: Te amor por lo que eres. Cuando la benevolencia es mutua y recíproca este amor es la auténtica amistad Y la amistad es perfecta cuando es gratuita, total y para siempre.
El amor transcendente y humano es el amor revelado que Dios nos profesa. Es el amor de Dios-carne, gratuito y “absurdo”:
-          Te amo porque soy Dios.
-          Te amo por mi Hijo amado.
-          Te amo así como eres.
-          Te amo, y al amarte te divinizo
-          Te amo porque, si no te amara, dejaría de ser quien soy.
-          Te amo para siempre
-          Te amo
-          Te amo y me muero de amor por ti.
Nos recordaba Benedicto  XVI   con una cita erudita: “La potencia divina a la cual Aristóteles, en la cumbre de la filosofía griega, trató de llegar a través de la reflexión, es ciertamente objeto de deseo y amor por parte de todo ser —como realidad amada, esta divinidad mueve el mundo [Metafísica XII,7]—, pero ella misma no necesita nada y no ama, sólo es amada. Y seguía: El Dios único en el que cree Israel, sin embargo, ama personalmente. Su amor, además, es un amor de predilección: entre todos los pueblos, Él escoge a Israel y lo ama, aunque con el objeto de salvar precisamente de este modo a toda la humanidad. Él ama, y este amor suyo puede ser calificado sin duda como eros que, no obstante, es también totalmente agapé.(Deus caritas est, 9).


1. Triunfo del amor, Oseas,
toda lógica deshecha,
que anuncia en secreto Espíritu
a Alguien más que Profeta.

2. Dios es mi Padre y mi Esposo,
yo soy su esposa dilecta,
amada y virginizada,
para que serlo pudiera.

3. Hay amor puro y gratuito,
que no pide recompensa,
y otro que es divino absurdo
que rompe toda barrera.

4. Es Unidad encarnada
que en la Trinidad empieza,
y hasta mi carne ha llegado
de amor enferma y hambrienta.

5. “Me desposaré contigo
para siempre”, sin reserva;
y al ser tuyo, vida mía,
nuestra unión será mi fiesta.

6. Dijo Jesús en la cruz,
tálamo de paz sangrienta,
y en la roca luminosa
te embriagaré de pureza.

7. Quedéme desvanecido
este aprendiz de exegeta:
Dios es así, porque quiere,
y yo quiero que lo quiera.

Guadalajara, Domingo, 3 sept. 201


“Escucha, hijo mío, mis palabras, palabras suavísimas, que trascienden toda la ciencia de los filósofos y letrados de este mundo. Mis palabras son espíritu y son vida, y no se pueden ponderar partiendo del criterio humano. …
Yo -dice el Señor- instruí a los profetas desde antiguo, y no ceso de hablar a todos hasta hoy”
(Kempis, Thomas von Kempen, De imitatione Christi 3,3).

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