sábado, 29 de diciembre de 2018

1154. Sagrada Familia 2018


Sagrada Familia 2018

En memoria de mis amados padres,
Rufino (1907-1947)
y Saturnina (1908-2008): ¡Gracias!

1. Fue la Sagrada Familia
la que nació el sexto día,
de la ternura del Padre,
que creaba y bendecía.

2. Su imagen y semejanza,
Dios Creador imprimía:
“Creced y multiplicaos”,
al bendecirlos decía.

3. Surgieron Adán y Eva
y el matrimonio nacía;
varón y mujer los hizo
y el sello el amor sería.

4. Lo que Dios unió al principio
unido se quedaría,
en salud y enfermedad
en bonanza y carestía.

5. Eje del mundo familia,
hogar de toda alegría,
encuentro del puro amor,
memoria del alma mía.

6. Y en una familia vino
Jesús que al mundo venía,
al cuidado de José
y al regazo de María.

7. Familia de Nazaret
donde en unión se vivía,
en el sudor de trabajo,
en obsequio y armonía.

8. Allí nació el Evangelio
mientras un Niño aprendía,
los esposos se afanaban
y un joven obedecía.

9. Dulce misterio escondido,
divina sabiduría;
adoremos, contemplemos:
¡Dios viviente allí latía!

Guadalajara, Jalisco,
Vísperas de la Sagrada Familia, 29 diciembre 2018.

1153 Jesús, familia humana, familia divina


Jesús, familia humana, familia dina
Lc 2,41-52


Texto evangélico:
41 Sus padres solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. 42 Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre 43 y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. 44 Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; 45 al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo. 46 Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47 Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. 48 Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». 49 Él les contestó: « ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». 50 Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.
51 Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón. 52 Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

Hermanos:
1. El Domingo que sigue a la Navidad es el Domingo de la Sagrada Familia: María, José y el Niño. El Evangelio cambiará, según los años, pero en este Domingo de la Sagrada Familia estarán los tres.
El Evangelio de hoy nos habla de un episodio de la vida de Jesús, absolutamente sorprendente. Un niño nacido en el pueblo santo de Israel será educado en la religión de los Padres, que para él va a ser su cultura, su medio familiar y nacional, el clima de sus relaciones sociales…, porque la religión lo impregna todo y da el sentido totalizador a la vida. La religión en Israel es su marca de identidad…
Hay un momento en la vida del niño en que queda constituido en Bar Mitzváh, expresión hebrea que significa “hijo del precepto”.
Los niños judíos, educados rectamente, saben lo que significa esta expresión. El niño, instintivamente es egoísta, acaparador; no ha descubierto todavía lo que es compartir, vivir en sociedad, tener un sentido altruista en la vida… El niño no sabe todavía que el pecado le hace ser orgulloso y déspota, y que dentro de ser, en lo más profundo del corazón, están obrando el principio del bien y el principio del mal. Hay que saber elegir, y toda elección es una victoria sobre sí mismo.
La Mishná, que es ese conjunto de libros espirituales judíos que se fueron compilando en los siglos I y II de nuestra era con la intención de aplicar la Ley de Moisés, dice que la edad propia del niño en la que debe dar este paso en la vida es la edad de trece años. Hoy los judíos lo celebran con una fiesta. El Talmud, que es el comentario detallado de la Mishná, le daría el nombre propio: Bar-Mitzváh, “Hijo del precepto”. A partir de ahora el joven judío debe cumplir los 613 preceptos de la Ley.

2. Seguramente fue en esta ocasión – no lo podemos saber con toda seguridad - cuando Jesús, hijo del precepto, hubo de cumplir oficialmente con la peregrinación anual a Jerusalén. Y lo que pasó allí se explica con esa mística de “saber elegir” en la vida. Pero aquí comienza la sorpresa, que ya no es sorpresa, sino revelación. Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados. Los padres son depositarios de la autoridad de Dios y tienen autoridad sobre los hijos. Los hijos deben obedece a sus padres, como el Nuevo Testamento nos enseña.
La respuesta de Jesús es insólita y desconcertante: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».
Y Evangelio continúa con otra frase llena de misterio: Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.
Ahora bien, el Evangelio no termina aquí. La última frase nos dice: “Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón”.
Jesús nos es un niño, un joven desobediente; Jesús vive sujeto a sus padres conforme a la voluntad de Dios.

3. Como pueden ver, hermanos, este Evangelio no deja profundamente pensativos. Lo que aparece claro es que en la vida Dios tiene la primacía, lo cual en ciertos momentos puede suscitar un conflicto incluso ante lo más sagrado.
Día de la Sagrada Familia. ¿Qué queremos decir al contemplar esta familia humano-divina de tres? Que Dios es el origen y que Dios tiene la primacía.
La familia, supremo bien de la sociedad, es algo que Dios mismo ha fundado, algo que pertenece a Dios, y que Dios quiere preservar y guardar. La familia se establece sobre un matrimonio, matrimonio que Dos ha querido; y matrimonio del cual, por vía de generosidad y amor, han de venir los hijos.
Cuando los esposos cristianos se han dado el sí ante la presencia de Dios, y se han prometido ser fieles en la salud y en la enfermedad, en lo próspero y en lo adverso todos los días de la vida, el sacerdote o el diácono que, a nombre de la Iglesia, preside esta celebración, sella el compromiso con esa frase de Jesús: Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

4. Estoy hablando desde la fe. Para aceptar cuanto vamos diciendo, hace falta tener fe. De lo contrario, lo que estamos diciendo no tiene sentido.
Sin fe uno puede definir el matrimonio según su voluntad y así han surgido en la actualidad diversos tipos de convivencia. El año 2005 se aprueba en España el matrimonio de homosexuales: la unión de mujer con mujer o de hombre con hombre, tercer país del mudo que lo admitía, después de los Países Bajo y de Bélgica.
El año pasado hubo en España 97.960 divorcios y 4.280 separaciones.
Se acepta igualmente como matrimonios las uniones legales, de mutuo acuerdo. Siguiendo con estadísticas, un índice de la vida real, el año pasado hubo en España  168.989 matrimonios, cerca de cincuenta mil menos que el año 2.000 (que fueron 216.451).
Y sobre el nacimiento de los niños, que siempre son don amoroso de Dios, ¿qué podemos decir? Una homilía no es una clase de sociología, pero muchas veces los números hablan. Anteayer, día de los Inocentes, recordábamos que en nuestra querida patria, España, según los datos del Ministerio de Sanidad se contabilizaron 94.123 abortos legales, en 212 clínicas. Desde el año 2000 sumado todos son 1.736.907, siempre sobre la base de datos oficiales.

Hermanos, ¿esto es el matrimonio?, ¿esto es el fruto del matrimonio?
Sin ninguna duda que esto no es el matrimonio, ese anhelo feliz que cada ser humano alberga dentro de sí. Pero esos datos negros, aterrorizadores, son reales, e ignorarlos, es, como hoy se dice, volver la cabeza a otro lado.
Concluyamos: El matrimonio Dios lo ha instituido. Y Dios quiere ser el centro del matrimonio. Y dentro del matrimonio hay una felicidad secreta, que Dios la ha fundado y Dios la quiere.
En este día de la Sagrada Familia, pedimos:
Señor, salva el matrimonio en medio e nosotros; danos matrimonios santos y felices. Amén.
Guadalajara, sábado 29 diciembre 2018.