miércoles, 29 de noviembre de 2017

1024. Levantad vuestras cabezas - El Evangelio en verso Lc 21,28



Levantad vuestras cabezas
El Evangelio en verso Lc 21,28

El discurso apocalíptico de Lucas está dividido en la liturgia en breves secciones:  21,5-11 / 12-19 / 20-28 / 29-33 / 34-36. En la cúspide, la palabra consolatoria de nuestra esperanza, que transforma el caos y la confusión: “Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación” (vv. 27-28).
El terror de la hora se convierte en lo contrario: llega la redención, la liberación.
Fue el misterio de la vida de Jesús; por gracia, esperamos que sea el misterio final de nuestra vida, que ya ha comenzado. ¡Alzad la cabeza!

1. Levantad vuestras cabezas
de en medio de la marea;
¡Ya llega la redención,
la libertad verdadera!

2. No es el mundo el Paraíso,
teatro de nuestra guerra,
roto que así lo quisimos,
presa de nuestra quimera.

3. Os han de matar, amigos,
en las familias deshechas,
sangre caliente de amor
puede ser saña sangrienta.

4. Y cuando el caos arrecie,
serenidad y firmeza;
en esa hora gestante,
levantad vuestras cabezas.

5. Apocalipsis es parto
y la fe será partera,
esa es la hora en mi vida,
la misma será la vuestra.

6. Pasa la vida y su fuente
y, al pasar, más vida engendra,
el amor es abandono
en la batalla más fiera.

7. ¡Mi Jesús, mi sustanciado,
en mí y en cuanto me cerca,
tu vida mi sacramento;
en mí, tiempo y sangre sea!

Guadalajara, miércoles sema XXXIV, 29 noviembre 2017

martes, 28 de noviembre de 2017

1023. Estas piedras relucientes - El Evangelio en verso – Lc 21,5-11



Estas piedras relucientes
El Evangelio en verso – Lc 21,5-11

La vida es un misterio – es obvio – que no cae bajo el control de ninguna criatura; y cosa igual se ha de decir del misterio de la muerte. En Jesús el “mysterium vitae” y el “mysterium mortis” se muestran de tal forma unidos que uno y el otro son uno. La vida de Jesús no tiene sentido sin la muerte, ni la muerte de Jesús tendría sentido sin la vida.
Ahora bien, los Evangelios nos posibilitan detalles para aproximarnos más al misterio. El misterio de la vida/muerte de Jesús está unido al templo. Jesús muere por el Templo para levantar el Templo nuevo. Esa misma vida/muerte está vinculada a la destrucción de Jerusalén, y finalmente esa vida/muerte está unida al triunfo de Dios en la Parusía, que no es otra cosa sino el triunfo del Hijo del hombre, la justificación de su vida.
La ruina de Jerusalén es su propia ruina: pertenece a su muerte. Y la venida en gloria está fusionada con la vida que espera, que arranca de la vida que viene. Hay categorías de espacio y de tiempo; mas todo esto salta por el aire. Las palabras evangélicas nos pueden dar, al menos en apariencia, visiones contradictorias del destino de Jesús. ¿El reino de Dios va a irrumpir inminentemente, ya? Parece que sí, parece que no…
Es justo que así sea. La aparente contradicción del ser no es más que el reflejo del “mysterium vitae”, “mysterium mortis”. En Lc 21 (lectura de hoy y de los días sucesivos) se mezclan: destrucción de Jerusalén y tiempo final de la Parusía.
Los discípulos preguntan “cuándo” y “qué signos”. En la respuesta de Jesús se unifica todo. Estamos en el misterio desbordante.

1. Estas piedras relucientes
un día serán de ruina,
y hoy, por sagradas que sean,
me están quitando la vida.

2. He de morir por el Templo,
porque es mi joya querida,
la sede de la Torá,
la Schekiná que allí habita.

3. Un Templo de santidad,
el Templo del agua vida,
brotará de mi costado
y yo seré la acogida.

4. He llorado por los muros
de  mi Ciudad combatida,
por mi Ciudad de David
que desde niño es mía.

5. Con ella sacrificado
soy ofrenda y flor de harina;
mi Dios, asumo el Pecado
que todo mal origina.

6. Y el Hijo del hombre humilde
que en mi corazón respira,
se vuelve el Hijo glorioso
que en las nubes se avecina.

7. Mi hora es todos los hombres,
sus gozos y sus fatigas,
apocalipsis y lucha
y divina poesía.

8. Redentor, Jesús amado,
morador de dos orillas,
con infinita ternura
te digo “Gracias” cumplidas.

Gadalajara, Jalisco, martes de la sem. XXXIV

lunes, 27 de noviembre de 2017

1022. Una viuda pobrecilla - Evangelio en verso Lc 21,1-4



Una viuda pobrecilla
Viduam pauperculam (Lc 21,2)

Varias cosas dice el Evangelio de esta viuda pobre:
- que era una “viuda pobrecilla” (viduam pauperculam),
- que, como pobre que era, pasaba necesidad,
- que “de su pobreza” dio todo sus haberes.
Esta amable mujercita nos recuerda las Bienaventuranzas.
A un franciscano esta mujer viuda pobrecilla, nos recuerda a la Virgen María como la vieron Fracisco y Clara: “No recordaba sin lágrimas la penuria que rodeó aquel día a la Virgen pobrecilla. Así, sucedió una vez que, al sentarse para comer, un hermano recuerda la pobreza de la bienaventurada Virgen y hace consideraciones sobre la falta de todo lo necesario en Cristo, su Hijo. Se levanta al momento de la mesa, no cesan los sollozos doloridos, y, bañado en lágrimas, termina de comer el pan sentado sobre la desnuda tierra” (2Cel 200).
Santa Clara tiene frases enternecedoras, porque ella misma se considera una “pobrecilla madre”, escribiendo a Inés de Praga: “Estando en esta contemplación acuérdate de tu pobrecilla madre…” (4ª carta, n. 33).
Y justamente porque María es “la pobrecilla” es la toda bendecida por la Trinidad, hasta ser la esposa del Espíritu Santo.
En suma, estamos en las puras esencias del Evangelio.

1. Era viuda y era pobre
y era además pobrecilla
Mujer de rango humildad
como la Virgen María.

2. Cada vez que al Templo iba
ella entera se ofrecía.
Si ya todo está entregado,
¿qué de más… dos moneditas?

3. Jesús miraba y miraba
pensando en lo que veía:
ofrendas muy generosas
en la dorada alcancía.

4. Y aquella viuda piadosa,
que carestía sufría,
feliz echó de limosna
todo cuanto ella tenía.

5. Jesús la canonizaba
con alabanzas divinas,
ella era puro Evangelio
que a Jesús enternecía.

6. ¿A quién se le asemejaba
aquella viuda escondida?
Jesús en alguien pensaba
que en su corazón vivía.

7. Viuda de Semana Santa,
que hoy nos evangelizas,
gracias por ser lo que eres:
una joya del Mesías.

Guadalajara, lunes de la sem. XXXIV, 27 nov. 2017