Soy un ciego y un mendigo
Cierto que la Teología no es oración,
pero ayuda inmensamente para elevar el corazón en alas del amor, y que entonces
Dios, con su benevolencia, nos tome en oración, y entonces, sí, comience la
oración…
Y lo mismo la filología y el leer el Evangelio
en su lengua original no es oración, pero nos introduce en unas profundas
galerías de sentido…, y entonces el Señor, en su misericordia, sí eleva nuestros
corazón en oración.
Con el episodio del ciego de Jericó, que
hoy lo leemos en Lucas (18,35-43), pero que ya estuvo en Marcos (10,46-52) y
estará en Mateo (20,29-34), estamos tocando la vivo la comunidad que adora al
Kyrios y que se ha vsito en el ciego Bartimeo (Mc). Pero, sobre todo, la
comunidad, ene este episodio evangélico de teología pura, ha contemplado quién
es Jesús.
Jesús entra en acción desde el pleno
abandono en Dios su Padre. Le ha dicho al ciego: Tu fe te ha salvado.
Pero Jesús se ha visto a sí mismo, el
primero, con su “fe-abandono” (los teólogos quieren excluir de las vivencia de Jesús
la “fe-teologal”) en la ineludible urgencia de tener que resolver su misión con
el milagro. Para que teológicamente esto es así: Que cuantos nos dedicamos a anunciar
la Palabra de Dios, y a administrar su Misericordia, ante lo humanamente
imposible, hay que dar entrada al Dios de los milagros, y actuar con humilde
decisión solo para dar gloria a Dios.
El texto Evangelio, que no se agota, nos
dice tanto…
1. Soy un ciego y un
mendigo
junto a Jesús Nazareno;
la gente ya me conoce
y me llamo Bartimeo.
2. A diario limosna
pido
y Jericó es mi asiento,
soy un hijo de Israel
y en David creo y
espero.
3. Yo guardo un grito
vital
porque soy mendigo y
ciego,
mas una luz de profeta
se alumbró en mi
pensamiento.
4. Y al verlo pasar yo
supe
que era él seguro y
cierto,
que la luz es creadora
si el Señor es mi
Lucero.
5. Y no puedes no
querer
lo que tú puedes
hacerlo,
Señor, que vea, te dije,
que vea tus ojos
bellos.
6. Rendido por tu
ternura
no tuviste otro
remedio;
en tu Dios te
abandonaste
amando y obedeciendo.
7. Sea la luz, tú
dijiste,
y se alumbró el
universo.
Te seguí por tu camino,
dando gloria al Padre bueno.
Guadalajara,
Jalisco, lunes de la sem. XXXIII, 20 de noviembre de 2017
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