lunes, 20 de noviembre de 2017

1017. Poema - El Evangelio del día – Lc 18,35-43



Soy un ciego y un mendigo

Cierto que la Teología no es oración, pero ayuda inmensamente para elevar el corazón en alas del amor, y que entonces Dios, con su benevolencia, nos tome en oración, y entonces, sí, comience la oración…
Y lo mismo la filología y el leer el Evangelio en su lengua original no es oración, pero nos introduce en unas profundas galerías de sentido…, y entonces el Señor, en su misericordia, sí eleva nuestros corazón en oración.
Con el episodio del ciego de Jericó, que hoy lo leemos en Lucas (18,35-43), pero que ya estuvo en Marcos (10,46-52) y estará en Mateo (20,29-34), estamos tocando la vivo la comunidad que adora al Kyrios y que se ha vsito en el ciego Bartimeo (Mc). Pero, sobre todo, la comunidad, ene este episodio evangélico de teología pura, ha contemplado quién es Jesús.
Jesús entra en acción desde el pleno abandono en Dios su Padre. Le ha dicho al ciego: Tu fe te ha salvado.
Pero Jesús se ha visto a sí mismo, el primero, con su “fe-abandono” (los teólogos quieren excluir de las vivencia de Jesús la “fe-teologal”) en la ineludible urgencia de tener que resolver su misión con el milagro. Para que teológicamente esto es así: Que cuantos nos dedicamos a anunciar la Palabra de Dios, y a administrar su Misericordia, ante lo humanamente imposible, hay que dar entrada al Dios de los milagros, y actuar con humilde decisión solo para dar gloria a Dios.
El texto Evangelio, que no se agota, nos dice tanto…

1. Soy un ciego y un mendigo
junto a Jesús Nazareno;
la gente ya me conoce
y me llamo Bartimeo.

2. A diario limosna pido
y Jericó es mi asiento,
soy un hijo de Israel
y en David creo y espero.

3. Yo guardo un grito vital
porque soy mendigo y ciego,
mas una luz de profeta
se alumbró en mi pensamiento.

4. Y al verlo pasar yo supe
que era él seguro y cierto,
que la luz es creadora
si el Señor es mi Lucero.

5. Y no puedes no querer
lo que tú puedes hacerlo,
Señor, que vea, te dije,
que vea tus ojos bellos.

6. Rendido por tu ternura
no tuviste otro remedio;
en tu Dios te abandonaste
amando y obedeciendo.

7. Sea la luz, tú dijiste,
y se alumbró el universo.
Te seguí por tu camino,
dando gloria al Padre bueno.

Guadalajara, Jalisco, lunes de la sem. XXXIII, 20 de noviembre de 2017

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