El
Evangelio de hoy Lc 17,11-19
La flor más bella nacida
“Diez hombres leprosos, que se pararon a
lo lejos y a gritos le decían: «Jesús,
maestro, ten compasión de nosotros». Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a
los sacerdotes». Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios” (Lc
17, 12-15).
Uno de ellos, solo uno, “se volvió”: se
convirtió, pasó a la vida en Cristo, y entonces adoró y dio gracias. Decir “Gracias”,
iluminado, es el milagro de los milagros. Solo Dios puede concedernos este
segundo milagro, superior al primero.
Dar gracias es lo más puro de nuestra
relación con Dios, y por medio de esta vía mística entramos ya en la eternidad
beata.
A Dios la bendición, la gloria, la
acción de gracias por su Hijo bienamado, Jesucristo.
1. Se llamará gratitud
la flor más bella nacida:
Dios, solo Dios, la plantó
porque es una flor divina.
2. Los diez varones leprosos
tuvieron fe decidida,
mas uno solo entre diez
alcanzó toda la dicha.
3. Decir gracias es sublime
más que cualquier maravilla,
es confesar a Dios Padre
que vida y cabellos cuida.
4. Mi Dios, mi Padre, uno y trino,
mi Dios, ternura infinita,
eres gracia, solo gracia,
y en gracia en mi carne anidas.
5. Sin ningún merecimiento,
descansa en Dios, alma mía,
mi Dios gratuito es regalo,
don nuestro de cada día.
6. Y gracia se llama amor:
Encarnación en María,
Pasión y Resurrección
y gloriosa Parusía.
7. Suma de fe darle gracias
y cantar su propia vida:
¡Reine Dios eternamente
y yo sea su armonía!
Guadalajara,
Jalisco, Miércoles, sem. XXXII, 15 nov. 2017
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