Entre flores me he encontrado y entre lindos pajarillos
En el
Evangelio del domingo (dom. XII del tiempo ordinario, ciclo A) hemos leído y escuchado:
29 ¿No se venden
un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo
sin que lo disponga vuestro Padre. 30 Pues vosotros hasta los
cabellos de la cabeza tenéis contados. 31 Por eso, no tengáis miedo:
valéis más vosotros que muchos gorriones.
Ante esta
palabra de Jesús, que hemos tratado de comentar en la homilía, me llegan ecos
como este:
“Para mi ese
"vosotros valéis más..." referido a la declaración del Padre
de que ni un pajarillo cae sin su consentimiento... me llena de consuelo y
seguridad de ser amada/o! Esa es nuestra vida así que podemos vivir seguros y
felices guardados en su corazón”.
Se trata de
algo que es mucho más que teología, porque se trata de experimentar a Dios
vida, vida ante mis ojos, vida entre las yemas de mis dedos si cojo un ramita,
a Jesús, el Viviente… No son cuentecillos de niños, dibujitos para colorear; se
trata de la presencia inmediata de Dios en la realidad fragorosa de mi vida.
El Juglar del Evangelio
algo quisiera cantar sobre ello.
Entre
flores me he encontrado
y entre lindos pajarillos,
pensando… ¿tú lo adivinas?
en un poema divino.
No me lo puedo creer,
que soy anciano y no niño,
que es mucho lo que en mi vida
como estudioso he vivido.
No me lo puedo creer
que un muy sapiente rabino,
para hablar de Dios exceso
se fije en los pajarillos.
Pues fue así, ni más ni menos,
y el Evangelio lo ha dicho,
para hablar de Dios Poder
Jesús se fijó en un nido.
Van y vuelan los gorriones
trabajando con su pico,
y ¡ay si alguno se descuida
y debajo juegan chicos!
Que están tirando a matar,
a ver quién tiene más tino,
las armas son tirabeques
y ver caer es bonito.
O acaso para el mercado
con cepos y otros auxilios,
los cazan para vender
y echar algo en el bolsillo.
¿Y qué cuenta Dios en esto,
oh Teólogo atrevido,
que hay cosas más importantes
para un Dios, que es infinito?
Dos billones de galaxias
dicen sabios entendidos,
que van girando y girando
en el éter conocido.
¿Qué tiene Dios que ocuparse
de cuatro gorriones mínimos,
que muertitos han caído
al tiro de unos chiquillos?
Mas Jesús Sabiduría,
Verbo del Divino Abismo,
al ver lo que todos vemos
se lo ha pensado distintos.
12, Y un decreto celestial
ha firmado, nos ha dicho,
para que caiga un gorrión
con el debido permiso.
Los pelos de mi cabeza,
que el tiempo los ha barrido,
están todos registrados
en un celeste registro.
Ninguno se ha de escapar
de su círculo lucido,
sin que el Ánge de la Guarda
presente el permiso escrito.
Y la sopita que tomo,
y la camisa que visto,
todo, todo controlado
por una Padre tan solícito.
No es policía secreta
para el tropiezo y castigo;
es un Padre de ternura
que cuida hasta aburrirnos…
¿No valéis vosotros más
que mi mundo variopinto?
Que Dios no me ambia a mí
por todo el mundo que hizo.
Pues los pájaros son pájaros,
mientras yo, hijo querido;
que ese Dios de amor y fuego
se deshace con sus mimos.
Dios es así sin remedio,
Dios es mi Padre amantísimo,
y acaso soy hijo miedoso
por no haberle conocido.
Mi Dios del santo Evangelio,
Dios Altísimo y vecino.
Tú eres mi Dios de besar
y llorar estremecido.
Besaré las florecillas,
pensando en Jesús bendito,
y cuando mire a los pájaros
veré a mi Dios en sus ritmos.
Todo es por ti, mi Jesús,
que el Evangelio has traído;
todo el mundo es Evangelio,
si yo a su estilo lo miro. Amén.
Pamplona, 26 junio 2023, lunes sem. XII del
tiempo ordinario.
Jesús nos invita a no tener miedo para dar testimonio de él
Mt 16,26-33
Texto
26 No les tengáis miedo, porque nada hay
encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a
saberse. 27 Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo
al oído, pregonadlo desde la azotea.
28 No tengáis miedo a los que matan el cuerpo,
pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma
y cuerpo en la gehenna. 29 ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y,
sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. 30
Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. 31 Por eso, no
tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones.
32 A quien se declare por mí ante los hombres, yo
también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. 33 Y si uno
me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los
cielos.
Hermanos:
1. Seguimos escuchando el mensaje de Jesús a
través del Evangelio de san Mateo. Es el Evangelio de la misión, que lo
iniciábamos el domingo pasado. Jesús manda a sus apóstoles, a las ovejas
perdidas de la casa de Israel. La mies es abundante; Dios tiene una gran
cosecha que hay que recoger, y le pedíamos que envíe trabajadores, cosechadores
para su mies.
Pero a medida que avanzan las palabras del
discurso, nos damos cuenta de que Jesús no está hablando solo a los doce; se
dirige a todos sus discípulos. Pero además con esta particularidad: los
consejos no son para los de entonces, son para los de hoy. Las palabras de
Jesús son para nosotros, y son para hoy, son para mí. Por ser Evangelio, son
revelación que solo él me puede comunicar.
2. Ya sabemos que cualquier valiente que quiera
anunciar a Dios ha de sufrir la persecución; esto es tan viejo como los
tiempos. Lo escuchábamos en la Confesiones de Jeremías:
Oía la acusación de la gente:
«“Pavor-en-torno”,
delatadlo, vamos a delatarlo».
Mis amigos acechaban mi traspié:
«A ver si, engañado, lo sometemos
y podemos vengarnos de él».
Pero el Señor es mi fuerte defensor:
me persiguen, pero tropiezan impotentes.
Acabarán avergonzados de su fracaso,
con sonrojo eterno que no se olvidará (Jer
10,10-11)
El Evangelio de Jesús suena ahora en un
rinconcito oscuro del mundo, pero debemos sacarlo a la luz plena; ahora es como
una conversación entre amigos, como una conversación, pero debemos pregonarlo
desde las azoteas: que se oiga en las plazas y en el mundo entero: lo que os
digo al oído, pregonadlo desde la azotea.
3. Nos van a perseguir, porque esa Palabra
salvadora, purifica y hiere, porque te obliga a cambiar de vida; incluso nos
pueden matar. Hoy en España a nadie la van a matar por ser católico,
protestante, mahometano, budista o ateo. Pero en otros sitios sí.
Abrimos el Internet y leemos noticias que te
llenan de espanto
“Al
menos 52.250 personas han sido asesinadas en los últimos 14 años en Nigeria
solo por ser cristianas, tal y como ha revelado el
informe "Cristianos mártires en Nigeria" y publicado
por la Sociedad Internacional para las Libertades Civiles y el Estado
de Derecho (Intersociety), que tiene su sede en el este de Nigeria. El
informe arroja que 30.250 de ellos han sido asesinados desde que en 2015 el
presidente Muhhamadu Buhari llegó a fuerza. El
informe culpa de esos asesinatos a lo que llama el islamismo radical de Buhari.
Aproximadamente 34.000 musulmanes moderados también fueron masacrados o
asesinados a machetazos en el mismo período.
En
este punto, 2023 no se ve mejor, ya que el informe revela que 1041 "cristianos
indefensos" fueron masacrados en los primeros 100 días del año, es decir,
del 1 de enero al 10 de abril. Dentro del mismo período, al menos 707
cristianos fueron secuestrados. El informe indica además que bajo el presidente
Buhari, 18.000 iglesias cristianas y 2.200 escuelas cristianas fueron
incendiadas”.
4.
Jesús sabe que sus discípulos van a ser perseguidos, pero nos da la seguridad
de que, pase lo que pase, no tenemos que tener miedo. Y nos pone dos
comparaciones que parece de cuentos de niños, pero son verdades sublimes. La
comparación de los gorriones. Ya antes nos había dicho: “Mirad los pájaros del
cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre
celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?” (Mt 6,26). Jesús
veía a su Padre Dios en los pájaros del cielo. Y ahora, para que no tengamos
mido frente a la persecución o la muerte, nos dice lo mismo, hablando de los
gorriones, que se cazan y se matan para llevarlos al mercado: ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno
solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre.
¿Cómo vamos a meter a Dios en estas cosas? Pues
Jesús así ve Dios la presencia y la soberanía de Dios en todo.
Y la otra comparación, no menos impresionante, es
la de un pelo de nustra cabeza. ¿Quién sabe los pelos que hay en mi cabeza?
Nadie lo sabe, ni lo va a saber, ni yo mismo, que soy el beneficiario, el
primer interesado lo sé. Pero Dios sí lo sabe, y a Jesús se le ocurre decir que
no va a caer un pelo de mi cabeza, sin que Dios no firme un decreto celestial.
No es ninguna tontería, sino una verdadera revelación. Dice, pues, Jesús: “Pues
vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis
miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones”.
No es un lenguaje para niños, sino un lenguaje
para creyentes, para que yo me lo aplique a mí mismo.
5. Todo esto, hermanos, nos lleva a lo principal,
que vamos a grabar en nuestra mente y corazón. Dice el Señor:
A quien se declare por mí ante los hombres, yo
también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me
niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los
cielos.
Esto es muy serio, hermanos. Como cristianos,
como discípulos de Jesús, no podemos avergonzarnos de lo que creemos, aunque
tantas veces vaya en contra de la moda. Esta semana, el jueves, el Papa firmó
el decreto del martirio de 20 testigos de la, que murieron en 1936, en la
diócesis de Sevilla. Acaso no pocos piensen: Vamos a olvidarnos ya de estas
cosas…, que ya pasaron, que ya son más de 2.000 los beatificados de aquellos
años de la guerra. Vamos a olvidarnos, sí, en todo lo que hay que olvidar.
Entre los mártires está el Párroco de Constantina “La segunda mártir de la
localidad de Constantina era una piadosa mujer de 68 años, comprometida con la
parroquia como sacristana. Fue asesinada el mismo día y el mismo lugar que el
párroco González-Serna. Una vez martirizados, profanaron ambos cadáveres y los
dejaron en las calles hasta que, al día siguiente, un camión los llevó al
cementerio” (Religión en libertad, 23 junio 2023).
¿Qué crímenes podían tener aquella piadosa y
anciana mujer de 68 años, la sacristana de la iglesia…, cuya misión era tener
todo limpio y ordenado y preparado para la celebración de la santa Misa? ¿Qué
crímenes?
Fue verdadero testigo de Cristo, y no se
avergonzó de lo que era, una sencilla cristiana.
He aquí, pues, hermanos la palabra que el Señor
nos ha confiado.
Gracias, Jesús, por el Evangelio, que da sentido
y esperanza a nuestra vida. Haz que nunca nos avergoncemos a ti, aun a costa
del martirio. Amén.
36 Al ver a las
muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas,
«como ovejas que no tienen pastor».37 Entonces dice a sus
discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; 38
rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».
10 1 Llamó a sus doce discípulos y
les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y
toda dolencia. 2 Estos son los nombres de los doce apóstoles: el
primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y
Juan, su hermano; 3 Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano;
Santiago el de Alfeo, y Tadeo; 4 Simón el de Caná, y Judas
Iscariote, el que lo entregó. 5 A estos doce los envió Jesús con
estas instrucciones: «No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades
de Samaría, 6 sino id a las ovejas descarriadas de Israel. 7
Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. 8 Curad
enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis
recibido.
Hermanos:
1. Terminado
el tiempo pascual con la solemnidad d Pentecostés, han pasado ya esos domingos
dedicado a especialidades solemnidades con sus Evangelios apropiado: Santísima
Trinidad y Corpus Christi, y reemprendemos el llamado tiempo ordinario, ya
hasta el fin del año que concluye con el Domingo de las Misiones y el Domingo
de Cristo Rey. Iremos leyendo este año el Evangelio según san Mateo.
Y he aquçi una
escena que nos llena el alma de revelación que solo Jesús puede dar, de luz y
de gozo.
2. Jesús,
viendo lo que ve, viendo lo que está haciendo Dios, su Padre, con el pueblo
elegido, dice yca proclama: La mies es abundante, pero los trabajadores son
pocos. La importancia de la frase está en la primera parte: que la mies es
abundante. La mies es la cosecha, no la siembra. Jesús habla de la cosecha, no
de la siembra. Jesús nos dic que Dios tiene una cosecha, que no s e puede
perder, y que los trabajadores para recoger esta cosecha no dan abasa al
trabajo; son pocos para lo grande que es la cosecha.
Quisiéramos
entender con todo detalle y nos preguntamos qué es exactamente lo que nos
quiere decir y a qué se esta refiriendo con esta frase tan optimista.
Son palabras muy severas,
que no podemos borrar y que hay que meditarlas con reverencia sagrada.
Pero aquí nos dice que
Dios, su Padre, el Dueño de la mies, tiene ya a punto una cosecha tan
abundante, que hace falta una leva especial de trabajadores. Pero no puede ir
cualquiera, porque se trata del campo de Dios. Nadie puede decir: Yo voy. Es
obra de Dios y Dios mismo tiene que ser el que envíe a sus trabajadores. Las
cosas de Dios las dirige Dios mismo, no los hombres. No se trata de un negocio
que nosotros podamos programar con las leyes del marketing y hoy con la desconcertante
“Inteligencia Artificial”. Es que se trata nada menos que de El Reino de Dios,
y el Reino de Dios, al que se dirige la Iglesia, no es propaganda y de medios
de rendimiento y eficacia.
3. Por la misión que va a
venir a continuación es justo interpretar que Jesús está hablando de su pueblo
de Israel. La cosecha que Dios tiene preparada es, ante todo, el pueblo de
Israel.
¿Qué
hemos leído hoy, recordando la Alianza que Dios había hecho con su pueblo, que
es la narración de todo el Antiguo Testamento? Moisés, a los pies del Sinaí,
habla al pueblo; mejor dicho, Dios por medio de Moisés: “Seréis para mí un reino de
sacerdotes y una nación santa… Vosotros habéis visto lo que he hecho con los
egipcios y cómo os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora,
pues, si de veras me obedecéis y guardáis mi alianza, seréis mi propiedad
personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra” (Ex 19).
Al celebrar la
Eucaristía, a estas palabras, hemos respondido orando con el salmo:
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.
Jesús, como
nadie, se ha sentido Israel, y ha amado a su pueblo como nadie lo ha amado.
San Pablo en
sus cartas tiene frases locas, disparatadas de amor a su pueblo, pueblo elegido
por Dios, para significar en él el amor que Dios Padre tiene a toda la
humanidad.
La cosecha es
hermosa, y es más hermoso lo que viene. Lo que viene y está irrumpiendo, y es
lo que ha predicado Jesús del principio al final, que el Reino de Dios está
irrumpiendo, ha entrado ya en la tierra, en su propia persona. La llegada del
Reino es la cosecha de Dios. Y Jesús la está viendo con sus ojos, y dice a los
discípulos, a los que puedan entenderle, que rueguen al Dueño de la mies que no
se `pierda la cosecha, que solo Él, el Dueño de los campos y de la mies, pude
enviar a sus trabajadores.
Hablando desde
Pamplona, cruza en mi pensamiento el hecho de este domingo, 18 de junio, anunciado
hace días por la prensa navarra, el Obispo ordenará Sacerdotes del Señor, a
seis candidatos que han terminado sus años de preparación en el Seminario de
Pamplona. Las noticias de la prensa nos dicen cómo Dios no tiene edades y cómo
el Dueño de la mies llama a un joven de 16 o 18 años o a un hombre de 30, de 40
o de 50. Sin salir del periódico, diré que 57 años tiene el que ejerció veinte
años de periodista aquí, en estos medios, y el día pasado era sacerdote ordenado
en Roma.
Rogad al Dueño
de la mies, nos dice
Jesús.
Viendo estas
realidades de Dios, Jesús nos manda a orar en el Padrenuestro: Padre…, venga
tu Reino, trae tu Reino. Y aquí nos dice que para que venga el Reino de la
cosecha de Dios, pidamos al Dueño de la mies trabajadores que anuncien el
Reino.
4. Sigamos con
nuevas sorpresas leyendo el Evangelio. Llamó a sus doce discípulos y les dio
autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda
dolencia.
¿Qué hizo
exactamente Jesús para darles esta autoridad y estos poderes? ¿Les impuso las
manos? ¿Oró ante el Padre, llevándolos a un lugar adecuado? No lo sabemos.
Porque no podemos pensar en una banalidad, como si Jesús les dijera:
Bueno, a
partir de ahora podéis echar demonios.
Jesús les
estaba confiriendo sus propios poderes, y se los estaba dando con don y signo
del Reino, de ninguna manera como medios de propaganda para aumentar la
clientela.
Id y proclamad
que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos,
limpiad leprosos, arrojad demonios.
Jesús, con conciencia divina les
comparte poderes divinos, los que él mismo tiene.
Entendiendo el sentir de Jesús, no
podemos separar las obras portentosas del Reino, como la curación de enfermos,
del anuncio mismo del Reino.
Es admirable que el famoso Padre
Pío, San Pío de Pietrelcina, del que no sabemos que predicara un sermón, una
homilía, desde el confesionario todo el día, anunciando el Reino mediante el
perdón de los pecados, fundase un hospital modernísimo: Casa Sollievo della
Sofferenza, es decir: Casa Alivio del Sufrimiento.
Donde está el Reino de Dios, allí
está la verdadera caridad. ¿Cómo lo hizo el Padre Pío? ¿De dónde le salían los
millones, si él no tenía un centavo? Hermanos, donde está el Reino de Dios,
allí está el milagro de la verdadera caridad. Dios lo va haciendo.
5. Hermanos,
el Evangelio de hoy también tiene otro aspecto que debemos valorar. Son estas
palabras: No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de
Samaría, 6 sino id a las ovejas descarriadas de Israel.
Así esta
escrito. La misión comenzó por Israel, el pueblo elegido. Y Jesús mismo no se
lanzó a tierra de paganos, de gentiles – como lo hizo Pablo – sino que Jesús
consagró su predicación al pueblo elegido.
Dramáticamente
Jesús gustó el fracaso. Porque vino a los suyos y los suyos no lo recibieron.
Y hasta hoy tampoco lo ha recibido como pueblo. La Constitución del estado de
Israel acepta la Torá de Moisés como base de todos sus valores; pero Jesús de
Nazaret no es su Mesías. Pablo llegó a escribir que un día Israel conocerá a su
Señor. Misterios que, hoy por hoy, están en el secreto de Dios.
Pero san Pablo
en la lectura de hoy ha proclamado y nosotros proclamamos con él: Dios nos
demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por
nosotros.¡Con cuánta más razón, pues,
justificados ahora por su sangre, seremos por él salvados del castigo!
Cristo murió
por nosotros, por todos, y la muerte de Jesús es nuestra salvación, y con la
vida y muerte de Jesús entró el Reino de Dios en este mundo.
Concluyamos,
hermanos, mirando a Jesús, llenos de emoción y gratitud:
Gracias,
Jesús, por habernos traído el Reino de tu Padre. Queremos gozar, ya en la
tierra de los bienes de este reino, y, haciendo caso, a tus palabras, pediremos
al Dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies, a su cosecha. Amén.