lunes, 26 de junio de 2023

1898 – Entre flores me he encontrado y entre lindos pajarillos – Rima de una Juglar del Evangelio

Entre flores me he encontrado y entre lindos pajarillos

En el Evangelio del domingo (dom. XII del tiempo ordinario, ciclo A) hemos leído y escuchado:

29 ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. 30 Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. 31 Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones.

Ante esta palabra de Jesús, que hemos tratado de comentar en la homilía, me llegan ecos como este:

“Para mi ese "vosotros valéis más..." referido a la declaración del Padre de que ni un pajarillo cae sin su consentimiento... me llena de consuelo y seguridad de ser amada/o! Esa es nuestra vida así que podemos vivir seguros y felices guardados en su corazón”.

Se trata de algo que es mucho más que teología, porque se trata de experimentar a Dios vida, vida ante mis ojos, vida entre las yemas de mis dedos si cojo un ramita, a Jesús, el Viviente… No son cuentecillos de niños, dibujitos para colorear; se trata de la presencia inmediata de Dios en la realidad fragorosa de mi vida.

El Juglar del Evangelio algo quisiera cantar sobre ello.

 


Entre flores me he encontrado


y entre lindos pajarillos,

pensando… ¿tú lo adivinas?

en un poema divino.

 

No me lo puedo creer,

que soy anciano y no niño,

que es mucho lo que en mi vida

como estudioso he vivido.

 

No me lo puedo creer

que un muy sapiente rabino,

para hablar de Dios exceso

se fije en los pajarillos.

 

Pues fue así, ni más ni menos,

y el Evangelio lo ha dicho,

para hablar de Dios Poder

Jesús se fijó en un nido.

 

Van y vuelan los gorriones

trabajando con su pico,

y ¡ay si alguno se descuida

y debajo juegan chicos!

 

Que están tirando a matar,

a ver quién tiene más tino,

las armas son tirabeques

y ver caer es bonito.

 

O acaso para el mercado

con cepos y otros auxilios,

los cazan para vender

y echar algo en el bolsillo.

 

¿Y qué cuenta Dios en esto,

oh Teólogo atrevido,

que hay cosas más importantes

para un Dios, que es infinito?

 

Dos billones de galaxias

dicen sabios entendidos,

que van girando y girando

en el éter conocido.

 

¿Qué tiene Dios que ocuparse

de cuatro gorriones mínimos,

que muertitos han caído

al tiro de unos chiquillos?

 

Mas Jesús Sabiduría,

Verbo del Divino Abismo,

al ver lo que todos vemos

se lo ha pensado distintos.

 

12, Y un decreto celestial

ha firmado, nos ha dicho,

para que caiga un gorrión

con el debido permiso.

 

Los pelos de mi cabeza,

que el tiempo los ha barrido,

están todos registrados

en un celeste registro.

 

Ninguno se ha de escapar

de su círculo lucido,

sin que el Ánge de la Guarda

presente el permiso escrito.

 

Y la sopita que tomo,

y la camisa que visto,

todo, todo controlado

por una Padre tan solícito.

 

No es policía secreta

para el tropiezo y castigo;

es un Padre de ternura

que cuida hasta aburrirnos…

 

¿No valéis vosotros más

que mi mundo variopinto?

Que Dios no me ambia a mí

por todo el mundo que hizo.

 

Pues los pájaros son pájaros,

mientras yo, hijo querido;

que ese Dios de amor y fuego

se deshace con sus mimos.

 

Dios es así sin remedio,

Dios es mi Padre amantísimo,

y acaso soy hijo miedoso

por no haberle conocido.

 

Mi Dios del santo Evangelio,

Dios Altísimo y vecino.

Tú eres mi Dios de besar

y llorar estremecido.

 

Besaré las florecillas,

pensando en Jesús bendito,

y cuando mire a los pájaros

veré a mi Dios en sus ritmos.

 

Todo es por ti, mi Jesús,

que el Evangelio has traído;

todo el mundo es Evangelio,

si yo a su estilo lo miro. Amén.


 

Pamplona, 26 junio 2023, lunes sem. XII del tiempo ordinario.

sábado, 24 de junio de 2023

1897. Dom XII A – Jesús nos invita a no tener miedo para dar testimonio de él

 

Jesús nos invita a no tener miedo para dar testimonio de él

Mt 16,26-33

Texto

26 No les tengáis miedo, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse. 27 Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea.

28 No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. 29 ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. 30 Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. 31 Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones.

32 A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. 33 Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos.

 

Hermanos:

1. Seguimos escuchando el mensaje de Jesús a través del Evangelio de san Mateo. Es el Evangelio de la misión, que lo iniciábamos el domingo pasado. Jesús manda a sus apóstoles, a las ovejas perdidas de la casa de Israel. La mies es abundante; Dios tiene una gran cosecha que hay que recoger, y le pedíamos que envíe trabajadores, cosechadores para su mies.

Pero a medida que avanzan las palabras del discurso, nos damos cuenta de que Jesús no está hablando solo a los doce; se dirige a todos sus discípulos. Pero además con esta particularidad: los consejos no son para los de entonces, son para los de hoy. Las palabras de Jesús son para nosotros, y son para hoy, son para mí. Por ser Evangelio, son revelación que solo él me puede comunicar.

 

2. Ya sabemos que cualquier valiente que quiera anunciar a Dios ha de sufrir la persecución; esto es tan viejo como los tiempos. Lo escuchábamos en la Confesiones de Jeremías:

 

Oía la acusación de la gente:

«“Pavor-en-torno”,

delatadlo, vamos a delatarlo».

Mis amigos acechaban mi traspié:

«A ver si, engañado, lo sometemos

y podemos vengarnos de él».

Pero el Señor es mi fuerte defensor:

me persiguen, pero tropiezan impotentes.

Acabarán avergonzados de su fracaso,

con sonrojo eterno que no se olvidará (Jer 10,10-11)    

 

El Evangelio de Jesús suena ahora en un rinconcito oscuro del mundo, pero debemos sacarlo a la luz plena; ahora es como una conversación entre amigos, como una conversación, pero debemos pregonarlo desde las azoteas: que se oiga en las plazas y en el mundo entero: lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea.

 

3. Nos van a perseguir, porque esa Palabra salvadora, purifica y hiere, porque te obliga a cambiar de vida; incluso nos pueden matar. Hoy en España a nadie la van a matar por ser católico, protestante, mahometano, budista o ateo. Pero en otros sitios sí.

Abrimos el Internet y leemos noticias que te llenan de espanto

“Al menos 52.250 personas han sido asesinadas en los últimos 14 años en Nigeria solo por ser cristianas, tal y como ha revelado el informe "Cristianos mártires en Nigeria" y publicado por la Sociedad Internacional para las Libertades Civiles y el Estado de Derecho (Intersociety), que tiene su sede en el este de Nigeria. El informe arroja que 30.250 de ellos han sido asesinados desde que en 2015 el presidente Muhhamadu Buhari llegó a fuerza. El informe culpa de esos asesinatos a lo que llama el islamismo radical de Buhari. Aproximadamente 34.000 musulmanes moderados también fueron masacrados o asesinados a machetazos en el mismo período.

En este punto, 2023 no se ve mejor, ya que el informe revela que 1041 "cristianos indefensos" fueron masacrados en los primeros 100 días del año, es decir, del 1 de enero al 10 de abril. Dentro del mismo período, al menos 707 cristianos fueron secuestrados. El informe indica además que bajo el presidente Buhari, 18.000 iglesias cristianas y 2.200 escuelas cristianas fueron incendiadas”.

 

4. Jesús sabe que sus discípulos van a ser perseguidos, pero nos da la seguridad de que, pase lo que pase, no tenemos que tener miedo. Y nos pone dos comparaciones que parece de cuentos de niños, pero son verdades sublimes. La comparación de los gorriones. Ya antes nos había dicho: “Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?” (Mt 6,26). Jesús veía a su Padre Dios en los pájaros del cielo. Y ahora, para que no tengamos mido frente a la persecución o la muerte, nos dice lo mismo, hablando de los gorriones, que se cazan y se matan para llevarlos al mercado: ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre.

¿Cómo vamos a meter a Dios en estas cosas? Pues Jesús así ve Dios la presencia y la soberanía de Dios en todo.

Y la otra comparación, no menos impresionante, es la de un pelo de nustra cabeza. ¿Quién sabe los pelos que hay en mi cabeza? Nadie lo sabe, ni lo va a saber, ni yo mismo, que soy el beneficiario, el primer interesado lo sé. Pero Dios sí lo sabe, y a Jesús se le ocurre decir que no va a caer un pelo de mi cabeza, sin que Dios no firme un decreto celestial. No es ninguna tontería, sino una verdadera revelación. Dice, pues, Jesús: “Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones”.

No es un lenguaje para niños, sino un lenguaje para creyentes, para que yo me lo aplique a mí mismo.

 

5. Todo esto, hermanos, nos lleva a lo principal, que vamos a grabar en nuestra mente y corazón. Dice el Señor:

A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos.

 

Esto es muy serio, hermanos. Como cristianos, como discípulos de Jesús, no podemos avergonzarnos de lo que creemos, aunque tantas veces vaya en contra de la moda. Esta semana, el jueves, el Papa firmó el decreto del martirio de 20 testigos de la, que murieron en 1936, en la diócesis de Sevilla. Acaso no pocos piensen: Vamos a olvidarnos ya de estas cosas…, que ya pasaron, que ya son más de 2.000 los beatificados de aquellos años de la guerra. Vamos a olvidarnos, sí, en todo lo que hay que olvidar. Entre los mártires está el Párroco de Constantina “La segunda mártir de la localidad de Constantina era una piadosa mujer de 68 años, comprometida con la parroquia como sacristana. Fue asesinada el mismo día y el mismo lugar que el párroco González-Serna. Una vez martirizados, profanaron ambos cadáveres y los dejaron en las calles hasta que, al día siguiente, un camión los llevó al cementerio” (Religión en libertad, 23 junio 2023).

¿Qué crímenes podían tener aquella piadosa y anciana mujer de 68 años, la sacristana de la iglesia…, cuya misión era tener todo limpio y ordenado y preparado para la celebración de la santa Misa? ¿Qué crímenes?

Fue verdadero testigo de Cristo, y no se avergonzó de lo que era, una sencilla cristiana.

 

He aquí, pues, hermanos la palabra que el Señor nos ha confiado.

 

Gracias, Jesús, por el Evangelio, que da sentido y esperanza a nuestra vida. Haz que nunca nos avergoncemos a ti, aun a costa del martirio. Amén.

 

Pamplona, viernes 23 junio 2023.

 

 

 

 

sábado, 17 de junio de 2023

1896. Dom XI, ciclo A – Jesús envía a sus discípulos a la mies de Israel

 


Jesús envía a sus discípulos a la mies de Israel

Mt 9,36-10,8

 

Texto:

36 Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».37 Entonces dice a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; 38 rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».

 10 1 Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia. 2 Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; 3 Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; 4 Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. 5 A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, 6 sino id a las ovejas descarriadas de Israel. 7 Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. 8 Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido.

 

Hermanos:

1. Terminado el tiempo pascual con la solemnidad d Pentecostés, han pasado ya esos domingos dedicado a especialidades solemnidades con sus Evangelios apropiado: Santísima Trinidad y Corpus Christi, y reemprendemos el llamado tiempo ordinario, ya hasta el fin del año que concluye con el Domingo de las Misiones y el Domingo de Cristo Rey. Iremos leyendo este año el Evangelio según san Mateo.

Y he aquçi una escena que nos llena el alma de revelación que solo Jesús puede dar, de luz y de gozo.

 

2. Jesús, viendo lo que ve, viendo lo que está haciendo Dios, su Padre, con el pueblo elegido, dice yca proclama: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos. La importancia de la frase está en la primera parte: que la mies es abundante. La mies es la cosecha, no la siembra. Jesús habla de la cosecha, no de la siembra. Jesús nos dic que Dios tiene una cosecha, que no s e puede perder, y que los trabajadores para recoger esta cosecha no dan abasa al trabajo; son pocos para lo grande que es la cosecha.

Quisiéramos entender con todo detalle y nos preguntamos qué es exactamente lo que nos quiere decir y a qué se esta refiriendo con esta frase tan optimista.

Para entender el misterio de Dios, que siempre supera todo nuestro entender, en el Evangelio encontramos palabras que nos abren a la confianza infinita y otras palabras que infunden terror y suscitan precaución. Así, por ejemplo, en el Sermón de la Montaña Jesús nos dice: Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.  ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos (Mt 7,13-14).

Son palabras muy severas, que no podemos borrar y que hay que meditarlas con reverencia sagrada.

Pero aquí nos dice que Dios, su Padre, el Dueño de la mies, tiene ya a punto una cosecha tan abundante, que hace falta una leva especial de trabajadores. Pero no puede ir cualquiera, porque se trata del campo de Dios. Nadie puede decir: Yo voy. Es obra de Dios y Dios mismo tiene que ser el que envíe a sus trabajadores. Las cosas de Dios las dirige Dios mismo, no los hombres. No se trata de un negocio que nosotros podamos programar con las leyes del marketing y hoy con la desconcertante “Inteligencia Artificial”. Es que se trata nada menos que de El Reino de Dios, y el Reino de Dios, al que se dirige la Iglesia, no es propaganda y de medios de rendimiento y eficacia.

 

3. Por la misión que va a venir a continuación es justo interpretar que Jesús está hablando de su pueblo de Israel. La cosecha que Dios tiene preparada es, ante todo, el pueblo de Israel.  

¿Qué hemos leído hoy, recordando la Alianza que Dios había hecho con su pueblo, que es la narración de todo el Antiguo Testamento? Moisés, a los pies del Sinaí, habla al pueblo; mejor dicho, Dios por medio de Moisés: Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa… Vosotros habéis visto lo que he hecho con los egipcios y cómo os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras me obedecéis y guardáis mi alianza, seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra” (Ex 19).

Al celebrar la Eucaristía, a estas palabras, hemos respondido orando con el salmo:

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades
.

Jesús, como nadie, se ha sentido Israel, y ha amado a su pueblo como nadie lo ha amado.

San Pablo en sus cartas tiene frases locas, disparatadas de amor a su pueblo, pueblo elegido por Dios, para significar en él el amor que Dios Padre tiene a toda la humanidad.

La cosecha es hermosa, y es más hermoso lo que viene. Lo que viene y está irrumpiendo, y es lo que ha predicado Jesús del principio al final, que el Reino de Dios está irrumpiendo, ha entrado ya en la tierra, en su propia persona. La llegada del Reino es la cosecha de Dios. Y Jesús la está viendo con sus ojos, y dice a los discípulos, a los que puedan entenderle, que rueguen al Dueño de la mies que no se `pierda la cosecha, que solo Él, el Dueño de los campos y de la mies, pude enviar a sus trabajadores.

Hablando desde Pamplona, cruza en mi pensamiento el hecho de este domingo, 18 de junio, anunciado hace días por la prensa navarra, el Obispo ordenará Sacerdotes del Señor, a seis candidatos que han terminado sus años de preparación en el Seminario de Pamplona. Las noticias de la prensa nos dicen cómo Dios no tiene edades y cómo el Dueño de la mies llama a un joven de 16 o 18 años o a un hombre de 30, de 40 o de 50. Sin salir del periódico, diré que 57 años tiene el que ejerció veinte años de periodista aquí, en estos medios, y el día pasado era sacerdote ordenado en Roma.

Rogad al Dueño de la mies, nos dice Jesús.

Viendo estas realidades de Dios, Jesús nos manda a orar en el Padrenuestro: Padre…, venga tu Reino, trae tu Reino. Y aquí nos dice que para que venga el Reino de la cosecha de Dios, pidamos al Dueño de la mies trabajadores que anuncien el Reino.

 

4. Sigamos con nuevas sorpresas leyendo el Evangelio. Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.

¿Qué hizo exactamente Jesús para darles esta autoridad y estos poderes? ¿Les impuso las manos? ¿Oró ante el Padre, llevándolos a un lugar adecuado? No lo sabemos. Porque no podemos pensar en una banalidad, como si Jesús les dijera:

Bueno, a partir de ahora podéis echar demonios.

Jesús les estaba confiriendo sus propios poderes, y se los estaba dando con don y signo del Reino, de ninguna manera como medios de propaganda para aumentar la clientela.

Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios.

Jesús, con conciencia divina les comparte poderes divinos, los que él mismo tiene.

Entendiendo el sentir de Jesús, no podemos separar las obras portentosas del Reino, como la curación de enfermos, del anuncio mismo del Reino.

Es admirable que el famoso Padre Pío, San Pío de Pietrelcina, del que no sabemos que predicara un sermón, una homilía, desde el confesionario todo el día, anunciando el Reino mediante el perdón de los pecados, fundase un hospital modernísimo: Casa Sollievo della Sofferenza, es decir: Casa Alivio del Sufrimiento.

Donde está el Reino de Dios, allí está la verdadera caridad. ¿Cómo lo hizo el Padre Pío? ¿De dónde le salían los millones, si él no tenía un centavo? Hermanos, donde está el Reino de Dios, allí está el milagro de la verdadera caridad. Dios lo va haciendo.

 

5. Hermanos, el Evangelio de hoy también tiene otro aspecto que debemos valorar. Son estas palabras: No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, 6 sino id a las ovejas descarriadas de Israel.

Así esta escrito. La misión comenzó por Israel, el pueblo elegido. Y Jesús mismo no se lanzó a tierra de paganos, de gentiles – como lo hizo Pablo – sino que Jesús consagró su predicación al pueblo elegido.

Dramáticamente Jesús gustó el fracaso. Porque vino a los suyos y los suyos no lo recibieron. Y hasta hoy tampoco lo ha recibido como pueblo. La Constitución del estado de Israel acepta la Torá de Moisés como base de todos sus valores; pero Jesús de Nazaret no es su Mesías. Pablo llegó a escribir que un día Israel conocerá a su Señor. Misterios que, hoy por hoy, están en el secreto de Dios.

Pero san Pablo en la lectura de hoy ha proclamado y nosotros proclamamos con él: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros.  ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvados del castigo!

Cristo murió por nosotros, por todos, y la muerte de Jesús es nuestra salvación, y con la vida y muerte de Jesús entró el Reino de Dios en este mundo.

Concluyamos, hermanos, mirando a Jesús, llenos de emoción y gratitud:

Gracias, Jesús, por habernos traído el Reino de tu Padre. Queremos gozar, ya en la tierra de los bienes de este reino, y, haciendo caso, a tus palabras, pediremos al Dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies, a su cosecha. Amén.

 

Pamplona, sábado 17 junio 2023.