Sagrada Familia 2018
En
memoria de mis amados padres,
Rufino
(1907-1947)
y
Saturnina (1908-2008): ¡Gracias!
1. Fue la Sagrada Familia
la que nació el sexto día,
de la ternura del Padre,
que creaba y bendecía.
2. Su imagen y semejanza,
Dios Creador imprimía:
“Creced y multiplicaos”,
al bendecirlos decía.
3. Surgieron Adán y Eva
y el matrimonio nacía;
varón y mujer los hizo
y el sello el amor sería.
4. Lo que Dios unió al principio
unido se quedaría,
en salud y enfermedad
en bonanza y carestía.
5. Eje del mundo familia,
hogar de toda alegría,
encuentro del puro amor,
memoria del alma mía.
6. Y en una familia vino
Jesús que al mundo venía,
al cuidado de José
y al regazo de María.
7. Familia de Nazaret
donde en unión se vivía,
en el sudor de trabajo,
en obsequio y armonía.
8. Allí nació el Evangelio
mientras un Niño aprendía,
los esposos se afanaban
y un joven obedecía.
9. Dulce misterio escondido,
divina sabiduría;
adoremos, contemplemos:
¡Dios viviente allí latía!
Guadalajara,
Jalisco,
Vísperas
de la Sagrada Familia, 29 diciembre 2018.
Estimado P. Rufino:
ResponderEliminarDespués de leer su artículo de la revista de este me he permitido la libertad de hacer una leve reflexión al mismo.
¿CUÁNTAS VECES ORABA JESÚS?.
Esa es una gran pregunta que no tiene una respuesta determinante. Partiendo de una base irrefutable se puede decir que Jesús, como Dios hecho hombre, no necesitaba orar (pedir) al Padre. Otra cosa sería “comunicarse en privado” con el Padre.
Es evidente que Jesús, cuando se dirigía al Padre, no lo hacía como lo hacemos el resto de los creyentes. No hay comparación posible. Es evidente que la relación perfecta entre Dios-Padre y Dios-Hijo no es la misma que la existente entre nosotros y Dios-Padre. El Hijo, con toda propiedad, se dirige al Padre, su Padre, y por eso utiliza la expresión “abba”…. (semejante a “papá”). El Padre y Jesús son uno. Serían como los dos ojos del mismo ser vivo…. Entonces la oración en solitario de Jesús sería más bien como una privada conversación amorosa entre el Padre y el Hijo engendrado por el Padre y de su misma naturaleza. No es lo mismo que nosotros.
El Hijo se comunica con su amado Padre, y lo hace en privado y en público cuando se le presenta la ocasión y a cualquier hora. Tenemos el ejemplo en el episodio de la resurrección de Lázaro, en el que Jesús dice: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor. Jesús no necesitó pedir al Padre nada pues Todo lo que tiene el Padre es mío. Lo que Jesús hacía siempre gozaba del beneplácito del Padre, al cual no le era preciso pedir autorización para nada. El Padre, conociéndose en el Hijo, le ama, y el Hijo ama al Padre. Son “dos manifestaciones de una sola divinidad”. El Hijo es la Palabra del Padre hecha hombre. Y así, como tiene poder absoluto, en su propio nombre perdonaba los pecados, curaba enfermos y resucitaba muertos….
No hay, pues, comparación posible.
Saludos. Juan José.