lunes, 25 de enero de 2021

1495. Culminación de la Semana de la Unidad de los Cristianos. La Madre de la unidad

 La Madre de la unidad

Hemos ido publicando diversas “entradas” los días pasados para vivir espiritualmente la Unidad de los Cristianos, aportando diversos himnos o poemas espirituales para la oración (véase números 1488, 1491, 1492, 1493 y 1494). Ahora queremos concluir con este poema oracional dedicado a la Virgen María, nuestra Madre, a la que le invocamos como “la Madre de la Unidad”. La madre, como nadie, es la que hace la unidad en la familia. Nunca olvidemos este hecho natural que Dios ha puesto desde el principio. La madre, por su propia naturaleza, tiene una vocación silenciosa de hacer la unidad. Y esto se cumple también en la Iglesia.

La Madre de la unidad
es la Madre silenciosa,
como entre hermanos, en casa,
la madre que calla y obra.

Amor a fondo perdido,
sin que nadie lo conozca,
es amor que siembra paz
y transforma lo que toca.

Como Rebeca a Jacob,
la madre apaña las cosas,
y Dios trae bendición
cuando una madre la implora.

Carisma de la ternura,
carisma de nuestra hora:
tender puentes de unidad,
enjugar ojos que lloran.

El corazón de mujer
es fuente que no se agota,
que espera y sabe esperar,
que olvida, sana y perdona.

Oremos por la unidad
juntos en una corona,
los que tenemos a Cristo
Verbo de Dios en persona.

¡Honor a la Trinidad,
que todo gozo desborda,
al Padre, al Hijo, al Espíritu
de donde la vida brota! Amén.

Madrid, 25 enero 2021, Fiesta de la Conversión de San Pablo.

 

Nota conclusiva este año

La Conferencia Episcopal Española presentó en su Web los materiales de oración para este año, con este título que anotamos:

“Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia (Jn 15,5-9)”

“Materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos y para el resto del año 2021. Preparados conjuntamente por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los cristianos Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias” (75 pp.).

Importancia especial ha tenido este año la Comunidad Ecuménica de Grandchamp, junto al lago Neuchâtel, en Suiza. Puede verse el artículo del mismo folleto: “La comunidad de Grandchamp y la experiencia ecuménica de la vida religiosa” (pp. 63-67). De este artículo destacamos:

Un sacerdote católico de Lyon, pionero del ecumenismo y de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, tal como la conocemos hoy. Se establecieron vínculos profundos entre él y las primeras hermanas, y él las acompañó fielmente en esta aventura espiritual, tal como se demuestra en la correspondencia muta. En 1940, P. Couturier escribía a la Madre Geneviève:

(...) Ningún retiro espiritual debe tener lugar sin que los cristianos salgan de él  sin  haber  experimentado  un  agudo  sufrimiento  por  las  separaciones,  y  la  determinación de trabajar por la unidad a través de la oración ferviente y la purificación progresiva. (...) Para mí, el problema de la unidad es primordial y fundamentalmente un problema de orientación de la vida interior. Por eso comprenderás cuánta importancia le doy a tu solicitud y al trabajo de los retiros espirituales. Oremos fervientemente, que es lo mismo que decir, permitamos que Cristo entre libremente en nosotros”.

(Para más información visite: www.grandchamp.org)

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