martes, 5 de diciembre de 2023

1925. Rimas de Adviento (Al eco de un retiro a mis hermanos)

Rimas de Adviento

 

¡Béseme con los besos de su boca!

Tus amores son más dulces que el vino. (Ct 1,2).

Desde el día 29 de diciembre hasta el 5 de enero se leerá, el primer año, la carta a los Colosenses, en la que se considera la encarnación del Señor en el marco da la historia de la salvación, y, en el segundo año [año presente], el Cantar de los cantares, en el que se prefigura la unión Dios y el hombre en Cristo: “Dios Padre celebró las bodas de Dios su Hijo en el instante en que lo unió a la naturaleza humana en el seno de la Virgen, cuando el que era Dios antes de todos los siglos determinó hacerse hombre al final de los tiempos (S. Gregorio Magno, Homilía 43 in Evangelia)” (Ordenación general de la Liturgia de las Horas, n. 148; en el apartado: Distribución de las lecturas de la sagrada Escritura en el Oficio de lectura).

 

Que me ha besado el Señor

y mis ojos han llorado,

por ser digno de su beso,

siendo Él Dios encarnado.

 

En el seno de María

ya me besaba el Amado,

y su beso era promesa

del Reino que él ha anunciado.

 

Su beso, fuego encendido

que toda culpa ha borrado,

no pecador, que soy hijo,

de su sangre y piel hermano.

 

Beso de la Eucaristía,

hasta en mis labios bocado;

era el Hijo del Altísimo

Verbo de Dios humanado.

 

Todo Dios en carne humana,

Pan de Dios Sacramentado,

Historia que se hizo Crónica

y es mi historia y mi relato.

 

Esos besos de su boca

son Sangre que bebo y trago;

y de esos besos transido

es mi alma su arrebato.

 

Béseme Dios, nada más…

en mi camino agitado;

a la fuga pensamientos

y quede el amor amando.

 

Yo confío en ti, Jesús,

si es que vuelvo y me levanto,

porque tú, y solo tú

eres Dios enamorado.

1 diciembre 2023                 

 

Al final hallarse limpio

Que el mismo Dios de la paz os santifique totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, se mantenga sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que os llama es fiel, y él lo realizará (1 Tes 5,23-24; lectura de Vísperas Domingo I, II, III y Iv de Adviento).

Al final hallarse limpio,

sin nada que reprochar,

ya preparado y perfecto

para el abrazo pascual.

 

Yo pecador perdonado

con el agua bautismal,

que me daba veste blanca

para el convite nupcial.

 

Jesús es misericordia,

sola y pura santidad,

y adherirse a su doctrina

era divina amistad.

 

Quise ir por esa senda

con mi sencillo morral,

compartiendo mi comida,

yo, pobre, con los demás.

 

Quise ser bueno con todos

con sencillez y humildad;

merecimientos no tengo

ni fui famoso especial.

 

Y ahora, al atardecer,

me he sentado a descansar;

mis fuerzas son de poquito

y me cuesta respirar.

 

El corazón se fatiga,

sin que le pueda ayudar,

y suelo estar pensativo

cansado sin trabajar.

 

Pero la santa Escritura

brilla cual nuevo fanal

y aquellas mismas palabras

son nuevas desde el altar.

 

Dios es Padre, todo Padre,

siempre Padre y siempre Paz,

Dios no es reproche que hiere,

ni acusador ni fiscal.

 

Mi propósito de vida

es hacer su voluntad,

punto a punto, día a día:

Dios es fiel y él lo hará.

 

Y cuando se oculte el sol,

y otro sol alumbre allá,

yo me vaya bien tranquilo

confiando en su bondad.

 

Sin reproche, sin castigo,

sin volver la vista atrás;

en ti siempre yo he esperado,

tú serás mi eternidad.

3 diciembre 2023

Domingo I de Adviento (San Francisco Javier).

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