Rimas de Adviento
¡Béseme con los besos de su boca!
Tus amores son más dulces que el vino. (Ct 1,2).
Desde el día 29 de diciembre hasta el 5 de enero se leerá, el primer año, la carta a los Colosenses, en la que se considera la encarnación del Señor en el marco da la historia de la salvación, y, en el segundo año [año presente], el Cantar de los cantares, en el que se prefigura la unión Dios y el hombre en Cristo: “Dios Padre celebró las bodas de Dios su Hijo en el instante en que lo unió a la naturaleza humana en el seno de la Virgen, cuando el que era Dios antes de todos los siglos determinó hacerse hombre al final de los tiempos (S. Gregorio Magno, Homilía 43 in Evangelia)” (Ordenación general de la Liturgia de las Horas, n. 148; en el apartado: Distribución de las lecturas de la sagrada Escritura en el Oficio de lectura).
Que me ha besado el Señor
y mis ojos han llorado,
por ser digno de su beso,
siendo Él Dios encarnado.
En el seno de María
ya me besaba el Amado,
y su beso era promesa
del Reino que él ha anunciado.
Su beso, fuego encendido
que toda culpa ha borrado,
no pecador, que soy hijo,
de su sangre y piel hermano.
Beso de la Eucaristía,
hasta en mis labios bocado;
era el Hijo del Altísimo
Verbo de Dios humanado.
Todo Dios en carne humana,
Pan de Dios Sacramentado,
Historia que se hizo Crónica
y es mi historia y mi relato.
Esos besos de su boca
son Sangre que bebo y trago;
y de esos besos transido
es mi alma su arrebato.
Béseme Dios, nada más…
en mi camino agitado;
a la fuga pensamientos
y quede el amor amando.
Yo confío en ti, Jesús,
si es que vuelvo y me levanto,
porque tú, y solo tú
eres Dios enamorado.
1 diciembre 2023
Al final hallarse limpio
Que el mismo Dios de la paz os santifique totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, se mantenga sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que os llama es fiel, y él lo realizará (1 Tes 5,23-24; lectura de Vísperas Domingo I, II, III y Iv de Adviento).
Al final hallarse limpio,
sin nada que reprochar,
ya preparado y perfecto
para el abrazo pascual.
Yo pecador perdonado
con el agua bautismal,
que me daba veste blanca
para el convite nupcial.
Jesús es misericordia,
sola y pura santidad,
y adherirse a su doctrina
era divina amistad.
Quise ir por esa senda
con mi sencillo morral,
compartiendo mi comida,
yo, pobre, con los demás.
Quise ser bueno con todos
con sencillez y humildad;
merecimientos no tengo
ni fui famoso especial.
Y ahora, al atardecer,
me he sentado a descansar;
mis fuerzas son de poquito
y me cuesta respirar.
El corazón se fatiga,
sin que le pueda ayudar,
y suelo estar pensativo
cansado sin trabajar.
Pero la santa Escritura
brilla cual nuevo fanal
y aquellas mismas palabras
son nuevas desde el altar.
Dios es Padre, todo Padre,
siempre Padre y siempre Paz,
Dios no es reproche que hiere,
ni acusador ni fiscal.
Mi propósito de vida
es hacer su voluntad,
punto a punto, día a día:
Dios es fiel y él lo hará.
Y cuando se oculte el sol,
y otro sol alumbre allá,
yo me vaya bien tranquilo
confiando en su bondad.
Sin reproche, sin castigo,
sin volver la vista atrás;
en ti siempre yo he esperado,
tú serás mi eternidad.
3 diciembre 2023
Domingo I de Adviento (San Francisco Javier).
No hay comentarios:
Publicar un comentario