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Jesús proclama e inicia el Reino de Dios y llama a ser pescadores de hombres
Mc 1,14-20
Texto:
14Después
de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio
de Dios; 15decía:
«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en
el Evangelio». 16
Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y
a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran
pescadores. 17Jesús
les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». 18Inmediatamente dejaron
las redes y lo siguieron. 19Un
poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que
estaban en la barca repasando las redes. 20A continuación los
llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon
en pos de él.
Hermanos:
1.Estos domingos estamos iniciando la vida
pública de Jesús. Jesús, declarado en el Bautismo el Hijo amado de Dios y lleno
del Espíritu Santo, ha iniciado su obra en aquel rincón del mundo, que es la
pequeña Tierra de Israel, pero destinado a ser luz de las naciones.
No olvidaremos que estos días estamos en la
Semana de oración por la unidad de los cristianos, instituida hace más de 100
años. Es la necesidad más grande que la Iglesia, como familia, lleva en su
corazón: Que todos sean uno, oró Jesús en la Cena. Y llevamos más de mil años
divididos, separados. Creemos en el mismo Hijo de Dios y no podemos compartir juntos
la misma Eucarístía. Oremos.
En tres líneas puede resumir el
evangelista san Marcos el mensaje de Jesús. Volvamos a la letra de lo que acabamos
de proclamar. 14Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea
a proclamar el Evangelio de Dios. Así se expresa san Marcos. Jesús ha respetado los tiempos de
Dios, La Alianza antigua era verdadera, y el anuncio valiente de Juan era el
remate de esa Alianza. Juan está en la cárcel y no va a salir; de la cárcel al
martirio. Está en la cárcel por proclamar la verdad, por acusar a Herodes: No
te es lícito vivir con la mujer de tu hermano.
A lo mejor hoy diríamos: Respeta a las
personas públicas y no te metas en su vida privada. Predica, si quieres las
buenas costumbres, pero no condenes a nadie por su vida privada.
Ya los Romanos dijeron que la mujer del
César no solamente debe ser honesta, sino mostrarlo. Un servidor público debe
mostrar su vida personal en coherencia con los valores de la nación que
representa, y siempre hemos pensado que el matrimonio es el primer pilar de la
sociedad.
Juan pagó con su muerte la verdad de sus palabras, y Jesús alabó el servicio de Juan. ¿Era un profeta? Y más que profeta, dijo Jesús; era, en el fondo, la penúltima palabra de Dios al mundo, el que anuncia al que había de venir.
2. Cuando concluye Juan entra Jesús, Y su
mensaje es claro y terminante: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios
irrumpe, convertíos. Las dos cosas que Jesús anuncia tienen la misma
importancia:
- que Dios ha llegado
- y que nos pide un cambio de vida, porque
convertirse es justamente eso: cambiar de vida, lo que significa: cambiar de
pensamiento y actitudes y cambiar de conducta.
No es ninguna visión halagüeña de la
sociedad. Si nos debemos convertir, y no solo este o aquel malhechor, sino
todos, es porque todo el ambiente esta maleado, y Dios ofrece una alternativa
de vida.
No acabamos de termina el mensaje de Jesús,
porque le falta una palabra: el Evangelio. Convertíos, creyendo en el
Evangelio. Esto es exactamente les entidad e la conversión; convertirse es
aceptar el Evangelio de Jesús. Aquí hay una palabra nueva que nadie había
dicho.
Nosotros, cristianos, al recibir el
Bautismo, hemos aceptado la conversión, el cambio de vida, y nos hemos
comprometido a hacer del Evangelio la clave de nuestra existencia, a vivirlo y
a anunciarlo.
3. Dios había hecho una alianza de amor
con su pueblo Israel, constituido en doce tribus. Jesús va a escoger a doce
apóstoles, que por voluntad suya van a tener una misión muy singular, en el
comienzo y en la secuencia de los siglos. Los Evangelios nos han ofrecido
distintos escenarios de este proyecto de Jesús:
- al principio, al sur de Mar Muerto,
donde Jordán bautizaba, como lo veíamos el domingo pasado; los que van a ser
primeros seguidores de Jesús eran adictos al Bautista.
- En segundo lugar, junto al lago de
Galilea, en las dos escenas que hoy contemplamos.
- En un tercer momento, en el monte,
cuando Jesús de una noche de oración designó a 12 entre sus seguidores,
precisamente a Doce.
- Luego vendrá el envío para evangelizar
en las aldeas adonde Jesús iba a llegar.
- Y después de la Resurrección el envío a
todo el mundo.
Son los puntos que debemos tener en cuanta,
para mejor entender el sentido de cada episodio, y poder aplicarlo luego a la
situación que hoy vivimos en la Iglesia, en al que nosotros estamos
comprometidos.
4. He aquí las dos escenas de hoy, que
hablan de trabajadores del lago, pescadores que viven de la venta de lo que van
pescando: dos pares de hermanos, que tienen cada uno su negocio familiar.
Vio, pues, a Simón y a Andrés, y les dijo:
Venid en pos de mí y os haré pescadores
de hombres. Y como lo
dijo se hizo: 18Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Esta forma de narrar y lo que aquí
escuetamente se cuenta nos hace reflexionar en serio.
¿Se nos quiere decir que Jesús es un
líder, como nadie, que con sola una palabra fulgurante transforma completamente
una vida? No es ese el pensamiento de Marcos. En la primera línea del Evangelio
nos ha advertido: Evangelio de Jesús, el Cristo, Hijo de Dios. El que está
hablando no es un líder de este mundo; es el Hijo de Dios. El lector tiene que
saber que el Hijo de Dios puede pedir todo, absolutamente todo.
Además, Jesús dice una palabra que a lo
mejor no la entendemos, porque ha pasado a la literatura como una metáfora
brillante, bonita e incluso pintoresca, y de pronto no se percibe el contenido
dramático que lleva dentro. Os haré pescadores
de hombres,
Este lenguaje de Jesús parece de pronto
sospechoso. Un pescador es uno que engaña a los peces para que vengan a su
anzuelo o a su red. Un pescador, en estilo figurado, es uno que con sus mañas y
habilidades hace prosélitos para sus fines. Por eso, legítimamente puede decir:
Que no vengan a pescarme; a mí no me pesca nadie; yo haré lo que tenga que
hacer.
Es claro que como cristianos, nosotros no
queremos pescar a nadie, engatusarle o engañarle en sus convecciones para que
nos haga caso a nosotros. Sería indigno para el pescador querer pescar a
personas, e igualmente sería indigno que uno cayera bajo las redes de otros por
las artimañas de que este se ha servido.
Se ha criticado, a veces, ciertos métodos
antiguos de conseguir vocaciones a modo de pesca, de redadas en colegios
infantiles, cuando el niño carece de elementos para discernir sobre su futuro.
No nos metamos ene esta cuestión, que requiere tantos matices… Es solo una
alusión para saber que quiere decir Jesús con esa expresión, aparentemente
agresiva de “os haré pescadores de hombres”.
A lo mejor Jesús, al eco de ciertas
profecías, está viendo que el mundo está en mediod e una marejada furibunda,
que ha producido un naufragio: si no los pescan sea ahogan. Entonces, “pescar a
un hombre” es salvar a un hombre. Pescar hombre es salvador hombres; ser
pescadores de hombres es salvadores de hombres.
Por ahí va el sentido de la frase. Jesús
es el Salvador de los hombres y quiere que todos los hombres se salven,
alcancen el Reino de Dios. Esto nos lo ha expresado muchas veces en su vida, al
tiempo que ha visto que la humanidad, dañada, va camino de la perdición.
Estrecho es el sendero y la puerta que llevan a la vida, y pocos lo encuentran;
ancho es el camino que lleva a la perdición y son muchos los que caminan por
él..
No podemos imaginar que hoy Jesús sea una
oferta más, como otras de respeto y consideración en la humanidad, y que debemos
sentarnos juntos para intercambiar los caminos de ds, porque todas las
religiones conducen al mismo puerto. Esta idea moderna y que parece en sí misma
aceptable no cuadra con el mensaje del Evangelio, donde aparece Jesús cómo la
verdadera alternativa que Dios ofrece al mundo.
Tenemos que se clarividentes para verlos e iluminados para confesarlo.
5. Jesús quiso y quiere pescadores para
esta obra suya. Ellos, dejándolo todo – las redes, las barcas, y a su padre.
Dirá el texto a propósito de les Doce, dirángunda pareja, del llamamiento de
Santiago y Juan – lo siguieron.
Es la palabra de Jesús que llega hasta nosotros.
El pide todo, porque es Hijo de ds, y nos da fuerza, valor y alegría para
dejarlo todo y seguirle; el futuro queda absolutamente en sus manos.
No podemos saber ni calcular los milagros
que haya hecho esta palabra de Jesús, en tantos discípulos que las han
meditado.
Luego vendrá el momento del monte, cuando Jesús, allá en el monte, después de una noche de oración, de entre sus seguidores marcó a Doce, los hizo Doce, dirá san Marcos. No podemos detenernos ahora nosotros, en este momento sucesivo.
Concluyamos contemplando y suplicando. Señor, al parece tu Iglesia se encuentra en profunda marejada; queremos claridad, generosidad y decisión. Tú sigues llamando: Os haré pescadores de hombres. Concédenos, Señor Jesús, valor para dejar redes, trabajo y familia, y ser a tiempo y corazón plenos seguidores tuyos, y predicadores del Evangelio. Amén.
Cuautitlán Izcalli, sábado 20 enero 2024
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