Obra de Dios es la fe
El viernes de la semana II de Pascua iniciamos la lectura del capítulo VI de san Juan, que marca una raya decisiva en el camino de los que siguen a Jesús: la fe, las obras, los signos, el pan vivo. Y prosigue la lectura hasta el sábado de esta tercera semana. Podríamos llamarla la Semana Eucarística de la Pascua. Sigamos cantando a Jesús, como un sencillo eco de oración, conscientes de que su Palabra es siempre revelación, apertura a su propia intimidad.
Obra de Dios es la
fe,
toda resuelta en
el Hijo:
el Hijo es el
Enviado
y todo en él ha
venido.
De costa a costa
las barcas
van en busca de
prodigios;
este es el Rey que
esperamos,
él será nuestro
Caudillo.
El pan y la
libertad,
son su obra que
hemos visto,
en él tenemos
seguro
frente al poder
enemigo.
Viene el reino de
David,
que en nuestros reyes
perdimos;
se acercan días
gloriosos,
que han de durar
por los siglos.
Pero el Siervo
compasivo,
que en la tarde
había huido,
al cobijo de la
noche
con Dios pensaba
distinto.
Me buscáis con
entusiasmo
por el pan que
habéis comido,
mas no buscáis lo
que daba
al ofreceros el
signo.
Buscad lo que no
perece,
lo que nunca es
corrompido,
lo que el Dios de
la Alianza
para su pueblo ha
querido.
Buscad las obras
de Dios
que de mi mano han
salido,
buscad la vida
perenne
que ella sacia a
lo infinito.
Trabajad por un
sustento
dado con sello
divino,
que el Hijo del
hombre tiene
por el Padre y el Espíritu.
Mas ¿cuáles son
esas obras
que logren nuestro
destino?
Somos el pueblo de
Dios,
de todos el
elegido.
La obra de Dios es
una,
como lo fue en un
principio,
es dejarle que él
actúe,
nosotros a su
servicio.
Divinizar lo
creado,
dando a Él el
señorío,
dejar que Dios sea
Dios
en obediencia
sumisos.
Vivir en fe, solo
en fe,
con abandono de
niño,
que sabe qué necesito.
Y la fe es
caminar,
asido a su propio
ritmo,
sin adelante ni
atrás,
sin mañana que
adivino.
Hoy reflexiono
en la Iglesia:
Creer es encontrar
a Cristo,
y adorar su cuerpo
santo,
que en la Pascua
se da vivo.
Creer es el
respirar
Evangelio transfundido
en mi cuerpo y en
mis venas,
en dolor y en
regocijo.
Acoge, Jesús amado,
estos versos tan
sencillos,
esta fe de peregrino. Amén. Aleluya.
Madrid, Lunes de la tercera semana de Pascua, 19 abril 2021
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