miércoles, 19 de abril de 2023

1877. Se ha aparecido a mí mismo - Soliloquio pascual – PASCUA 2023, 4

 

Se ha aparecido a mí mismo


 

Hace treinta años publicábamos un libro espiritual sobre la Resurrección del Señor: He visto al Señor. La experiencia espiritual de los cristianos. (Ediciones Edicep, Valencia 1992, 83 pp). Hoy volvemos sobre lo mismo, recordando aquel testimonio del Evangelio de Juan: María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto» (Jn 20,18)

Jesús Resucitado no es un pasado rememorativo, para aplicarnos lecciones y darnos ánimos de vida. Jesús Resucitado es el hoy de Dios para la Iglesia santa y para mí, y como al pasar las riberas del mundo, desaparecen materia, tiempo y espacio, no soy menos privilegiado que la admirable Magdalena para anunciar a mis hermanos: Hoy, que es Pascua, he visto al Señor y me ha dicho esto.

Desde esta fe escribimos esta rima espiritual, en esta Pascua de gracia 2023.


Se ha aparecido a mí mismo

porque puede aparecerse,

porque el tiempo y el espacio

no son tope que le cerquen.

 

Hoy es hoy igual que ayer,

hoy de Dios que hasta mí viene

el hoy de aquel primer día

que abrió la Pascua perenne.

 

El contorno de su Pascua

es la fe que me guarece,

no es la fe del intelecto,

sino la fe que él enciende.

 

El jardín del Evangelio

en mi alma reverdece,

el Jardinero es el mismo

y quien lo busca es creyente.

 

Mi pasado es el olvido

y mi hoy es su presente,

mis pecados perdonados.

blanca el alma con su veste.

 

El está, sustancia entera,

y su estar mi ser envuelve

él es paz acontecida

que la razón no disuelve.

 

Su memoria no es recuerdo

que se fue y se represente,

porque es el Resucitado,

el sacramento silente.

 

Desde su estar está hablando

con voz callada muy fuerte,

si el corazón tiene oídos

y alas para el deleite.

 

Se llama seguridad,

presencia constituyente,

y es la pura sencillez

amor de Dios indigente.

 

Amor que busca, encarnado,

el amor correspondiente,

que es el amor regalado,

que nadie se lo merece.

 

Mi Dios ha resucitado,

que se rindan mis saberes,

que es más grande, más amante,

lo que la fe me abastece.

 

Vuelvo a mí, que pienso y amo,

un hombre que se estremece,

soy infinito pequeño,

mirando al sol que amanece.

 

Es fiesta: resurrección,

abierta a quien lo quisiere;

Jesús se dijo el Esposo,

Y en las nupcias hay banquete.

 

La intimidad se descubre,

Dios y el hombre aquí se mecen,

Y en confidencia divina,

el hombre recibe y crece.

 

* * *

 

Estoy aquí, oh Deseado:

Travásate y aparécete,

sea yo siervo abrasado,

por haber sido vidente.

 

La Fe rompe los confines

que la Física establece,

y me da carta secreta

para ir con las mujeres.

 

A Magdalena me uno,

y a sus lágrimas gimientes,

y seguro, muy seguro,

le veré pues quiero verle.

 

En visión espiritual ,

que la Fe tanto agradece,

mi Jesús viene hasta mí,

igual que el sacro Banquete.

 

Él me muestra su costado,

de donde mana la Fuente,

que la vida de su Iglesia

se riega de esta corriente.

 

Jesús es la cercanía

y se sienta come y bebe,

delante de sus discípulos,

que no es un fantasma tenue.

 

Jesús es el familiar,

siendo como es Transcendente,

Jesús, mi Resucitado,

El que ha vencido a la muerte.

 

¡Mi abrazo, Señor amado,

besando tus pies, tu frente,

cayendo sobre tu pecho

para por siempre tenerte! Aleluya.


 

 

Áporo (Michoacán), viernes de Pascua,

14 abril 2023 [Subido, 19 abril 2023].

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