Es la patria del Espíritu
El Espíritu
es la plenitud de la Resurrección,
la ultimidad
de Dios.
“En cuanto
empecé a hablar, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, igual que había bajado sobre
nosotros al principio; entonces me acordé de lo que el Señor había dicho: “Juan
bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo”. Pues, si
Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el
Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme a Dios?»” (Hechos 11,15-17).
1.
Es la patria del Espíritu
la
santa Resurrección,
el
lugar donde habitaba,
su
venida y su misión.
2.
Cuando Jesús se ocultaba
Él
hizo su aparición,
de
la excelsa Trinidad
era
la consumación.
3.
Es la gracia y hermosura
de
Dios en la creación,
y
de la Cruz redentora
es
la plenaria efusión.
4.
Todos los dones de Dios
del
Espíritu son don,
Dios
de Dios, el todo amor
derramado
en la oración.
5.
Es de Dios ultimidad,
pura
manifestación,
historia
de Padre e Hijo,
que
se entrega en comunión.
6.
Es mi fibra y es mi sangre,
mi
cercanía y unión,
la
ribera de mi vida,
mi
identidad y canción.
7.
En Jesús Resucitado,
todo
su amor en acción;
es
su palabra y su fuerza,
Dios
amante en efusión.
8.
Es la presencia en la Iglesia
su
aliento y respiración;
el
alma que da la vida,
la
fuerza y consolación.
9.
La libertad renovada,
que
el pecado arrebató;
el
proyecto de Dios vivo,
asombro
y admiración.
10.
En los siete sacramentos
–
Bautismo y Confirmación –
el
Espíritu me asume
y
diviniza mi Yo.
11.
Soy del Espíritu Santo,
soy
su morada y mansión;
para
mí, su creatura,
es
el Ósculo de Dios.
12. Tus siete divinos dones
inunden
mi corazón:
¡Heme
aquí, mi Dios amado,
recíbeme
en oblación! Amén.
Guadalajara,
Jalisco, martes IV semana de Pascua,
8 de mayo
de 2017.
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