Maestro
(En el Día del Maestro)
A la Iglesia de Corinto, Pablo
escribía: “… vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro. 28 Pues
en la Iglesia Dios puso en primer lugar a los apóstoles; en segundo lugar, a
los profetas, en el tercero, a los maestros, después, los milagros, después
el carisma de curaciones, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de
lenguas. 29 ¿Acaso son todos apóstoles? ¿O todos son profetas?
¿O todos maestros? ¿O hacen todos milagros? 30 ¿Tienen todos
don para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan?” (1 Cor
12,27-30).
Maestros en la constitución visible de la Iglesia – pues la Iglesia necesita
lucidez - no olvidando la palabra del Señor:
“No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es
vuestro maestro, el Mesías” (Mt 23,10).
El
magisterio en la Iglesia se sustenta en la gran Tradición, que se inicia en el
Nuevo Testamento, en busca de la sabiduría escondida, como dice Pablo: “Sabiduría,
sí, hablamos entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo ni
de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una
sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los
siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha
conocido, pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de
la gloria” (1Cor 2,6-8).
Gregorio de Nisa es un ejemplo excelente de esa
sabiduría a la que nos lleva el magisterio que ejercemos en la Iglesia anunciando
a Cristo Resucitado. En el día de hoy (lunes de la V semana de pascua, S. Gregorio
se explica así en su Disertación 1
Sobre la resurrección de Cristo):
“…Éste es el día en que es creado el hombre verdadero a imagen y semejanza
de Dios. ¿No es todo un mundo el que es inaugurado para ti por este día en que
actuó el Señor? A este mundo se refiere el profeta, cuando habla de un día y
una noche que no tienen semejante.
Pero aún no hemos explicado lo más destacado de este día de gracia. Él ha
destruido los dolores de la muerte, él ha engendrado al primogénito de entre
los muertos.
Cristo dice: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.
¡Oh mensaje lleno de felicidad y de hermosura! El que por nosotros se hizo
hombre, siendo el Hijo único, quiere hacernos hermanos suyos y, para ello, hace
llegar hasta el Padre verdadero su propia humanidad, llevando en ella consigo a
todos los de su misma raza” (S. Gregorio de Nisa).
El magisterio
nos lleva a la sabiduría, y no hay sabiduría sin experiencia personal del
Misterio.
1.
Sin retirarme de alumno,
por
su gracia soy Maestro,
soy
Maestro de su escuela.
soy
maestro misionero.
2.
Soy Maestro en Sacra Página,
Maestro
en el Evangelio,
Maestro
de aquel que oculto
más
muestra su magisterio.
3.
Maestro de Dios humilde,
de
Dios pobre verdadero,
maestro
que enamoraba,
si
hablaba, con solo verlo.
4.
Maestro constituido
por
carisma y sacramento,
maestro
de unas palabras
que
son palabras de fuego.
5.
Soy maestro en oración,
confidente
de secretos,
maestro
pues le conozco
arrimado
a lo que enseño.
6.
Soy maestro con palabras,
soy
maestro en el silencio,
maestro
de su dolor,
el
último de sus siervos.
7.
Maestro de sus cantares,
soy
maestro de sus sueños;
quiero
dejar al morir
un
canto a mis herederos.
8.
Maestro para explicar
la
introducción al Misterio:
que
en tu Pascua abriste Rollo
sellado
con siete sellos.
9.
Piedad de mí, mi Señor,
mi
Libro en el que yo aprendo,
háblanos
tú, solo tú,
y
todos aprenderemos.
Guadalajara, Jal., 15 mayo 2017,
Día del Maestro.
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