Domingo
XXVI del tiempo ordinario, ciclo B,
Mc 9,38-50
Texto
del Evangelio
Juan
le dijo: “Maestro hemos vizsto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos
querido impedir, porque no viene con nosotros".
Jesús
respondió: “No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no
puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.
Y
el que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo
que no se quedará sin recompensa.
El
que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le
encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar.
Si
tu mano te hace caer, córtatela; más te vale entrar manco en la vida, que ir
con las dos manos a la gehenna, al fuego que no se apaga.
Y,
si tu pie te hace caer, córtatelo; más te vale entrar cojo en al vida que ser echado
con los dos pies a la gehenna.
Y, si tu ojo te escandaliza, sácatelo; más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser echa con los dos ojos a la gehenna, donde el gusano no muerre y el fuego no se apaga.
Y, si tu ojo te escandaliza, sácatelo; más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser echa con los dos ojos a la gehenna, donde el gusano no muerre y el fuego no se apaga.
Todos
serán salados a fuego.
Buena
es la sal, pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre
vosotros y vivid en paz unos con otros.
Hermanos:
1. Seguimos
escuchando el Evangelio de Jesús según san Marcos. Este segundo Evangelio (el
primero es el de san Mateo) es el más sencillo, al menos aparentemente, como más
de una vez lo hemos dicho. Tiene relatos y pocos discursos. Y en los relatos y
en las palabras la profundidad es sin fondo.
El texto de
hoy no es un relato; pero tampoco es un discurso. Es una colección de dichos de
este Jesús de Nazareth, que es al mismo tiempo Profeta de Dios y Maestro de
Sabiduría. Y estas frases de hoy, ¿de quién son?, ¿de Jesús Profeta o de Jesús Maestro?
Son de los dos unidas en uno, son de Jesús que cuando habla no deja de ser el
profeta de Dios y no deja de ser el Sabio que revela la voluntad de su Padre e
instruye a la Iglesia.
2. Solo un
profeta puede amenazar con el fuego del infierno; un sabio, no.
Solo un
profeta puede decir: más
le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al
mar, como un día dijo del que había sido discípulo,
Judas: Más le valiera
no haber nacido. Solo un
profeta puede hablar con ese tono terminante, que nos pone al descubierto ante Dios.
Solo un
profeta me puede decir que si mi mano o mi pie me escandaliza, que me lo corte,
que más me vale entrar cojo o manco en la vida, que ser echado al fuego que no
se apaga. Solo un profeta nos puede hablar del infierno. Ningún filósofo nos
puede demostrar que el infierno exista o pueda existir, ningún filósofo. Por eso,
si la doctrina de Jesús la convertimos en filosofía, en filantropía, en
sociología, en mero humanismo, hay que borrar de tajo todas las referencias al
fuego, a la condenación.
3. Nosotros entendemos
muy bien que Jesús nos diga en el juicio final que “Lo que hicisteis a unos de
estos pequeños (los pobres, los hambrientos, los encarcelados), a mí me lo
hicisteis”; lo entendemos y nos alegra, porque nos da el horizonte de vida.
Pero de
ninguna entendemos ni podemos entender por ninguna filosofía que exista o pueda
existir que por no haber hecho esas cosas uno vaya al fuego eterno preparado
para el diablo y sus ángeles. Ningún filósofo lo aceptará; pero es que Jesús no
habla ni como filósofo ni a los filósofos, sino que Jesús habla como voz
interpeladora de Dios, como Profeta de Dios.
4. Hermanos,
estoy diciendo estas cosas, escritas hoy, sábado a punto de terminar el Papa
Francisco su viaje apostólico de cerca de un par de semanas dedicadas a Cuba, donde
visitó tres ciudades: La Habana, Holguín, Santiago; y a los Estados Unidos,
donde ha estado en Washington, en Nueva York y mañana en Filadelfia.
Su figura,
puesta aquí desde donde hablo, como fondo de esta homilía quiere ser una especie
de homenaje de reverencia y gratitud a su persona. El mejor homenaje, claro está,
es leer íntegros sus discursos, que los medios modernos los van entregando
apenas se van produciendo.
4. El domingo
pasado, en La Habana, el Papa celebraba las Vísperas con religiosas y
religiosos, seminaristas y sacerdotes.
Y empezó así
su homilía: “El Cardenal Jaime nos habló de pobreza y la hermana Yaileny [Sor
Yaileny Ponce Torres, Hija de la Caridad] nos habló del más pequeño, de los más
pequeños: “son todos niños”. Yo tenía preparada una Homilía para decir ahora,
en base a los textos bíblicos, pero cuando hablan los profetas –y todo
sacerdote es profeta, todo bautizado es profeta, todo consagrado es profeta–,
vamos a hacerles caso a ellos. (…) Y ahora, charlemos un poquito sobre lo que
dijeron estos dos profetas”.
Comenta,
pues, lo que dijo el Cardenal y lo que dijo la Hija de la Caridad, que habló
como profeta, como profetisa:
“Y la hermana
nos hablaba de los últimos, de los más pequeños que, aunque sean grandes, uno
termina tratándolos como niños, porque se presentan como niños. El más pequeño.
Es una frase de Jesús esa. Y que está en el protocolo sobre el cual vamos a ser
juzgados: “Lo que hiciste al más pequeño de estos hermanos, me lo hiciste a
mí”. Hay servicios pastorales que pueden ser más gratificantes desde el punto
de vista humano, sin ser malos ni mundanos, pero cuando uno busca en la
preferencia interior al más pequeño, al más abandonado, al más enfermo, al que
nadie tiene en cuenta, al que nadie quiere, el más pequeño, y sirve al más
pequeño, está sirviendo a Jesús de manera superlativa. A vos te mandaron donde
no querías ir…”
¿Qué está
haciendo esta religiosa? Está sirviendo a Jesús de manera superlativa.
5. Y empalmamos
con una de las frases del Evangelio de hoy, con esa que habla de los pequeños,
más bien, en un diminutivo afectivo de los pequeñuelos. ¿Quiénes son esos pequeñuelos?
¿Los niños, a los que no podemos escandalizar, sino servir con amor y
reverencia? Sin duda, pero hay otros pequeños, amadísimos de Dios, que pueden estar
en la Casa de Misericordia.
Continúa el
Papa:
“Vos lloraste
porque eras joven, tenías otras ilusiones, pensabas quizás que en un colegio
podías hacer más cosas, y que podías organizar futuros para la juventud. Y te
mandaron ahí –“Casa de Misericordia” –, donde la ternura y la misericordia del
Padre se hace más patente, donde la ternura y la misericordia de Dios se hace
caricia. Cuántas religiosas, y religiosos, queman –y repito el verbo, queman–,
su vida, acariciando material de descarte, acariciando a quienes el mundo
descarta, a quienes el mundo desprecia, a quienes el mundo prefiere que no
estén, a quienes el mundo hoy día, con métodos de análisis nuevos que hay,
cuando se prevé que puede venir con una enfermedad degenerativa, se propone
mandarlo de vuelta, antes de que nazca. Es el más pequeño. Y una chica joven,
llena de ilusiones, empieza su vida consagrada haciendo viva la ternura de Dios
en su misericordia. A veces no entienden, no saben, pero qué linda es para Dios
y que bien que hace a uno, por ejemplo, la sonrisa de un espástico, que no sabe
cómo hacerla, o cuando te quieren besar y te babosean la cara. Esa es la
ternura de Dios, esa es la misericordia de Dios. O cuando están enojados y te
dan un golpe. Y quemar mi vida así, con material de descarte a los ojos del
mundo, eso nos habla solamente de una persona. Nos habla de Jesús, que, por
pura misericordia del Padre, se hizo nada, se anonadó”.
Hermanos,
esos son los niños que tenemos que venerar, mimar y respetar como preferidos de
Dios.
Cortamos aquí
nuestra homilía.
6. Señor Jesús,
concédenos tu ternura para saber apreciar en los más pequeños, en los descartados
por la sociedad, la ternura infinita del Padre. Amén.
Guadalajara,
Jal., sábado 25 septiembre 2015.
Como siempre, su homilía es muy bonita:
ResponderEliminarHEMOS VISTO A UNO QUE ECHABA DEMONIOS EN TU NOMBRE, Y SE LO HEMOS QUERIDO IMPEDIR, PORQUE NO ES DE LOS NUESTROS...NO SE LO IMPIDÁIS. Sabemos que en tiempo de Jesús existían en Israel muchos exorcistas, hasta el punto de que a Jesús mismo se le tenía por exorcista y ciertamente los textos evangélicos recogen episodios de expulsión de demonios. Es una práctica que corresponde a un mundo cultural muy peculiar. En aquella sociedad se atribuía a posesión diabólica muchos efectos de enfermedades misteriosas. Alguien quiso utilizar el nombre de Jesús para el ejercicio de esta práctica porque había observado la eficacia y la fuerza de Jesús para expulsar demonios. Y en nombre de Jesús realizarán la misma práctica los discípulos después de la resurrección del Maestro. El problema que se le planeta a san Juan es que hay alguien que se apropia del nombre de Jesús para realizar esta práctica y no pertenece al grupo. Aquí aparece el concepto de cohesión de un grupo: si no es del grupo no está autorizado a actuar en nombre de Jesús. El concepto de universalidad de Jesús todavía no había sido entendido.
Jesús advierte de forma categórica y contundente contra el que escandalice a un creyente, lo mismo que contra aquello que hace caer... Y también del premio que recibirá quien les ayuda, aunque de forma mínima (un vaso de agua) por el hecho de ser sus discípulos, pues quien les recibe también le recibe a él, y quien le recibe a él recibe a quien le envió. Todas estas afirmaciones pertenecen a un mismo estilo utilizado por Jesús: paradójico, incisivo, desconcertante... Único. Ningún profeta hablo nunca de la misma manera. Son dichos de Jesús pronunciados en distintas ocasiones anteriores. Pero san Marcos ha querido unirlos.
Jesús acoge a los hombres de buena voluntad, y se deja guiar por una actitud integradora. Todos los valores son aprovechables y se pueden integrar en el proyecto del Reino. Pero esto no anula el hecho también fundamental de que Jesús es único, el único salvador y el único revelador del Padre. Él, y sólo él, encarna el Camino y la Verdad y la Vida. Los hombres necesitan conocer y reconocer dos conceptos a la vez: la unicidad y la universalidad de Jesús, porque ese es el camino que les conduce a la salvación. Todos podemos convivir, porque todos podemos compartir muchos elementos buenos para los hombres. El exclusivismo no cabe el proyecto de Jesús. Todos estamos llamados. La llamada de Jesús es universal.
Saludos.
Juan José.
Tal vez no esté de más advertir a algunos que GEHENNA era el lugar del Valle de Hinon, al sur de Jerusalén, donde había siempre fuego para quemar los desperdicios de la ciudad, e incluso donde se arrojaban los cadáveres de criminales ajusticiados.
ResponderEliminarEn otro tiempo en ese lugar se realizaban sacrificios humanos en honor al dios Moloc.
Por eso era sinónimo de lugar infernal.
Saludos.
Juan José.
Muy bien Juan José
ResponderEliminarComo es de bien nacido el ser agradecido, doy las gracias a mi interlocutor y le envío un cordial saludo.
ResponderEliminarJuan José.