El hermano
Francisco promete obediencia y reverencia al Señor papa Honorio y a sus sucesores
que canónicamente entraren.
(Regla de san Francisco).
Ya
tenemos Papa, y ha sido hoy, a las 7.06 de la tarde – hora romana, hora
española, 12.06 hora mexicana – cuando la fumana
bianca ha dado la noticia. Pero ha tardado algo más de una hora cuando el
“Habemus Papam” nos ha dado el nombre: el cardenal argentino Jorge Mario
Bergoglio, que ha tomado el nombre de Francisco.
Nuestro
Papa Francisco – quería decir, nuestro querido Papa Francisco – ya no es
jesuita (aunque lo sea), ni es franciscano (aunque haya escogido tal nombre),
ni es de nadie, porque es de todos. Nadie podrá decir que es “mi Papa”, que es
“de los nuestros”, porque es de todos, absolutamente de todos, igual para
todos.
¡Sea
bienvenido, Santo Padre, en el nombre del Señor!
No
renuncio un ápice al amor inmenso que he tenido y tengo al santo Papa Benedicto
XVI, y pido al Señor me vaya infundiendo ese amor que él da para con su
Santidad, a medida que pasan los meses y los años. (Y, a propósito, somos hijos
del mismo año, 1936; hijos del mismo mes, diciembre; yo le paso 12 días).
Me
han parecido tan hermosas, sencillas y deliciosas sus palabras, que al punto
las he recogido, las he meditado, las he compartido y quiero volcarlas en esa
bandeja maravillosa del Internet para compartirlas gozosamente con otros
hermanos en la fe.
Las
he llamado “Palabras franciscanas”, pero no a provecho propio; palabras franciscanas,
porque rezuman el candor, la fragancia, la sencillez y la inmediatez de ese
santo de todo el mundo llamado Francisco de Asís.
A
las 8.22 en la noche romana ha aparecido el Papa, recién vestido de blanco, y
ha hablado de esta manera. Era el que recoge la foto, la primera foto.
El Papa cuando ha pedido que orasen por él
"¡Hermanos
y hermanas, buenas noches!
1.
Ustedes saben que el deber del Cónclave es dar un Obispo a Roma. Parece que mis
hermanos cardenales han ido a
buscarlo casi al fin del mundo… pero estamos aquí… Les agradezco la acogida.
2.
La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo. ¡Gracias!
Y
primero que nada, quisiera hacer una oración por nuestro Obispo Emérito, Benedicto XVI. Recemos
todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo
custodie".
Padre
Nuestro, Ave María y Gloria con los fieles en San Pedro
3.
"Y ahora, comenzamos nuestro camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma que es la
que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de hermandad, de
amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el
otro. Rezamos por todo el mundo, para que haya una gran hermandad.
Auguro
que este camino de Iglesia, que hoy comenzamos y en el que me ayudará mi
Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructífero para la evangelización de esta
ciudad tan bella.
4.
Y ahora quisiera darles la bendición, pero primero, os pido un favor: antes de
que el Obispo bendiga al pueblo, les pido que recen al Señor para que me
bendiga. La oración del pueblo que pide la bendición para su Obispo. Hagamos en
silencio esta oración de ustedes por mí".
El Papa inclina su
cabeza. Todos oran en silencio.
Bendición
Urbi et Orbi (recto tono, sin canto)
5.
"Hermanos y hermanas, os dejo. Muchas gracias por la acogida. ¡Recen por
mí! Nos vemos pronto: mañana quiero ir a rezar a la Virgen para que custodie a
toda Roma. ¡Buenas noches y buen descanso".
Palabras iniciales de un pontificado, que no son un programa, sino un
simple saludo, un saludo de corazón del Hermano a sus hermanos y hermanas, que
se ha mostrado como un hombre sencillo y comunicador. Palabras que delatan un
estilo, un talante; palabras que, por así decir, imprimen carácter al pastoreo
que, con la gracia de Dios, se inicia en esta tarde del año de gracia 2013, a
13 de marzo, día miércoles de la IV semana de Cuaresma.
Estas palabras ya han pasado por el filtro de mi corazón, las he podido
compartir con una comunidad religiosa. Ahora las comparto con el hermano o la
hermana que se acerque a este latido.
¿Qué céfiro nos traen estas palabras primiciales del nuevo?
1. Nos dice mucho que haya escogido el nombre de Francisco. Suponemos
que en algún momento él mismo nos diga su secreto: ¿por qué se fijado en san Francisco
de Asís? ¿De qué espíritu quiere impregnar él a la Iglesia?
2. Corazón de pastor, que tiene delante a su nueva y definitiva diócesis:
Roma, la Roma del sepulcro de Pedro; Roma, a la que él quiere llevarle el Evangelio
de Jesús; la bella Roma, que ojalá lleve la bandera de la nueva Evangelización.
3. Saludada Roma, el recuerdo del Santo Padre se vuelve a su predecesor
y, en lugar de iniciar un panegírico, como un padre que está en el hogar, nos ha
dicho: Vamos a rezar juntos por el que me ha precedido. No ha traído una oración
preparada; simplemente, pues así se hace en familia, un padrenuestro, una avemaría,
un gloriapatri, en italiano. 150.000
asistentes le han brindado esta oración al muy querido Benedicto XVI.
4. A todos sus fieles de Roma les ha dicho: Vamos a hacer juntos –
Obispo y Pueblo – un camino de hermandad, de amor y de confianza mutuas, y esto
de una manera concreta: rezando unos por otros. (Pero, ¡vaya, cuánto le gusta
erzar a este Papa!).
5. Luego iba a dar la Bendición, a Roma y al Mundo (Urbi et orbi), pero…
no, Antes de bendeciros, yo inclino mi frente (así lo ha hecho) y bendíganme
ustedes a mí; esto es, pidan a Dios su santa bendición para mí. ¿No es hermoso
este gesto? ¿No está significando más que un bello discurso?
6. Y el toque entrañable: María, la Madre. María para que cuide al
anciano Benedicto; María como una cita para mañana mismo. Nos vemos en la Casa
de la Madre.
Sentimientos que lleno de gratitud estampo en las primeras horas del
pontificado del Papa Francisco.
Guadalajara, Jalisco, 13 marzo 2013.
El saludo del Papa Francisco
en romancillo del pueblo
1. Con palabras franciscanas
nos saluda el nuevo Papa;
saluda a Roma, su diócesis,
que está presente en la plaza.
2. Como Francisco lo hiciera,
saluda a hermanos y hermanas;
así los llama y les dice:
hermandad, amor, confianza.
3. Saluda al mundo universo,
que, hermano, a todos abraza;
unos por otros recemos
que Dios a todos nos ama.
4. Recemos por Benedicto
a Dios y a la Virgen santa:
Dios lo bendiga, amoroso,
la Madre bajo su palma.
3.Y ahora yo les bendigo,
vestido con veste blanca,
pero antes también les pido
cual bendición su plegaria.
4. Y todos a una oraron,
cuando el Papa se inclinaba,
y el rocío de la noche
sobre su frente bajaba.
5. Empezamos un camino
y Jesús abre la marcha,
el Evangelio es la ruta,
ahí está nuestro programa.
6. Buenas noches, buena gente,
dormid bien y ¡hasta mañana!
mañana iré a visitarle
a la Madre que nos guarda.
(Guadalajara, al día siguiente).

