Los coros de los ángeles hoy cantan
San Francisco compuso como oficio devocional el “Oficio de la Pasión del Señor”, entresacando versículos de los salmos y adaptándolos, según la ocasión, con diversos retoques. Y “para el tiempo de la Navidad del Señor, hasta la octava de Epifanía” (según la rúbrica), compuso este Salmo XV. En consonancia con tales sentimientos de alabanza, tratamos de componer un himno para el tiempo de Navidad
1 Gritad de gozo a Dios, nuestra ayuda (Sal 80,2);
* aclamad al Señor Dios vivo y verdadero con gritos de júbilo (cf. Sal 46,2).
2 Porque el Señor es excelso,
* terrible, Rey grande sobre toda la tierra (Sal 46,3).
3 Porque el santísimo Padre del cielo, Rey nuestro antes de los siglos (Sal 73,12), ' envió a su amado Hijo de lo alto,
* y nació de la bienaventurada Virgen santa María.
4 Él me invocó: Tú eres mi Padre;
* y yo lo constituiré mi primogénito, excelso sobre los reyes de la tierra (Sal 88,27-28).
5 En aquel día envió el Señor su misericordia,
* y de noche su cántico (Sal 41,9).
6 Éste es el día que hizo el Señor,
* exultemos y alegrémonos en él (Sal 117,24).
7 Porque un santísimo niño amado se nos ha dado, ' y nació por nosotros (cf. Is 9,6) de camino y fue puesto en un pesebre,
* porque no tenía lugar en la posada (cf. Lc 2,7).
8 Gloria al Señor Dios en las alturas,
* y en la tierra, paz a los hombres de buena voluntad (cf. Lc 2,14).
9 Alégrense los cielos y exulte la tierra, ' conmuévase el mar y cuanto lo llena;
* se alegrarán los campos y todo lo que hay en ellos (Sal 95,11-12).
10 Cantadle un cántico nuevo,
* cantad al Señor, toda la tierra (Sal 95,1).
[sigue…]
Los coros de los ángeles hoy cantan
como jamás cantaron gracia alguna,
porque esta es la mayor, la Encarnación,
del Verbo Dios, un Niño en una cuna.
Los coros de los ángeles revelan
cuál es mi vocación y mi fortuna:
cantar siendo alabanza de su gloria
y ser feliz entrando en la espesura.
Los coros de los ángeles me asocian
al Himno “Gloria a Dios en las alturas,
y en esta tierra paz a los mortales
que el Dios de amor ha amado con locura”.
El Padre, Dios Altísimo, ha entregado
al seno de María, Virgen pura,
el Hijo concebido en Trinidad,
el que es su corazón y su ternura.
Y en ella es nuestro Hermano para siempre,
el Salvador que toda pena cura,
el Dios de mi camino y mi destino,
Jesús de mi Evangelio y mi liturgia.
Cantad, oh creación, cantad conmigo
el canto que los cielos hoy alumbran:
¡Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu!,
cantar de luz que a todos nos aúna.
Que siempre sea estar en la alabanza,
intimidad de Dios y vida suya,
y santa comunión que diviniza,
y en esa unión de fe, mi fe comulga.
¡Jesús, Verbo Encarnado en nuestra historia,
a ti la gratitud y el aleluya,
en la cuna, en la cruz y en santa Pascua
que fuiste y eres nuestra paz segura! Amén.
Cuautitlán Izcalli, 21 diciembre 2022.