miércoles, 21 de diciembre de 2022

1840 - Los coros de los ángeles hoy cantan - Navidad 2022/4 - Rima espiritual al estilo de Francisco

Los coros de los ángeles hoy cantan

 

San Francisco compuso como oficio devocional el “Oficio de la Pasión del Señor”, entresacando versículos de los salmos y adaptándolos, según la ocasión, con diversos retoques. Y “para el tiempo de la Navidad del Señor, hasta la octava de Epifanía” (según la rúbrica), compuso este Salmo XV. En consonancia con tales sentimientos de alabanza, tratamos de componer un himno para el tiempo de Navidad

1 Gritad de gozo a Dios, nuestra ayuda (Sal 80,2);

* aclamad al Señor Dios vivo y verdadero con gritos de júbilo (cf. Sal 46,2).

2 Porque el Señor es excelso,

* terrible, Rey grande sobre toda la tierra (Sal 46,3).

3 Porque el santísimo Padre del cielo, Rey nuestro antes de los siglos (Sal 73,12), ' envió a su amado Hijo de lo alto,

* y nació de la bienaventurada Virgen santa María.

4 Él me invocó: Tú eres mi Padre;

* y yo lo constituiré mi primogénito, excelso sobre los reyes de la tierra (Sal 88,27-28).

5 En aquel día envió el Señor su misericordia,

* y de noche su cántico (Sal 41,9).

6 Éste es el día que hizo el Señor,

* exultemos y alegrémonos en él (Sal 117,24).

7 Porque un santísimo niño amado se nos ha dado, ' y nació por nosotros (cf. Is 9,6) de camino y fue puesto en un pesebre,

* porque no tenía lugar en la posada (cf. Lc 2,7).

8 Gloria al Señor Dios en las alturas,

* y en la tierra, paz a los hombres de buena voluntad (cf. Lc 2,14).

9 Alégrense los cielos y exulte la tierra, ' conmuévase el mar y cuanto lo llena;

* se alegrarán los campos y todo lo que hay en ellos (Sal 95,11-12).

10 Cantadle un cántico nuevo,

* cantad al Señor, toda la tierra (Sal 95,1).

[sigue…]

 

Los coros de los ángeles hoy cantan

como jamás cantaron gracia alguna,

porque esta es la mayor, la Encarnación,

del Verbo Dios, un Niño en una cuna.

 

Los coros de los ángeles revelan             

cuál es mi vocación y mi fortuna:

cantar siendo alabanza de su gloria

y ser feliz entrando en la espesura.

 

Los coros de los ángeles me asocian

al Himno “Gloria a Dios en las alturas,

y en esta tierra paz a los mortales

que el Dios de amor ha amado con locura”.

 

El Padre, Dios Altísimo, ha entregado

al seno de María, Virgen pura,

el Hijo concebido en Trinidad,

el que es su corazón y su ternura.

 

Y en ella es nuestro Hermano para siempre,

el Salvador que toda pena cura,

el Dios de mi camino y mi destino,

Jesús de mi Evangelio y mi liturgia.

 

Cantad, oh creación, cantad conmigo

el canto que los cielos hoy alumbran:

¡Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu!,

cantar de luz que a todos nos aúna.

 

Que siempre sea estar en la alabanza,

intimidad de Dios y vida suya,

y santa comunión que diviniza,

y en esa unión de fe, mi fe comulga.

 

¡Jesús, Verbo Encarnado en nuestra historia,

a ti la gratitud y el aleluya,

en la cuna, en la cruz y en santa Pascua

que fuiste y eres nuestra paz segura! Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, 21 diciembre 2022.

1839 - Belén, ciudad de David - Navidad 2022/3 - Rima espiritual de un Juglar del Evangelio

 

Belén, ciudad de David


 

Hay biblistas o teólogos o simplemente autores sonados, que te dicen: Probablemente Jesús nació en Nazaret; lo de Belén es un mito sagrado, un mito cristiano, en el mejor sentido, construido en consonancia con antiguos textos de las santas Escritura.

Pero resulta que sencillamente tanto Mateo como Lucas – los dos Evangelios de la Infancia de Jesús Resucitado – te ponen el nacimiento de Jesús en Belén. Mateo, después de la genealogía, para empalmar a Jesús con la Casa de David, a través de José, comienza: “La génesis (génesis en griego), pues, de Jesús Cristo así era:… “Iesu Christi autem generatio sic erat”. Aquí no habla de lugar. ¿Pudo haber sido en Nazaret? Perfectamente. Y a renglón seguido dice:  “Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes…” (Mt 2,1). Si efectivamente nació en Nazaret, ¿por qué no fluye espontáneo el relato: “Habiendo, pues, nacido Jesús en Nazaret de Galilea…”? Respondan los estudiosos no como palabras “hipotéticas”, sino con argumentos directamente demostrativos.

Mateo, pues, dice que Jesús nació en Belén, y para él Belén es una palabra histórico-teológica que nos lleva al centro del misterio.  Belén es la historia de David, Belén es el profeta Miqueas.

Y en el Evangelio de Lucas nos ocurre otro tanto: José y María acuden a Belén por cuestión del censo, que es otro problema histórico.

La experiencia cristiana y cierta pizca de sabiduría espiritual nos invitan a pensar que los Evangelio de la Infancia del Resucitado (que tales son) que para entender los textos sagrados, por el único camino de la Fe, la Fe tiene que adquirir cierto carácter contemplativo de acceso al misterio, que es objeto central de toda exégesis. Belén es, ante todo, una contemplación de fe. ¿Podríamos lanzar algunos versos contemplativos en torno al misterio de Belén? Belén está unido al pastoreo de David y a la promesa de su realeza eterna, que se ha verificado en Jesús, Hijo de Dios en María.

 


Belén, ciudad de David,

es la Casa del Mesías;

es la casa de Jesús,

que cumple las profecías.

 

Belén de un Rey y Pastor

es muy pequeña y sencilla,

tiene prados de pastar

y ovejas con sus esquilas.

 

Pero es santa por su historia:

allí Rut la Moabita,

atenta con Nohemí

le siguió como familia.

Rut era la espigadora,

recogiendo las espigas,

y Booz el propietario,

que, al verla, la protegía.

 

Y el Dios fiel de las promesas,

en ellos se complacía,

y cual Dios de la ternura

los unió como Él quería.

 

Booz, Obed y Jesé

y luego David vendría;

es la historia de Belén,

de una muy dulce campiña.

 

Y hoy en Belén nace un niño

que será Pastor un día,

el Buen Pastor del rebaño

de ovejas que andan perdidas.

 

Un pastor que va delante,

y las conoce y las mima,

y sabe de cada una

su nombre y fisonomía.

 

Pastorcito de Belén

que aunque llore o aunque ría,

dirige desde la cuna

el orbe y la astronomía.

 

Rey Hijo de una promesa,

que en Israel reinaría,

no con cetro de este mundo

ni con vara de política.

 

Rey de una paz que desciende

y toda dolencia alivia,

Rey de Bienaventuranzas

que como Dios él predica.

 

Rey que vendrán a adorar

de otras lejanas orillas,

magos  que siguen estrellas

que anuncian esta venida.

 

Rey, Jesús, de corazones,

del mío, que es tu conquista,

que aquí lo consagro entero,

¡oh Niño de mis delicias!

 

Bethlehem, suave balido,

en mi alma estremecida,

Belén de la Encarnación,

en donde la Iglesia anida.

 

Belén de la Sencillez,

de toda Sabiduría,

Dios Creador aquí mora

y es casita y cercanía.

 

Dios es beso y villancico

con gaitas y algarabía,

Dios es mío, mi hermanito,

precioso en una cunita.

 

Cual Loquillo de Belén, 

como Francisco se hacía,

quiero cantar y llorar

al verlo en la Eucaristía.

 

Belén es pan de comer,

es comida y es bebida,

Belén, Belén que ha quedado

en Escrituras divinas.

 

Hoy a Belén nos llegamos,

día a día en cada Misa,

y en el Sagrario ha quedado

esperando una visita.

 

Sagrario de almas muy simples,

que adoran y nunca gritan:

Dios es presencia a mi vera

y perpetua compañía.

 

Oh Dios de amor inmanente,

Niño que mi alma habitas, 

el Mundo Nuevo ha venido

en el Belén que tú inicias.

 

¡Niño del amor más puro,

Verdad que nos maravilla,

para ti toda alabanza,

Hijo de santa María! Amén.


 

Cuautitlán Izcalli, lunes de la IV semana de Adviento, 19 diciembre 2022.