Papa Francesco
Tenerezza – ternura
Plegaria simple
El Obispo de Roma,
Francisco, y Papa de la Iglesia, ha pronunciado una sencilla homilía para el
inicio de su pontificado en la fiesta de san José, custodio de María y de
Jesús, custodio de la Iglesia. Y en su homilía ha tenido dos palabras
preferentes: custodiar (custodire, 16
veces), con ternura (tenerezza, 6
veces).
Nos ha dicho:
“…Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre
nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las
intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos
tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura.
Y aquí añado entonces una ulterior anotación: el
preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los
Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero
en su alma se percibe una gran ternura, que no
es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza
de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro,
de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura”.
“y, como él (san José), abrir los brazos para
custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda
la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños…”
“Custodiar la creación,
cada hombre y cada mujer, con una mirada de ternura y de
amor; es abrir un resquicio de luz en medio de tantas nubes; es llevar el calor
de la esperanza”.
1.
Custodio de la ternura
y fiel
esposo José,
fuiste el
humilde creyente,
hoy eres
faro de fe.
2. Varón
fuerte y valeroso
y ternura
a flor de piel,
que es
virtud que resplandece
en quien
sabe padecer.
3. No
tengamos nunca miedo
de que el
bien se deje ver,
y si
bondad es ternura
que no
pare de crecer.
4. Pase
libre la ternura,
ternura de
Nazaret,
y en
nuestra suave mirada
dejémosla
amanecer.
5.
Protector del pueblo santo,
- la
Iglesia, nuevo Israel -,
con una
nueva mirada
queremos
mirar y ver.
6.
Abiertos a la esperanza,
confiando
siempre en él,
en Cristo,
vida y camino,
queremos
permanecer.
7. Tú que
tuviste en tus brazos
a un Dios
que se hizo bebé,
ruega a
Cristo por nosotros,
varón
justo siempre fiel. Amén.
Guadalajara,
Jalisco, San José 2013.
Muy estimado P. Rufino:
ResponderEliminarSigo sin tener noticias de Ud., lo cual me hace pensar que mis correos electrónicos no le han llegado, pues de otro modo me hubiese derigido algunas palabras. Ya veo que también Ud. "sube a Jerusalén", la ciudad del GRAN REY.
También Jesucristo subió a Jerusalén, pero antes la comtempló de lejos y lloró sobre la ciudad condenada al horror de ver a las madres alimentándose de sus de sus propios hijos recien nacidos. Contempló el Calvario, sobre el cual él había de ser levantado, cuajado de cruces como un bosque de árboles. El Salvador lloró de agonía con esa espantosa escena a la vista. Algunos cristianos han experimentado la misma emoción visitando el Monte de los Olivos.
Le deseo una grata estancia en la ciudad del Gran Rey.
Muy estimado P. Rufino:
ResponderEliminarAunque supongo que sabe quién es el autor del "anónimo" anterior, le ruego que me disculpe por no firmar mi "anónimo".
Paz y Bien.
Saludos cordiales. Juan José.