Que sea la belleza el aire puro
La encíclica Laudato si´, a la que nos hemos arrimado, habla de la belleza. Si
fuéramos a citar textos, tendríamos que trasladar una larga hilera. 23 veces
aparece la “belleza” en sus párrafos. Belleza que se abre a las más altas aspiraciones
mística del ser; belleza cotidiana que el sentido humano de la vida quiere ver
proyectada hasta en los productos de la ciencia. “103. La tecnociencia bien
orientada no sólo puede producir cosas realmente valiosas para mejorar la
calidad de vida del ser humano, desde objetos domésticos útiles hasta grandes
medios de transporte, puentes, edificios, lugares públicos. También es capaz de
producir lo bello y de hacer « saltar » al ser humano inmerso en el mundo
material al ámbito de la belleza. ¿Se puede negar la belleza de un avión, o de
algunos rascacielos? Hay preciosas obras pictóricas y musicales logradas con la
utilización de nuevos instrumentos técnicos. Así, en la intención de belleza
del productor técnico y en el contemplador de tal belleza, se da el salto a una
cierta plenitud propiamente humana” (núm. 103).
Lo contrario de la belleza es la
fealdad. La belleza atrae, y ya dijo san Agustín que no se puede amar sino lo
bello; por eso el pecado engaña, disfrazándose de bello. La fealdad, al
contrario, retrae; y la fealdad repugna y repele cuando adquiere el grado de “asquerosidad”.
Hoy leo en los periódicos españoles, a
la vuelta de la multitudinaria manifestación del Orgullo Gay en Madrid el fin de
semana último. (Lo he copiado y borrado..., porque, al fin, narrar lo feo..., tampoco ilumina lo bello).
Vuelvo a la Escritura, y acudo a un
texto consolador: “Venced el mal con el bien” (San Pablo a los cristianos de
Roma).
Que sea la belleza el
aire puro,
salud que nos refresque
la ciudad,
el aire de los cielos
en la tierra,
que con placer podamos
respirar.
Que sea la belleza
nuestra higiene,
la del cuerpo y del
alma por igual,
echado fuera el virus
del pecado
y oliendo cuerpo y alma
a santidad.
Amiga encantadora,
dulce esposa,
el paño suave de mi
intimidad,
conmigo tú naciste, yo
te amo,
y tú serás presencia
espiritual.
Belleza mía, origen y
destino,
el plato cotidiano en
mi yantar,
en ti medito, en ti me
purifico,
te vi en las Escrituras
reposar.
Hermoso entre los hijos
de los hombres
de ti hablando estoy,
Jesús, ¡piedad!,
pulmón del universo ,
suave céfiro,
Dios de Dios en santa
humanidad.
¡A ti suba el aroma y
buen perfume
que fluye de tu Iglesia
terrenal;
la ungiste con ungüento
de tu cuerpo
y ungida está con esa unción
pascual! Amén.
Guadalajara,
Jalisco, 6 de julio de 2015.
HIMNOS SOBRE LA ENCÍCLICA
LAUDATO SI´
Puedes hallar en estos post, a fecha de 9 de julio de 2015, los
siguientes Himnos
705.
(Al final) Serían muy capaces esos árboles
706.
La Madre que cuidó sigue cuidando
708.
Laudato si´- Himnos 1
Mirar así como Jesús
miraba
709.
Laudato si´- Himnos 2
Acepto, Padre amado, el
mundo tuyo
711.
Laudato si´- Himnos 3
Que sea la belleza el
aire puro
712.
Laudato si´- Himnos 4
Será la fiesta más allá
del sol
713.
Laudato si´- Himnos 5
El mundo es un regalo
de mi Padre
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