En el Reino de Jesús
El Humanismo cristiano es un humanismo de fe. San Pablo lo define así: ser en Cristo Jesús. Un humanismo abierto a la transcendencia, a la Pascua de Jesús, a su vuelta como Señor de la Historia. Solo desde tal perspectiva adquieren sentido las palabras de Jesús, en el próximo Domingo: cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto… Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
Este humanismo trata de formar familia humana con los excluidos: Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos.
Lo sorprendente es que Jesús anuncia para este humanismo una promesas: y serás bienaventurado.
Queremos navegar por este mundo y rimar al son de las palabras de Jesús. Con el Evangelio Jesús pretende inaugurar un mundo nuevo. Su Evangelio es el Evangelio del Reino.
En el Reino de Jesús,
que es la fe que yo profeso,
has de escoger ser el último,
si quieres ser el primero.
No busques gloria mundana,
que es paja que lleva el viento,
ni quieras ser importante,
caudillo ni pionero.
Ser el último de todos,
a los pies de todos, siervo,
es algo todo divino,
que el Señor vino a ofrecernos.
En la santa Trinidad
nadie es más ni nadie es menos,
es un circulo de amor,
de donación entre ellos.
Si queremos ser divinos
antes de entrar en el cielo,
la vida misma de Dios
es en la tierra modelo.
No es humillante el amor
que amando baja hasta el suelo,
como la madre amorosa
que lava al hijo pequeño.
Y pequeño, muy pequeño,
cual florecilla del huerto,
con corazón anhelante
ante mi Padre me siento.
El Padre, Dios Creador,
es quien dispone en su Reino,
y su poder ha encargado
a Jesús, Divino Verbo.
Reine el amor en su Iglesia,
que es el más bello deseo,
lazo feliz de los hijos
cuando el pecado está lejos.
Dios es amor y servicio,
servicio es el don supremo,
que es la entrega sin reservas
de todo cuanto poseo.
Y servicio es comunión,
y comunión es encuentro;
retorno a Dios Creador,
al proyecto primigenio.
Los pobres y descartados,
en Jesús son privilegio;
de su presencia pascual
son especial sacramento.
Venid al banquete, hermanos,
lisiados, cojos y ciegos,
entrad en la sala hermosa
donde él entrega su Cuerpo.
Sois gozo en la santa Iglesia;
para los ojos abiertos
sois la luz y transparencia
de cuanto dijo el Maestro.
Iglesia de mi Señor,
en la que vivo y aprendo:
eres bella, si eres pobre
como Jesús Nazareno.
16. Junto al fuego de este hogar,
aquí medito y me quedo,
voy enlazando con flores
mis pensamientos y versos.
Ser en la Iglesia sencillo,
ser un amante sincero,
ser con Jesús carne y uña,
ser así es cuanto quiero.
Ser servidor de Jesús,
con Jesús del orbe entero;
porque el mundo es mi familia
y humano soy sin remedio.
Mi Jesús, tú ves y sabes
mi persona, que es misterio:
a ti, mi Dios, me confío,
yo quiero ser Evangelio.
Amén.
Cuautitlán Izcalli, viernes, 26 agosto 2022.
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