viernes, 26 de agosto de 2022

1799. En el Reino de Jesús - Rima espiritual sobre ser el último

                                                     En el Reino de Jesús                        

El Humanismo cristiano es un humanismo de fe. San Pablo lo define así: ser en Cristo Jesús. Un humanismo abierto a la transcendencia, a la Pascua de Jesús, a su vuelta como Señor de la Historia. Solo desde tal perspectiva adquieren sentido las palabras de Jesús, en el próximo Domingo: cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto… Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

Este humanismo trata de formar familia humana con los excluidos: Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos.

Lo sorprendente es que Jesús anuncia para este humanismo una promesas: y serás bienaventurado.

Queremos navegar por este mundo y rimar al son de las palabras de Jesús. Con el Evangelio Jesús pretende inaugurar un mundo nuevo. Su Evangelio es el Evangelio del Reino.

 

En el Reino de Jesús,

que es la fe que yo profeso,

has de escoger ser el último,

si quieres ser el primero.

 

No busques gloria mundana,

que es paja que lleva el viento,

ni quieras ser importante,

caudillo ni pionero.

 

Ser el último de todos,

a los pies de todos, siervo,

es algo todo divino,

que el Señor vino a ofrecernos.

 

En la santa Trinidad

nadie es más ni nadie es menos,

es un circulo de amor,

de donación entre ellos.

 

Si queremos ser divinos

antes de entrar en el cielo,

la vida misma de Dios

es en la tierra modelo.

 

No es humillante el amor

que amando baja hasta el suelo,

como la madre amorosa

que lava al hijo pequeño.

 

Y pequeño, muy pequeño,

cual florecilla del huerto,

con corazón anhelante

ante mi Padre me siento.

El Padre, Dios Creador,

es quien dispone en su Reino,

y su poder ha encargado

a Jesús, Divino Verbo.

 

Reine el amor en su Iglesia,

que es el más bello deseo,

lazo feliz de los hijos

cuando el pecado está lejos.

 

Dios es amor y servicio,

servicio es el don supremo,

que es la entrega sin reservas

de todo cuanto poseo.

 

Y servicio es comunión,

y comunión es encuentro;

retorno a Dios Creador,

al proyecto primigenio.

 

Los pobres y descartados,

en Jesús son privilegio;

de su presencia pascual

son especial sacramento.

 

Venid al banquete, hermanos,

lisiados, cojos y ciegos,

entrad en la sala hermosa

donde él entrega su Cuerpo.

 

Sois gozo en la santa Iglesia;

para los ojos abiertos

sois la luz y transparencia

de cuanto dijo el Maestro.

 

Iglesia de mi Señor,

en la que vivo y aprendo:

eres bella, si eres pobre

como Jesús Nazareno.

 

16. Junto al fuego de este hogar,

aquí medito y me quedo,

voy enlazando con flores

mis pensamientos y versos.

 

Ser en la Iglesia sencillo,

ser un amante sincero,

ser con Jesús carne y uña,

ser así es cuanto quiero.

 

Ser servidor de Jesús,

con Jesús del orbe entero;

porque el mundo es mi familia

y humano soy sin remedio.

 

Mi Jesús, tú ves y sabes

mi persona, que es misterio:

a ti, mi Dios, me confío,

yo quiero ser Evangelio.

Amén.

 

Cuautitlán Izcalli, viernes, 26 agosto 2022.

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