Porciúncula, Pequeñuela
Hoy, 2 de agosto, celebramos la fiesta de Ntra. Sra. de los Ángeles de la Porciúncula. La Porciúncula, en tiempos de san Francisco, era una pequeña ermita – se supone que con su pequeño terreno adjunto – que está a las afueras de Asís, como ermita campestre, propiedad de los Monjes Benedictinos de Monte Subiaco. En este pequeño santuario recibió Francisco su vocación y aquí quiso venir a entregar su alma al Señor. Hoy la Porciúncula es una pequeña edificación (no precisamente la que conoció Francisco, sino la misma original retocada) dentro de la Basílica de Ntra. Sra, de los Ángeles. La importancia suma para la familia franciscana derivada de estos hechos principales:
1) Aquí nación el proyecto de vida franciscana al escuchar el joven penitente Francisco, ya convertido, el Evangelio de la Misión, que bien podemos considerar como el acta de nacimiento del Franciscanismo.
2) Aquí recibió Francisco junto con sus primeros hermanos, a la joven Clara de Asís, y ante el altar de la Virgen le cortó los cabellos, como signo de consagración virginal. Aquí nacía, pues, lo que iba a ser la Orden de las Hermanas Pobres, un mismo carisma con san Francisco, si bien en formas diferentes.
3) Aquí reunía anualmente el Hermanos Francisco a sus Hermanas, esparcidos con el tiempo por múltiples provincias, y de los encuentros fraternos iba surgiendo la Regla o Forma de Vida de los Hermanos Menores.
4) Aquí se celebraron los primeros capítulos generales de los hermanos, y de aquí surgió la misión transalpina: a Alemania y luego a otros países.
5) Aquí, según la tradición, surgió la “Indulgencia de la Porciúncula” o “el Perdón de Asís”, Indulgencia que en su momento obtuvo la necesaria aprobación pontificia.
6) Y aquí, finalmente, quiso ser trasladado Francisco en el final de su vida, porque quiso morir donde había comenzado su misión.
Si en su momento (1976) escribimos un himno para esta fiesta (Humilde Virgen de las vegas, musicalizado por Fr. Fidel Aizpurúa, OFMCap), hoy festivamente dedicamos unas “letrillas” a nuestra Madre y Reina de los menores, con el cariño de hijos para que ella nos mire con una sonrisa desde el cielo.
Porciúncula, Pequeñuela,
Pobrecilla de Belén
y del Calvario también,
Y de la Fe nuestra escuela.
Aquí nació el Pobrecillo,
cuando oyó en su corazón,
el texto de la misión:
id sin nada en el bolsillo.
Anunciad la penitencia
con sincera conversión,
la alegría del perdón
y el Dios de amor e Indulgencia.
Aquí nuestra hermana Clara
depositó sus cabellos,
y una familia tras ellos
santa nació junto al ara.
Aquí fieles los hermanos
se juntaban cada año
para evocar lo de antaño
y abrir rumbos tramontanos.
Los infieles sarracenos,
por Francisco bien queridos,
aquí fueron acogidos
no siendo en la Regla ajenos.
Y al final de su carrera,
bajo el manto de María,
Francisco se despedía
a la vida venidera.
Que la Porciúncula sea
icono de este carisma,
como el perfume y el crisma
de nuestra unión y tarea.
Tesistán, (Hermanas Franciscanas de Ntra. Sra. del Refugio), 1 agosto 2022
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