NAVIDAD
2025
(Contemplación ante la Cuna,
recordando el 1700 aniversario de Nicea 325-2025)
“Cristo
revela la inefable paternidad intradivina de Dios, fundamento de su paternidad
ad extra. Si Cristo es Hijo de Dios, de manera única, implica que hay una
generación en Dios: Dios Padre da todo lo que tiene y todo lo que es. Dios no
es un principio pobre y egoísta: es sine invidia. Su paternidad, como su
omnipotencia, es la capacidad de entregarse por completo. Este don paterno no
es un aspecto entre otros, sino que define al Padre, que es enteramente
paternidad. Dios siempre ha sido Padre y nunca ha sido un Dios “solitario”.
Esta paternidad del Dios uno es el primer aspecto de la fe cristiana que
suscita asombro y cuya inmensidad debemos celebrar al redescubrir Nicea 1700
años después. Se trata, por tanto, de explorar sus implicaciones para la
comprensión del misterio trinitario”.
(Jesucristo. Hijo de Dios Salvador, núm.
9, de la Comisión Teológica Internacional)
1. Navidad Encarnación
ab aeterno decidida;
Dios es
Dios siendo encarnado,
compartiendo
nuestra vida.
2. Desde
siempre libremente
Dios me
quiso su familia,
y
sembró divinidad
poniendo
en mí su semilla.
3. Yo
nací divinizado,
que
nací cuando él nacía,
con el
Hijo fui pensado
y sin
él yo no sería..
4. Hijo
creado en el Hijo,
aunque
yo no lo sabía,
si
Jesús es nuestro hermano
su
sangre es la sangre mía.
5. Y su
origen y destino
conmigo
lo compartía,
mi vida
es la Trinidad
y mi
dicha eterna dicha.
6. Que
Dios es quien es cual don,
que si
no, no existiría.
y el
ser Hijo y ser Espíritu
penetran
su esencia misma.
7. Dios
es amor solo Amor
Y amor
es vida divina,
Dios es
Bien, mi todo Bien,
y así
se nos comunica.
8. Dios
es tiempo, siendo eterno,
y mi
tiempo y mi medida,
y
siendo cual es, el Ser,
Dios es
mi yo sin medida.
9. Dios
naciente es esperanza,
y a ser
su plan me destina
que no
hay otra vocación
que
hacer lo que Dios combina.
10. Dios
es presente y futuro
y el
verlo me tranquiliza.
que, al
ser la historia, mi historia
Él me
la toma asumida.
11. Con
la Esposa del Espíritu,
en
nuestra tierra ¡María!,
me
abandono, Virgen Madre,
en tu
divina armonía.
12. Soy
consagrado a mi Dios
ante la
muerte vecina:
de Dios
vine y a Dios vuelvo,
la
muerte será mi amiga.
21
diciembre 2025
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