lunes, 7 de diciembre de 2020

1460. Vigilia de la Inmaculada 2020


Concepción inmaculada

El 8 de diciembre de 1854 el Papa Pío IX, Beato, selló la bulla “Inefabillis Deus”, y en espíritu contemplativo hoy podemos leer aquellos 19 títulos con los cuales el Papa Desarrolla el documento. No se diga que es una mariología maximalista. Es leer para contemplar y gozar más allá de toda teología. La fe necesita Teología, pero no es Teología.

Solo así puede entenderse, en oración, estas líneas del comienzo: [Dios] “eligió y señaló, desde el principio y antes de los tiempos, una Madre, para que su unigénito Hijo, hecho carne de ella, naciese, en la dichosa plenitud de los tiempos, y en tanto grado la amó por encima de todas las criaturas, que en sola ella se complació con señaladísima benevolencia. Por lo cual tan maravillosamente la colmó de la abundancia de todos los celestiales caris-mas, sacada del tesoro de la divinidad, muy por encima de todos los ángeles y santos, que Ella, absolutamente siempre libre de toda mancha de pecado y toda hermosa y perfecta, manifestase tal plenitud de inocencia y santidad, que no se concibe en modo alguno mayor después de Dios y nadie puede imaginar fuera de Dios”.

Con estos sentimientos, con este eterno sueño que late en el corazón humano, cantamos el eterno femenino. Dios santificó a la Mujer desde el principio, y antes del principio, a una Mujer, a quien puedo llamar hermana mía, y en su belleza divinal puedo leer ya el triunfo definitivo de mi vida, mi Pascua eterna.

Con amor lo decimos y cantamos

 

Concepción inmaculada,

prodigio de luz divina,

cantándote, Virgen santa,

entonamos tu Magníficat.

 

Sueña el hombre peregrino,

sintiendo su alma herida,

que ha de existir la belleza

reflejo del Dios de vida.

 

Es verdad lo que yo anhelo,

instinto que en mí palpita,

que el triunfo de toda gracia

es triunfo y belleza mía.

 

Dulce pensar que está escrito

al inicio de la Biblia,

que atraviesa la Escritura

bella paloma a mi vista.

 

Del Génesis hasta el fin

allí estaba la Purísima,

que el Hijo no se hizo historia

sin Madre del Verbo digna.

 

Y era hija de su Hijo

al ser Madre redimida,

digna Madre del Señor

que el origen santifica.

 

Dulce misterio de amor,

que abre a una espera infinita.

¡Gracias, mi Dios inefable,

oh Trinidad beatísima! Amén.


Capilla lateral de la Inmaculada 
en la Basílica de Jesús de Medinaceli en Madrid


Madrid, Vigilia de la Inmaculada 2020.

sábado, 5 de diciembre de 2020

1459. Domingo II Adviento, ciclo B – Juan, el pregonero del Hijo de Dios


  Juan, el pregonero del Hijo de Dios

Mc 1,1-8

Video 503: próximamente

Texto evangélico

Mc1 1 Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

2 Como está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino; 3 voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos”»; 4 se presentó Juan en el desierto bautizando y predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. 5 Acudía a él toda la región de Judea y toda la gente de Jerusalén. Él los bautizaba en el río Jordán y confesaban sus pecados.  6 Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. 7 Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. 8 Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Hermanos:

1. El Adviento tiene cuatro domingos. El segundo y el tercero todos los años el Evangelio nos presenta la figura de Juan el Bautista, precursor del Señor. Y es el que hoy llega hasta nosotros con su mensaje, para decirnos, como lo acabamos de escuchar: “Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos”.

 San Marcos transcribe y escribe estas cosas, pero antes abre el Evangelio con una frase solemnísima, que es el arco de entrada a este libro divino: Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Este versículo inicial determina el sentido de todo el resto. San Marcos nos está diciendo: No podéis entender un episodio, una palabra que sale de la boca de Jesús, si antes no aceptáis esto: que es el Hijo de Dios. Esto es la clave de todo el Evangelio. De ningún otro ser se ha podido decir eso, que sea el Hijo de Dios.

Nosotros, humanos, hemos tenido la presencia del mismo Dios del cielo, y de continuo podemos empalmar con él a través del Evangelio, que nos entrega y comunica sus mismas palabras, que las hacemos palabras de nuestro lenguaje, alimento de nuestro espíritu.

 

2. Hijo de Dios no es un título. Es su esencia y su ser. La pandemia, que ha afectado a toda la familia humana, y que a fecha de 5 de diciembre arroja ya una cifra de 1.526.349 víctimas mortales, nos ha lanzado preguntas esenciales sobre la vida: la fragilidad humana, la evidencia de que todos nos necesitamos, el temor de que lo mismo que ocurre esta catástrofe ocurran otras mayores, sin que la ciencia sea poderosa para poner remedios.

Pero somos cobardes, incluso insensatos, si en este foro de sabios no nos atrevemos a lanzar el nombre de Dios, para interrogarnos: Y Dios, Creador de cielo y tierra, ¿tiene que ver algo con esta criatura suya, el Coronavirus, el Covid 19? Dios ha dejado la creación que bulla con sus propios gérmenes, que se expanda, que genere; pero a los hombres les dio una misión: Dominad la tierra. Pero Él existe y actúa y Él está detrás, como Creador y Padre.

Fue gratamente sorprendente el día pasado la Presidenta de la Comunidad de Madrid, cuando al inaugurar el Belén, que ha creado la Asociación de belenistas con 200 figuras, cascadas, y hasta una Hospital para el virus, fue admirable que lo presentara no como un cuadro del folklore navideño y costumbrista de la Villa, sino como lo que es.

Dijo en su presentación: «La Navidad y el Belén celebran el nacimiento de Jesús de Nazaret. Con el nacimiento de Cristo medimos los siglos y se funda nuestra civilización. Dios se hizo hombre, por eso desde el Cristianismo celebramos el hecho mismo de ser humanos. Esto nos recuerda que necesitar y necesitarnos nos hace verdaderamente humanos. En el mundo en el que otros tiempos era Cristiandad y hoy llamamos Occidente a diferencia de las sociedades colectivistas, cada uno es insustituible y nadie puede quedarse atrás».

3. Volvemos, pues, al Evangelio: Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Juan Bautista es el primer testigo de esto, el que anunció con la voz y el dedo: Este es el esperado.

Oigamos de nuevo: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. 8 Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Aquí está perfectamente delineada la misión de Juan y la misión de Jesús. Y acaso también, si bajamos a otro plano, la misión de cada uno de nosotros.

Preparar el camino del Señor, nos dice el Bautista. Si preparamos el camino y lo hemos recibido, entonces nos convertimos en testigos.

Y vuelvo otra vez a los acontecimientos de estos días, acaecidos en el Congreso. Se hablaba de los presupuestos de la nación que divide sus recursos para el bien equitativo. Y un diputado, en contra de la partida dedicada a la llamada “memoria histórica”, de pronto sacó de su bolsillo un crucifijo: Este es el crucifijo que llevaba en el pecho su tío abuelo cuando lo mataron a hachazos. Su tío abuelo era el sacerdote Rafael Contreras, próximo beato. No quería decir, según explicó en su Twitter, que “ellos” eran los malos y nosotros los buenos; barbaridades se cometieron en los dos bandos – dijo -, pero no de igual modo, y en justicia hay que reconocerlo. La memoria histórica tiene que ser memoria histórica para todos, sin barrer a unos frente a otros, y reconociendo la verdad. Él hablaba de los presupuestos, pero dio un testimonio de Cristo.

4. Han pasado dos mil años y volvemos a leer el Evangelio de Juan el Bautista. Ese testimonio nos da fuerza, y nos da mártires, y seguirá dado mártires.

¿Qué nos está pasando en este tipo de civilización, que iba en progreso en el rendimiento económico, pero que no seguía esa curva en el estado de la felicidad del hombre? El mundo bancario trae progreso, pero no felicidad, porque el vacío y descontento familiar, la desintegración de lo más íntimo y hermoso, que es la familia, ha ido en alza.

5. Hermanos, vayamos a la Palabra de Dios y dejémonos invadir de esa dulzura que mana de allí.

Consolad, consolad a mi pueblo  —dice vuestro Dios—;  hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido su servicio  y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido  doble paga por sus peca-dos».

Así hablaba el profeta después de la cruel experiencia del destierro. Y este oráculo terminaba con estas palabras, que se escuchan en la primera lectura:

Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder  y con su brazo manda…  Como un pastor que apacienta el rebaño, reúne con su brazo los corderos  y los lleva sobre el pecho; cuida él mismo a las ovejas que crían»” (Is 40,1ss).

Hermanos, la vida es bella, inmensamente bella, cuando uno se lanza a Dios, y deja que Dios sea el dueño de su propia Creación y sea Él quien dirija nuestro destino.

Señor Jesús, te confesamos como Hijo de Dios. Que tu divinidad sea la luz y la fuerza de nuestra vida, y el testimonio que demos en el mundo. Amén.

 Madrid, sábado 5 de diciembre de 2020.