miércoles, 3 de agosto de 2022

1790. Dom XIX,C – No temas, pequeño rebaño

 

No temas, pequeño rebaño

Lc 12,32-48


Texto:

32 No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. 33 Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. 34 Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

35 Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. 36 Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. 37 Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. 38 Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos. 39 Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. 40 Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre». 41 Pedro le dijo: «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». 42 Y el Señor dijo: «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas? 43 Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. 44 En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes. 45 Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, 46 vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. 47 El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; 48 pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos. Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá.

 

Hermanos:

1. El domingo pasado, leyendo el Evangelio de san Lucas, que es el Evangelio que vamos recorriendo este año, Jesús, metido en las cosas de este mundo, hablaba de las riquezas, que, con gran engaño, las consideramos como fuente de felicidad. Salud y dinero; o, si queréis, salud, amor y dinero, eso es la clave de la felicidad, y lo que se puede desear a un joven que echa a andar por la vida.

Pero Jesús decía que, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes; y nos aconsejaba que nos aconsejaba que nos hagamos ricos ante Dios.

 

2. En las líneas siguientes del mismo Evangelio escuchamos a Jesús, que nos dice: Por eso os digo: No os inquietéis por la vida, qué vais a comer; ni por el cuerpo, con qué os vais a vestir, pues la vida es más que el alimento y el cuerpo más que el vestido (Lc 12,22-23). Es decir, ver la vida desde Dios, sabiendo que hay un Padre que nos cuida. Hace falta fe, fe sencilla, la fe de los hijos de Dios.

Es lo que Jesús nos ha enseñado, lo que solamente él nos pudo decir.

 

3. Hoy y siguiendo los mismos párrafos, acabamos de escuchar frases sorprendentes: Vended vuestros bienes y dad limosna.

Cierto que ningún economista podría hablar de esta manera. Esta frase, sin más explicación, sería la destrucción de la economía. Un economista dirá que corra el dinero y se haga productivo.

Admiramos, por ejemplo, a aquel que fue sencillo trabajador, y que poco a poco, por su talento y constancia, ha sabido prosperar y hoy es un empreasrio que con sus empresas están dando de comer a 3.000 obreros. No es una fantasía; son casos que los hemos visto en la vida. Estas personas merecen un monumento. Para ellos el dinero no ha sido un ídolo, sino un medio de producción, de riqueza y bienestar 32 No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. ar para sí ya para otros.

Hermanos, Jesús no ha venido al mundo para darnos lecciones de economía, ni, como él mismo dijo, para ser juez de pleitos familiares. Ha venido para darnos algo mejor, que solo él nos lo puede dar.

La frase que hemos citado - Vended vuestros bienes y dad limosna – no tiene sentido si la desprendemos de lo justo acabade de decir: No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino (v. 32).

 Jesús nos dice nos cosas:

-       Que Dios es nuestro Padre

-       Y que nos dado nada menos que el reino.

El Reino es el don total de Dios y vale más que todos los tesoros de la tierra. Por gracia, yo soy adjudicatario del Reino, porque Dios, su único dueño, es mi Padre y me lo ha dado, mi Dios para disfrutarlo.

Es verdad que somos un pequeño rebaño, un rebañito, pero, por la bondad de Dios, somos poseedores de las mayores riquezas, de las riquezas que Dios disfruta.

Jesús puede decir esto, porque él lo sabe, él lo ha visto, él mismo es parte de esto que está aconteciendo. Si yo acepto esta palabra de Jesús, como dicho no genéricamente, sino dicha a mí en persona, puedo considerarme como el hombre más feliz de la tierra. El Reino de Dios es el supremo y gran regalo de mi vida.

 

4. Siendo las cosas así, puedo mirar el mundo con otros ojos. No me interesa ser rico: ni me añade ni me quita; sencillamente, no me interesa. Es como si alguien, en pura fantasía, me dijera: ¿No te gustaría ser el Rey de tu nación?

- Como ha tengo el Reino de los cielos, no me interesa el reino de la tierra.

Vended vuestros bienes y dadlos a los pobres; id preparando una bolsa para el cielo, una bolsa para el cielo, que nadie puede robar… No penséis en trajes lujosos, que la polilla los puede comer. Id almacenando un tesoro en el cielo, donde no hay ladrones ni poilla. Porque donde está tu tesoro está tu corazón.

 

Todo el mundo admitirá esta frase final de Jesús: Donde está tutesoro, allí está tu corazón. Es verdad y todo el mundo lo tiene que admitir. Si tu tesoro es tu mujer, tu corazón estará en ella. Si tu tesoro es tu empresa, tu corazón estará en tu empresa… y hasta te olvidarás de tu mujer. Si tu tesoro es el cielo, es Dios, tu coraz´çon estará en Dios, y eso será la fuente de tu felicidad.

 

5. Y ahora Jesús nos habla de lo que ha de venir y está viniendo, de cuando el dueño de la casa torne de la boda.

Y concluye: Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

Distintas veces nos ha hablado de esto. Ha de venir a preguntarnos: ¿Qué has hecho con la vida que te he regalado?

-       De estas cosas no se habla.

-       No, hermano, de estas cosas hay que hablar, porque tarde o temprano van a suceder, y entonces sí serán cosas mías.

¿Estoy preparados para la vuelta del Señor, para recibirle con gozo y alegría,  con un canto de triunfo?

Es la palabra del Señor que hoy llega a mi corazón para responderle: Estoy preparado, Señor, para cuando quieras. He pasado pro el mundo tratando de hacer el bien a las personas de mi alrededor; he procurado no dejarme engañar por los halagos seductores de este mundo.

 

Hermanos, este es el Evangelio de hoy, que nos abre los caminos de la sabiduría por los cuales queremos transitar.

 

Señor Jesús, enséñame la sabiduría de tus divinas palabras, y haz que como cristiano y ciudadano esté donde debo estar, poniendo mi corazón en el cielo, donde tú me aguardas. Amén.

 

Tesistán (miércoles), 3 de agosto de 2022.

1789. Letrillas de la Porciúncula

Porciúncula, Pequeñuela

Hoy, 2 de agosto, celebramos la fiesta de Ntra. Sra. de los Ángeles de la Porciúncula. La Porciúncula, en tiempos de san Francisco, era una pequeña ermita – se supone que con su pequeño terreno adjunto – que está a las afueras de Asís, como ermita campestre, propiedad de los Monjes Benedictinos de Monte Subiaco. En este pequeño santuario recibió Francisco su vocación y aquí quiso venir a entregar su alma al Señor. Hoy la Porciúncula es una pequeña edificación (no precisamente la que conoció Francisco, sino la misma original retocada) dentro de la Basílica de Ntra. Sra, de los Ángeles. La importancia suma para la familia franciscana derivada de estos hechos principales:

1) Aquí nación el proyecto de vida franciscana al escuchar el joven penitente Francisco, ya convertido, el Evangelio de la Misión, que bien podemos considerar como el acta de nacimiento del Franciscanismo.

2) Aquí recibió Francisco junto con sus primeros hermanos, a la joven Clara de Asís, y ante el altar de la Virgen le cortó los cabellos, como signo de consagración virginal. Aquí nacía, pues, lo que iba a ser la Orden de las Hermanas Pobres, un mismo carisma con san Francisco, si bien en formas diferentes.

3) Aquí reunía anualmente el Hermanos Francisco a sus Hermanas, esparcidos con el tiempo por múltiples provincias, y de los encuentros fraternos iba surgiendo la Regla o Forma de Vida de los Hermanos Menores.

4) Aquí se celebraron los primeros capítulos generales de los hermanos, y de aquí surgió la misión transalpina: a Alemania y luego a otros países.

5) Aquí, según la tradición, surgió la “Indulgencia de la Porciúncula” o “el Perdón de Asís”, Indulgencia que en su momento obtuvo la necesaria aprobación pontificia.

6) Y aquí, finalmente, quiso ser trasladado Francisco en el final de su vida, porque quiso morir donde había comenzado su misión.

Si en su momento (1976) escribimos un himno para esta fiesta (Humilde Virgen de las vegas, musicalizado por Fr. Fidel Aizpurúa, OFMCap), hoy festivamente dedicamos unas “letrillas” a nuestra Madre y Reina de los menores, con el cariño de hijos para que ella nos mire con una sonrisa desde el cielo.

 

Porciúncula, Pequeñuela,

Pobrecilla de Belén

y del Calvario también,

Y de la Fe nuestra escuela.

 

Aquí nació el Pobrecillo,

cuando oyó en su corazón,

el texto de la misión:

id sin nada en el bolsillo.

 

Anunciad la penitencia

con sincera conversión,

la alegría del perdón

y el Dios de amor e Indulgencia.

 

Aquí nuestra hermana Clara

depositó sus cabellos,

y una familia tras ellos

santa nació junto al ara.

 

Aquí fieles los hermanos

se juntaban cada año

para evocar lo de antaño

y abrir rumbos tramontanos.

 

Los infieles sarracenos,

por Francisco bien queridos,

aquí fueron acogidos

no siendo en la Regla ajenos.

 

Y al final de su carrera,

bajo el manto de María,

Francisco se despedía

a la vida venidera.

 

Que la Porciúncula sea

icono de este carisma,

como el perfume y el crisma

de nuestra unión y tarea.

 

Tesistán,  (Hermanas Franciscanas de Ntra. Sra. del Refugio), 1 agosto 2022