Jesús, hijo de Dios, se muestra como rey de todos los hombres
Mt 2,1-12
Texto:
1 Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 2 preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». 3 Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; 4 convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. 5 Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: 6“Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”». 7 Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, 8 y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo». 9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. 10 Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. 11 Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. 12 Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.
Hermanos:
1. El día 6 de enero, fiesta de los Reyes Magos, y en el lenguaje de la liturgia solemnidad de la Epifanía del Señor – Epifanía, que es Manifestación – es una fecha muy especial en el curso de las Navidades. Pero es necesario saber para las personas que siguen estos mensajes, que es diferente este seis de enero aquí donde resido, en México, que en España. Día laborable en México, si bien para la gente, y en especial para los niños, será el regalo de los Reyes; en la liturgia un día normal del tiempo de Navideño, pasando la celebración de la Epifanía al domingo próximo, que este año es el 8 de enero, y siguiendo el día 9 con la celebración del Bautismo del Señor, liturgia que cierra el ciclo navideño.
En España, por el contrario, siguiendo el Calendario universal e la Iglesia, el 6 de enero, en todos los sentidos, eclesiástico y civil es el Día de Reyes, ilusión de niños y mayores, y el domingo siguiente es el Bautismo del Señor, broche de oro y cierre de la época de Navidad.
2. A través de estas fiestas queremos llegara al corazón del Misterio, sin dejarnos atrapar por el folclore que dan especial colorido a estos días, llenos de múltiples vivencias en sí muy sanas. Porque, de hecho, las Navidades reúnen a las familias y ofrecen la posibilidad de regalos y goces y disfrutes que todos necesitamos, los niños por ser niños, y los mayores porque también necesitamos esas alegrías del cuerpo y del alma.
Ahora bien, como personas adultas en la fe, admitiendo, es verdad, estas vivencias festivas sanas y legítimas, queremos ir al fono de la realidad, que si la comprendemos, llena el corazón con otras satisfacciones superiores que esas sí dan el sentido último de la vida. La Navidad es manifestación del amor de Dios, e ese Dios infinito, que fue, que es y será.
Justamente estos días ha ocurrido la muerte del gran Papa Benedicto XVI, enterrado precisamente hoy, 5 de enero, después de que miles y miles de fieles han podido pasar junto al cuerpo yacente, para orar por él y para decirle un “Gracias”, con emoción, por el inmenso bien que con su sabiduría y humildad ha dado a toda la Iglesia. ¿Lo veremos un día en los altares? No es ninguna ensoñación ni fantasía. Lo deseamos – o hablando en personal – lo deseo de todo corazón, y si en otros tiempos ha habido una canonización por aclamación de los fieles, quien está hablando muy a gusto presenta su voto para que así sea.
Benedicto XVI ha sido un hombre de Dios que, por encima de toda política, ha proclamado ante la Iglesia: Dios es el centro de nuestra vida, y la última palabra que nos ha dicho en su mensaje espiritual, firmado hace años, que no lo ha modificado, porque nada había que modificar, ha sido este: Manteneos firmes en la fe. El Papa actual, en la homilía del final de la misa de funeral el día de hoy, ha dicho sencillamente: Benedicto, fiel amigo del Esposo, que tu gozo sea perfecto al oír definitivamente y para siempre su voz. Con esta frase ha terminado. Era un augurio, un deseo ante Dios. Confiamos que haya sido una realidad ante el Padre del cielo: Benedicto, fiel amigo del esposo, que es Cristo, entra en el gozo de tu señor, y ruega por nosotros en la comunión de los santos.
3. El Papa difunto, como Papa, escribió un bellísimo libro sobre Jesús, que tituló “Jesús de Nazaret”, en tres volúmenes: el primero y el segundo sobre la vida pública de Jesús; el tercero sobre la Infancia de Jesús. Advertía en el prólogo que no era un acto oficial de magisterio, sino el testimonio de toda su vida, orientada toda ella por la fe en Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador del mundo. Por lo mismo, no siendo un acto de magisterio, podían criticarle, matizarle, e incluso disentir; tan solo pedía él que se le leyera con esa buena voluntad que el lector inteligente tiene de entrada para comprender lo que lee, si ese escrito es fruto de muchos años de estudio y meditación.
En la parte que se refiere a la Infancia de Jesús, al hablar de los magos, ha afrontamos el tema clásico de la estrella de Belén, que desde el astrónomo Kepler (siglo XVII) se está discutiendo si acaso el dato evangélico se correspondencia con el dato astronómico de la conjunción de loa planetas Saturno Y marte que se dio, históricamente hablando, en el tiempo del nacimiento de Jesús. Y se mete a reflexionar sobre aquellas consideraciones de los antiguos si los astros son indicaciones de la divinidad. Y escribe el Papa sabio: “En el mundo antiguo los cuerpos celestes eran considerados como poderes divinos que decidían el destino de los hombres. Los planteas tienen nombre de divinidades. Según la opinión de entonces, dominaban de alguna manera el mundo, y el hombre debía tratar de avenirse con estos poderes. La fe en el Dios único que muestra la Biblia ha realizado muy pronto una desmitificación al llamar con gran sobriedad al sol y a la luna – las grandes divinidades del mundo pagano – “lumbreras” que Dios puso en la bóveda celeste (Gen 1,16s). … También el relato de la estrella de los Magos está en esta línea: no es la estrella la que determina el destino del Niño, sino el Niño quien guía a la estrella. Si se quiere, puede hablarse de una especie de punto de inflexión antropológico: el hombre asumido por Dios – como se manifiesta aquí en el Hijo unigénito – es más grande que todos los poderes del mundo material y vale más que el universo entero” (Benedicto XVI, La Infancia de Jesús, Planeta 2012, pp. 106-107).
Los himnos antiguos de la liturgia dicen graciosamente que este Niñito que necesita para alimentarse de la leche de los pechos de una madre, en realidad es el que desde al cuna rige cielo y tierra.
Hermanos, estamos ante un Niño, pero este niño, que es Hijo de Dios y hermano nuestro es el que gobierna toda la creación. Es nuestra fe para que saquemos las conclusiones correspondientes.
4. La escena de los Reyes Magos, que vienen del Oriente, como lo manifiestan las lecturas de hoy, nos entregan esta revelación: que el enviado de Dios, que ha venido para su pueblo Israel, ha venido simultáneamente para todas las naciones. Todos los hombres, de Oriente y Occidente, y no solo los pastores que acuden a la cuna, todos, estamos invitados a llegar aquí a formar una familia. Palabra que tienen u mensaje más inmediato en la guerra que estamos viviendo en Europa, o en la terrible violencia que estoy días, y hoy particularmente, se ha desatado aquí en México.
Concluyamos, pues, queridos hermanos, nuestra reflexión, mirando al Divino Niño y guardando para él el beso más dulce y cariñoso:
Jesús, nacido en Belén, Jesús rey del amor y de la paz, dirige nuestro corazón a ti y haz que en tu cuerpecito de niño, podamos descubrir el amor infinito que Dios, nuestro Padre tiene para todos y cada uno de nosotros; y que ese mismo Dios nos perdona generosamente todas nuestras maldades y pecados. Amén.
Cuautitlán Izcalli, 5 enero 2023.