Relato
yahvista sobre Adán y Eva, antes y después del pecado
(Gén
2,4b-3,24)
Para comportar el
Primer relato de la creación escribimos, con el mismo estilo, unas consideraciones
que surgen del segundo relato- Ambos, al principio de la Biblia, se nos muestran
como fuente inagotable de sabiduría.
Perspectiva previa
Con
esta Nota continuamos la anterior: Relato
sacerdotal de la creación (Gén 1,1-2,4a), en plan de “taller de exégesis”
con las directrices allí marcadas.
1.
La exégesis la hacemos desde el estado actual de los textos. La
colocación sucesiva de un relato y otro invita a pensar:
-
No son dos versiones separadas de lo mismo – y menos antagónicas – aunque literariamente
proceden de fuentes distintas.
-
Hay que valorar la unidad profunda, coordenada y complementaria de ambos textos
insignes.
-
Y su carácter de introducción o punto de arranque de toda la Biblia.
-
Esto les confiere una sacralidad única. Aquí comienza la Biblia, dirigida al
Pueblo de la Alianza.
2.
Qué
materiales ha tenido el supuesto Yahvista para escribir estas cosas.
-
Este autor, penetrado del sentido de la bendición y de la alianza de Dios con
su pueblo Israel para escribir el origen de la Alianza desde Abraham ha contado
con viejas tradiciones israelitas.
-
Pero él quiere insertar esta historia de la alianza en la historia total de la
humanidad. Para ello no cuenta sino con material ajeno: mitos de Mesopotamia y
Canaán, en una religión politeísta.
“Allí tenía relatos de dioses que moldeaban al primer hombre como el alfarero
moldea su vasija de arcilla, descripciones de jardines paradisíacos, árboles de
virtualidades maravillosas, la mujer creada del varón, o tentada por una serpiente,
la expulsión de un paraíso, unos querubines…” (Andrés Ibáñez Arana, Para comprender el Génesis. Verbo
Divino, Estella 1992, p. 31). El autor sagrado no puede utilizar el material existente
tal cual, sino que tiene que purificarlo de acuerdo a la fe de Abraham, de
Moisés y de los Profetas.
3.
Qué
género de escrito es este:
-
Obviamente no es un “cuento”, una
fantasía cultural para entretener al pueblo contando hazañas míticas. Llamarlo
científicamente un “mito” no e s adecuado por el peligro de homologarlo con los
mitos de Medio Oriente.
-
Es un escrito sagrado para sustentar la
fe que se ha comunicado a Israel como relación de Alianza de amor.
-
Es, por tanto, un “relato de los
orígenes”, a cuyo conocimiento no se puede acceder por la historia sino por
la profecía; en él se da respuesta a misterios radicales de la vida, del
hombre, de su caída y transcendencia, enmarcado siempre el relato en el Dios de
la Alianza.
4. Qué pretende el autor sagrado
En
el conjunto de las santas Escrituras bien se puede pensar:
-
Enlazar la fe histórica de Israel, que se inicia en Abraham, con el misterio de
los orígenes, haciendo de todo ello una única historia salutis, como historia de Dios con los hombres. Sus fines
no son culturales, sino religiosos enfocados a la fe.
-
Más particularmente mostrar sin contradicción la coherencia de Dios creador y
el quebranto que sufre el plan de Dios por causa ajena a la voluntad divina.
-
Y enlazar de este modo la existencia y la fe de Israel con el cuadro de la
humanidad entera.
-
Mostrando cómo el plan de Yahvéh, único Dios, es un plan unitario: Creación del
ser humano, elección y alianza, mesianismo.
Líneas teológicas de
Interpretación
Primer cuadro: la
creación, culminada en el hombre y la mujer
Condición ideal del
ser humano
1.
El
Dios de este relato: su nombre. Es, sin duda, el
único Dios de Israel; pero cosa insólita en la Biblia, aquí se le llama
Yahveh-Elohim (otro texto, Ex 9,30). ¿Acaso el autor pretende hacer una
identificación literaria entre este texto yahvista y el anterior, que hemos
dicho que es sacerdotal y donde Dios es nombrado como Elohim?
2.
El
Dios de este relato: más que “antropoformismos”.
Desde el primer instante este Dios de nuestra fe es el Dios humanado, servidor
del hombre; el Dios celeste se hace Dios terrestre. Aquí hay que recoger
-
todas las acciones “humanas” de Dios
-
y a favor del hombre o en coloquio con el hombre, comenzando por el hecho de
que Yahveh-Elohim plantó un jardín en Eden.
3.
El
acto de la creación del hombre. Este acto tiene dos momentos:
-
Yahvéh-Elohim moldea con sus manos el cuerpo humano (Él conoce la masa de la
que estamos hechos). Adam (el hombre)
es hecho de la adamáh (la tierra).
-
En un segundo momento Dios sopla, insufla, en las narices del hombre, y entones
el hombre comienza a respirar con el ruaj divino, con el mismo Espíritu de
Dios. Es el mismo gesto que repite Jesús cuando, por su soplo, en la tarde de la Resurrección, infunde el
Espíritu Santo en su Iglesia
4.
La
felicidad primigenia como destino humano. El ser humano ha sido
creado no para el dolor, el trabajo, la miseria y la incertidumbre, sino para
la suprema felicidad posible en la tierra, la felicidad, el gozo y la belleza.
-
Su hábitat es un jardín divino (plantado por Dios) en la región de Edén;
-
sus recursos son
o
el trabajo placentero para cultivar el
jardín
o
toda clase de frutos, deleitosos para la
vista y saludables
o
el árbol de la vida, que le da la
inmortalidad
o
el árbol del conocimiento del bien y del
mal, que le introduce en el mismo misterio de Dios.
5.
El
don de la libertad. La libertad es el don supremo que se
otorga al hombre, en el cual, al mismo tiempo, se encuentra el dilema de vida o
muerte.
6.
La
obediencia a Dios como estatuto del hombre. La relación de Creador y criatura estriba en
la obediencia, mediante la cual el ser humano reconoce la bondad de su Creador
y se abandona a Él, confiando que su soberanía divina no puede ser para
perjuicio del hombre sino para bien del hombre. Con ello se proclama que la obediencia
es la garantía de la felicidad, de todo bien y del futuro del hombre. La obediencia
a Dios es la vida del hombre, y la desobediencia a Dios es muerte segura.
7.
Creación
del universo animado. Se suceden los momentos de la historia
del hombre
-
El primer momento es: El hombre y Dios: 2,4b-7
-
El segundo momento es: El hombre y el Jardín de la felicidad: 8-17
-
El tercer momento es: El hombre y todos los animales: 18-20
Los
animales del campo y las aves del cielo proceden del mismo suelo (adamáh) que el hombre (Adam).
En
este tercer momento ejerce su plena soberanía imponiendo a cada ser animal
(animales del campo, pájaros del cielo) el nombre exacto que le corresponde. Al
hombre se le ha dado el conocimiento de la creación, que, sin embargo, no es
“el conocimiento del bien y del mal”, conocimiento que deifica.
8.
Soledad
del hombre en un mundo pleno. “El hombre puso
nombre a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales del
campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada” (v. 20). Con ello se
anuncia el misterio de la mujer como la única plenitud que puede tener el
hombre. La creación entera es inferior a la compañía humana. Y, al mismo tiempo,
se da el sentido subordinado de la creación al servicio del hombre, de los hombres.
9.
La
creación de la mujer punto terminal de la misma creación.
La mujer no es creada de la adamáh,
de donde ha sido creado el hombre y los seres vivientes, sino desde el mismo cuerpo insuflado del hombre.
Hombre y mujer vienen a ser el desdoblamiento de un mismo ser. Los momentos de
la creación están expuestos así:
-
El sueño sagrado que Dios infunde al hombre para que de él aparezca la mujer.
-
El éxtasis del hombre ante la mujer, éxtasis que no se había dado ante el resto
de la creación.
-
El nombre unificado para el hombre y la mujer (isch-ischáh, varón-varona) para significar la única esencia
compartida
-
El hombre y la mujer quedan, pues, unificados en su origen.
10.
El matrimonio como acto de creación divina.
-
El matrimonio aparece aquí como el sacramento primordial de la vida. En cada
matrimonio recomienza la creación y se repite el éxtasis del hombre ante la
mujer. Un matrimonio, desde esta visión, es el nuevo comenzar del mundo bajo la
mirada de Dios. La relación de “marido-mujer” es superior a la relación “padre/madre-hijo”
11.
La desnudez originaria.
La desnudez es signo de la armonía perfecta en el plan de Dios. Puede verse en
ella el signo de la transparencia, de la autenticidad, de la verdad; en
definitiva, de la comunión con Dios. La desnudez del ser humano y la desnudez
constitutiva del animal son dos cosas en sí completamente distintas. El hecho
de indicar de que no se avergonzaban está indicando que hay una desnudez tras el
pecado de que sí se avergüenza el ser humano, porque se ha quebrado todo el sistema
armónico que la sustenta.
Segundo
cuadro: Tentación, caída y castigo
Condición
actual del ser humano
12.
La serpiente. La serpiente mítica es identificada
en el libro de la Sabiduría como el demonio (Sab 2,24). Mediante la serpiente
se quiere acceder, de algún modo, al misterio del pecado.
-
El pecado ciertamente no procede de Dios.
-
Se diría que tampoco procede del ser humano. Rebelarse contra Dios resulta para
el hombre, creado por Dios, una monstruosidad.
-
Ha habido que introducir un elemento de fuera.
-
No se explica el misterio de la serpiente-diablo, por qué está ahí.
13.
Teología
y psicología de la tentación.
-
La teología de la tentación queda sin explicar; al fin, pertenece al misterio de
la iniquidad, y permanecerá siempre como misterio. No se puede resolver por la
mera “limitación del ser humano”, porque eso no es la maldad intrínseca hacia la que seduce la tentación.
-
La tentación tiene un montaje psicológico, que al tiempo en que se escribe el
texto, está muy desarrollado, donde se insinúan elementos como estos:
o
El arma de la mentira (mentiroso desde
el principio, dirá san Juan)
o
El arma de la sospecha
o
La fascinación del objeto atractivo
(bueno para comer…)
o
La utilización de la mujer.
14.
El pecado como hecatombe del ser. Tras la desobediencia surge el pecado,
el cual es la hecatombe del ser, lo que produce ruptura, fuga y desconcierto,
al venirse abajo el proyecto original, inherente al ser.
-
Dos rupturas simultáneas: consigo mismo y con su pareja de comunión. “Entonces
se les abrieron a ambos los ojos y se dieron cuenta de que estaban desnudos, y,
cosiendo hojas de higuera, cosieron unos ceñidores” (3,7). Ya no se podían
mirar uno al otro en la totalidad y transparencia del ser.
-
Ruptura con Dios:
o
Fugitivos de Dios: se esconden.
o
Pérdida de la familiaridad: tienen
miedo.
o
La imagen de Dios ya ha sido desfigurada.
15.
Maldición
a la serpiente-diablo.
La
maldición a la serpiente es total. La
serpiente, el diablo, lleva la maldición para siempre dentro de su ser.
16.
El
triunfo del Mesías, herencia de la mujer. El Mesías aparece
como la verdadera alternativa – diríamos, la nueva creación - en el panorama de la nueva condición que sigue
a la hecatombe del pecado: “él (su linaje) te pisará la cabeza, mientras
acechas tú su calcañar” (3,15). Hay que tener en cuenta que este pasaje está
escrito después del oráculo de Natán a David.
17.
Explicación del sufrimiento humano. Dios
no maldice ni a la mujer ni al hombre, pero sí les hace saber el nuevo estatuto
que ellos se han creado. Y este estatuto es el sufrimiento humano, el cual – en
esta perspectiva – no tiene otra razón que ser el producto del pecado, no de la
limitación inherente al ser humano.
18.
La
nueva “humana conditio”. La nueva humana condición que establecida como
conclusión del relato.
-
La mujer prolongará en la tierra el don de la vida; será la “madre de los vivientes”.
-
Dios no dejará de ser padre: “Yahveh Dios hizo para el hombre y su mujer
túnicas de piel y los vistió” (3,21).
-
No tendrán acceso al árbol de la vida, árbol de la inmortalidad.
-
Quedan expulsos del paraíso.
Guadalajara,
Jalisco, 22 enero 2014.
NOTA
COMPLEMENTARIA
Juan
Pablo II, como se sabe, ha comentado largamente el contenido teológico espiritual
de este relato. Damos a continuación las referencias de las catequesis elaboradas
en torno a estos textos. Son catequesis que nos poder servir de pauta para una
exégesis sapiencial, como es la que pretendemos.
1979
Sep
5: Los fundamentos de la Familia a la luz de Cristo
Sep
12: Primer relato de la creación
Sep
19: Segundo relato de la creación
Sep
26: Inocencia original y redención de Cristo
Oct
10: La soledad original del hombre
Oct
24: El primer hombre, imagen de Dios
Oct
31: Entre la inmortalidad y la muerte
Nov
7: La creación y la mujer
Nov
14: Comunión interpersonal e imagen de Dios
Nov
21: El matrimonio uno e indisoluble
Dic
12: Las experiencias primordiales del hombre
Dic
19: Inocencia y desnudez
1980
Sep
5: Los fundamentos de la Familia a la luz de Cristo
Sep
12: Primer relato de la creación
Sep
19: Segundo relato de la creación
Sep
26: Inocencia original y redención de Cristo
Oct
10: La soledad original del hombre
Oct
24: El primer hombre, imagen de Dios
Oct
31: Entre la inmortalidad y la muerte
Nov
7: La creación y la mujer
Nov
14: Comunion interpersonal e imagen de Dios
Nov
21: El matrimonio uno e indisoluble
Dic
12: Las experiencias primordiales del hombre
Dic
19: Inocencia y desnudez
1981
Enero
2: El misterio de la creación del hombre: varón y mujer
Enero
9: En el jardín del Edén
Enero
16: Significado esponsal del cuerpo humano
Enero
30: Inocencia, felicidad, pureza de corazón
Feb
6: Donación mutua en la felicidad de la inocencia
Feb
13: Vocación original al matrimonio
Feb
20: Llamados a la santidad y a la gloria
Mar
5: El "conocerse" en la convivencia matrimonial
Mar
12: Dignidad de la generación humana
Mar
30: Conocimiento conyugal y procreación
Abril
2: Los problemas del matrimonio en la visión integral del hombre
Abril
16: Cristo apela al corazón
Abril
23: "No cometerás adulterio"
Abril
30: La triple concupiscencia
Mayo
14: La desnudez original y la vergüenza
Mayo
28: El cuerpo rebelde al Espíritu
Jun
4: La vergüenza original en la relación hombre-mujer
Jun
18: El dominio del otro como consecuencia del pecado original
Jun
25: La triple concupiscencia altera la significación esponsal del cuerpo
Jul
23: La concupiscencia hace perder la libertad interior de la donación mutua
Jul
30: La donación mutua del hombre y la mujer en el matrimonio.
Las
catequesis en torno al Cuerpo han sido recogidas en varios volúmenes. Juan Pablo II, Varón y mujer. Teología del
Cuerpo (I). Libros Palabra. Ediciones 1995. 1996. 1999.2001. 2003. 2008.
Prólogo de Blanca Castilla Cortázar (Obra que puede leerse íntegra mediante
Internet en formato Word o PDF). Es interesante conocer la obra completa (Nota.
El editor, Juan José Espinosa, aclara: “El Papa escribió y leyó personalmente
estos discursos en las audiencias generales de los miércoles, entre 1979 y
1984. Ediciones Palabra los ha publicado en cuatro volúmenes: Varón y mujer
(teología del cuerpo, I), La redención del corazón (teología del cuerpo, II),
El celibato apostólico (teología del cuerpo, III y Matrimonio, amor y
fecundidad (teología del cuerpo, IV). En este primer volumen de la teología del
cuerpo se recogen, en veintitrés capítulos, otros tantos discursos del papa
sobre el sentido de la sexualidad humana. Las continuas reediciones de estos
volúmenes son un índice suficientemente significativo del interés de estas
enseñanzas de Juan Pablo II”).