viernes, 24 de enero de 2014

493. Domingo III, ciclo A - Jesús recorría toda Galilea



Homilía en el domingo III del tiempo ordinario, ciclo A
Mt 4,12-23
Texto evangélico
Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: “Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló”.
Desde entonces Jesús comenzó a predicar diciendo: “Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos”.
Paseando junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: “Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, Y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Hermanos
1. En esta sección del Evangelio tomada para hoy tenemos el comienzo del ministerio público de Jesús, pasados los dos episodios que son el arranque de la vida de Jesús: el Bautismo y las tentaciones en el desierto.
Y son tres cuadros de vida lo que pone ante nuestros ojos este comienzo de Jesús:
- El primero, Cafarnaún, la ciudad donde Jesús se establece, en Galilea y el significado profético de esta elección.
- El segundo la llamada a las dos parejas de hermanos pescadores, Simón y Andrés, Santiago y Juan, hijo de Zebedeo.
- El tercero, la actividad de Jesús por las sinagogas de Galilea, desplazándose de Cafarnaúm, lo que llaman los estudios un sección “sumario” de lo que Jesús hacía en su actividad normal.

2. San Mateo llamará a Cafarnaún la ciudad de Jesús, “su ciudad”, cuando dice capítulos más adelante en su Evangelio: “Subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad” (Mt 9,1). Se refiere a Cafarnaún. Cafarnaún es su residencia, su punto de estabilidad.
Para conocer al detalle el tipo de vida de Jesús, que es una vida con sus más allegados discípulos, quisiéramos nosotros saber cuál ha sido la estabilidad y la itinerancia que Jesús ha vivido; pero los datos evangélicos son demasiado sobrios y escuetos.
Cuando Jesús manda a sus discípulos a anunciar el reino, los manda como apóstoles itinerantes, sin recursos propios y sin casa donde cobijarse. Esto no puede mandar Jesús si primero él no lo ha practicado. Hay que suponer, por tanto, que la vida de Jesús, predicador del Reino ha sido una vida itinerante. En el mismo Evangelio de san Mateo leemos esta frase: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Mt 8,20).
Su vida no es una vida bohemia, sino que es una vida dependiente en todo momento de la mano de Dios que no le ha de abandonar, que le ha de dar comida para comer, techo para cobijarse, ropa para vestir.

3. Y dejando su pueblo de Nazaret, comenzó Jesús por Galilea. El evangelista ve el cumplimiento de la profecía. Galilea era tierra de paso de las caravanas que venían de oriente camino del mar Mediterráneo. Ese pueblo ha visto una gran luz, la luz del Evangelio que porta Jesús. Bendecimos la tierra de Galilea, porque allí comenzó nuestra fe: Galilea, misterio de la Encarnación del Verbo, en Nazaret; Galilea, inicio de la predicación.

4. Y es simultáneo el comienzo de la predicación de Jesús con la llamada a los primeros discípulos. Estas dos parejas de hermanos, que van a pertenecer al grupo de los doce, son, por otra parte, el paradigma de lo que tiene que ser el auténtico discípulo de Jesús. Las palabras que describen la llamada y la respuesta tienen un esplendor fulgurante.
“Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Y con respecto a los hijos de Zebedeo:
Y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
No se trata de una respuesta negociada, calculada, examinada para ver los pros y los contras de la nueva situación que va a seguir.
Todos esos cálculos humanos, que nosotros los hemos establecido en el descernimiento vocacional, no están aquí. Una vocación es un encuentro, pero no un encuentro con un intermediario, sino un encuentro directo con Dios, con Jesús. Y si Dios se presenta en mi vida, lo puede pedir todo, y lo pide. Y no hay mayor gloria del hombre que entrega todo al Dios que lo ha creado.

5. En el tercer cuadro aparece Jesús recorriendo Galilea y curando todo enfermedad. Es la imagen de una Iglesia siempre en camino y cercana a todo hombre, llevándole amor. Lo acaba de repetir una vez más el Papa el viernes (24 de enero, fiesta de san Francisco de Sales, patrono de los emdios de comunicación social) escribiendo su mensaje para el Día de las Comunicaciones sociales (1 de junio)
“Lo repito a menudo: entre una Iglesia accidentada por salir a la calle y una Iglesia enferma de autoreferencialidad, prefiero sin duda la primera. Y las calles del mundo son el lugar donde la gente vive, donde es accesible efectiva y afectivamente. Entre estas calles también se encuentran las digitales, pobladas de humanidad, a menudo herida: hombres y mujeres que buscan una salvación o una esperanza. Gracias también a las redes, el mensaje cristiano puede viajar «hasta los confines de la tierra» (Hch. 1,8). Abrir las puertas de las iglesias significa abrirlas asimismo en el mundo digital, tanto para que la gente entre, en cualquier condición de vida en la que se encuentre, como para que el Evangelio pueda cruzar el umbral del templo y salir al encuentro de todos”.
Y un poco después dice:
“Estamos llamados a dar testimonio de una Iglesia que sea la casa de todos. ¿Somos ca-paces de comunicar este rostro de la Iglesia? La comunicación contribuye a dar forma a la vocación misionera de toda la Iglesia; y las redes sociales son hoy uno de los lugares donde vivir esta vocación redescubriendo la belleza de la fe, la belleza del encuentro con Cristo. También en el contexto de la comunicación sirve una Iglesia que logre llevar calor y encender los corazones”.
Nosotros como cristianos queremos seguir la ruta de Jesús. Queremos recorrer Gailea, es decir, el propio país, y el mundo entero, anunciando el Evangelio y curando toda dolencia. Comunicarse para crear la cultura del encuentro. Todos, absolutamente todos, necesitamos amar y ser amados, sentirnos amados. Por ahí avanza el Evangelio.

6. Señor Jesús, aquí estamos tus seguidores y discípulos. Queremos seguir tu ruta, la ruta de Galilea y del mundo entero.
Queremos llevar tu Evangelio, que es el Evangelio del amor del Padre, ser evangelizados y evangelizar, sentir tu amor y tu ternura y poder comunicarlos a nuestros hermanos los hombres. Amén.

Guadalajara, San Francisco de Sales 2014

miércoles, 22 de enero de 2014

492. La segunda página de la Biblia



Relato yahvista sobre Adán y Eva, antes y después del pecado
(Gén 2,4b-3,24)

Para comportar el Primer relato de la creación escribimos, con el mismo estilo, unas consideraciones que surgen del segundo relato- Ambos, al principio de la Biblia, se nos muestran como fuente inagotable de sabiduría.


Perspectiva previa

Con esta Nota continuamos la anterior: Relato sacerdotal de la creación (Gén 1,1-2,4a), en plan de “taller de exégesis” con las directrices allí marcadas.

1.     La exégesis la hacemos desde el estado actual de los textos. La colocación sucesiva de un relato y otro invita a pensar:
- No son dos versiones separadas de lo mismo – y menos antagónicas – aunque literariamente proceden de fuentes distintas.
- Hay que valorar la unidad profunda, coordenada y complementaria de ambos textos insignes.
- Y su carácter de introducción o punto de arranque de toda la Biblia.
- Esto les confiere una sacralidad única. Aquí comienza la Biblia, dirigida al Pueblo de la Alianza.

2.     Qué materiales ha tenido el supuesto Yahvista para escribir estas cosas.
- Este autor, penetrado del sentido de la bendición y de la alianza de Dios con su pueblo Israel para escribir el origen de la Alianza desde Abraham ha contado con viejas tradiciones israelitas.
- Pero él quiere insertar esta historia de la alianza en la historia total de la humanidad. Para ello no cuenta sino con material ajeno: mitos de Mesopotamia y Canaán,  en una religión politeísta. “Allí tenía relatos de dioses que moldeaban al primer hombre como el alfarero moldea su vasija de arcilla, descripciones de jardines paradisíacos, árboles de virtualidades maravillosas, la mujer creada del varón, o tentada por una serpiente, la expulsión de un paraíso, unos querubines…” (Andrés Ibáñez Arana, Para comprender el Génesis. Verbo Divino, Estella 1992, p. 31). El autor sagrado no puede utilizar el material existente tal cual, sino que tiene que purificarlo de acuerdo a la fe de Abraham, de Moisés y de los Profetas.

3.     Qué género de escrito es este:
- Obviamente no es un “cuento”, una fantasía cultural para entretener al pueblo contando hazañas míticas. Llamarlo científicamente un “mito” no e s adecuado por el peligro de homologarlo con los mitos de Medio Oriente.
- Es un escrito sagrado para sustentar la fe que se ha comunicado a Israel como relación de Alianza de amor.
- Es, por tanto, un “relato de los orígenes”, a cuyo conocimiento no se puede acceder por la historia sino por la profecía; en él se da respuesta a misterios radicales de la vida, del hombre, de su caída y transcendencia, enmarcado siempre el relato en el Dios de la Alianza.

4.     Qué pretende el autor sagrado
En el conjunto de las santas Escrituras bien se puede pensar:
- Enlazar la fe histórica de Israel, que se inicia en Abraham, con el misterio de los orígenes, haciendo de todo ello una única historia salutis, como historia de Dios con los hombres. Sus fines no son culturales, sino religiosos enfocados a la fe.
- Más particularmente mostrar sin contradicción la coherencia de Dios creador y el quebranto que sufre el plan de Dios por causa ajena a la voluntad divina.
- Y enlazar de este modo la existencia y la fe de Israel con el cuadro de la humanidad entera.
- Mostrando cómo el plan de Yahvéh, único Dios, es un plan unitario: Creación del ser humano, elección y alianza, mesianismo.

Líneas teológicas de Interpretación

Primer cuadro: la creación, culminada en el hombre y la mujer
Condición ideal del ser humano

1.     El Dios de este relato: su nombre. Es, sin duda, el único Dios de Israel; pero cosa insólita en la Biblia, aquí se le llama Yahveh-Elohim (otro texto, Ex 9,30). ¿Acaso el autor pretende hacer una identificación literaria entre este texto yahvista y el anterior, que hemos dicho que es sacerdotal y donde Dios es nombrado como Elohim?
2.     El Dios de este relato: más que “antropoformismos”. Desde el primer instante este Dios de nuestra fe es el Dios humanado, servidor del hombre; el Dios celeste se hace Dios terrestre. Aquí hay que recoger
- todas las acciones “humanas” de Dios
- y a favor del hombre o en coloquio con el hombre, comenzando por el hecho de que Yahveh-Elohim plantó un jardín en Eden.
3.     El acto de la creación del hombre. Este acto tiene dos momentos:
- Yahvéh-Elohim moldea con sus manos el cuerpo humano (Él conoce la masa de la que estamos hechos). Adam (el hombre) es hecho de la adamáh (la tierra).
- En un segundo momento Dios sopla, insufla, en las narices del hombre, y entones el  hombre comienza a respirar con el ruaj divino, con el mismo Espíritu de Dios. Es el mismo gesto que repite Jesús cuando, por su soplo, en la tarde de la Resurrección, infunde el Espíritu Santo en su Iglesia
4.     La felicidad primigenia como destino humano. El ser humano ha sido creado no para el dolor, el trabajo, la miseria y la incertidumbre, sino para la suprema felicidad posible en la tierra, la felicidad, el gozo y la belleza.
- Su hábitat es un jardín divino (plantado por Dios) en la región de Edén;
- sus recursos son
o   el trabajo placentero para cultivar el jardín
o   toda clase de frutos, deleitosos para la vista y saludables
o   el árbol de la vida, que le da la inmortalidad
o   el árbol del conocimiento del bien y del mal, que le introduce en el mismo misterio de Dios.
5.     El don de la libertad. La libertad es el don supremo que se otorga al hombre, en el cual, al mismo tiempo, se encuentra el dilema de vida o muerte.
6.     La obediencia a Dios como estatuto del hombre.  La relación de Creador y criatura estriba en la obediencia, mediante la cual el ser humano reconoce la bondad de su Creador y se abandona a Él, confiando que su soberanía divina no puede ser para perjuicio del hombre sino para bien del hombre. Con ello se proclama que la obediencia es la garantía de la felicidad, de todo bien y del futuro del hombre. La obediencia a Dios es la vida del hombre, y la desobediencia a Dios es muerte segura.
7.     Creación del universo animado. Se suceden los momentos de la historia del hombre
- El primer momento es: El hombre y Dios: 2,4b-7
- El segundo momento es: El hombre y el Jardín de la felicidad: 8-17
- El tercer momento es: El hombre y todos los animales: 18-20
Los animales del campo y las aves del cielo proceden del mismo suelo (adamáh) que el hombre (Adam).
En este tercer momento ejerce su plena soberanía imponiendo a cada ser animal (animales del campo, pájaros del cielo) el nombre exacto que le corresponde. Al hombre se le ha dado el conocimiento de la creación, que, sin embargo, no es “el conocimiento del bien y del mal”, conocimiento que deifica.
8.     Soledad del hombre en un mundo pleno. “El hombre puso nombre a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada” (v. 20). Con ello se anuncia el misterio de la mujer como la única plenitud que puede tener el hombre. La creación entera es inferior a la compañía humana. Y, al mismo tiempo, se da el sentido subordinado de la creación al servicio del hombre, de los hombres.
9.     La creación de la mujer punto terminal de la misma creación. La mujer no es creada de la adamáh, de donde ha sido creado el hombre y los seres vivientes, sino desde el mismo cuerpo insuflado del hombre. Hombre y mujer vienen a ser el desdoblamiento de un mismo ser. Los momentos de la creación están expuestos así:
- El sueño sagrado que Dios infunde al hombre para que de él aparezca la mujer.
- El éxtasis del hombre ante la mujer, éxtasis que no se había dado ante el resto de la creación.
- El nombre unificado para el hombre y la mujer (isch-ischáh, varón-varona) para significar la única esencia compartida
- El hombre y la mujer quedan, pues, unificados en su origen.
10.                        El matrimonio como acto de creación divina.
- El matrimonio aparece aquí como el sacramento primordial de la vida. En cada matrimonio recomienza la creación y se repite el éxtasis del hombre ante la mujer. Un matrimonio, desde esta visión, es el nuevo comenzar del mundo bajo la mirada de Dios. La relación de “marido-mujer” es superior a la relación “padre/madre-hijo”
11.                        La desnudez originaria. La desnudez es signo de la armonía perfecta en el plan de Dios. Puede verse en ella el signo de la transparencia, de la autenticidad, de la verdad; en definitiva, de la comunión con Dios. La desnudez del ser humano y la desnudez constitutiva del animal son dos cosas en sí completamente distintas. El hecho de indicar de que no se avergonzaban está indicando que hay una desnudez tras el pecado de que sí se avergüenza el ser humano, porque se ha quebrado todo el sistema armónico que la sustenta.

Segundo cuadro: Tentación, caída y castigo
Condición actual del ser humano

12.                        La serpiente. La serpiente mítica es identificada en el libro de la Sabiduría como el demonio (Sab 2,24). Mediante la serpiente se quiere acceder, de algún modo, al misterio del pecado.
- El pecado ciertamente no procede de Dios.
- Se diría que tampoco procede del ser humano. Rebelarse contra Dios resulta para el hombre, creado por Dios, una monstruosidad.
- Ha habido que introducir un elemento de fuera.
- No se explica el misterio de la serpiente-diablo, por qué está ahí.
13.                       Teología y psicología de la tentación.
- La teología de la tentación queda sin explicar; al fin, pertenece al misterio de la iniquidad, y permanecerá siempre como misterio. No se puede resolver por la mera “limitación del ser humano”, porque eso no es la maldad intrínseca hacia la que seduce la tentación.
- La tentación tiene un montaje psicológico, que al tiempo en que se escribe el texto, está muy desarrollado, donde se insinúan elementos como estos:
o   El arma de la mentira (mentiroso desde el principio, dirá san Juan)
o   El arma de la sospecha
o   La fascinación del objeto atractivo (bueno para comer…)
o   La utilización de la mujer.
14.                        El pecado como hecatombe del ser. Tras la desobediencia surge el pecado, el cual es la hecatombe del ser, lo que produce ruptura, fuga y desconcierto, al venirse abajo el proyecto original, inherente al ser.
- Dos rupturas simultáneas: consigo mismo y con su pareja de comunión. “Entonces se les abrieron a ambos los ojos y se dieron cuenta de que estaban desnudos, y, cosiendo hojas de higuera, cosieron unos ceñidores” (3,7). Ya no se podían mirar uno al otro en la totalidad y transparencia del ser.
- Ruptura con Dios:
o   Fugitivos de Dios: se esconden.
o   Pérdida de la familiaridad: tienen miedo.
o   La imagen de Dios ya ha sido desfigurada.
15.                        Maldición a la serpiente-diablo.
La maldición  a la serpiente es total. La serpiente, el diablo, lleva la maldición para siempre dentro de su ser.
16.                       El triunfo del Mesías, herencia de la mujer. El Mesías aparece como la verdadera alternativa – diríamos, la nueva creación -  en el panorama de la nueva condición que sigue a la hecatombe del pecado: “él (su linaje) te pisará la cabeza, mientras acechas tú su calcañar” (3,15). Hay que tener en cuenta que este pasaje está escrito después del oráculo de Natán a David.
17.                        Explicación del sufrimiento humano. Dios no maldice ni a la mujer ni al hombre, pero sí les hace saber el nuevo estatuto que ellos se han creado. Y este estatuto es el sufrimiento humano, el cual – en esta perspectiva – no tiene otra razón que ser el producto del pecado, no de la limitación inherente al ser humano.
18.                        La nueva “humana conditio”. La nueva humana condición que establecida como conclusión del relato.
- La mujer prolongará en la tierra el don de la vida; será la “madre de los vivientes”.
- Dios no dejará de ser padre: “Yahveh Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió” (3,21).
- No tendrán acceso al árbol de la vida, árbol de la inmortalidad.
- Quedan expulsos del paraíso.

Guadalajara, Jalisco, 22 enero 2014.

NOTA COMPLEMENTARIA
Juan Pablo II, como se sabe, ha comentado largamente el contenido teológico espiritual de este relato. Damos a continuación las referencias de las catequesis elaboradas en torno a estos textos. Son catequesis que nos poder servir de pauta para una exégesis sapiencial, como es la que pretendemos.


1979   
Sep 5: Los fundamentos de la Familia a la luz de Cristo
Sep 12: Primer relato de  la creación
Sep 19: Segundo relato de la creación
Sep 26: Inocencia original y redención de Cristo
Oct 10: La soledad original del hombre
Oct 24: El primer hombre, imagen de Dios
Oct 31: Entre la inmortalidad y la muerte
Nov 7: La creación y la mujer
Nov 14: Comunión interpersonal e imagen de Dios
Nov 21: El matrimonio uno e indisoluble
Dic 12: Las experiencias primordiales del hombre
Dic 19: Inocencia y desnudez
1980
Sep 5: Los fundamentos de la Familia a la luz de Cristo
Sep 12: Primer relato de  la creación
Sep 19: Segundo relato de la creación
Sep 26: Inocencia original y redención de Cristo
Oct 10: La soledad original del hombre
Oct 24: El primer hombre, imagen de Dios
Oct 31: Entre la inmortalidad y la muerte
Nov 7: La creación y la mujer
Nov 14: Comunion interpersonal e imagen de Dios
Nov 21: El matrimonio uno e indisoluble
Dic 12: Las experiencias primordiales del hombre
Dic 19: Inocencia y desnudez
1981
Enero 2: El misterio de la creación del hombre: varón y mujer
Enero 9: En el jardín del Edén
Enero 16: Significado esponsal del cuerpo humano
Enero 30: Inocencia, felicidad, pureza de corazón
Feb 6: Donación mutua en la felicidad de la inocencia
Feb 13: Vocación original al matrimonio
Feb 20: Llamados a la santidad y a la gloria
Mar 5: El "conocerse" en la convivencia matrimonial
Mar 12: Dignidad de la generación humana
Mar 30: Conocimiento conyugal y procreación
Abril 2: Los problemas del matrimonio en la visión integral del hombre
Abril 16: Cristo apela al corazón
Abril 23: "No cometerás adulterio"
Abril 30: La triple concupiscencia
Mayo 14: La desnudez original y la vergüenza
Mayo 28: El cuerpo rebelde al Espíritu
Jun 4: La vergüenza original en la relación hombre-mujer
Jun 18: El dominio del otro como consecuencia del pecado original
Jun 25: La triple concupiscencia altera la significación esponsal del cuerpo
Jul 23: La concupiscencia hace perder la libertad interior de la donación mutua
Jul 30: La donación mutua del hombre y la mujer en el matrimonio.

Las catequesis en torno al Cuerpo han sido recogidas en varios volúmenes. Juan Pablo II, Varón y mujer. Teología del Cuerpo (I). Libros Palabra. Ediciones 1995. 1996. 1999.2001. 2003. 2008. Prólogo de Blanca Castilla Cortázar (Obra que puede leerse íntegra mediante Internet en formato Word o PDF). Es interesante conocer la obra completa (Nota. El editor, Juan José Espinosa, aclara: “El Papa escribió y leyó personalmente estos discursos en las audiencias generales de los miércoles, entre 1979 y 1984. Ediciones Palabra los ha publicado en cuatro volúmenes: Varón y mujer (teología del cuerpo, I), La redención del corazón (teología del cuerpo, II), El celibato apostólico (teología del cuerpo, III y Matrimonio, amor y fecundidad (teología del cuerpo, IV). En este primer volumen de la teología del cuerpo se recogen, en veintitrés capítulos, otros tantos discursos del papa sobre el sentido de la sexualidad humana. Las continuas reediciones de estos volúmenes son un índice suficientemente significativo del interés de estas enseñanzas de Juan Pablo II”).