Homilía en la solemnidad de Jesucristo, Rey del universo,
Domingo XXXIV, domingo final, ciclo A
Mt 25,23-46
Texto
evangélico:
«Cuando
venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará
en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. El
separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y
pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el
rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el
reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer,
tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo
y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.
Entonces
los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te
alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te
hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y
fuimos a verte?”. Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo
hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
Entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego
eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me
disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me
hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me
visitasteis”. Entonces también estos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con
hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te
asistimos?”. Él les replicará: “En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno
de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”. Y estos irán al
castigo eterno y los justos a la vida eterna»”.
Hermanos:
1. Este es el domingo final del año
litúrgico, domingo último ocupado por la solemnidad de Jesucristo, Rey del
universo. Esta es la corona anual del ciclo litúrgico. Los textos sagrados
están tomados del Evangelio, del Antiguo y Nuevo Testamento para presentarnos
la figura verdadera de nuestro rey.
Para saber quién es Jesucristo Rey, cuál
es su reinado, quiénes somos sus vasallos, cuáles son sus poderes, cómo se
ejerce este reinado, ¿dónde tendremos que acudir?
Los estados y naciones de la tierra se
configuran con la conjunción de tres poderes: el poder legislativo para
establecer una constitución, que radica en el pueblo soberano y lo delega al
rey; el poder ejecutivo para gobernar ejecutando las leyes previamente establecidas;
el poder judicial para determinar cómo se ha de proceder cuando la ley se ha
quebrantado. En una monarquía absoluta los tres poderes tienen una sola cabeza.
2. Todo esto, hermanos, en la historia,
se ha querido aplicar a Jesucristo y su Iglesia, partiendo, por otra parte, del
principio absoluto de que Jesucristo es el creador de cielo y tierra, con el
mismo poder de Dios, y de que él por tanto es la única fuente del derecho, y
que Jesucristo radica y subsiste en la Iglesia católica y que su reinado se
deposita en ella. Todo esto, que puede tener su filosofía interna y su lógica,
es aberrante si contemplamos el modo como Jesucristo aparece como rey en su
vida.
No quiso ninguna propiedad, porque vivió
en la pobreza absoluta; no intentó poseer ningún dominio sobre nadie; no pasó
por su mente el que sus discípulos pudieran formar un poder militar para conquistar
con armas y guerra, absolutamente nada de eso.
Murió como rey, según la sentencia
escrita: Jesús Nazareno, rey de los Judíos, insultado, pero invocado como rey
por aquel malhechor que estaba junto a él, reconociendo su culpa y Jesús le
prometió estar hoy mismo conmigo en el paraíso. Este es el triunfo de Jesús, el
primer trofeo que el rey crucificado se lleva al cielo: de la cárcel, del patíbulo,
al cielo, porque tuvo la visita de Jesús.
3. En el texto proclamado aparece un rey
Mesías, el Hijo del hombre, que no es otro que el mismo Jesús de Nazaret, y
Jesús presenta una escena provocadora y escandalosa, y al mismo tiempo
iluminadora, porque ahí está el Evangelio.
El escándalo es este:
1) Yo soy ese rey, yo, el Hijo del
hombre, que va a ejercer esa soberanía judicial sobre todas las naciones, esto
es, sobre sus discípulos, sobre Israel, sobre el mundo entero.
2) La gloria de mi reino no va ser el
trofeo de mis victorias, el aplastamiento de mis enemigos, el avance de mis
banderas.
3) Mi gloria y mi victoria va a ser el
triunfo del amor sobre los indigentes y desheredados de la tierra, los que son
la periferia del mundo y en muchos casos el deshecho de la humanidad: seis palabras,
que podría alargarse hasta sesenta, hasta seiscientas: los hambrientos, los
sedientos, los emigrantes, los desnudos (léase, los que no tienen trabajo), los
enfermos, los encarcelados.
4) El examen no se va a hacer a los
necesitados y miserables que aquí aparecen: Tú, ¿por qué eres pobre?, ¿por
holgazán, por vicioso…? El examen se va a hacer a los que íbamos por el camino
de la vida y encontramos a un pobre, a un enfermo, a un emigrante, a un
encarcelado. ¿Le diste de comer? ¿Le vestiste? ¿Le acogiste en tu casa? ¿Le
curaste? ¿Le visitaste en la cárcel?
5) Lo más sorprendente, lo que nadie
podría jamás pensar, lo que no tiene filosofía alguna en la tierra para confirmarlo,
es lo que dice Jesús: Yo estaba en el pobre: en el hambriento y el sediento, en
el emigrante y en el desnudo; en el enfermo y el encarcelado. Yo estaba allí,
yo era él. Ni los buenos se habían enterado, ¡y era verdad!
4. Hermanos, ¡hay tanto que pensar y
reflexionar sobre estas palabras de Jesús, que son pura vida! El día 20,
aniversario de la Revolución en México, riadas de manifestantes, millares y
millares, por todo el país, invadieron calles y plazas, con amplia repercusión en el extranjero.
¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!
Era el clamor repetido por la desaparición de 43 normalistas. No era guerra a
un partido político, sí oposición al gobierno; pero más allá que el gobierno
era un clamor humano de solidaridad y reivindicación.
Hermanos, desde el Evangelio de hoy también
en esos muchachos, en esas jóvenes estaba Jesucristo, rey de amor.
5. Señor
Jesús, con tus palabras de profeta y de Hijo de Dios nos ha mostrado tu camino.
Concédeme en esta vida la alegría de verte, de sentirte, reinando por la fe,
por el amor, por el servicio, en los más pobres y desvalidos. Amén.
Guadalajara, Jalisco, viernes 21 noviembre 2014
En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilatos había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos?. Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén?.Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.
ResponderEliminarSaludos. Juan José.
Sigue habiendo personas sanguinarias como PILATOS que asesinan en masa a inocentes.-
ResponderEliminarSaludos. Juan José.