Cristo
nos ha nacido:
Venid,
adorémosle.¡Aleluya!
1. Es demasiado
sagrada esta noche como para desenredar pensamientos y divagar…, divagar…
argumentando lo que está por encima de todo argumento. La Iglesia, la fe de los
cristianos, celebra no un discurso sublime, explanado por el más fascinante de
los oradores. La Iglesia – yo humilde ciudadano de la historia universal – que
fui agraciado con el don de la fe, celebro la presencia de un Dios inmanente
que sale de sí y llena el mundo. El Nacimiento de Dios, el desentrañamiento de
Dios es un acontecimiento (no una idea), un hecho que tiene las mismas dimensiones
que la creación universal. Más aún, la creación de todo cuanto existe hay que
reconsiderarla como fruto de la Encarnación. La gracia de esta noche no es una
elevación mística por las almas altas esferas del pensamiento que le es dado al
hombre. La gracia de esta noche, la gracia de la Encarnación incrustada
definitivamente en el cosmos y en la historia, es pura y simplemente percibir
que Dios está, porque ha acontecido y no se echa atrás.
2. Estallan
todos mis módulos mentales. Dios es Ser, y el ser es Presencia. Ahí, ante mis
ojos, Dios es, y al estar ante mí, por mí, para mí, Dios me diviniza en las
entrañas mismas de su Hijo.
Pienso en la
Encarnación como forma de la Historia (Pienso en mi Patria, España, y la pienso
con el corazón cuarteado…). Pienso, contemplo, pienso que Dios es inmanencia en
la Historia.
Pienso en toda
la Historia bíblica, que es como una guía alusiva para entender la magnitud de
la Historia universal. Dios se ha volcado en la historia y la ha hecho suya.
Nunca lo
comprendí ni lo comprenderé. ¿Por qué, Dios mío, hay tantas formas de religiones
en la Historia, y las hay en este Hoy de tu presencia? Jamás lo entenderé, pues
es algo que pertenece al misterio del ser humano, pero desde la fe que profeso,
sin comprender, confesaré que Dios Creador vence también en todo este laberinto
y confusión humana.
Nochebuena, que
nos recuerda y actualiza el punto central de nuestra fe: que Dios se ha humanado
y que se hizo hombre nacido de mujer.
3. Ahora, este
Dios de la Presencia y de la Fe, este Dios inmanente, este Dios más íntimo que
mi propia intimidad, no es otro que Dios-amor, Dios ternura, de modo que la
creación entera es el diluvio de la ternura de Dios que por amor ha venido, que
por amor está, que por amor nunca fallará.
4. Mi visión cósmica
de toda la existencia humana, esta noche quiere hacerse intimidad. Abro una
obrita del Seráfico San Buenaventura: Las cinco festividad del niño Jesús,
que me propone un programa para vivir la Navidad. La Navidad se hace entonces
misterio de intimidad. Lo que aconteció en todo el ámbito de la humanidad,
acontece en mi propio corazón.
Habiéndome sustraído un poquito al tumulto de molestos
pensamientos, reflexioné en silencio, dentro de mí mismo, qué pudiera yo
meditar en este tiempo sobre la Encarnación para recibir algún consuelo
espiritual, en el cual gustara por espejo la divina dulzura en este valle de
lágrimas, de manera que, una vez gustado en algo dicho consuelo, me fastidiara
toda consolación temporal y fantástica.
Y de lo secreto
de la mente me saltó la idea de que el alma devota podía renovar en sí el
misterio de la Encarnación, y por virtud del Altísimo, mediante la gracia del
Espíritu Santo, podía espiritualmente concebir, dar a luz y poner nombre al
Verbo bendito e Hijo unigénito de Dios Padre; buscarlo y adorarlo con los
santos Magos y, finalmente, presentárselo a Dios Padre, conforme a la ley de
Moisés, felizmente en el templo. De esta forma el alma, como verdadera
discípula de la religión cristiana, viene a celebrar en sí devotamente las cinco
festividades que del niño Jesús celebra la Iglesia. Y como humildemente lo
imaginé, así con humildes palabras lo compuse, omitidas las autoridades por
amor de la brevedad (Prólogo.
He aquí lo que
me dice mi hermano Buenaventura, hermano de paño y Regla de san Francisco. Me
explica las cinco festividades de Jesús que celebramos en Navidad y que las
puedo vivir como acontecimiento interior:
Festividad 1ª - Cómo Jesucristo, el Hijo de Dios, sea concebido
espiritual-mente por el alma devota.
Festividad 2ª - Cómo el Hijo
de Dios nace espiritualmente en el alma devota.
Festividad 3ª - Cómo el niño Jesús ha de ser nombrado espiritualmente
del alma devota.
Festividad 4ª - Cómo el Hijo
de Dios ha de ser buscado y adorado espiri-tualmente por el alma devota con los
Magos.
Festividad 5a - Cómo el Hijo
de Dios es presentado espiritualmente por el alma en el Templo.
Esta obrita la compuso el santo doctor en oración, como cuando
escribió “Itinerario del alma a Dios” (Itinerarium mentis in Deum).
5. ¿Se puede vivir la Navidad con esta intimidad, con esta
personalización completa del Misterio? Sí. La intimidad no es lo mismo que el “initimismo”. La itnimidad no
nos cierra al paisaje humano, tan dolorido y lleno de esperanza.
Y pienso que todo esto viene de san Francisco (y de la
espiritualidad tantos espirituales de aquella época). San Francisco, meditando
las frases del Evangelio, ha llegado a la intimidad con Jesús y lo ha visto
como esposo, como hermano, como padre, como hijo.
“y son hijos del Padre celestial (cf. Mt 5,45),
cuyas obras hacen, y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo
(cf. Mt 12,50).8Somos esposos cuando, por el Espíritu Santo, el alma
fiel se une a nuestro Señor Jesucristo. 9Somos
para él hermanos cuando hacemos la
voluntad del Padre que está en los cielos (Mt
12,50); 10madres,
cuando lo llevamos en nuestro corazón y en nuestro cuerpo (cf. 1 Cor 6,20), por
el amor divino y por una conciencia pura y sincera; y lo damos a luz por medio
de obras santas, que deben iluminar a los otros como ejemplo (cf. Mt 5,16). 11¡Oh cuán glorioso, santo
y grande es tener un Padre en los cielos! 12¡Oh
cuán santo, consolador, bello y admirable, tener un tal esposo! 13¡Oh cuán santo y cuán
amado, placentero, humilde, pacífico, dulce, amable y sobre todas las cosas
deseable, tener un tal hermano y un tal hijo: Nuestro Señor Jesucristo!, quien
dio la vida por sus ovejas (cf. Jn 10,15) y oró al Padre diciendo: 14Padre
santo, guarda en tu nombre a los que me has dado en el mundo…” (Carta a todos los
fieles).
5. En la onda de Francisco santa
Clara dice lo mismo: yo puedo gustar en mi más pura intimidad mi parentesco con
Jesús. Esto es obra del Espíritu Santo como obra del Espíritu Santo es el
misteriod e la Encarnación. Le escribe a Inés de Praga con estas palabras:
“Por tanto, hermana
carísima, o más bien, señora sumamente venerable, porque sois esposa y madre
y hermana de mi Señor Jesucristo (cf. 2 Cor 11,2; Mt 12,50), tan
esplendorosamente distinguida por el estandarte de la virginidad inviolable y
de la santísima pobreza, confortaos en el santo servicio comenzado con el deseo
ardiente del pobre Crucificado, el cual soportó la pasión de la cruz por
todos nosotros (cf. Heb 12,2), librándonos del poder del príncipe de las
tinieblas (cf. Col 1,13), poder al que estábamos encadenados por la
transgresión del primer hombre, y reconciliándonos con Dios Padre (cf. 2 Cor
5,18)”.
6. En suma, la Navidad es un milagro de intimidad
que el Espíritu Santo está dispuesto a obrar en mí.
¡Concédeme, Señor, ya desde esta Nochebuena, una
Navidad integral, un tiempo divino todo él, hasta el bautismo de Jesús,
penetrado del Amor! Amén.
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