Año Nuevo:
La bendición del Señor en el año de
la Misericordia
El SEÑOR te bendiga
y te guarde.
El SEÑOR ilumine su rostro sobre ti
y tenga misericordia de ti.
El SEÑOR vuelva su rostro hacia ti
y te conceda la paz.
Y
Yo los bendeciré
Todos los años se abre la liturgia del Año nuevo en la celebración
de la Eucaristía con el mismo texto bíblica, que es la Bendición que los
sacerdotes, por orden de Dios transmitida por Moisés a su hermano Aarón, debían
hacen descender sobre todo el pueblo reunido en asamblea. Con todo, la
bendición está redactada en singular: cada uno la recibía personalmente. Esta
bendición está recogida en el libro de los Números 6,22-27.
Vamos a saborear esta Bendición en el Año de la Misericordia. Lo
hacemos de un modo muy sencillo:
Primero – Tomaremos de la Biblia las frases en las cuales Dios nos
nos dice – me dice a mí – Yo te bendeciré.
Segundo – De las mismas páginas tomamos la respuesta del hombre que
ha recibido la bendición: Dios mío, yo te bendeciré.
Tercero – Con estos conocimientos trataremos de comprender el
significado de las Tres bendiciones, que son una, que Dios nos otorga
I
Dios es el que
bendice al hombre
El
Señor bendice a Abraham (Génesis 12,1-3)
El
Señor dijo a Abrán: «Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre,
hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti una gran nación, te bendeciré, haré famoso tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a
los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan, y en ti serán benditas
todas las familias de la tierra».
El
Señor bendice a Sara, mujer de Abraham, a Isaac y a Ismael (Gen 18,15-
El
Señor dijo a Abrahán: «Saray, tu mujer, ya no se llamará Saray, sino Sara. La bendeciré y
te dará un hijo, a quien también bendeciré.
De ella nacerán pueblos y reyes de naciones».
Abrahán cayó rostro en tierra y se sonrió,
pensando en su interior: «¿Un centenario va a tener un hijo y Sara va a dar a
luz a los noventa?». Y Abrahán dijo a Dios: «Ojalá pueda vivir Ismael en tu
presencia».
Dios replicó: «No, es Sara quien te va a dar
un hijo; lo llamarás Isaac; con él estableceré mi alianza y con sus
descendientes, una alianza perpetua. En cuanto a Ismael, escucho tu petición: lo bendeciré, lo haré fecundo, lo haré crecer sobremanera, engendrará doce
príncipes y lo convertiré en una gran nación. Pero mi alianza la concertaré con
Isaac, el hijo que te dará Sara, el año que viene por estas fechas». Cuando el
Señor terminó de hablar con Abrahán, se retiró.
El
Señor bendice a Isaac (Génesis 26,1-4)
Sobrevino
un hambre en el país, distinta del hambre anterior que hubo en tiempos de
Abrahán, e Isaac fue a Guerar, donde Abimélec era rey de los filisteos. El
Señor se le había aparecido y le había dicho: «No bajes a Egipto, quédate en el
país que yo te indicaré. Reside en ese país, y yo estaré contigo y te bendeciré, pues a ti y a tus descendientes os daré todas estas tierras,
cumpliendo el juramento que hice a tu padre Abrahán. Multiplicaré tu
descendencia como las estrellas del cielo y daré a tus descendientes todas
estas tierras. En tus descendientes se bendecirán todas las
naciones de la tierra, porque Abrahán escuchó mi voz y acató mis órdenes,
mandatos, decretos e instrucciones».
(En
Berseba: vv. 24-25) Desde
allí se dirigió a Berseba. Aquella noche se le apareció el Señor y le dijo: «Yo
soy el Dios de tu padre Abrahán; no temas, porque yo estoy contigo. Te bendeciré y multiplicaré tu descendencia, en atención a mi siervo Abrahán».
+Construyó allí un altar e invocó el nombre del Señor. Plantó allí su tienda y
los criados de Isaac cavaron allí un pozo.
Isaac
transmite la bendición de Dios a su hijo Jacob (Génesis 27,24-27)
Pero
insistió: «¿Eres tú realmente mi hijo Esaú?». Respondió Jacob: «Yo soy». Isaac
dijo: «Sírveme, hijo mío, que coma yo de tu caza; después te bendeciré». Se la
sirvió y él comió. Le trajo vino y bebió. Entonces le dijo su padre Isaac: «Acércate
y bésame, hijo mío».
Se
acercó y lo besó. Y, al oler el aroma del traje, le bendijo con estas palabras:
«El aroma de mi hijo | es como el aroma de un
campo
que
bendijo el Señor.
El profeta Balaam (pagano), de parte de Dios, bendice a
Israel (Números 23,20-21)
Me
ha tocado bendecir; | bendeciré y no me retractaré.
No
ha encontrado maldad en Jacob, | ni ha descubierto infortunio en Israel. | El
Señor su Dios está con él, | y en él se oye proclamar a un rey.
Según
estos pasajes, según el pensamiento de la Sagrada Escritura, ¿qué es la
Bendición de Dios?
1)
Es una acción de Dios todopoderoso
2)
Que produce de modo eficaz, por sí misma, lo que dicen las
palabras
3)
Igual que las palabras de la creación
4)
Y que siempre es signo de su benevolencia de su amor a los hombres,
de su cercanía y acompañamiento, de su salvación
5)
Y que lleva consigo una bien para nosotros, para mí, un bien que
afecta a la integridad de mi persona.
6)
Por ello, la bendición de Dios es siempre una riqueza para
nosotros y contiene la promesa de su continua benevolencia.
II
El hombre,
bendecido, bendice a Dios
(Bendigamos a
Dios con los salmos)
Bendecir a Dios con el Salmo 16 (15)
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, | mi
suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso, | me encanta mi heredad.
Bendeciré al
Señor que me aconseja, | hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor, | con él a mi derecha
no vacilaré.
Bendecir a Dios con el Salmo 26 (25)
Señor, yo amo la belleza de tu casa, | el lugar donde
reside tu gloria.
No arrebates mi alma con los pecadores, | ni mi vida
con los sanguinarios,
que en su izquierda llevan infamias, | y su derecha
está llena de sobornos.
Yo, en cambio, camino en la integridad; | sálvame, ten
misericordia de mí.
Mi pie se mantiene en el camino llano; | en la asamblea
bendeciré al
Señor.
Bendeciré a Dios con el Salmo 63 (62)
Toda mi vida te bendeciré | y
alzaré las manos invocándote.
Bendecir a Dios con el Salmos 145 (144)
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; | bendeciré tu
nombre por siempre jamás.
Día tras día, te
bendeciré | y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el
Señor, merece toda alabanza, | es incalculable su grandeza;
una generación
pondera tus obras a la otra, | y le cuenta tus hazañas.
Bendecir a Dios con los Sabios, Capítulo final del
Eclesiástico, 51
Clamé al Señor: «Tú eres mi Padre, | no me abandones el
día de la tribulación, | cuando acosan los orgullosos y estoy indefenso. |
Alabaré tu nombre sin cesar | y te cantaré himnos de acción de gracias».
Y mi oración fue
escuchada, | pues tú me salvaste de la perdición | y me libraste de aquel mal
momento.
Por eso te daré
gracias y te alabaré, | bendeciré el nombre del Señor.
¿Puedo
el hombre bendecir a Dios? Sí, puede el hombre bendecir a Dios, y eso es
precisamente el culto cristiano: bendecir a Dios. Puede el hombre bendecir a Dios
- puedo yo bendecir a Dios – en cuanto
que devuelvo lo que él me ha concedido. Israel no sabe orar sino bendiciendo a Dios.
Y nosotros tenemso el documento fehaciente de las primeras comunidades:
“Bendito
sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, | que nos ha bendecido en Cristo | con toda
clase de bendiciones espirituales en los cielos.
Él nos eligió en Cristo antes de la fundación
del mundo | para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.
Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, |
según el beneplácito de su voluntad, | a ser sus hijos, | para alabanza de la
gloria de su gracia, | que tan generosamente nos ha concedido en el Amado…”
(Efesios 1,3-6).
La Eucaristía
es justamente es la bendición que la iglesia por Cristo en el Espíritu eleva al
Padre. Pablo dice a la Comunidad de Corinto: “El cáliz de la bendición que
bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no
es comunión del cuerpo de Cristo?” (1Cor 10,16).
III
La Bendición
del Año Nuevo
(Construcción y
contenido espiritual)
La
versión latina, que es versión totalmente apegada al texto hebreo, suena de
este modo (Números, capítulo 6)
24 "Benedicat tibi Dominus et custodiat te!
25 Illuminet Dominus faciem suam super te et misereatur
tui!
26 Convertat Dominus vultum suum ad te et det tibi
pacem!".
1. En la construcción de esta bendición notamos
estos detalles:
- Es una bendición en forma de tríada. Esta forma
triádica está sugiriendo totalidad, plenitud.
- Desde esta totalidad hemos de entender el sentido de
las partes.
- Cada uno de los miembros de la tríada se articula en
dos componentes, en forma de paralelismo, que están unido por una “y”.
- En cada uno de las tres invocaciones ocupa el centro
la palabra sacratísima de YAHVEH, el Señor. Es palabra esencial en la primera, en
la segunda y en la tercera bendición. (La versión castellana la ha omitido –
creemos que sin razón – en la segunda invocación).
- (Nota. Según mi humilde conocimiento del Hebreo
bíblico, es propio que el sujeto YHVH vaya después del verbo que no antes, pero la traducción más correcta en
castellano sería no “te bendiga EL SEÑOR y te guarde”, sino “EL SEÑOR te
bendiga y te guarde”).
- Los seis verbos de bendición de los tres miembros
tienen un complemento de persona, que se refiere al que está recibiendo la
bendición, que soy yo.
- El nombre santísimo de Dios es invocado tres veces y tres
veces desciende del cielo sobre la Comunidad santa, sobre mí.
2.
Cuál es el contenido espiritual de esta bendición
- En
el remate de esta bendición, después de la tríada de invocaciones, Dios nos da
la respuesta
22
El Señor habló a Moisés:
23
«Di a Aarón y a sus hijos, esta es la fórmula con la que bendeciréis a los
hijos de Israel:
24
“El Señor te bendiga y te proteja,
25
ilumine [el Señor] su rostro sobre ti y te conceda su favor.
26
El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz”.
27
Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel Y YO LOS BENDECIRÉ».
Dios
está realizando esta bendición sobre su Comunidad santa. Dios me está
bendiciendo.
El
Nombre de Dios, que es la misma presencia y realidad de Dios, el nombre de Dios
tres veces desciende hasta a mí, como en el bautismo.
Este
Dios de mi bendición, este Dios de la Encarnación tiene rostro:
-
ilumine su rostro,
-
vuelta sus rostro.
Dos
veces el rostro de Dios en un texto tan breve. Y en la primera vez la
iluminación del rostro de Dios es don de su Misericordia. Bendecir es entregarnos
su Amor, su Misericordia. Estamos celebrando el Año de la Misericordia…
Dentro
de este sentido envolvente y unitario de las frases, al final se nos dice: y te conceda la paz. La paz es el conjunto de todos los bienes. “Gracia y paz” dice Pablo,
saludando a las comunidades.
Hermanos
míos, descienda sobre todos y cada uno de nosotros la bendición del Padre, la
bendición del Hijo, la bendición del Espíritu Santo.
Gracias
y Paz.
Bendición,
Misericordia.
Amén.
Guadalajara, Jalisco, en los primeros minutos del Año de Gracia 2016.
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